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Tras dura represión y amenazas de masacrar campesinos, se llega a acuerdo con los cafeteros

category venezuela / colombia | workplace struggles | opinión / análisis author Saturday March 09, 2013 08:45author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

El paro cafetero ha llegado a un término que no es una victoria rotunda, pero representa un avance importante: primero, por lo que significa el acuerdo para los campesinos que dependen del café. Segundo, porque demostró que la unidad de los trabajadores en lucha puede más que las burocracias más fosilizadas. Tercero, porque demostró que la lucha da frutos. Cuarto, porque trazó una hoja de ruta para las luchas que se vienen y que deben articularse entre diversos y más amplios sectores sociales. Quinto, porque evidenció, una vez más, la naturaleza real del régimen colombiano y nos dio un aperitivo de lo que entiende Santos por paz y democracia.
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Tras dura represión y amenazas de masacrar campesinos, se llega a acuerdo con los cafeteros

Y finalmente se llegó a acuerdo. Quizás no era todo lo que se hubiera querido de primer momento, pero es algo. Al menos más que lo que se tenía hace dos semanas. Lo triste es que por algo tan básico los campesinos cafeteros hayan tenido que bloquear carreteras y movilizarse de manera tan contundente. Qué triste que hayan tenido que enfrentar toda la furia del aparato represivo del Estado, en la figura del ESMAD, por un reclamo tan básico y tan justo.

¿Tenía que morir un campesino, quedar varios heridos, otro perder una mano, para que el gobierno accediera a subir el subsidio de protección al ingreso de los caficultores a $145.000 por carga (125 kgs.)? [1] Miente el gobierno de manera descarada cuando dice que están abiertos al diálogo pero que no aceptarán vías de hecho [2]. Es solamente mediante la lucha directa que los cafeteros, que se venían movilizando hace más de un año, han sido finalmente escuchados. Desde el 25 de Febrero que los cafeteros dieron un ejemplo de dignidad y lucha al país, alzándose en una sola marea humana en contra de la burocracia clientelista y corrupta de la Federación Nacional de Cafeteros y contra las políticas regresivas del gobierno. Estos campesinos soportaron una represión inusitada: gases, balines, bolillo a la lata, les quemaron sus carpas, les botaron su comida, etc. Y ahí siguieron hasta llegar al acuerdo de Pereira.

Aunque no se diga, este acuerdo es lo que los cafeteros pudieron sacar en las circunstancias actuales –otros logros sobre la comercialización y apoyos financieros pueden darse en el proceso que debiera llevar a la Constituyente Cafetera. Pero los cafeteros también plantearon otros problemas que no van a ganar solos, sobre todo temas relativos al libre comercio y al modelo minero-extractivista. Al hacer estas demandas, señalaron un camino al conjunto del pueblo colombiano para las movilizaciones unitarias que se vienen. No se puede enfatizar lo suficiente que lo que hemos presenciado estas semanas es un síntoma más del malestar profundo que recorre el territorio colombiano.

El gobierno sabe que este malestar es muy profundo: no por nada, el incompetente ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, dice, en tono de cierta amenaza que “No es aceptable que muchos gremios, con razón unos y oportunistas otros, quieran entrar en paro. Que ventilen sus razones y se atenderán. Los alivios se han prestado y se seguirán prestando, pero no al son de paros” [3]. Miente. Si no fuera por el paro, los cafeteros no habrían sido escuchados y estarían recibiendo aún esa miseria de “precio de sustentación”, que no alcanzaba siquiera a cubrir los costos de producción. De eso se da cuenta cualquiera con dos dedos de frente. Y otros sectores del campesinado toman nota para movilizarse por sus justas demandas.

Por último, preocupa el tono amenazante adquirido por el presidente Juan Manuel Santos en vísperas de la firma del acuerdo. Dijo Santos que la razón por la cual no había enviado a la Fuerza Pública a desbloquear las vías de comunicación, era porque esto “produciría una masacre”. Así, literal, sin siquiera sonrojarse. Remató la frase diciendo que si en las negociaciones que estaban conduciéndose en Pereira no se llegaba a un acuerdo en cuestión de horas, “nos va a tocar enviar a la Fuerza Pública” [4]. Es decir, les tocará perpetrar una masacre.

