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Una comparación entre los paros nacionales de 1977 y 2021

category venezuela / colombia | historia | opinión / análisis author Friday October 07, 2022 08:49author by ViaLibre - 1 of Anarkismo Editorial Groupauthor email grupolibertariovialibre at gmail dot com Report this post to the editors

En este texto, presentamos un análisis comparativo entre ambos movimientos, fijándonos en los contextos, particularmente en aspectos demográficos, políticos, económicos y de situación internacional, en las características generales de las protestas, en materia de duración, distribución geográfica o afectación de la movilidad y de los actores sociales en miras a los liderazgos, la actividad obrera, de los pueblos indígenas y negros, de las mujeres y las disidencias sexuales y de las anarquistas como sector político.
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Una comparación entre los paros nacionales de 1977 y 2021

El paro cívico nacional del 14 de septiembre de 1977 y el paro nacional del 28 de abril de 2021, y su estallido social subsecuente, son probablemente, las mayores protestas de la historia moderna de Colombia. Separados entre sí por 44 años y 12 gobiernos, el primer ha sido considerado con razón, como el mayor movimiento de protesta de la segunda mitad del siglo XX, mientras el segundo es hasta ahora la movilización más grande en lo corrido del siglo XXI en el país.

En este texto, presentamos un análisis comparativo entre ambos movimientos, fijándonos en los contextos, particularmente en aspectos demográficos, políticos, económicos y de situación internacional, en las características generales de las protestas, en materia de duración, distribución geográfica o afectación de la movilidad y de los actores sociales en miras a los liderazgos, la actividad obrera, de los pueblos indígenas y negros, de las mujeres y las disidencias sexuales y de las anarquistas como sector político.

Contextos
En materia demográfica, en 1977 el país tenía un estimado de 25´164.544 habitantes según el Banco Mundial (BM), mientras en 2021 esa cantidad se había más que duplicado y llegaba a 51´265.841 según esta misma fuente. Al tiempo, para 1977 se experimentaba una veloz urbanización, con el 61.69% de la población viviendo en las ciudades para esa época según el BM, mientras en 2021 la tendencia ya más lenta y consolidada, elevaba el registro hasta un 81.74% de población residiendo en marcos urbanos, según la misma fuente. Así mismo para 1977 se registraba un del 40.17% de la población inscritas en la escuela secundaria, indicador que para 2020 llegaba ya a 101.796% según la misma fuente.

En materia de proyectos de gobierno, en 1974 ascendía al poder político Alfonso López Michelsen del Partido Liberal, con un gobierno centrista y orientado hacia el mercado. La primera administración tras el fin del Frente Nacional, había conseguido una amplia victoria electoral y generado una importante esperanza de cambio entre amplias capas de la población, sentimiento que luego se convertiría en generalizada frustración de masas. En cambio, en 2018, ascendía al gobierno Iván Duque del Centro Democrático, un gobierno derechista y neoliberal, surgido como parte de una restauración conservadora, y tras una victoria electoral más cerrada, que tres años después se convertiría en el gobierno más impopular de la historia contemporánea, tras el fracaso de su promesa de autoridad y orden.

Por otro lado, en materia económica sería importante registrar que para 1976 la economía del país basada principalmente en la industria mediana y las exportaciones cafeteras, experimentaba una recuperación mediana de su crecimiento con el aumento del 4.7% del Producto Interno Bruto (PIB) según el Banco Mundial, tras la desaceleración de 1975, la más importante del decenio, que había marcado un aumento lento del 2.3% del PIB, dinámica de crecimiento que continuaría más atenuada el mismo 1977 con un crecimiento del 4.2%. En cambio, para 2020 la economía nacional, sostenido en servicios, industrias ligeras y exportaciones minero energéticas, experimentaba su mayor crisis económica registrada con una disminución del -7% del PIB, y una importante dinámica de recuperación en 2021 que llegaría al 10.6%.

En esa misma dirección, en materia de inflación, el país registraba en 1977 la mayor subida de precios de su historia reciente, con un índice de 34.1%, casi duplicando el índice de 1976 que registraba un 18.9%. Mientras tanto y tras 3 décadas de ortodoxia neoliberal, en 2021 se presentó un aumento modesto del 3.5% de inflación, tras una caída al 2.5% en 2020 por la crisis económica general.

