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La liberación de Ingrid Betancourt ¿sabremos algún día toda la verdad?

category venezuela/colombia | miscellaneous | opinion/analysis author Saturday July 05, 2008 05:15author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Artículo sobre el manejo político de la liberación de Ingrid Betancourt y la incapacidad de saber realmente qué fue lo que ocurrió y cómo se produjo la liberación, ante tantas mentiras de Uribe y tantas cosas que no cuadran dentro de la trama oficial.

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La liberación de Ingrid Betancourt ha capturado la atención de todo el mundo: portadas de los principales periódicos, muestras de alegría y satisfacción de parte de los principales líderes mundiales, de Castro a Bush, pasando por Chávez y por el Papa, y felicitaciones en Colombia de la oposición, incluida Piedad Córdoba y del ex-secuestrado y defensor del acuerdo humanitario Luis Eladio Pérez. Y este jolgorio internacional ha sido, como era de esperarse, utilizado por el presidente Uribe para dar un golpe de popularidad y dejar atrás la crisis institucional en la que Colombia se haya sumida, la más grave que haya tenido que enfrentar. Uribe, ahora, no solamente está, según sus seguidores, dotado de una inteligencia “sobrehumana”, sino que está investido de la Gracia Divina y realiza “milagros”.

Mientras el jolgorio dura, y la alegría por la liberación de Betancourt ocupa las primeras planas, es difícil que se puedan vislumbrar muchas interrogantes que surgen de la versión oficial. Según esta versión, el rescate surge de una operación militar llamada “Jaque”, “100% colombiana”, en que un grupo de soldados de élite logran ganar la confianza de la cuadrilla de las FARC-EP que vigilan a los cautivos (¡en un plazo récord: desde mediados de Junio!), les hacen creer que tienen orden del Comando Central de la insurgencia de llevar a el grupo de rehenes a otro punto, y para ello utilizan a una ONG de mediadora. Los “funcionarios” de la supuesta ONG son en realidad militares con dotes de actuación y logran convencer a los insurgentes de que solamente dos de ellos acompañen –de hecho, los de más rango- y que dejen sus armas en tierra. El resto es historia conocida.

Este rescate de película que habría sido posible porque las FARC-EP tendrían sus líneas de comunicación rotas, aparece, ante los medios, como un acto de astucia del Ejército colombiano que produjo un rescate militar exitoso después de varios intentos fallidos que redundaron en tragedias (el más reciente, fue la muerte de 11 parlamentarios en Junio del 2007), pero también como un acto increíble de estupidez del movimiento guerrillero.

Aunque por ahora todo el mundo da por sentada la versión oficial como la “verdad”, hay varias cosas que no cuadran, que son la verdad muy difíciles de creer, y que nos motivan a hacernos preguntas de si en verdad hay algo más detrás de la liberación que hoy se desconoce y que pueda aflorar cuando la avalancha mediática pase y la serenidad retorne. Nunca he sido aficionado a las “teorías conspirativas”, pero en este caso hay cosas que son muy raras en realidad, a lo que hay que sumar la corrupción y el carácter mafioso de Uribe y su entorno, así como de las múltiples mentiras que ya han dicho en el pasado, lo cual ha incluido inclusive auto-atentados. Recientemente, una encuesta revelaba que el 89% de los periodistas colombianos desconfían de las fuentes oficiales de información .

De momento, es imposible saber en realidad cómo se dio todo, y ojalá que no ocurra como con la muerte de Gaitán que no se terminó de aclarar nunca. No podemos sino especular, como algunos ya lo están haciendo, o hacernos las interrogantes y dejarlas sin contestar mientras no haya pruebas fehacientes para responderlas. Prefiero optar por el segundo método en lo personal.

Lo primero que no cuadra, y que es sorpresivo, es por qué esta liberación vino a ocurrir justo en el momento que Uribe más lo necesitaba, estando empantanado con la Yidispolítica, con un fallo demoledor sobre la ilegitimidad de la reforma que permitió su reelección, con críticas de todos los sectores políticos por su desafío a la Corte Suprema y su propuesta de realizar un referéndum para dar “legitimidad” a la elección del 2006 (como si el cohecho pudiera borrarse con más o menos votos), con un apoyo que se resquebrajaba por el escándalo así como por su actitud autoritaria, que valió que muchos comenzaran a hablar de “tiranía” y “dictadura populista” y a un día de una manifestación convocada por la CUT en apoyo a la Corte Suprema, la cual se veía iba a ser enorme, la cual lógicamente tuvo que ser cancelada. Esta bien que a veces hay coincidencia... pero esto ya es tener casi pacto con el diablo.

Pero no solamente llegó en un momento oportuno para Uribe: también llegó en el mejor momento para el candidato republicano McCain quien estaba en una insólita visita en Colombia. Era primera vez que un candidato a la presidencia estadounidense visitaba Colombia y entre los liberados, casualmente, iban los tres contratistas militares (mercenarios) en poder de las FARC-EP. Esto, ciertamente, será utilizado por McCain para fortalecer la difícil campaña que tiene por delante en contra de Obama.

¿Como se juntan todos estos factores, para que McCain pueda fortalecerse y para que Uribe pueda sepultar, aunque sólo sea momentáneamente, la crisis por la que atraviesa el país y volver a fortalecer su imagen? Son muchas las coincidencias como para no sospechar que hay algo más que aún no podemos saber...

