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argentina/uruguay/paraguay / miscellaneous / opinión / análisis Thursday December 05, 2019 15:51 byFederación Anarquista Uruguaya

Ya han pasado las elecciones. Recién el jueves 28 se ha confirmado ha ganado la fórmula Luis Lacalle Pou-Beatriz Argimón, marcando un retorno de la derecha clásica a la administración del Estado.

Mucho se ha hablado de estas elecciones. Desde la “izquierda” la importancia que revestía, de lo que estaba en juego, de los riesgos de que ganara la derecha, de que Cabildo Abierto se convirtiera en una fuerza determinante en la coalición «multicolor» con gran capacidad de presión, se ha hablado del miedo al fascismo. Todo ello fue colocado como argumento para votar a Martínez, entre tantas otras cosas.

Para evitar confusiones -o incrementar las que ya hay-, separemos la paja del trigo. Hagamos unos análisis pormenorizados de varios hechos y concepciones y pongamos el eje en lo que verdaderamente está en juego en el próximo período.

NUESTRA POSICIÓN

Ya han pasado las elecciones. Recién el jueves 28 se ha confirmado ha ganado la fórmula Luis Lacalle Pou-Beatriz Argimón, marcando un retorno de la derecha clásica a la administración del Estado.

Mucho se ha hablado de estas elecciones. Desde la “izquierda” la importancia que revestía, de lo que estaba en juego, de los riesgos de que ganara la derecha, de que Cabildo Abierto se convirtiera en una fuerza determinante en la coalición «multicolor» con gran capacidad de presión, se ha hablado del miedo al fascismo. Todo ello fue colocado como argumento para votar a Martínez, entre tantas otras cosas.

Para evitar confusiones -o incrementar las que ya hay-, separemos la paja del trigo. Hagamos unos análisis pormenorizados de varios hechos y concepciones y pongamos el eje en lo que verdaderamente está en juego en el próximo período.

1) Lo que viene no es fascismo

Se ha manifestado a través de variada militancia (frenteamplista y no), pero también de sectores de la población, el miedo al fascismo que se vendría supuestamente, con el nuevo gobierno liderado por Luis Lacalle Pou y apoyado por Manini Ríos. Cabe precisar con claridad los conceptos, sino se produce una verdadera confusión en todos los órdenes y se impide así realizar un análisis riguroso de la situación y de las perspectivas que se abren.

El fascismo como régimen fue una experiencia histórica concreta y es irrepetible. No se volverán a generar las condiciones para el surgimiento de un régimen de tales características, tal como se dieron en la década de 1920 y 1930, pleno período inter bélico europeo. El fascismo incluía una determinada forma de organización social (corporativismo, organización militar de toda la sociedad e integración al partido de la misma, concepción guerrerista, etc.)

En cambio, el fascismo como ideología sí está vivo, y algunos de sus elementos ideológicos se insertan en lo que es la etapa actual del capitalismo, y colorea la cruel ideología neoliberal, de esta forma incide en la vida política de varias formaciones sociales e incluso en algunas de ellas a nivel de gobierno, como ocurre en varios países de Europa. Hay un crecimiento de las expresiones de extrema derecha a nivel internacional. Pero ese fascismo, en el terreno ideológico, se articula con otras demandas sociales, sentimientos y frustraciones propias de esta época. Tiene capacidad de influencia en el terreno ideológico y de hecho, inserto en diferentes gobiernos han contribuido en la generación de discursos y concepciones reaccionarias a nivel de la sociedad.

Toda la política sistémica de seguridad y tecnificación de la policía tiene un objetivo específico: la «delincuencia», los «pichis», las «zonas rojas» o «barrios marginales». Todo ese discurso de derecha -que viene de larga data y que es puntal hoy de esta etapa del capitalismo- ha sido abonado también por los gobiernos progresistas del Frente Amplio. Está claro, fortalecer la represión no va a favor de ningún proceso de producir la liberación de ningún sujeto social. Es sintomático como en materia de esta concepción de «seguridad» los actores políticos del FA han asumido el discurso y lenguaje de la derecha. Es más, sobre final de la campaña el FA hizo públicas varias medidas que tomarían en materia represiva muy similares a las que propone la derecha.

