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Los Balseros Haitianos: ¿Una Simple “Tragedia”?

category américa central / caribe | migración / racismo | opinión / análisis author Saturday May 05, 2007 05:15author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Hoy a las cuatro de la mañana, en las costas de las islas Turks & Caicos, un bote con alrededor de 150 balseros haitianos (ayisien) se hundió mientras era remolcado por una embarcación policial que les había descubierto en aguas territoriales de aquella colonia británica del Caribe. Hasta el momento, se sabe que 73 de sus desafortunados tripulantes sobrevivieron. Además, se han recuperado 20 cadáveres, mientras que los otros 58 permanecen desaparecidos y sin ninguna posibilidad razonable de aparecer con vida.
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La prensa internacional ha derramado sus tradicionales lágrimas de cocodrilo ante esta nueva “tragedia”, antes este “desastre” humano con el que nos amanecimos. Pero lo que hemos presenciado hoy no se trata sencillamente de una ”tragedia”, de un “desastre”, es decir, un suceso lamentable, pero fortuito, que era imposible de evitar. Lo que hemos presenciado hoy se trata de un auténtico crimen político en que las víctimas son los mismos de siempre y en que los victimarios saldrán, como siempre, libres de polvo y paja.


Para entender el real significado de esta “tragedia” debemos entender primero cuáles son las causas que llevan a miles de ayisien a enfrentar, a riesgo de su propia vida, la peligrosa travesía en balsa que les lleve lejos de su existencia de miseria y desesperación en Haití (Ayití). Para nadie son un secreto las condiciones desesperantemente miserables de vida que imperan en Ayití: un desempleo desorbitante, desnutrición a todos los niveles etarios, la falta absoluta de las más mínimas condiciones sanitarias y de higiene públicas, falta de los servicios más básicos, etc. Este panorama que convertiría la vida de cualquier persona en un infierno, es moneda corriente para cerca de nueve millones de seres humanos brutalizados, oprimidos y explotados más allá de lo que uno pudiera imaginar. A lo que, encima, cabe sumar el hecho de que Ayití es un país bajo ocupación militar desde el 2004, año en que un golpe apoyado por la CIA derrocó al presidente Aristide para poner en su lugar a agentes más aceptables para Washington y para la reducida pero poderosa oligarquía haitiana.


Estas condiciones de existencia miserables no son, en absoluto, ni naturales ni casuales. En general, estas condiciones son el producto lógico y esperable de:


-Un desarrollo capitalista dependiente y deformado por las imposiciones del imperialismo que ha caracterizado a la República de Haití durante más de dos siglos;

-Los siglos de extracción de cada centavo del erario público haitiano mediante deudas externas, compensaciones y toda clase de chantajes por parte de Francia, EEUU y las agencias financieras internacionales (amen de la corrupción de los títeres y tiranuelos de turno);

-Una formación social caracterizada por una burguesía absolutamente parasitaria, improductiva, que ha extraído hasta la última gota de sangre a los obreros y campesinos, y que mantiene su hegemonía solamente mediante el terror y el tutelaje yanqui;

-Una institucionalidad política igualmente deformada, que se ha expresado en gobiernos títeres y dictaduras brutales, que aún carga con un pesado legado autoritario y burocrático heredado de la colonia;


Pero en lo particular, estas condiciones no son sino el fruto de décadas de aplicación dogmática y forzosa de un modelo económico neoliberal a ultranza impuesto por el imperialismo yanqui y por los organismos financieros internacionales (BID, FMI y Banco Mundial). Este modelo sin lugar a dudas ha beneficiado a unos cuantos empresarios locales (los gwo nég, o “grandes negros”) y trasnacionales (principalmente vinculados a Francia y EEUU), pero ha tenido consecuencias devastadoras sobre la estructura económica y social de Ayití, así como ha deprimido las condiciones de vida del pueblo ayisien hasta niveles francamente sórdidos[1].