La otra duda que nos queda, es qué fue lo que ocurrió con las reuniones realizadas la semana pasada entre el dirigente máximo de las FARC-EP y dos delegados europeos, el suizo Noel Sáez y el francés Jean Pierre Gontard. Ya se decía que la liberación unilateral era un hecho, hecho además respaldado por las declaraciones de Chávez llamando a la insurgencia a liberar, sin condiciones, a los rehenes. Al parecer, hubo respuesta positiva, pero nada de ello se ha sabido hasta ahora. Los delegados no han dicho una sola palabra de este encuentro.

Si se hace memoria, hace un mes aproximadamente Uribe decía tener un contacto en las FARC-EP que decía que liberaría a Betancourt a cambio de ciertas garantías y prebendas. ¿Por qué no se recurrió a este contacto y se tomó el riesgo de un rescate militar? O Uribe mintió antes, al hablar de un contacto ficticio, o Uribe mintió después y la liberación no hubiera sido el resultado de un operativo militar, sino que un acto de traición desde la insurgencia. Le he dado vuelta a este asunto, pues cuando vemos la fotografía de los dos guerrilleros detenidos y presentados a la prensa, ¿cómo es que solamente uno está golpeado y tiene señales de tortura? ¿Por qué no dijeron ni pío ante la prensa? ¿Por qué quieren extraditarlos a EEUU a cómo de lugar y cuánto antes?

Llama la atención, por otra parte, la gran diferencia que hay entre las fotos del antes y después de Betancourt: no hay nada en ella de la rehén lánguida, flaca, enferma, que en algún momento se decía podía morir en cualquier momento. Al contrario, tanto Betancourt como el resto de los liberados parecen gozar de excelente salud y se les ve bien alimentados, de buena presencia (Betancourt hasta con trencitas en el pelo).

Sorprende, también el libreto que recita Betancourt apenas liberada: sin necesidad de detenerme en los muchos aspectos desagradables de sus declaraciones (loas a un ejército que tiene un prontuario macabro de violaciones y de colaboración con el paramilitarismo, recaditos para los vecinos, apoyo a la reelección en momentos de una grave crisis institucional, apoyo a una nueva reelección de Uribe, etc.), llama la atención lo bien informada que está de la actualidad colombiana, algo que parece muy difícil para alguien que está secuestrada en la jungla y que no tiene acceso a internet. Justo en estos momentos que atraviesa Colombia, y sin mayor oportunidad de haber intercambiado con nadie más que sus liberadores, lanza un comentario sobre las re-elecciones que cae como anillo al dedo a Uribe. Puede decirse que las declaraciones de Betancourt cayeron como maná divino al presidente y cuesta pensar que esta concordancia ha sido meramente casualidad.

¿Cómo es posible que en apenas tres semanas de infiltración, el ejército se haya ganado la confianza de guerrilleros curtidos en la selva, para dejarlos penetrar hasta dónde se encontraban los rehenes, convencerlos de trasladarlos en helicóptero y de dejar sus armas así como sus guardaespaldas en tierra? Si los guerrilleros hasta duermen con sus fusiles al cuerpo, si la primera norma de todo guerrillero es desconfiar hasta de su sombra. Si los soldados, como afirma el ejército, tomaron cursos de actuación, esos cursos tienen que haber sido demasiado buenos...

Cuesta atar cabos sueltos, pero hay muchas, muchas cosas que se ven bastante extrañas y que no cuadran. Y, de hecho, ya hay versiones contradictorias dentro de los mismos círculos oficialistas: el gobierno colombiano dice primero que esto fue una operación “100% colombiana”, pero luego el embajador de los EEUU sale diciendo que ellos estuvieron trabajando estrechamente y asesoraron la operación. También fuentes de Israel hablan de asistencia y preparación por parte de los servicios israelitas. Con lo cual me surge una nueva duda: Betancourt dice que su rescate fue una operación como las que hace Israel... ¿habrá sabido ella algo del involucramiento de Mossad y los servicios de ese país, o es otra coincidencia?

De momento, la alegría de la liberación no da margen para que surjan estas interrogantes. Pero, con el inexorable paso del tiempo, estas interrogantes comenzarán a plantearse, junto a muchas otras que varios deben estarse haciendo, y entonces empezaremos, con nueva información a entender mejor qué fue lo que realmente pasó. Hasta entonces, no creo que sea sabio apresurar conclusiones, como tampoco es sabio confiar a pie junto de la versión oficial.

Estas dudas dan pie para que haya quienes hablen de una liberación unilateral que fue interceptada por el Ejército (las personas liberadas a comienzos de año unilateralmente por las FARC-EP comentan que el acoso militar fue constante durante su caminata hacia la libertad). Que Cano habría aceptado la liberación unilateral que se negociaba con los delegados extranjeros y que el Ejército habría interceptado esta operación para lavar la imagen de Uribe y llevarse ellos los créditos. Una radio suiza publicó una noticia, difundida por medios como El País de España, que dice que el Ejército habría pagado una recompensa de U$20 millones a las FARC-EP para lograr la liberación en un momento crucial para Uribe y para McCain, lo cual tanto EEUU, como Francia, como Colombia niegan. Y las FARC-EP aún no se han pronunciado. En fin, todo esto es especulación, pero se podrá seguir especulando mientras haya tantas cosas que no cuadren.