Un problema de fondo es que avanzan en nuestra sociedad los discursos reaccionarios y eso explica porqué Cabildo Abierto obtiene 270 mil votos. Dichos discursos reaccionarios habilitan a otros discursos de derecha y extrema derecha, también que instituciones totalmente denostadas socialmente puedan salir al debate público sin mayores tapujos (FFAA, centros de retirados militares, etc.)

Entonces, si lo que viene no es el fascismo, ¿qué es? Lo que se viene es una fuerte dosis de ajuste neoliberal como ya conocimos, acompañado de una fuerte política securitaria y de represión, aplicando más a fondo la infame ley antiterrorista aprobada por el gobierno de “izquierda” dando palo fuerte a los que protesten y reclamen. Es el estilo de política que las clases dominantes siempre han querido aplicar en nuestro país. Pero ocurrió que luego de la crisis del 2002 necesitaban de un gobierno que acomodara la casa para poder volver. Un gobierno que, junto a pequeñas reformas y cierto asistencialismo, hizo pacientemente los mandados al poder dominante, al gran capital.

Por otra parte tenemos que la votación que recibió la fórmula Martínez- Villar en segunda vuelta deja en mejor posición al FA para negociar y hasta para perspectivas futuras elecciones. Se libera del giro creciente hacia la derecha, que acentuaría en este próximo período si fuera gobierno teniendo en cuenta que ya no hay nada de viento de cola y al revés, hay dificultades a nivel de país en relación con su presupuesto y no tuvieron ni tienen disposición de meterse con los dueños del poder y meterle la mano en los bolsillo a los de arriba. Por otro lado si el Partido Nacional hace un juego inteligente, buscando socios para los quites camuflados que realizará a los de abajo, es más que probable que busque acuerdos puntuales con sectores del FA. Por su lado el FA, ya lo han dicho algunos de sus representantes están dispuestos al diálogo «por el bien del país y la gente”. Realizará el FA la oposición que sea más funcional a lograr el próximo gobierno. Falta ver que presión recibirá de los y las de a pie, que serán quien sufran consecuencias económicas y sociales, igualmente qué movilizaciones pueden llegar estos a generar aún sin el estímulo ni agrado de sus dirigentes.

La historia no se repite y hay elementos nuevos y se darán combinaciones nuevas: esto no será mecánicamente una repetición de los ’90. Pero seguramente en nuestro país se abre un ciclo de gobiernos de derecha clásica (que han gobernado este país por 170 años) con variantes complejas y un posible crecimiento mayor aún de discursos reaccionarios a nivel social en general.

Lo cierto es que al avance y crecimiento de la derecha y de los grupos e ideología fascista no se los frena votando, no se los frena en las urnas. Se los enfrenta, frena y derrota en las calles, con la lucha popular organizada.

2) El verdadero problema de Cabildo Abierto

La votación de Cabildo Abierto y el respaldo recibido por Guido Manini Ríos nos habla a las claras que esos sectores de derecha rancia y extrema derecha estaban algo dormidos y desperdigados por ahí. Incluso algunos «personajes» cobijados bajo el ala del FA, como su candidato a Vicepresidente Guillermo Domenech, escribano de Presidencia y Guido Manini Ríos, ascendido a Comandante en Jefe del Ejército por Fernández Huidobro y Mujica. Parece para algunos un posible aliado, alguien a tener en cuenta. Esto es sencillamente infame.

La derecha se junta, arma trinchera, da cobijo a grupos neonazis…¿Acaso pensaban que los preferidos de las clases dominantes estaban derrotados, que no estaban luchando para resurgir y tomar el timón que habían prestado? ¿Qué se esperaba que hicieran? ¿Pensábamos que al «país de excepción» no iba a llegar esta tendencia internacional con toda una estructura de poder dominante detrás?