En el aspecto del contexto internacional, para 1977 se desarrollaba un relativo cierre autoritario de los regímenes políticos tras los golpes militares de centroamericana y el cono sur de América Latina y una paralela apertura democrática en Europa del sur. Ese mismo 1977, se presentaba una gran huelga general en Perú y se formaban algunos de los elementos coyunturales que llevarían a las revoluciones de Nicaragua e Irán de 1979. Por otro lado, en 2021, se presentaban fuertes continuidades con la gran ola de rebeliones populares latinoamericana de 2019 con eje en Ecuador y Chile, al tiempo que percibía una clara crisis del giro conservador latinoamericano y un paulatino ascenso de un nuevo ciclo progresista en la región.

Características generales
Una de las primeras y más importantes diferencias entre ambos movimientos es su duración temporal. El paro del 14 de septiembre de 1977 se extendió desde la madrugada hasta la noche de ese mismo día, y ya sin la convocatoria sindical, la protesta continuo hasta la noche del 15 de septiembre en ciertas zonas de Bogotá o Barrancabermeja. Por otro lado, el paro del 28 de abril de 2021 en cambio, fue como día particular posiblemente menos intenso en ciertos aspectos que el 14 de septiembre o el 21 de noviembre de 2019, pero al mismo tiempo, genero un ciclo de gran movilización social de por lo menos 3 meses, que se extendió entre mayo y julio de ese año, inédito en la historia reciente.

En materia de su distribución regional, el paro nacional de 1977 fue una protesta principalmente urbana con eje en ciudades como Bogotá y Barrancabermeja, e importante presencia en centros como Cali y Barranquilla, así como en menor magnitud Medellín y algunas zonas campesinas. El movimiento de 2021 se concentró también en las ciudades, aunque hubo expresiones rurales de mayor importancia en los llanos orientales o zonas como Cauca. Sin embargo, su eje estuvo en Cali y su área metropolitana, y en menor medida en todo el sur occidente del país, siendo también importante la participación de Bogotá y su área metropolitana, seguida de poblaciones como Medellín, Bucaramanga o Pereira. Si parece claro, que el movimiento de 2021 tuvo también una mucho más amplia extensión nacional y local.

En este aspecto, una característica importante en la distribución territorial, pues en 2021 se consolidaba la importancia de las poblaciones de las áreas metropolitanas de las grandes ciudades del país, como Soacha o Madrid en el conurbano de Bogotá, o Yumbo o Candelaria en el área metropolitana de Cali. Sin embargo, en mucha menor medida, esto ya se había presentado en 1977, pues durante el paro cívico nacional hubo una importante participación de las poblaciones metropolitanas como Bosa y Soacha en el caso bogotano, o como Bello e Itagüí en el de Medellín, o Palmira en el de Cali.

Por otro lado, revisando su distribución interurbana, en la protesta de 1977 las acciones colectivas se concentraron de forma absolutamente mayoritaria en las vías de acceso de los barrios obreros y populares y la actividad fue más bien menor en los centros de las ciudades. En 2021 los centros ampliados de las ciudades tuvieron una mayor importancia que en la protesta de los setenta como lo muestran puntos como la Plaza de Bolívar o Héroes en Bogotá, aunque es claro que durante el mayor tiempo cedieron su protagonismo a las periferias urbanas sobre todo en cercanías de grandes nodos de transporte.

Por otro lado, una característica común entre ambos movimientos, resulta de la fuerte afectaciones de la movilidad en las ciudades. Así, para describir el paro de 1977 varios observadores señalaron los largos flujos de gente caminando del trabajo hacia sus casas por las avenidas desiertas, sobre todo en la tarde, ante la suspensión del transporte público, sobre todo de los buses. Lo mismo sucedió en 2021, donde en las primeras semanas de la protesta, salvo en Cali donde esta situación se prolongó, el transporte urbano especialmente los sistemas tipo Transmilenio, se vieron en gran parte afectados sobre todo en horas de la tarde. En otro registro, es posible que, en medio del crecimiento mismo de la ciudad, la afectación de la actividad comercial hubiera sido en comparación menor en el año 2021.

