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¡Y nos despidieron! Carta de periodistas despedidos por Izarra, y su censura al caso Becerra

category venezuela / colombia | miscellaneous | non-anarchist press author Wednesday May 25, 2011 21:51author by Aarón Corredor Report this post to the editors

Ayer (24.05.2011), 4 compañeros (Freddy Muñoz, Ernesto J Navarro, Marcos Salgado, Hernán Cano) y quien escribe, fuimos noticiados por la presidenta de La Radio del Sur, Desireé Santos Amaral que por razones de reorganización y relanzamiento del medio prescindían de nuestros servicios. ¿Cuál es nuestro servicio? Ser periodistas. Solo me pregunté ¿Qué hicimos mal?, ¿abandonamos un código de ética?, ¿utilizamos un medio del estado para atentar contra él? ¿Hicimos del medio un partido político?, ¿vendimos nuestra independencia?, ¿falseamos alguna información? No. ¿Por qué no? Leo el código de ética del periodista colombiano Javier Dario Restrepo para preguntarme otra vez, ¿qué hicimos mal?


“El periodista ha de ser una buena persona” es decir, la profesionalidad del periodista se construye sobre un ser humano y si ese ser humano es de mala calidad no se puede ser buen periodista.
“El buen periodista ha de estar orgulloso de su profesión” y lo que me merezco como periodista es precisamente aquello que resulta de la actividad que ejerzo y de la eficacia con que esa actividad resulta para los demás.
“El buen periodista tiene un sentido de misión en su ejercicio profesional” lo que convierte esta en una profesión muy distinta de la de los burócratas, no hay horario, pero no solamente eso, requiere una entrega total.
“El buen periodista es un apasionado por la verdad” el orgullo del periodista es un orgullo mal fundado si cree que el es dueño de la verdad, uno no es dueño de ninguna verdad, nuestras verdades siempre son susceptibles de ser corregidas, son verdades que la sociedad necesita y quien le va a decir lo que está pasando es el periodista.
“El buen periodista es autocrítico” un primer extremo el del periodista sabiondo ese que mantiene la arrogancia de que yo si me las se todas, por tanto a ese sabiondo le cuesta mucho trabajo aceptar que la crónica que apareció hoy es una crónica que tiene que ser rectificada.
El buen periodista elabora conocimiento y lo comparte” primero usted tiene que preguntarse cuáles son los antecedentes de esa noticia, porque conocer antecedentes significa conocer más la noticia, segundo usted tiene que conocer el contexto en que se produjo esa noticia.
“El buen periodista hace periodismo con un objetivo” ser periodista es tener la oportunidad de cambiar algo todos los días, ¿Cuál es el cambio que yo quiero introducir en la sociedad?
“El buen periodista tiene sentido del otro” porque todo lo que nos lleva a desconocer o destruir al otro nos deshumaniza.
“El buen periodista es independiente” que es lo que está en la base de la credibilidad, la gente le cree al medio de comunicación que ve independiente, en cambio deja de creerle a todos los arrodillados e interesados, lo peor que le puede pasar a un periódico es que lo rotulen.
“El buen periodista mantiene intacta su capacidad de asombro” porque mantener intacta la capacidad de asombro significa que a usted como periodista no se le han acabado las preguntas, el día en que a uno se le acaban las preguntas se agota como periodista.
Al final del documento puedo afirmar ¡No somos pecadores, somos periodistas!
Lo que si debe preguntarse el ente que rige la política comunicacional del gobierno y sus autoridades es sí con el 5% de audiencia de los medios del estado, que citó el periodista Eleazar Diaz Rangel en su columna dominical del 08-05-2011http://www.aporrea.org/medios/a122952.html vamos a cambiar algo.

author by Samuel H. Carvajal Ruizpublication date Thu May 26, 2011 19:49author address author phone Report this post to the editors

De la Casa Blanca, en Washington, echaron a la periodista Helen Thomas por verter una agria y justa crítica contra el gobierno sionista de Israel, a raíz de su política genocida en contra del pueblo palestino. Recientemente nos enteramos que el grupo económico que controla el diario de derechas peruano, El Comercio, despidió a los periodistas Patricia Montero y José Jara, por “humanizar” al candidato Humala en uno de los reportajes del Canal N, perteneciente a ese holding de empresas. El diario conservador venezolano, El Universal, se raspó a un grupo de ellos, violentando la normativa vigente, en esta acción observamos el comprensible silencio del colegio respectivo, hoy principal aliado del poder mediático privado en el país. Desde aquí, desde la base de apoyo a la revolución bolivariana nos dijimos: “esto no pasa en la Venezuela bolivariana, en revolución”; “la revolución bolivariana ha sido garante de la más absoluta libertad de expresión” nos ufanábamos hasta hace unos días; como reitera el presidente “la crítica nos alimenta”. Estábamos equivocados, lamentablemente equivocados.