De momento, lo que sí es cierto, es que Uribe está utilizando, tan diestra como inmoralmente, a su favor este golpe mediático: con la liberación pretende sepultar los escándalos de la Yidispolítica y tender un manto de amnesia sobre los crímenes de la parapolítica y sobre la connivencia del Ejército con el paramilitarismo. Las Águilas Negras vuelan llevando amenazas a todos los rincones de Colombia, los desplazados siguen aumentando, junto con los cultivos de coca y las ejecuciones extra-judiciales de ese “glorioso” ejército al que Betancourt cree inspirado ni más ni menos que por la Gracia Divina. En el conflicto Colombiano no hay más Santos que de apellido. Es verdaderamente asqueroso que Uribe utilice la liberación para remozar su imagen después de la crisis con la Corte Suprema, para impulsar su referéndum que eche un velo de “legitimidad” al soborno y ahora también para impulsar una reforma judicial que, sospechosamente, ocurre en momentos de crisis con el Poder Judicial .

Ciertamente, pase lo que pase, aunque sea este un espaldarazo importante a Uribe, la crisis institucional en Colombia es profunda y se arrastra para largo. La liberación le ha dado un respiro, pero en un mes, cuando esto ya no sea noticia de primera página, tendrá nuevamente que volver a lidiar con los espectros del paramilitarismo, de las violaciones y del cohecho con el que han estado marcados sus dos gobiernos. Estos espectros no dejarán de penar la Casa de Nariño tan fácilmente.

José Antonio Gutiérrez D.
04 de Julio del 2008

author by Freddy Fuentespublication date Mon Jul 07, 2008 14:12Report this post to the editors

importa como la hayan sacado o tal vez eso es secundario por la alegria de verlos libres? creo que sea como sea lo importante es que esten liberados pero no olvidarse de que quedan muchas injusticias en colombia y muchos secuestrados y desaparecidos tambien que nunca se habla de ellos ni mucho menos de los desplasados.

author by JAGpublication date Wed Jul 09, 2008 14:23Report this post to the editors

Claro que es importante el conocer la verdad de qué fue realmente lo que ocurrió con la liberación.

Si fue pago o algún arreglo de otra clase, uno podría preguntarse por qué éste se llevó a efecto justamente cuando Uribe atraviesa una de sus peores crisis institucionales y se demostraría que la operación no tuvo nada de humanitario y sí mucho de oportunismo político. Por qué no se hizo antes y se dejó esperar por seis años.

Si así fuera, quedaría claro para la comunidad internacional que, efectivamente, los familiares de las víctimas estaban en lo cierto cuando acusaban a Uribe de insensibilidad ante el drama de las víctimas. Recordemos que Uribe frustró en más de una ocasión las posibilidades de liberar a los secuestrados, particularmente, tras las liberaciones unilaterales de las FARC-EP a principios de año, al bombardear el campamento de Reyes en momentos en que éste negociaba la liberación de Betancourt. Además, cabe recordar que con el intercambio humanitario, estas liberaciones se podrían haber logrado hace muchísimo tiempo, pero hubiera sido poco conveniente para la línea política uribista.

El esposo de Betancourt, JC Lecompte, en una entrevista a El Teimpo lo pone muy claro "si alguien quema mi carro con mi padre adentro, y luego salva a mi padre, le doy gracias, pero no puedo negar que es un cerdito (sic) por haber quemado mi carro".

Si hubiera sido una traición, como Uribe dijo hace un mes, el hecho de que la hayan convertido en una "operación militar" cumple el rol de fortalecer la línea militar, pero también sería un arreglo.

Si hubiera sido una liberación unilateral interceptada, esto demostraría la nula intención de Uribe de avanzar seriamente en un proceso de paz, los extremos a los que pede llegar para disparar su popularidad y su carácter increíblemente culebrero.

Lo que sí es cierto, es que no conocemos la libertad, y que la liberación huele a gato encerrado. Es difícil creer tanta coincidencia, y sobre todo, el manejo político de la liberación para capear la crisis, demuestra que habíá mucho más de cálculo político que de genuino interés humanitario.

author by Yvanova Vareispublication date Mon Jul 14, 2008 14:23Report this post to the editors

Es lamentable que un sector minoritario de los venezolanos este irritado con lo sucedido unicamente porque no fue su presidente el protagonista de lo que ud. llama "jolgorio".
Respecto a otro de sus comentarios, IB es libre de pensar y ahora de opinar lo que quiera: apoyar a Uribe, a Israel .. lo que se le venga en gana.
Dicho esto, tengo que aceptar que estoy de acuerdo en "que en esta historia no se ha contado todo", habra que esperar, a lo mejor nunca se sepa. Lo importante es que esta libre un grupo mas de personas que de forma terriblemente inhumana eran retenidas por un grupo de terroristas que solo buscan poder y dinero abusando incluso de sus propios jovenes militantes que creen seguir una ideologia justa... YV

author by John Jayro Martínez - ningunapublication date Tue Aug 05, 2008 20:11Report this post to the editors

Por qué supone Yvanova que el autor es venezolano? Por qué supone que es chavista? Y por qué supone que el autor niega a Betancur la posibilidad de pensar lo que se le de la regalada gana?

No nos vengan a negar el derecho a estar de acuerdo con santa Ingird, que por haber sido secuestrada hay que decir amén a cualquier barbaridad que se le ocurra decir. Si ella es libre de decir lo que quiera, uno tambien es libre de pensar lo que quiera y de criticar sus ideas. Sobretodo si llega al punto de aplaudir al criminal y mentiroso de Uribe. Tenemos que aprender a respetar el derecho a opinar de todos.