Está claro, no solo llega, sino que tiene raíces propias. Y capacidad de operar por su cuenta. Tenemos por su lado que el video de Manini con un mensaje dirigido a las Fuerzas Armadas, a su personal subalterno, en un claro mensaje corporativo, defensor de la institución militar, señalaba a quién debían votar los militares. Como anteriores videos de Manini, es provocador, está pensado claramente para generar efectos políticos en el conjunto de la población-especialmente de izquierda- y brinda un mensaje que busca levantar la moral de las FFAA y le otorga a sus miembros un rol político. Ya había ocurrido esto mientras Manini era Comandante en Jefe del Ejército. Es decir, actúa con total autonomía porque sabe del espacio que tiene él y su gente. Sabe el rol preponderante que juega el ejército para el “orden” existente. Lo que signifique para el sistema al que está articulado como institución con disciplinamiento específico y asesino. También sabe porqué unos y otros han colaborado con la impunidad para que prácticamente no pase nada a quienes fueron torturadores, asesinos, violadores y que desaparecieron a cientos de militantes luchadores/as por un cambio de verdad.

Por otro lado, el Centro Militar, institución que armó el marco político para el desarrollo de Cabildo Abierto y ha respaldado a Manini Ríos en todo momento, también lanza sus comunicados. La visión del Centro Militar es directamente anticomunista, englobando dentro de los «comunistas» a toda la izquierda, incluso a todo el FA. O sea, odian a todo lo diferente a la derecha y a las charreteras. Milicaje puro y duro, amantes de la dictadura y se han quedado estancados en la lógica de la «guerra fría» y de que finalmente son intocables por el arriba. Fueron bien “educados” para hacer lo que hicieron y que están dispuesto a repetir. Lo único que hay momentos que se confunden por esa misma “educación” que reciben y así no perciben adecuadamente que están para hacer los mandados al poder y que sólo provisoriamente y cuando les conviene los poderosos le prestan el gobierno.

Es posible que en el futuro inmediato, Cabildo Abierto y sus principales figuras sigan lanzando discursos de odio y anti-izquierdistas, anti derechos, insuflando valores tradicionales, al estilo que hicieron los grupos de extrema derecha antes del golpe de Estado durante un largo período (Orpade, Alerta, Jup, etc.). Es otro contexto, pero por su formación y dinámica interna no reparan en dar continuidad mecánica a determinadas prácticas. Muchos de los actuales miembros de Cabildo Abierto vienen de esas experiencias. Es posible que vayan al choque también, y por las dudas, hay que tomar las precauciones adecuadas en esos casos.

Manifestamos claramente nuestro total repudio a los dichos de Manini en ese infame video y al editorial del Centro Militar, y a toda la andanada fascistoide que se ha hecho pública en estos días, que buscan generar las condiciones para un avance cada vez mayor de esa derecha y los militares en contra de lo mejor de nuestro pueblo. Este tipo de expresiones no deben tener cabida en nuestra sociedad y deben ser rechazadas, repudiados por el conjunto socialmente sano de nuestro pueblo.

3) «Coalición Multicolor» y su «fortaleza». Distintas hipótesis iniciales.

La Coalición Multicolor tiene más debilidades que fortalezas. Las propias pujas internas dentro del Partido Nacional y la autonomía que posee Cabildo Abierto que un Lacalle Pou querrá limitar, hacen prever un futuro difícil a nivel de determinados acuerdos. Seguramente en los temas centrales cerrarán filas, pero habrá disputas y fuertes debates en varios asuntos.

Por lo tanto, Lacalle Pou no las tiene todas consigo. Tendrá que negociar, ceder, y es posible que esta coalición se rompa o se desgaste en poco tiempo. Es decir, puede no tener condiciones plenas de gobernabilidad a determinada altura del mandato.

Puede ocurrir también: que el interés por mantener al «marxismo» fuera del gobierno (según las expresiones del Centro Militar), y porque si no están juntos son débiles, haga que esa alianza perdure algo más. Sin lugar a dudas, jugarán en ello un montón de intereses y hechos que no se pueden predeterminar a priori.

No se nos escapa que es necesario ver un tiempo el funcionamiento de este acuerdo multicolor para plantear una hipótesis más rigurosa. Pero aún teniendo presente algo tan importante igualmente iremos opinando sobre caliente y oportunamente haciendo los ajustes que correspondan.

4) El FA, fin de ciclo progresista y corrimiento a la centro-derecha

Sin lugar a dudas es el fin de un ciclo. Un ciclo compuesto por un conjunto de elementos coyunturales específicos que como ya hemos analizado, él ha contado con algunas medidas paliativas de las consecuencias sociales más agudas de las políticas del sistema.