Actores sociales
Podemos iniciar señalando que en materia de liderazgos políticos y sociales, en 1977 la huelga general fue convocada por el Consejo Nacional Sindical (CNS), formado en agosto de ese mismo año, tras la unión temporal de las 4 centrales sindicales de tercer grado de ese periodo, la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) de dirección conservadora, la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) de liderazgo liberal, la Confederación General del Trabajo (CGT) de dirección demócrata cristiana y la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC) de liderazgo comunista, así como las organizaciones campesinas afiliadas a estas.

En 2021 el Comité Nacional de Paro (CNP), formado ya desde finales de 2019, reunía principalmente a las 3 principales centrales sindicales, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de liderazgo clasista, y las ya mencionadas CTC y CGT, pero también a sectores sociales más diversos, como pensionados, y gremios minoritarios de campesinos, empresarios camioneros y estudiantes. Así mismo, aunque el CNS desde el inicio fue criticado por ciertos sectores del sindicalismo independiente y clasista, generó un entusiasmo real entre diferentes sectores de trabajadores y movimientos, mientras el CNP cuestionado ya desde 2019, por muchos sectores movilizados, no despertó esperanzas ni apoyos similares.

Analizando la actividad de la clase obrera, parece claro que en el paro de 1977 se presentaron más huelgas de trabajadoras simultaneas con el paro general, y hubo una relativa paralización de los centros fabriles sobre todo de Barranquilla, zonas del Valle como Industrias Metálicas de Palmira o el Ingenio San José y zonas del centro del país como cementos Boyacá y Acerías Paz del Rio en este departamento, y en menor medida de grandes ciudades como Bogotá, Cali o Medellín. En el paro de 2021 esta simultaneidad fue menor, aunque hubo importantes movilizaciones en zonas fabriles del conurbano de Cali o el parque industrial Cartagena, y a lo largo del estallido, de sectores como los petroleros o la educación estatal.

Por otro lado, analizando la participación indígena y negra, en 1977 hubo una cierta presencia de sectores indígenas en las protestas rurales especialmente en el Cauca, mientras la participación negra importante en diferentes sectores y regiones, estuvo más difuminada entre sectores sociales más heterogéneos. En 2021, con el aumento de visibilidad y el fortalecimiento de los movimientos étnicos, hubo gran protagonismo indígena en marcos urbanos como los de la Minga Indígena en Cali o el pueblo misak en Bogotá, y rurales en zonas como el Cauca y Putumayo, así como una participación de sectores negros y de organizaciones afro sobre todo del Pacifico.

Así mismo, la participación de las mujeres y las disidencias sexuales cambio notablemente, pues en 2021, en medio del crecimiento del movimiento de mujeres, hubo una gran actividad de estos sectores sociales en las protestas, tanto dentro del conjunto heterogéneo de manifestantes como en menor medida, de las organizaciones feministas y de diversidad sexual, en una dinámica de ampliación de la visibilidad de sus acciones, demandas y críticas a la cultura política patriarcal imperante en el país. En 1977 aunque la presencia de las mujeres también fue significativa, su visibilidad y organización fue bastante menor, lo que se acentuaba para el caso de las disidencias sexuales, en un momento de abierta prescripción legal y cultural de esta población.

Finalmente, otra diferencia se presenta en lo relativo a la participación de las anarquistas. En 1977 el anarquismo experimentaba un tímido, aunque significativo renacimiento en el país, de la mano de publicaciones como El Libertario o la llamada Asociación Libertaria de Artistas (ALA). Durante la protesta las autoridades gubernamentales recurrieron a la retórica anti anarquista para justificar su brutal represión. El 2021 el anarquismo más consolidado, tenía una mayor presencia política y simbólica, aunque su incidencia en comparación con la huelga universitaria de 2018 o el paro nacional de 2019 fue menor por debilidades internas. Por otro lado, de nuevo la retórica anti anarquista jugo un papel, quizás más exacerbada aún que en los setenta, aunque algo menos explícita que en 2019.

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