Mas va saliendo ahora que se sabe que usaron los emblemas de la cruz roja y de canales de tv de ecuador y venezuela desvergonzadamente.

author by Ramiro Bejarano Guzmán - El Espectadorpublication date Sun Aug 10, 2008 15:26author email notasdebuhardilla at hotmail dot comReport this post to the editors

NADA VEROSÍMIL LA HIPÓTESIS DE que Uribe y Juan Manuel Santos fueron engañados por unos militares que filtraron al canal RCN el video que reveló el uso abusivo del emblema de la Cruz Roja en la ‘Operación Jaque’. Y no es creíble, porque fue notorio que desde el primer instante en el que el Presidente montó un consejo comunal con Íngrid Betancourt y los demás liberados, existía preocupación de su parte por despejar la inquietud que entonces nadie tenía, acerca de que no se habían utilizado símbolos falsos.
No una sino varias veces, Uribe interrumpió a sus generales, obligándolos a que confirmaran que no se había utilizado ningún emblema falso, obviamente buscando que todo coincidiera con la precipitada conclusión inicial de Íngrid, de que la operación había sido perfecta. ¿Por qué tanta preguntadera? O presentía o sabía todo. Me inclino por lo último, pues como dicen en Buga: “El que pregunta es porque sabe”.

Y creo que Uribe sí sabía todo, por una razón adicional. Fue también ostensible su preocupación para que se supiera que el Ejército no había atacado al comando guerrillero que quedó en tierra después de que el helicóptero alzó vuelo con los liberados. Uribe dijo que habiendo podido el Ejército atacar a ese reducto insurgente, se había abstenido de hacerlo en señal de paz. ¿Magnánimo con los supuestos asesinos de su padre? Lo dudo.

Aunque el fuerte del Mandatario no es el derecho, alguien tuvo que advertirlo de que si el Ejército usaba distintivos falsos y además atacaba militarmente al enemigo, ello tipificaría el delito de perfidia. Si el Ejército hubiese atacado a esos insurgentes, hoy cuando se sabe que para timarlos al menos uno de los oficiales simuló ser de la Cruz Roja, ya estaría abierto otro expediente en la Corte Penal Internacional contra Uribe, Santos y demás protagonistas.

Como si lo anterior no bastare, resulta inexplicable que apenas con ocasión de la divulgación del video por RCN, Uribe y Juan Manuel pretendan hacernos creer que sólo ahora se enteraron de su contenido, cuando la cadena CNN ya había difundido varias imágenes, entre otras la del oficial portando la Cruz Roja. A propósito, deplorable el remedo de foro que a continuación de la transmisión del video organizó el canal RCN, donde brillaron la grotesca lambonería y la falta de análisis de dos amanuenses del uribismo, Marta Lucía Ramírez y Alfredo Rangel.

Las investigaciones que por una supuesta traición a la patria reclaman Uribe y Santos —más para auto absolverse—, sumada a la espectacularidad de la difusión del video por el canal más gobiernista, seguida de comentarios laudatorios al régimen por dos de sus mas preciados áulicos, dejó la impresión de que todo fue un tinglado orquestado por la mano siniestra de un experto en guerra sucia o desinformación. ¿Dónde andará el temido J.J. Rendón, ex asesor de Juan Manuel Santos?

Ya veremos si se logra identificar al supuesto traidor, y cuál el papel de cada quien en ese delito execrable. Sí, si la difusión del video fue un crimen tan grave, no es Santos el llamado a acusar o exonerar a nadie, como ya lo hizo, pues, por ejemplo, el canal RCN tendría que informarle a la Fiscalía, si pagó, cuánto, a quién, cuándo, o si alguien del Gobierno puso en sus manos gratuitamente la codiciada información, en la creencia de que ya estaba en poder de otro medio, y para no correr el riesgo de que se divulgara por alguien independiente.

Cierto que la liberación de Íngrid y sus compañeros puso en jaque a la guerrilla, pero también le dio mate a la credibilidad del Presidente y su Ministro de Defensa, y de paso a la seguridad democrática.

***

Adenda. La tesis de que los congresistas no estarían impedidos para votar la tramposa reforma a la justicia, si en ella se propone que los puntos relacionados con ellos tengan efectos para después de 2010, es una leguleyada fraudulenta. El impedimento jamás está atado al sentido de la decisión que deba tomarse por el servidor público, sino con las condiciones subjetivas que le impiden actuar.

Related Link: http://www.elespectador.com
author by Reinaldo Spitaletta - el Espectadorpublication date Tue Aug 12, 2008 16:05Report this post to the editors

EL GENERAL PADILLA DIJO, POCOS días después de la ‘Operación Jaque’, que tal vez la verdad sobre ella no se sabría nunca.
No acertó. Porque ya son varias las “novedades” (irregularidades) que se han revelado acerca del operativo, sobre todo en un país donde la mentira impera desde los llamados “tiempos inmemoriales”, y en el cual mienten el presidente, los ministros, los asesores presidenciales, los generales y hasta el departamento de estadística.

Desde el “consejo comunitario” o espectáculo mediático montado por la Presidencia el día del rescate de los rehenes, comenzaron a aflorar las mentiras. Fue una operación impecable, se dijo. Y resulta que hubo varios “pecaditos”. Todavía no sabemos cuántos, pero ya se han evidenciado varios, como que un “nervioso soldado” usó un emblema de la Cruz Roja, lo que sugiere un “mal uso intencional” y una violación de las Convenciones de Ginebra sobre leyes de guerra.