Estas declaraciones nos dejan perplejos, sobre todo porque en el contexto de las negociaciones de paz que están teniendo lugar en La Habana con las FARC-EP, el gobierno de Santos trata de vender la imagen de que Colombia es una democracia madura en la cual la insurgencia puede participar en política mediante el voto. ¿Es, acaso, una democracia madura un sistema en el cual se restringe la participación ciudadana al voto y donde las formas cívicas de manifestación reciben tratamiento puramente represivo? ¿Es, acaso, una democracia madura un sistema en el cual las organizaciones sociales que demandan sus derechos son acusadas de terrorismo? ¿Es, acaso, una democracia madura un sistema en el cual se asuma como algo natural que el Ejército masacre campesinos? ¿Es, acaso, una democracia un sistema en el cual aún a sabiendas de que ocurriría una masacre, el gobierno contemple el uso del Ejército contra quienes reclaman sus más básicos derechos?

El paro cafetero ha llegado a un término que no es una victoria rotunda, pero representa un avance importante: primero, por lo que significa el acuerdo para los campesinos que dependen del café. Segundo, porque demostró que la unidad de los trabajadores en lucha puede más que las burocracias más fosilizadas. Tercero, porque demostró que la lucha da frutos. Cuarto, porque trazó una hoja de ruta para las luchas que se vienen y que deben articularse entre diversos y más amplios sectores sociales. Quinto, porque evidenció, una vez más, la naturaleza real del régimen colombiano y nos dio un aperitivo de lo que entiende Santos por paz y democracia. Un sistema en el cual se masacre impunemente a los pobres que osen reclamar lo que les pertenece. En términos de la línea de pensamiento de la oligarquía colombiana, Santos, desde luego, no representa nada nuevo bajo el sol…

José Antonio Gutiérrez D.
8 de Marzo, 2013


[1] Sobre la represión y los antecedentes del paro cafetero, ver: http://www.anarkismo.net/article/24971
[2] http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-...hecho
[3] http://www.elespectador.com/noticias/economia/articulo-...teros
[4] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-...a-mas

author by Horacio Duque Giraldopublication date Sat Mar 09, 2013 18:53author address author phone Report this post to the editors

Los caficultores colombianos han dado unas lecciones muy importantes para las luchas por nuestros derechos. Organización, unidad, coraje y solidez para lograr los puntos en los pliegos de peticiones. Acción pública con bloqueo de vías, protestas y manifestaciones hasta que los poderes de privilegiados y usurpadores políticos cedan y negocien en condiciones simétricas con la ciudadanía.

Los juegos sucios del señor Santos y su Ministro de Agricultura se fueron al traste con los campesinos del Huila y el Eje Cafetero. Simularon una negociación con los subalternos de la Federación de cafeteros, pero fueron desenmascarados oportunamente y finalmente, se debió reconocer al liderazgo rebelde que obtuvo una importante victoria contra el neoliberalismo y en favor de 600 mil familias cafeteras en crisis. La mediación de Angelino Garzón fue positiva y el resultado es alentador para las luchas de otros sectores victimas de este modelo depredador que favorece a unos cuantos multimillonarios.

En el caso de la terrible descomunal crisis que afecta a la ciudad de Cúcuta y su Área Metropolitana, donde mal viven 1 millon 200 mil personas, con desempleo, corrupción politiquera, miseria, violentas bandas criminales (de consuno con dispositivos estatales), desplazados y victimas del paramilitarismo, el señor Santos corrió de nuevo a repetir el consabido repertorio de promesas incumplidas, con el coro acompañante de senadores corruptos, con el fin de desactivar la inminente movilización de la comunidad que prepara un paro cívico y otras formas de protesta para exigir soluciones radicales a los problemas que agobian a la comunidad.