A estas condiciones de por sí nefastas, hay que agregar el terrorismo político que se sigue aplicando en contra de las organizaciones populares que luchan valientemente por los necesarios cambios sociales. Detrás de este terrorismo se encuentran grupos paramilitares que, históricamente, han recibido distintos nombres: makoutes, zenglendos, attachés, etc. Pero que, pese a la diferente denominación que se les prefiera dar, son en lo fundamental el brazo armado de la rancia burguesía haitiana y de sus aliados en Washington o en París. Este terrorismo de clase tiene fieles aliados en la policía (PNH) y en la actual ocupación de la ONU. Los cascos azules han contribuido directa e indirectamente al terror, la inseguridad y la opresión del pueblo ayisien, con su fuego indiscriminado a los barrios populares, con su violencia en contra de toda oposición, con sus abusos sexuales y con su política de dar libertad de acción a los makoutes enquistados en la PNH o en grupos de ultraderecha como Lamé Ti Manchét.[2]


¿Podemos sorprendernos, entonces, de que el pueblo ayisien trate de escapar de esta situación pese a todos los riesgos? ¿Podemos culparles por ello? Y sin embargo, los balseros ayisien son tratados como auténticos criminales, son perseguidos, son castigados, como si no hubieran recibido ya suficiente castigo en su propia tierra, malograda por la intervención extranjera y por un par de familias de capitalistas. ¿Su crimen? Intentar buscarse una vida diferente. No basta con sobrevivir; todo ser humano busca poder vivir plenamente, libre de miedo, de hambre, de opresión, donde pueda desarrollar sus capacidades plenamente. ¿Puede culparse a los ayisien por seguir este impulso natural? A los que realmente cabe culpar es a todos ellos, nativos y foráneos, que con sus imposiciones, arbitrariedades y violencias han convertido este rincón del mundo en una ciénaga de pobreza y atraso que fuerza a miles de seres humanos a arriesgarse de balseros. En solamente lo que va del año, se han interceptado a 900 balseros ayisien.


Así pues, en virtud de la división internacional capitalista del trabajo, el pueblo ayisien está condenado a cadena perpetua en su país a no ser más que mano de obra explotable por algunas trasnacionales para hacer pelotas de baseball y camisetas con la sonriente cara del ratón Mickey. Y ¡ay! para quien se arriesgue a hacerse a la mar: ahí esta la Guardia Costera para vigilar y castigar; ahí está la memoria fresca de los balseros ayisien arrojados como delincuentes al campo de concentración de Guantánamo durante los ’90, castigados por Clinton por el crimen de querer vivir[3].


Y así fue que hoy, la Guardia Costera de la colonia británica de las islas Turks & Caicos encontró a estos balseros ayisien. Los remolcó hacia la costa para luego ser repatriados. Pero esta balsa traía tan sólo ayisiens: con ellos no es necesario tomar precauciones ni cuidados; la negligencia hacia ellos es excusable y hasta estimulada. Quizás de haber sido cubanos habrían sido tratados con algo más de cuidado (después de todo, al menos sirven de propaganda política en contra del régimen de Castro). Quizás hasta de haber sido dominicanos hubieran sido tratados con un poco más de dignidad. Pero no; tan sólo eran ayisiens. Entonces, sobrevino el “accidente”, la “tragedia”, producto de una negligencia criminal y racista.


Hemos sentido un profundo dolor al enterarnos de esta noticia. Pero no podemos permitir que el dolor opaque nuestra visión política. Esto no es sencillamente un “accidente”, un “desastre”, una “tragedia”. Lo de hoy fue un asesinato. Un asesinato ocasionado por una brutal negligencia, pero también por las imposiciones políticas y económicas del imperialismo hacia esta pequeña república, por la ocupación militar y por las condiciones derivadas del capitalismo deforme en Haití. Ese crimen lento y sistemático al que hemos asistido durante las últimas décadas de sanciones, intervenciones y ocupaciones, en que miles han muerto de hambre, de balas, de machetes, de cansancio, de falta de atención médica y en el mar. Algunos tratarán de justificar el racismo que exhudan los controles de la Guardia Costera, diciendo que no se trata sino de inmigrantes económicos, pero la verdad es que todos los balseros ayisien son refugiados: tanto aquellos marcados por la represión, así como aquellos marcados por la pobreza. Ambos son víctimas de un sistema político fracasado impuesto mediante el sacrificio de millones para el beneficio de unos pocos. Por tanto, debieran ser tratados como tales y no como delincuentes.


No podemos dejar de señalar a los criminales detrás de esto: EEUU, los países latinoamericanos participantes de la ocupación (Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, El Salvador y Paraguay) Francia, Canadá, los burócratas haitianos que hacen de pantalla democrática para la ocupación y la pandilla de gwo négs que tratan al pueblo ayisien tal cual si fueran ganado. Todos ellos contribuyen a la violencia, a la miseria, a la explotación, a la opresión, a la desesperación.