Las mentiras (el cinismo oficial las calificaría de piadosas) principiaron a aparecer cuando la CNN reveló el uso de divisas humanitarias y después cuando un soldado (parece que amante de la verdad y por lo cual puede ser acusado de traición a la patria) le pasó al canal RCN un documental en el cual se aprecia el nada nervioso uso del chaleco con el logotipo de la Cruz Roja. Entonces la pregunta es: ¿mintió Uribe, mintió Santos, quiénes más mienten?

Nada raro. No sé si acordarme de la campaña electoral de 2002 cuando el entonces candidato Uribe decía, a boca llena, que estaba en contra de la reelección. Bueno, es que, como después lo dijera en una cumbre el señor de los caballos y de los diminutivos, la “política tiene mucho de farsa”. Tampoco sé si memorar cuando el director del DANE, César Caballero, prefirió renunciar a ocultar la verdad de una encuesta sobre victimización en Colombia. No sirvió, porque una de las “cualidades” que al parecer deben tener los funcionarios es la de mentir. O al menos la de tapar la verdad.

No sé si el mandatario de los realities comunales, el mismo que ha dicho que habitamos en una “democracia profunda”, recordará algunos “falsos positivos” montados en su gobierno, o los falsos atentados contra él organizados por el DAS; o si prefiere, por ejemplo, olvidar cuando más de la mitad de los eurodiputados le dieron la espalda cuando iba a intervenir. Y las manifestaciones internacionales contra los atropellos de su gobierno, por ejemplo en Washington, en Ginebra, en otras ciudades, y aquellos coros que lo “sacaron de la ropa”: “Uribe paraco, el pueblo está verraco”.

No sé si recordar una de las célebres mentiras del régimen, aquélla referida a la muerte de tres sindicalistas en la vereda Caño Seco, Arauca. El Ejército, avalado por el vicepresidente de la República y el entonces Mindefensa Alberto Uribe, declaró, sin mediar investigación alguna, que los tres eran guerrilleros. Después se supo que no eran tales y que habían sido fusilados por la espalda, a quemarropa. También hubo mentiras sobre la masacre de San José de Apartadó. Se señaló como autor a la guerrilla, cuando fueron miembros del Ejército.

Es fácil mentirle al rebaño, a ese alto porcentaje embelesado con el ilusionismo presidencial. Y mentir sobre los opositores, sobre las cortes, sobre organizaciones no gubernamentales, sobre esa “inmensa minoría” crítica, que no traga entero y reivindica el derecho al pensamiento distinto, aunque la acusen, mentirosamente, de ser “comunistas disfrazados” o “guerrilleros de civil”.

Lo que sí es cierto es que ya hay gente que sabe que el país está en crisis, que la ética está en el subsuelo y que hay más pobres que nunca. ¡Ah! y que, como en un tango de Cátulo Castillo, el barro se subleva.

author by Pedro Medellín Torres - El Tiempopublication date Tue Aug 12, 2008 16:33Report this post to the editors

La 'Operación Jaque' podría servir para actualizar el capítulo sobre el papel de los políticos en el manejo de la guerra, que Geoffrey Regan analizó en su libro la Historia de la incompetencia militar, hace más de 20 años. No sólo le aportaría nuevos ejemplos acerca de cómo la "confusión de objetivos políticos y militares" o los "fallos del arma propagandística" alteran la conducción de los ejércitos y la guerra. También (y sobre todo) le permitiría agregar un apartado sobre cómo la frágil ética que los civiles imponen a los militares siempre termina por degradar las grandes victorias, cuando no las convierte en deshonrosas derrotas.

Son muchas las evidencias que muestran cómo en Colombia la planificación y la ejecución de las operaciones militares han estado regidas por una ética muy frágil. Y no ha sido solo un problema de los militares, sino sobre todo de los civiles. Los gobernantes (ni siquiera en estos años de ministros civiles de Defensa) no han sido capaces de imponer a policías y militares una ética consecuente con los principios del Estado de Derecho y la legislación internacional. No de otra manera se explica esa larga lista de condenas, en tribunales internacionales y nacionales, que comprometen a miembros de las Fuerzas Armadas y de Policía por la comisión de delitos, algunos de ellos de lesa humanidad.

Los militares actúan al ritmo que les impongan los gobiernos civiles. Por eso, el problema se ha agudizado en los últimos seis años. La presión ejercida por el presidente Uribe por más y más resultados ha llevado a que militares y policías excedan los límites de la ley para producir el positivo que satisfaga al gobernante. Y si esas presiones se ejercen en medio de encendidos discursos en los que se homologa a los opositores con terroristas, pues nadie repara en la frontera de lo legal y lo ilegal, con tal de dar resultados.

Hace unas semanas, era el ataque al campamento de las Farc en que fue abatido 'Raúl Reyes' el que se citaba como ejemplo de transgresión a las reglas del Derecho Internacional. A sabiendas de que 'Reyes' se encontraba en territorio extranjero y que las autoridades de ese país no habían sido informadas, el Gobierno autorizó el bombardeo. La consecuencia no pudo ser peor. El que era un duro golpe a la estructura de las Farc terminó en un problema internacional, que aún hoy no se ha podido resolver.