El discurso mentiroso de Santos ayer en Cucuta es el mismo de los últimos dos años. Son promesas incumplidas como la del Acueducto metropolitano, las inversiones extraordinarias en vías esenciales, la atención de los desplazados y las victimas, los planes contra el desempleo y las inversiones en la pequeña y mediana industria. Los pocos dineros que se han desembolsado en estas materias han ido a para a los bolsillos de los politiqueros que acompañan a la fracasada Prosperidad democrática. Son unos sinvergüenzas delincuentes de cuello blanco.

Los cucuteños no deben comer mas cuentos. Lo que conviene es seguir el ejemplo de los caficultores que resistieron y lucharon, no obstante las mentiras y atropellos del ESMAD, hasta lograr que el gobierno asignara casi un billón de pesos para resolver sus graves complicaciones.

Hay que organizar el paro cívico en Cucuta que exija medidas concretas para los puntos más críticos como el desempleo, los desplazados, la corrupción y el funcionamiento de la industria y el comercio.

Actuemos y preparemos los cabildos abiertos, las audiencias, las asambleas de maestros, las concentraciones de vendedores ambulantes y las reuniones de las Juntas Comunales para establecer formalmente los puntos centrales del pliego de peticiones con las demandas concretas de los sectores más pobres de la ciudad.

author by Nelson Lombana Silvapublication date Sun Mar 10, 2013 00:49author address author phone Report this post to the editors

El paro nacional cafetero que culminó al amanecer del 8 de marzo, después de durar prácticamente 12 días, se constituye en una verdadera escuela no sólo para los que salieron a hacer parte de la protesta, sino también para las 600 mil familias que viven directamente del grano y el pueblo colombiano en general, secularmente engañado y explotado por la rancia y criminal oligarquía en combinación con el imperialismo norteamericano.

Un análisis concienzudo, crítico y autocrítico nos permitirá dimensionar la gesta campesina, su disposición a luchar por un país justo y al alcance de todos sin privilegios de ninguna naturaleza. Mirar todas las aristas sin apasionamientos permitirá cuantificar y cualificar el gran acumulado histórico de un pueblo dispuesto a romper las cadenas de la opresión y colocarle fin a la humillante política de la casta oligárquica y latifundista que persisten en sostenerse en el poder sobre montañas de mentiras y crímenes horripilantes.

Una situación clara que salta a la vista es que cada vez el sistema capitalista resulta más incapaz de resolver los problemas sentidos del pueblo colombiano. Cada vez se hunde en su podredumbre y se hace más inútil y miserable ante los requerimientos de las masas.

Ante esa incapacidad imposible de contradecir, desaparece, como es obvio, el argumento, el raciocinio científico, no quedándole otra alternativa que acudir a la infame y demencial represión, a la utilización de la fuerza bruta. Fue el único “argumento” que el señor Santos esgrimió con extrema sevicia durante los 12 días de paro nacional cafetero.

Surge un tercer elemento importante para valorar con criterio objetivo y subjetivo: la respuesta campesina y popular, el esfuerzo que hace el pueblo campesino por romper las cadenas de la incomunicación, desinformación, alienación y terrorismo de Estado para fijar su criterio con independencia y autonomía.

La podredumbre de la cúpula de la Federación Nacional de Cafeteros, que nunca apoyó el paro de los cafeteros, fue derrotada, colocando vigente el pensamiento del doctor Jorge Eliécer Gaitán Ayala cuando dijo: “El pueblo es superior a sus dirigentes”. El reyezuelo del gerente nacional de esta federación, creyó que con una simple orden los cafeteros sumisamente se iban a desmovilizar sin saber cuáles eran los acuerdos entre aquel grupúsculo que incluso se disfrazó de campesino con sombrero y poncho y el gobierno nacional de Juan Manuel Santos Calderón.

Se puso al descubierto que este ente es anacrónico, un foco de corrupción y oportunismo que hay que destruir para construir una organización democrática, incluyente y clasista que defienda los intereses de los pequeños y medianos caficultores, una organización que ponga en cintura a los grandes cafeteros guiados por el espíritu capitalista, megalómano, dispuestos a vender a los pequeños y medianos caficultores.