Toda Latinoamérica debería sentir una profunda vergüenza porque estas cosas sigan sucediendo en nuestra región, así como por el rol que cabe a “nuestros” gobiernos en este crimen. Ojalá que este crimen sirva para despertar nuevas conciencias sobre la verdadera “tragedia” que se desarrolla a diario en Ayití.



José Antonio Gutiérrez D.

04 de Mayo del 2007







[1] Hemos ya hablado bastante de la situación económica y social de la República de Haití en un artículo previo “Ayití, Entre la Liberación y la Ocupación” http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4651

[2] Para más detalles sobre esta grave situación, ver el artículo señalado en la nota anterior.

[3] Nos hemos referido ya de manera extensa al episodio de Guántanamo y al trato racista y discriminatorio hacia los balseros ayisien en el siguiente artículo http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=3521

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author by José Antonio Gutiérrezpublication date Sun May 06, 2007 03:44author address author phone Report this post to the editors

Ahora las autoridades coloniales están cambiando la versión de la "tragedia": el barco se hundió antes de ser remolcado y después de esto, la Guardia Costera actuó. Esto no pareciera ser más que una maniobra mediática para evitar responsabilidades y lavarse las manos. Sea como sea, la situación de los balseros se mantiene y sigue siendo sintomática de un drama mucho má profundo.

http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/070504/latinoamerica/car_gen_haiti_naufragio_4

author by JL Vivaspublication date Thu May 10, 2007 19:46author address author phone Report this post to the editors

No fue un asesinato "ocasionado por una brutal negligencia", ni por "imposiciones políticas y económicas del imperialismo", ni por " la ocupación militar y por las condiciones derivadas del capitalismo deforme en Haití". Fue por lo visto y oído un asesinato a secas:


DENUNCIA
Haitianos dicen buque de Turcos los embistió antes de naufragio
AP/Servicios de Clave Digital
TamaÑo del texto: Aumentar Disminuir Reestablecer

PUERTO PRINCIPE.-Según emigrantes haitianos, un buque naval de Turcos y Caicos embistió dos veces la balsa atestada en que viajaban antes de que ésta naufragara la semana pasada, con un saldo de decenas de muertos, dijo la director general de la Oficina Nacional de Migraciones haitiana, Jeanne Bernard Pierre.

La funcionaria añadió que la denuncia no ha sido confirmada, pero de resultar cierta, el gobierno haitiano lo consideraría un acto "criminal".

La cifra de muertos en el naufragio del viernes se elevó a 61, cuando nuevos cadáveres aparecieron flotando en el Océano Atlántico, dijo el gobierno de Turcos y Caicos el martes.(AP).

author by JL Vivaspublication date Fri May 11, 2007 21:21author address author phone Report this post to the editors

Haití - Los sobrevivientes del naufragio de una balsa llena de inmigrantes haitianos denunciaron hoy que un buque policial de las islas Turcos y Caicos, en vez de rescatarlos, los llevó a aguas más profundas y los abandonó ahí.
“Simplemente nos dejaron allí”, dijo Dona Daniel, de 23 años, una de las sobrevivientes de la tragedia que dejó 23 muertes el viernes pasado.
Los sobrevivientes fueron entrevistados por la AP al llegar de regreso a Haití desde Turcos y Caicos, un territorio británico.
Los haitianos dijeron que su embarcación, que tenía unas 160 personas, estaba a poca distancia de la costa de las Islas Turcos y Caicos cuando el buque policial los embistió, los remolcó mar adentro y los abandonó.
Lovderson Nacon, 19, dijo que muchos de los inmigrantes no sabían cómo nadar y en la oscuridad gritaban “¡Ayúdenme Dios!”
Los inmigrantes entrevistados por la AP señalaron que trataron por todos los medios de entrar en la patrulla, pero que fueron recibidos con palazos de madera.
Nacon agregó que los inmigrantes fueron arrastrados por la patrulla cuando los dejaron en aguas infestadas por tiburones. Añadió que estuvo en el agua durante más de 15 minutos antes de que llegara otra patrulla de Turks y Caicos para sacar a los supervivientes del agua.
Otros inmigrantes aseguraron estar en el agua durante más de 40 minutos mientras esperaban a que el bote regresara.
“Nos escucharon gritar tanto, que finalmente decidieron regresar a ayudarnos”, dijo Nacon. “La gente que sabía nadar sobrevivió, la que no se ahogó”.
Los inmigrantes que fueron rescatados fueron llevados en automóvil a un gimnasio en el aeropuerto de Cap-Haitien, donde los esperaban unos 100 familiares.

 
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