Ahora es la 'Operación Jaque', que permitió el rescate de 15 secuestrados en poder de las Farc, la que se ha convertido en el paradigma de la debilidad ética que imponen los civiles a los militares. La operación era tan compleja, que todos los detalles debieron ser consultados al más alto nivel. Y a sabiendas de que se transgredían los protocolos de Ginebra, 'Jaque' se planificó y ejecutó con exito.

Dos hechos emergen como agravantes. Por una parte, unos militares que, teniendo conciencia de esas transgresiones y confiando en que no pasaría nada, ofrecen a la cadena CNN videos y fotos de la 'Operación Jaque', con un argumento: demostrar que el Gobierno colombiano quebró el DIH al usar el símbolo de la Cruz Roja. Pero, ante el fracaso de la venta, el material es ofrecido a medios locales, pero con otro argumento: la revelación de detalles desconocidos de la famosa operación.

Y por otra, un gobierno que en la hora de los honores reclama haber tenido cada detalle bajo control, pero cuando se conocen las transgresiones a la Ley se declara sorprendido por los hechos (de los que dice no saber nada). Y lejos de asumir responsabilidades, cuestiona que se haya filtrado la información (no la transgresión a las normas) y apura a declararla como traición a la patria, dejando en los militares toda la responsabilidad.

En un país en donde el Presidente vocifera a sus generales: "acábelos, y por cuenta mía, no se preocupe", no se puede esperar que militares y policías se sientan obligados a actuar conforme a las reglas del ordenamiento interno y el Derecho internacional. Alguien le tendrá que decir al Presidente que, si quiere evitar problemas en el futuro, por alguna parte habrá que comenzar.

Related Link: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/pedromedell...785-1
author by ex-colombiano - independientepublication date Thu Oct 09, 2008 18:55Report this post to the editors

He leido los comentarios en torno a la liberacion de Ingrid y solo puedo sacar una conclusion....aquella frase muy Bogotana que decia: Es tan avion ...... que vuela con los motores apagados. Alvaro Uribe mis respetos a un gran mentiroso, mi repudio para el mandatario de un pais que lo eligio creyendo toda su vervorrea precampañista. He escuchado que Uribe casi no duerme, pero quien podria dormir tranquilo con tantos carmas a su haber? vi el remedo de rueda de prensa que montaron Uribe ,Santos y sus muchachos,pero tambien vi las expresiones en la cara de los liberados, como queriendo decir esto es un montaje cursi y casi patetico,,pero bueno ya me liberaron.

author by GONZALO GUILLEN - El Nuevo Heraldpublication date Mon Oct 13, 2008 00:00Report this post to the editors

A medida que pasa el tiempo, se conocen nuevos detalles de los esfuerzos que se hacían tras bastidores en varias partes del mundo para buscar una solución a la angustiosa situación de un grupo de secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre quienes se encontraban la ex congresista Ingrid Betancourt y tres contratistas del gobierno de Estados Unidos.

Dos abogados colombianos que guardaron en secreto su participación en uno de esos esfuerzos, le contaron a El Nuevo Herald los detalles de sus gestiones con guerrilleros y funcionarios de Colombia y Estados Unidos.

Carlos Arturo Toro López, uno de los abogados que más casos de extradición ha llevado en Colombia, y su colega, que prefirió no ser identificado, sostienen que cuando escucharon la propuesta que hicieron intermediarios de las FARC para la liberación del grupo de secuestrados, contactaron a la embajada de Estados Unidos en Bogotá.

Según ellos, se comunicaron con funcionarios de agencias federales de inteligencia de Estados Unidos, incluido el Buró Federal de Investigaciones (FBI), así como con una fiscal colombiana especializada de la división de antiterrorismo y un agente especial del CTI [Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía General de Colombia] que estuvo al tanto durante todo el proceso.

También contactaron al abogado penalista de Atlanta, Georgia, Jeffrey Manciagli, quien agregó al grupo a un socio suyo. Ambos aceptaron encargarse de llevar el caso ante las autoridades norteamericanas, porque "si tú negocias aquí [Colombia] y no negocias con los gringos, no has negociado nada'', dijo el socio de Toro López en diálogo con este reportero.

Los dos penalistas colombianos y Manciagli comenzaron a preparar la entrega de secuestrados a través de un fluido cruce de correos electrónicos al cual El Nuevo Herald tuvo acceso.

El 21 de mayo le informaban a Manciagli: "Como sabes, estamos tratando de llevar a cabo una negociación muy importante, donde necesitaríamos tu colaboración para cuadrar la compensación por la gestión profesional de nosotros y la cual debe desarrollarse en tu país. De otro lado, de ser cierto los acercamientos que estamos haciendo sobre el tema, tendrías que viajar a Colombia en estos días [. . .] ¿podemos contar contigo?"

El 5 de junio los dos abogados colombianos insistieron en la necesidad de que Manciagli viajara a Colombia, a lo cual éste respondió: "Lo que sí puedo confirmar es que el gobierno americano ofrece una recompensa de $350,000 por los tres [estadounidenses] y que el gobierno tiene un fondo de $100,000,000 para dar recompensa para los que logran la libertad de ellos y a Ingrid. Estoy muy interesado en esto''.

El asunto avanzaba y el 23 de junio Manciagli ya tenía un socio para el caso y ese día le escribió a Toro López: "Hablé con mi colega [aquí el nombre del colega] y está listo tan pronto sea necesario. O lo llevo a Colombia dos veces, pero tiene casi dos años que no ha ido y tiene muchas ganas de regresar. Esperamos lo mejor. Atentos saludos, Jeffrey''.