También se pensó en el medio ambiente. Campesinos comienzan a entender lo que significa la tenebrosa locomotora minero-energética, su impacto negativo contra el medio ambiente y el interés rapaz y leonino de las multinacionales y transnacionales de robarse todos los metales preciosos con la complicidad pusilánime y apátrida de la burguesía liberal-conservadora y demás grupúsculos de la derecha que pululan por ahí como pirañas.

El paro nacional cafetero concitó la solidaridad de otros sectores, estudiantes, iglesias, sindicalistas, periodistas, etc., colocando en evidencia una vez más que el tren de la unidad avanza y quizás más rápido que lo que nosotros en un momento dado nos imaginemos. Eso exige más unidad, más organización y más decisión política.

El ministro de Defensa, como mínimo, debería ser judicializado por la forma miserable, cruel y cobarde como trató la pacífica protesta. Ese aparataje de robot humano llamado Esmad debe ser proscrito. No es posible que comenzando el siglo XXI se pretenda atender la protesta del pueblo de esta manera tan ruin y medieval. No tiene presentación, pareciera que estuviéramos en el siglo XII o XIII.

Coger una indefensa y montaraz campesina entre diez y más bellacos, por no decir más, golpearla hasta dejarla moribunda, ¿tiene eso presentación? ¿Entrar a una casa violentamente, tumbando la puerta, donde el jefe de hogar acosado por los años ve televisión y cinco niños hace tareas, simplemente para coger un asustado campesino a golpes, fracturándole la cabeza en varias partes, los brazos, las espaldas y las piernas? ¿Tiene sentido eso? ¿Qué hay de humanismo? ¿Coger los alimentos, botarlos y lo que quedó pendiente echarles un químico? ¿Lanzar gases desde los helicópteros de la Policía tiene algo de humanismo?

Definitivamente no. Se coloca en evidencia la lucha de clases, lo mismo lo dicho por Carlos Marx de que el capitalismo vino al mundo chorreando sangre y lodo desde los pies a la cabeza. Un campesino presente en el barrio Boquerón decía con honda indignación: “Qué rabia, sacar nuestros productos para alimentar la Policía y el Esmad, para que ellos nos paguen con la represión y nos pongan a comer gases y sentir bombas de aturdimiento como si fuéramos delincuentes”.

Otro campesino comunista, que escucha la reflexión de su colega, ripostó: “Más triste es saber que vienen las elecciones y volvemos a votar por los mismos que hacen las leyes para reprimirnos y ellos defender sus privilegios. Pensamos que una cosa es la política y otra nuestra problemática social y que una cosa con la otra no tiene relación. Eso, compañero es más terrible, porque al fin y al cabo estos policías son hijos del pueblo, enfrentados al pueblo, quizás a sus padres o familiares. Acaso, ¿ha visto al hijo de Santos o de Uribe golpeándonos?

Una gran enseñanza adicional es que efectivamente los tiranos son efímeros, los pueblos eternos. Eso indica que las manecillas del reloj siguen su marcha hacia adelante, indica también que la espada de Bolívar recorre la región convocando a la insurrección, a la lucha y a subir cada vez más el nivel político de las masas, en el marco de la unidad y de la organización. La burguesía no es invencible, se puede derrotar.

author by Extraido de Semana.compublication date Mon Mar 11, 2013 04:06author address author phone Report this post to the editors

Santos reiteró además que en el paro cafetero “mucha gente” quiso aprovecharse del paro. “Ahí vimos oportunistas políticos de todos los pelambres, tratando de aprovecharse del paro, tratando de estimular el paro. Estamos perfectamente conscientes de que eso estaba sucediendo pero, al final de cuentas, cuando les ordené al Vicepresidente y a los Ministros: 'Váyanse a Pereira y resuelvan esto de esta forma', pues se resolvió de una forma conveniente y justa”.

Santos dijo que aquellos oportunistas tendrán "consecuencias judiciales y ya hay mucha gente capturada, porque las vías de hecho son la peor forma de conseguir algún objetivo".

En esa referencia reiteró que “quienes están pretendiendo que pueden presionar al Gobierno por las vías de hecho, se equivocan".