En cosa de días hemos visto como se desmorona el asunto y nos topamos con la dura realidad. El funcionario Izarra, actuando como un genuino Pedro Pablo Alcántara, se raspó el incipiente proyecto de la Radio del Sur (Y que para “reorganizar” ¿Qué?), cuando arrebatado por la soberbia (o siguiendo al pie de la letra las instrucciones) no se conformó con fulminar a la otrora presidencia de la Radio, la profesora Cristina González, uno de los motores claves de este proyecto; sino que ahora echa a la calle a parte de ese equipo joven, versátil, agradable y sobre todo, comprometidos con esta revolución, que día a día trabajaba por sacarnos del marasmo y la entelequia en la que se han convertido nuestros medios públicos. Conocemos la razón de fondo: la actitud independiente y crítica asumida por estos profesionales del periodismo en la tropelía cometida por nuestro gobierno contra el periodista y refugiado político Joaquín Pérez Becerra, y en la que el flamante Izarra algún día tendrá que explicar muchas cosas. O quizás ésta fue la gota que le colmó el vaso. El poder constituido no acepta “actitudes díscolas” en la tribu.

El poder constituido, que ventea a los cuatro costados que “manda obedeciendo”, tiene una piel muy sensible ante la crítica, pero no cualquier crítica, sino aquella que si la enmarcamos en algún contexto, podríamos ubicarla en las olvidadas 3 R al cuadrado. El funcionario Izarra es fiel reflejo de unas formas de dirigir que creíamos superadas, de un ejercicio vetusto del poder con inconfundible tufillo a naftalina. Por tanto, es fiel reflejo del momento que vive nuestra revolución bolivariana, que luce agobiada por la burocracia y la diligente pandilla de chupamedias, más no revolucionarios, que la merman, la limitan, y que progresivamente la empujan al borde del abismo.

Lo peor que nos queda de esta experiencia, que persigue acallar y neutralizar una forma fresca, coherente y creo, revolucionaria de hacer periodismo en la radio, es la sensación de que estas formas no distan mucho de los mecanismos empleados por la derecha para controlar a los pueblos y criminalizar las voces críticas. Y ya sabemos que les pasa a los imitadores.

¿En cuál espejo se mirarán ahora las (y los) otrora luchadoras (res) por la libertad de expresión y los derechos de los trabajadores de la prensa Helena Salcedo, Desiree Santos Amaral, Earle Herrera, Roberto Malaver, Frasso, Vanessa Davies, Anahí Arismendi, Nieves Valdez, por mencionar algunos, ante el atropello y despido de los periodistas Ernesto J. Navarro, Hernán Cano, Aarón Corredor, Marcos Salgado y David Muñoz Altamiranda de la Radio del Sur? ¿Cuál será la verdad, en este caso, de “Los periodistas por la verdad”? ¿Qué dirán? ¿Habrá comunicado? ¿Cómo explicarán el hecho? ¿Será que ello revela, también, el credo del presidente Chávez sobre la crítica? Esperaremos, pero pasan los días y ahora defendemos la soberanía ante las pretensiones imperiales.

En “Con todos los hierros” en RNV del martes en la noche, percibía a unos sudorosos hermanos pigmentarios, Erick Rodríguez y a Frasso, escurriendo el bulto cada vez que entraba una llamada del soberano y opinaba sobre el asunto o pedían explicaciones; apresurados decían que el tema era otro, “el de la soberanía”. El miércoles en la mañana, buscando repercusiones sobre este nuevo atropello, escuché a Luís Guillermo García con su “Gente despierta” en la Radio del Sur, reconozco que tuve que apagar la radio por los tristes argumentos que esgrimía; ante la impotencia de no tener las mismas ventajas para debatir reitero, preferí apagar la radio.

Porque, entendemos al funcionario Izarra; creo que su impronta en la NBC (National Broadcasting Company, Incorporated), CNN (Cable News Network) y RCTV (Radio Caracas Televisión), entre otros medios, ya indica perfectamente su perfil, su ¿credo periodístico? y sus modos, lo cual hay que reconocer, no es determinante. Pero ahí está. A los antes mencionados, por su reconocida trayectoria de luchas, debemos pedirles explicaciones.

Mientras tanto las mayorías (o minorías, porque según el estudio citado por Eleazar Díaz Rangel, solo el 5 % sintoniza los medios que integran el Sistema Nacional de Medios Públicos, lo cual de ser cierto revela la catástrofe a donde estos genios han llevado nuestros medios), quedamos huérfanos, silenciados, “curados” con el formol de la burocracia indigente y chupamedia que aniquiló hace tiempo a Radio Nacional de Venezuela, a YVKE Mundial y ahora al incipiente proyecto de la Radio del Sur. De momento, apagaremos la radio, con la esperanza (¿inútil?, como aquel bolero) de tropezarnos, al despertarla, con alguna alternativa capaz de enarbolar las voces insurgentes en contra de la canalla mediática; esperamos darle nuevamente vida a una radio que sin concesiones, sin censuras ni cancerberos, contribuya en esta difícil tarea revolucionaria con la que nos hemos comprometido desde hace años.

 
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