Pero remitiéndonos al resultado electoral de octubre, si analizamos departamento a departamento, nos canta a las claras que en este periodo poco cambió la mentalidad de la población referida a lo electoral, que determinados efectos ideológicos electorales en todo este tiempo fueron de muy bajo calado en el interior del país, justo donde más creció la extrema derecha. En los departamentos históricamente más conservadores fue donde votó mejor Cabildo Abierto y peor el FA. Ello nos da una medida de este fenómeno. El «progresismo» allí no produjo un cambio relevante de mentalidad o de percepción, tal vez sí en algún sector, pero no parece ser en lo general.

Pero además, el FA, su estructura partidaria, ha ido acompañando el giro a la derecha que ha dado parte de nuestra sociedad, desde lo ideológico y lo político. La preocupación por la «seguridad» y las propuestas represivas que se iban emparentando con las de «reforma», la centralidad de este tema en la campaña, el primer ministro nombrado de su posible gabinete…Todas señales que corrían el discurso hacia la derecha con tal de pescar votos. Pero ese giro hacia el centro-derecha ya es una tendencia que viene de antes y ahora se hace más pronunciada. Mención aparte tenemos que hacer de los de a pie que siguen sentimentalmente y con simpatías política genéricas al FA, con críticas a veces pero aún con algunas esperanzas que exprese intereses distintos a los partidos tradicionales. Hay ahí distintos elementos ideológicos, por también distintas experiencias de vida, que claman por cosas justas y que están en estado dinámico como para ejercer presión fuerte y hasta calle en alguna circunstancia social.Es tema a seguir de cerca en esta oportunidad que la contención puede aflojar por el hecho de ya no ser gobierno y si “opositor”.Puede haber circunstancias sociales en que la resistencia de los de abajo rompa estrategias electoreras en momentos difíciles y de golpes crudos a sectores de pueblo.

5) Lo que estaba en juego era el grado del ajuste

Pero además de todo esto que acabamos de mencionar acerca de las elecciones, podemos decir que apenas se disputaba el grado o dosis del ajuste y represión que vendrá. No estaban en juego ni dos modelos ni dos proyectos de país: el modelo es uno solo y cada posible «gestor» le dará su impronta. Un ajuste de mayor calado, otro de menor, pero lo cierto que ajuste y giro a la derecha. Esa es la tendencia.

Entonces no se explica por qué variada militancia que no vota al FA asiduamente (o no lo votaba) se desgañitó en noviembre por obtener votos y convencer a «las izquierdas» de votar por «lo menos malo». En esa lógica, ¿octubre no fue importante? ¿ Y 2014? ¿Es importante una ronda eleccionaria de acuerdo al análisis e intereses de quién o quiénes?

No hay acaso concepciones en juego que implican necesariamente coherencia. Si hay caminos que no son válidos para un proceso de cambio, no podemos validarlo hoy y negarlo mañana. Las vías que conducen a lo contrario o atan al sistema a los y las de abajo tienen sus prácticas e instituciones para reproducirse, bien se sabe. No podemos decir que las herramientas podridas del sistema son válidas cuando se nos ocurra. Toda concepción de lucha tiene sus prácticas para avanzar y hay prácticas que no tienen nada que ver en la forja de un pueblo fuerte que vaya perfilando su mirada para un mañana anticapitalista.

Para los y las anarquistas -y en especial para los y las de FAU- el voto y las elecciones son parte de la estructura del Estado. No votamos no un capricho, una pose de moda o una especie de mantra principista. No votamos porque no creemos en los mecanismos que juegan en el marco de la estructura de poder del enemigo de clase. No votamos en las elecciones nacionales porque no es posible por ese mecanismo colocar y concretar los intereses populares, porque quien gobierna lo hace en el mejor de los casos buscando el «equilibrio entre clases», que en la realidad es conciliación subordinada, y apunta directamente en beneficio de las clases propietarias.

El sufragio se ha demostrado como una vía muerta al socialismo. Basta recordar la trágica experiencia del proceso chileno liderado por Allende. Allí no se disputa el poder; la burguesía no coloca el poder en discusión el día de las elecciones, no paraliza la vida social para ver qué clase se queda con el poder, según los votos den ganador a tal o cual fórmula. El voto en las elecciones nacionales no cambia nada de fondo, si así fuera estaría prohibido, porque ninguna clase social que detente el poder lo va a «rifar» cada cinco años.