Related Link: http://www.semana.com/nacion/articulo/politicos-todos-pelambres-aprovecharon-del-paro-santos/336315-3
author by Juan Ricardo Sánchez Gonzálezpublication date Mon Mar 11, 2013 04:46author address author phone Report this post to the editors

Después de 11 días de estoica resistencia en el Líbano, Tolima, culmina un valioso ejercicio de autentica democracia en el cual participaron alrededor de 4000 campesinos, cafeteros, jóvenes y pueblo en general expresando lo que probablemente como individuos aislados no conseguirían; la declaración y el reclamo impetuoso y vehemente de una serie de exigencias históricas que siempre han sido negadas por los gobiernos de turno. La actual crisis cafetera es sólo un indicador del caos y la inestabilidad financiera que impera en el sector agrícola y especialmente en la economía de millares de familias campesinas quienes día a día, con tesón, esfuerzo y coraje asumen con alegría la labor de producir los alimentos que garantizan la seguridad alimentaria de toda una nación.

El lunes 25 de febrero comienza la épica travesía de centenares de campesinos quienes con algo de tristeza pero con mucha decisión dejan sus familias y tierras para acudir al llamado y participar de la toma pacífica a la intersección de la carretera panamericana, ubicada a 50 minutos del casco urbano, llegaron con sus ollas, plátanos, pertrechos y en medio de la confusión y de la falta de coordinación empezaron a armar sus cambuches y a prepararse para librar lo que sería; una prolongada lucha en pro de la defensa de sus derechos. Ese mismo día luego de una serie de marchas cortas y de tímidos intentos de plantones en la vía, aparecen la policía antimotines y el criminal escuadrón del ESMAD, quienes en un exagerado, innecesario y violento despliegue reprimen duramente a la masa desarmada de campesinos ocasionando heridas de importancia a varios de los manifestantes. Esa misma noche y durante las 3 siguientes la policía antimotines desbarata algunas de las improvisadas carpas y sitios de alojamiento.

Durante los días martes, miércoles y jueves se presentan bloqueos temporales de la vía y marchas sobre la carretera en dirección Norte (Armero-Guayabal) y sur (Lérida-Ibagué), ante cada intento de posicionamiento de los manifestantes en la vía, la policía reaccionó con desafiante arrogancia y en diversas ocasiones usó gases lacrimógenos y bombas aturdidoras en su contra. No se presentaron hechos de relevancia además de algunas escaramuzas e intentos de paralizar el tráfico.

El día viernes se originaron notables diferencias y contradicciones en cuanto a la definición de una táctica adecuada que hiciera efectivos y visibles los esfuerzos y el descontento de los manifestantes, hubo un gran número de personas que amenazó con salir del punto de concentración si no se lograban coordinar acciones de hecho con un nivel de mayor contundencia, sin embargo repentinamente y como respuesta inesperada a sus reclamos entran en la escena un grupo de jóvenes y campesinos que de forma temeraria y con inmenso fervor se lanzan como un solo cuerpo sobre las posiciones de los antimotines y sin temer a la borrasca de gases confrontan y logran despejar la vía de los efectivos policiales haciéndolos correr en desbandada. Este acto de coraje y valentía motiva a los campesinos a ocupar de forma permanente la carretera, al escuchar una voz que con mucha seguridad decía: “ Ahora sí esto es de nosotros ocupemos lo que nos pertenece”, se organizan comisiones, se estructuran barricadas y se genera una compacta resistencia.

A partir del sábado comienza a sentirse la presión y el desgaste propios de la magnitud la campaña que se desarrollaba, con cada hora que transcurría los signos de desgaste eran más evidentes, falta de sueño por las difíciles condiciones para pernoctar, condiciones de higiene poco favorables, amenazas de juidicialización y de intervención policial entre otros… Hay que decir eso si que la solidaridad del comercio y habitantes del municipio fue notoria al menos en cuanto al suministro de víveres, elementos de aseo y utensilios de cocina, eso sí como decía un campesino “Bendito el señor tenemos comidita para rato”. Siempre se tuvo una permanente comunicación y la gente estuvo muy informada de los acontecimientos en materia de negociación a nivel nacional. Ya para el día miércoles 6 a través de la decisión de la asamblea general se decide culminar el bloqueo en consideración de algunas apreciaciones en materia humanitaria y también producto del evidente agotamiento de los manifestantes. Los campesinos retornan a sus fincas y parcelas el Jueves 7, con sentimientos encontrados ya que la negociación entre los voceros y el gobierno nacional no habían concluido, sin embargo y pese a las adversas circunstancias estos regresaron como verdaderos héroes a sus tierras.