El contacto principal que mantuvo el puente entre los abogados y los dos carceleros de las FARC expuso que ‘‘ellos van a dar unas coordenadas a las que hay que llegar en helicópteros, los dos guerrilleros se subirán con los rehenes, se producirá la liberación y se les debe garantizar que no van a ser extraditados a Estados Unidos'', contó el abogado no identificado.

"Un requisito que quedó muy claro era que no se iba a hacer ni un solo disparo porque la zona a la que llegarían los helicópteros iba a estar llena de guerrilleros y en caso de comenzar un tiroteo los dos jefes de las FARC se pondrían con sus fusiles del lado de su gente'', agregó el abogado no identificado.

Cuando el plan de entrega planteado por las FARC estaba claro, los abogados hablaron con un funcionario del FBI, con otro de la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA), y otras agencias.

"Los gringos [de las agencias de inteligencia] mostraron total interés'', contó el abogado no identificado.

‘‘Nos dijeron que apenas hubiera algo concreto ellos entrarían a aportar todo el asesoramiento, el apoyo y todo lo que fuera necesario'', pero "ellos decían que para dar el primer paso se necesitaban indefectiblemente pruebas de supervivencia, pero nunca las hubo''.

Simultáneamente, antes de llegar a la liberación física de los rehenes, los abogados colombianos le dieron al contacto principal copias de un poder de representación judicial que debía llevarles hasta la clandestinidad a Antonio Aguilar, alias César, y Alexander Farfán, alias Enrique Gafas, para que los firmaran autorizando las gestiones y el mandato que iban a llevar a cabo.

El Nuevo Herald obtuvo copia del poder en que los dos abogados colombianos previeron la mayor cantidad posible de circunstancias para actuar que incluía "aproximaciones, contactos, consultas...", con autoridades con el objeto de acordar "todo lo atinente al suministro por mi parte, de información sobre temas específicos de interés para la seguridad nacional y la paz del país, en especial, dentro del marco de la política de seguridad democrática del actual gobierno de Colombia, que pudieran conducir al descubrimiento y la incautación de bienes en general, armas, material de intendencia, instalaciones estratégicas y valores de procedencia ilícita, y/o a la localización y captura de personas miembros de grupos armados al margen de la ley''.

Copias del poder les fueron entregadas a oficiales de las agencias de inteligencia estadounidenses, a la fiscalía colombiana y al agente especial del CTI que asistió a todo el proceso. Por los días en que los abogados se cruzaban correos electrónicos y mantenían al tanto del asunto a agentes legales y policiales de los dos países, el presidente de Francia, Nicolás Sarcozy, estaba empeñado personalmente en una campaña por la liberación de Ingrid Berancourt, quien tiene nacionalidad francesa. Sarkozy había ofrecido dar asilo a los guerrilleros que liberaran a rehenes de manera unilateral.

Mientras las copias del poder viajaban hacia el sur de Colombia en manos del intermediario para que las firmaran los dos carceleros en sus guaridas amazónicas, el 13 de junio del 2008 el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, reveló que Ingrid Betancourt aparentemente formaría parte de un grupo de secuestrados que iban a ser liberados por guerrilleros que esperaban beneficios a cambio, entre ellos el de no ser extraditados a Estados Unidos.

"A un guerrillero que está ofreciendo que va a entregar a Ingrid Betancourt y a otros secuestrados, se le mandó una carta que él pidió. La mandó la directora del DAS [policía secreta] con mi autorización, de que si cumple con eso no se le extradita. Ojalá esto sea verdad'', dijo Uribe aquel 13 de junio durante un discurso en Bogotá pronunciado en un foro llamado Inseguridad, dolor evitable, al que asistieron varios ex presidentes de América Latina.

Dos días después, el comité de apoyo a Betancourt que funcionó durante años en París pidió ayuda del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para obtener la liberación de los secuestrados en poder de las FARC, incluyendo a los tres ex militares estadounidenses contratistas del Pentágono (Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes), quienes quedaron en poder de las FARC el 13 de febrero del 2003, cuando cayó a tierra en el departamento de Caquetá el avión Cessna Caravan-208 que tripulaban durante un vuelo de rutina en busca de plantíos de coca y de posiciones guerrilleras.

"Pedimos a George W. Bush que haga todo lo posible para que sus conciudadanos y todos los rehenes de las FARC sean liberados por fin, en condiciones que garanticen su supervivencia'', pidió el Comité con motivo de una visita de dos días de Bush a Francia en el desarrollo de una gira por Europa.

Con las firmas otorgando poderes a los abogados el proyecto entraría en la etapa final: los secuestrados serían liberados y saldrían de la selva en dos helicópteros junto con sus dos principales carceleros. Estos quedarían al amparo de un tercer país, preferiblemente Francia, para recibir asilo.

Pero el emisario que debía regresar con el poder firmado comenzó a tardar. Los abogados creen que habían transcurrido unos 15 días cuando fueron sorprendidos por las noticias el 2 de julio: los tres estadounidenses, Ingrid Betancourt y 11 militares y policías colombianos habían sido liberados en el transcurso de una operación de rescate "exactamente igual a la que nosotros habíamos preparado''.

La única diferencia consistía en que los mandos militares colombianos sostenían que los dos jefes carceleros habían sido engañados por los servicios de inteligencia, que los redujeron a golpes y con sedantes en pleno vuelo mientras los rehenes comenzaron a saltar emocionados dentro de uno de los helicópteros después que un oficial les anunció: "Somos el Ejército de Colombia, están libres''.