Es más, ya ni siquiera el sistema admite demasiadas reformas. Por eso ahora se habla de «progresismo» y no de izquierda o socialismo. Toda una clara connotación ideológica fuerte y profunda que va destiñendo y quitando contenido a importantes conceptos creados por los de abajo a lo largo de sus luchas donde se expresan nociones y aspiraciones de una vida mejor.

Los y las anarquistas de FAU hemos apoyado variados plebiscitos e iniciativas por sentidos reclamos populares desde nuestra militancia social y marcando nuestra impronta: DDHH, jubilaciones, la enseñanza, contra las privatizaciones… Allí hemos estado y arrimado el hombro en varias tareas. Pero un plebiscito en defensa de una empresa pública es una cosa, otra es votar por tal candidato, pensando lo que se quiera pensar que ese candidato hará. Allí operan los mecanismos tramposos y ficciones que generan una dependencia del pueblo hacia los políticos «profesionales».

6) Una salida popular

Hay que buscar un camino propio, una salida popular, desde abajo. No a través de los partidos políticos del sistema, sino a través de los organismos populares, de los sindicatos, cooperativas de vivienda, gremios estudiantiles, organizaciones barriales, que agrupen al pueblo y den la pelea por los derechos y reclamos que se estimen necesarios. Organizaciones del pueblo que enfrenten el ajuste y la represión que vendrá. Una salida que abra cauce a un camino de unión de los Oprimidos con miras a la construcción de Poder Popular.

Es más difícil, claro, comparado con meter papelitos en una urna cada cinco años. Pero es más seguro, es más eficaz y coloca a las clases oprimidas como sujeto político constructor de su propio destino, sin intermediarios ni charlatanes.

Preferimos, los y las anarquistas de FAU, apostar por un proceso prolongado, largo, trabajoso, arduo, pero que cimente una sociedad diferente. Esa es la única garantía de cambio.

Por eso siempre decimos que los y las anarquistas «votamos» todos los días, fortaleciendo las organizaciones sociales germen de una sociedad nueva. Eso es ser de izquierda , desde nuestra modesta posición.»

A ENFRENTAR EL AJUSTE Y LA REPRESIÓN CON LUCHA POPULAR ORGANIZADA

POR UN FRENTE DE CLASES Y SECTORES SOCIALES OPRIMIDOS

POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR

POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD

¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA
venezuela / colombia / community struggles / opinión / análisis Tuesday December 03, 2019 23:55 byJosé Antonio Gutiérrez D.

Los sectores del establecimiento interesados en mantener el status quo, buscan reproducir el modelo de negociación con las FARC-EP pero con la protesta social: desmovilizarla, que terminen aceptando que no se discutirá ni el Estado ni el modelo, y luego mandarlos para la casa. Mientras prosigue la matazón de los más revoltosos y ruidosos. Y el país como si nada.


¡Precisamente es lo que hay que discutir, el ESMAD… y el Estado!

Las protestas que desde hace más de una semana conmueven a Colombia no son protestas ante hechos puntuales, de la misma manera que las protestas que hace más de un mes sacuden a Chile no lo son por un alza de 30 miserables pesos del metro. Ambas protestas son sistémicas y expresan el malestar generalizado del pueblo con un sistema que ha vuelto insoportable la vida de la inmensa mayoría de la población mientras unos pocos se hacen groseramente ricos. En el caso de Colombia se suma también la violencia sistemática contra el pueblo, que se evidenció con las masacres de niños en Caquetá, los falsos positivos, el genocidio de líderes sociales en todo el país, y por supuesto, la violencia con los manifestantes en el marco de este paro cívico. No es casual que una de las demandas más fuertes que se han hecho sentir es el desmonte del ESMAD, el temido grupo antidisturbios que es responsable de innumerables muertes en cada protesta, incluida la muerte del joven Dilan Cruz durante este paro.