Se levanta el paro cafetero después de 11 días de aguante, las consecuencias que generan un paro son sensibles y muchas personas indudablemente sintieron como se interrumpió su vida cotidiana, en este país donde la democracia funciona a medias este tipo de medidas, al menos en nuestro tiempo; son necesarias. Si el pueblo no es escuchado; este se hace escuchar de cualquier forma. Son importantes los avances logrados aunque no son definitivos... Nos falta una mejor planificación de la economía agrícola que propenda por una tecnificación e industrialización de sus sectores de producción pero no con beneficio para los grandes explotadores sino para los millares de campesinos trabajadores que con su esfuerzo garantiza nuestra seguridad alimentaria. Que vivan los valientes y heroicos campesinos Colombianos!

author by Alberto Pinzón Sánchezpublication date Wed Mar 13, 2013 17:39author address author phone Report this post to the editors

Concluido el llamado “paro cafetero”, Fernando Carrillo, el ministro del interior del gobierno Santos, con una sutileza poco común entre los políticos colombianos, en una entrevista para el diario colombo-español El Tiempo (09.03.2012) afirma con satisfacción que, “fracasó el intento de una insurrección anti-Santista”. Cuando es todo lo contrario. Apenas comienza, no una insurrección contra uno de sus mejores exponentes, sino contra el Neoliberalismo militarista, que en los últimos 30 años se impuso mediante una pavorosa guerra contrainsurgente promovida desde los EEUU, sobre el Pueblo Trabajador colombiano.

Lo que esta movilización campesina sacó a flote y descarnó con crudeza en tan solo pocos días, no había sido publicitado en 35 años de concienzudos estudios socioeconómicos hechos sobre el modelo económico implantado por los llamados “Chicago boys” de López Michelsen en 1974, y los costos de la guerra Neoliberal de despojo.

Pero finalmente, el viejo topo de la historia y de la movilización social (que siempre te da sorpresas) sacó su pequeño hocico a la luz pública mostrando la ruina ocultada de uno de los sectores tradicionalmente más privilegiados de la economía colombiana, causada por la enorme desvío de los recursos públicos (6,5% del PIB) consumidos irracionalmente por el ministerio de defensa de Colombia, para adelantar una guerra de despojo y acumulación permanente de capital, el que hora, como siempre, aparece “chorreando sangre y lodo de la cabeza a los pies”.

“Colombia es el país más feliz del mundo” (a pesar de la miseria generalizada y la crueldad de la guerra contrainsurgente) ”Estamos blindados contra cualquier crisis social o económica”; nos repetía la propaganda oficial diariamente durante años, y mientras el mundo a nuestro alrededor cambiaba aceleradamente, especialmente en Nuestramérica, la Oligarquía trasnacional y cipaya colombiana seguía aferrada a su latifundio improductivo y militarista, adaptándolo a un Neoliberalismo “Pinochetista” iniciado por los EEUU, emblemáticamente en Nuestramérica ,el 11 de septiembre de 1973.

Ahora los envenadores de opinión (spinn doctors) tratan de explicarse lo sucedido recurriendo a las más sorprendentes explicaciones, para ocultar la ruina en el campo y la crisis agraria generalizada; claro, para desviar la atención y velar ideológicamente el problema de la utilización del 6,5% del PIB de Colombia en la guerra contrainsurgente y geoestratégica del Plan Colombia y como lo hace el ministro Carrillo, para justificar la violencia oficial y criminalizar la protesta social, con el fin de dividirla y evitar que se constituya en el Nuevo Poder Popular Alternativo que se está consolidando en la praxis actual.