Dos helicópteros de la Fuerza Aérea Colombiana habían sido pintados de blanco y rojo simulando ser de rescate y salvamento y eran tripulados por oficiales encubiertos que sacaron a los secuestrados fingiendo ser una misión humanitaria internacional que los llevaría, junto con los carceleros, hasta el campamento clandestino de Guillermo Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, máximo jefe de la organización terrorista.

"Bueno, otra cosa que resultó distinta fue lo de Aguilar y Farfán. No estaba previsto que quedaran presos ni que fueran a ser extraditados a Estados Unidos'', contó el abogado no identificado.

Mientras la prensa internacional transmitía la noticia de la liberación, Manciagli, confundido, escribió un correo electrónico a sus colegas colombianos:

"Es muy buena noticia que han liberado a estos rehenes. Pero tengo mis dudas que pasó como todos están diciendo. No creo que fue un rescate''.

En conversación con El Nuevo Herald, Manciagli expuso:

"A mí me pareció muy extraña la manera como están diciendo que todo eso pasó, que los engañaron [a los carceleros de las FARC]. No creo la historia que dieron. Para mí, no fue así pero cuando eso salió en las noticias la primera cosa que yo pensé es que era un engaño, porque, como digo, me habían hablado exactamente de ese tema unas dos o tres semanas antes, el doctor Toro''.

Manciagli sostiene: "Mi hipótesis es que sí había una negociación y que ellos [los guerrilleros] pensaron que estaban entregando a esa gente como habían negociado. Pero el gobierno [de Colombia] quiso tomar el crédito para ganar más publicidad y todo lo que viene. Eso es lo que yo creo''.

La liberación es reclamada por Colombia como un rescate genial de su inteligencia militar y así es reconocida internacionalmente.

Hace dos semanas los abogados defensores de los dos carceleros, los penalistas Rodolfo Ríos y Eduardo Matías, aseguran que agentes del FBI habrían participado en la Operación Jaque y renunciaron a ejercer la defensa alegando que sus clientes los habrían engañado ocultándoles información valiosa sobre el caso.

A raíz de la protesta de Ríos y Matías se supo que en el pedido estadounidense a Colombia para la extradición de Aguilar y Farfán se revela que el FBI posee una computadora de este último. Esto, de acuerdo con los defensores, lo desconocía la propia justicia colombiana.

"Conocimos en la solicitud de extradición, hace apenas cinco días, que al momento de la captura de Alexander Farfán le fue incautado por agentes del FBI un computador con valiosa información'', dijo uno de los abogados defensores de los carceleros cuando anunciaron su renuncia.

"Se ha convertido al defensor en un simple espectador, sencillamente para que se simule que hay defensa como requisito formal, pero totalmente limitada en el ejercicio de la defensa técnica y de refutación de prueba'', agregó.

Ríos y Matías protestaron también porque, aseguran, durante los dos meses en que ejercieron la defensa de los terroristas no pudieron conocer el contenido de grabaciones hechas a conversaciones que Aguilar había sostenido con miembros de la jefatura de las FARC a través de teléfonos satelitales y comunicaciones radiales.

Los abogados también protestaron porque no les entregaron copias de grabaciones inéditas de video que alias Farfán filmó durante la entrega de los rehenes con una cámara que le fue incautada cuando fue arrestado a bordo del helicóptero.

El informe policial en que se basa el pedido de extradición de los dos carceleros, elaborado por el agente del FBI, Lázaro Andino, asegura que de acuerdo con la información en el computador incautado se ha podido determinar que Farfán viajó a Brasil en el 2003 para cambiar un cargamento de cocaína por armas de guerra.

En cuanto a Aguilar, el informe dice que durante el 2007 hizo múltiples llamadas a una empresa telefónica de Estados Unidos con el objeto de que le indicaran cómo manejar un teléfono satelital que le había dado, a cambio de cocaína, el narcotraficante colombiano José María Corredor Ibagué.

Estos vínculos con el narcotráfico son los puntales para conseguir que la Corte Suprema de Justicia de Colombia conceda la extradición de los dos hombres.

¿En qué punto los abogados contactados para la entrega de los rehenes salieron del libreto y en cuál los terroristas carceleros perdieron la posibilidad de obtener los beneficios que pedían a cambio de su gesto de ‘buena voluntad' ''?

Una fuente de la fiscalía colombiana que confirmó la versión de los abogados, aportó una hipótesis a El Nuevo Herald. Una atractiva guerrillera, con el alias de Doris Adriana, que estuvo en las FARC desde los 16 hasta los 36 años, era amante de Aguilar en el momento de caer en manos de las autoridades colombianas en febrero del 2008.

Contactada por agentes de inteligencia estadounidenses en la cárcel, a última hora habría hecho el papel intermediario que les quitaron a los abogados. De este modo, los amantes podrían volver a reunirse. De ser así, se le debería a Doris Adriana una buena parte del éxito de la Operación Jaque.

Toro López, su colega colombiano y Manciagli no creen por completo en la versión oficial colombiana sobre el rescate.

Cualquier conversación con ellos sobre este caso termina entre risas con una anécdota, contada por el abogado no identificado.

"Apenas se conoció la liberación comenzaron a llamarnos amigos del FBI, de la policía y de la fiscalía para felicitarnos. Hay quienes no quieren creer que nosotros no pudimos llegar hasta el final de lo que salió calcado a lo que planeamos desde mayo''.

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