Al comienzo de los diálogos de la Habana entre el Estado colombiano y las FARC-EP, el aparato de propaganda del régimen trató por todos los medios de “inocular” o mejor, inculcar una división en el seno del movimiento Insurgente. Ahora trata por todos los medios (también) de dividir la movilización social para quitarle su voluntad de consolidarse como un Poder Constituyente, convirtiéndolo en un simple movimiento por la paz en el mundo. En una plataforma más por la paz, cuyo final ya está cantado.

Hace unos días el politólogo León Valencia, desde sus portales (en plural) argumentaba con cifras militares que, la Insurgencia guerrillera en Colombia nunca había estado derrotada. Que el más grave error estatal había sido la monserga militarista de Uribe Vélez, su ministro de defensa Juan Manuel Santos con su estratega global el general Padilla de León, del “fin del fin de las FARC”. Por fortuna su politología no le dio para hacer la referencia de siempre, a la otra monserga oligárquica de “la combinación de las formas de lucha”.

Es decir a la otra cara de la moneda: La tampoco derrotada estrategia política leninista de utilizar “todas las acciones de masas en la resistencia popular contra la guerra contrainsurgente y geoestratégica en Colombia, sin menospreciar ninguna” ,y que hoy como una pesadilla sin fin provocada por un café tinto, vuelve a desatar el pavor de los Dominantes Trasnacionales a una “insurrección popular” como la del 9 de abril, mostrado por Carrillo el vocero del presidente JM Santos.

Post scriptum: Creo que la mejor memoria sobre el presidente de Venezuela Hugo Chávez (por condensarlas todas) es la de Fidel Castro cuando dijo que solo había que mirar quienes lloraban su muerte y quienes se regocijaban con ella. Por ejemplo, la alegría de uno de esos caballeros santanderistas traidores y cobardes, que no tuvo huevos para invadir a Venezuela, a pesar de ufanarse diciendo que tiene tres.

author by El Díapublication date Thu Mar 21, 2013 23:14author address author phone Report this post to the editors

Las agresiones por parte de la Escuadrón Móvil Antidisturbios ESMAD a los estudiantes, docentes, indígenas y campesinos no solo es una constante sino que cada día son más fuertes , uno de los picos más altos que demostró los niveles de represión que puede alcanzar la fuerza pública se evidenció en el pasado paro cafetero que duró 12 días. Fue gracias a los medios locales, regionales y alternativos que el país conoció las verdaderas dimensiones de las violaciones de derechos humanos cometidos por la policía.

El material fílmico y auditivo que se logró recoger durante las arremetidas del ESMAD donde se evidencia el uso desmedido de la fuerza, son la pieza clave para el inicio de las investigaciones contra el director de la policía José Roberto Riaño en la Procuraduría y en la Fiscalía. La presión jurídica inicia con un derecho de petición radicado en la policía de Santander por un grupo de defensores de derechos humanos donde se le exige a la institución que exponga públicamente (si existen) los procesos disciplinarios contra los agentes que agredieron a los manifestantes.

“En Santander los videos ilustran como el ESMAD destruye los vehículos, buses de transporte público que se encontraban estacionados en las carreteras mientras los manifestantes se movilizaban pacíficamente”, explicó Oscary Ávila, defensor de los derechos humanos de la UIS

Las cifras ilustran que son cerca de 100 personas que resultaron heridas, entre ellas varias mutiladas con pérdida total o parcial de sus extremidades, esta situación llevó a que la gobernadora del Quindío reconociera que han fueron más de una docena de campesinos que perdieron su visión por culpa de las agresiones, esto a pesar de que en Colombia la protesta social está reconocida como un derecho constitucional.

Se hace el llamado a las personas que fueron agredidas y que aún no ha iniciado el proceso de denuncia a que se acerquen hasta las personerías municipales o distritales para iniciar el proceso jurídico, “es importante que las personas conozcan que tienen derecho a la reparación por los daños causados, es el estado el que debe responder jurídica y económicamente a las víctimas causadas por el ESMAD” concluyó Ávila.

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