El desmonte del ESMAD, un grupo que da tratamiento de guerra a la protesta social y que es irreformable, era una de las demandas centrales del Comité Nacional del Paro (CNP). Pero ahora aparece una carta dirigida al “Respetado señor Presidente”, firmada por el CNP, junto a una serie de apaga-incendios profesionales del Congreso, la coalición “Defendamos la Paz”, y una lista de gente que incluye a no pocos vividores y oportunistas. La crema y la nata se juntaron en esta carta. Entre otros, aparece Rodrigo Londoño “Timo”, quien el día del paro, en lugar de estar en las calles de Bogotá, estaba en Aguabonita, Caquetá, pontificando sobre las mieles de la pacificación. Ahora aparece para montarse a la negociación de una protesta en la que estuvo ausente. En esta carta, el CNP, en asociación con buena parte de la clase política tradicional y “alternativa” del país, el “país político” como lo llamaba Gaitán, dice como condición para el diálogo con el gobierno:

Que se garantice el ejercicio del derecho a la protesta, se desmilitaricen las ciudades y cese toda acción violenta contra las movilizaciones pacíficas de la ciudadanía por parte de la Fuerza Pública y, en especial, del ESMAD.”[1]

No que se desmonte el ESMAD, sino que cesen sus acciones violentas. ¡Cómo si el ESMAD, que es la encarnación de la criminalización de la protesta social pudiera, por obra y gracia de Dios, reprimir de manera democrática! Esto, o es una ingenuidad, o es una claudicación; más bien parece lo segundo. Después de tener la iniciativa, el CNP se la ha vuelto a entregar al gobierno, dejando de lado una de las más sentidas aspiraciones populares, más sentida aun por el cobarde asesinato de Dilan Cruz, asesinato tan cobarde como los muertos en cada paro agrario, en tantas protestas estudiantiles, o como el apaleo letal a Nicolás Neira en plena carrera séptima a sus tiernos 15 años. Al parecer, aceptan con obediencia y resignación las palabras de Diego Molano, Director del Departamento Administrativo de la Presidencia, quien fue enfático:

Particularmente el Esmad no está en discusión. El gobierno nacional tiene claridad de que sus Fuerzas Militares y de Policía hacen parte del Estado; aquí no hay una negociación del Estado, aquí lo que hay es una conversación para encontrar soluciones a problemas concretos, a unas problemáticas sociales que se han planteado”[2].

El problema es que el pueblo es quien ha planteado la discusión del ESMAD. No es el “país político” quien lo ha hecho, y esa discusión se dará cuando el pueblo decida que se dé, cuando decida hablar con voz propia y no permita más que su voz sea secuestrada por una recua de politiqueros que han lucrado de sus cargos de representación, de gestores del descontento social, de administradores “responsables” de la protesta social. Acá no hay problemas “concretos” que solucionar. Esto no se soluciona con mejorales y aspirinas. Esto requiere una discusión de fondo, que sí, tiene que ver con el modelo, con esa línea roja planteada por el santismo que ahora posa de progresista (señal de lo derechizado que está el espectro político colombiano).

Siguiendo el exitoso (para la oligarquía) modelo de pacificación y desmovilización de las FARC-EP, ahora estos apaga-incendios han venido a reiterar las líneas rojas de la negociación con los exrebeldes, hoy convertidos en defensores del establecimiento. Durante todos los años de negociación en la Habana el bloque santista insistió que las políticas de Estado no estaban en discusión, que el Estado no se negociaba en la mesa, hasta que los exrebeldes lo terminaron aceptando. "El modelo económico o la inversión extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociación", insistió Humberto de la Calle para que no quedara ninguna duda[3]. Y así fue. Los farianos se desmovilizaron y todo siguió igual.

Hace pocos días, De la Calle volvió a la carga a raíz del paro cívico para defender el acuerdo con las FARC-EP: “el mejor acuerdo es ese, porque fue el que permitió que estos señores entregaran las armas, se destruyeran, formaran un partido político y reconocieran el sistema democrático en Colombia”[4]. Estas palabras no son casuales, como tampoco lo es su presencia como firmante de esta carta para el diálogo con Duque. Los sectores del establecimiento interesados en mantener el status quo, buscan reproducir el modelo de negociación con las FARC-EP pero con la protesta social: desmovilizarla, que terminen aceptando que no se discutirá ni el Estado ni el modelo, y luego mandarlos para la casa. Mientras prosigue la matazón de los más revoltosos y ruidosos. Y el país como si nada.

La firma de Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Rafael Pardo, entre otros, es señal de que con estas negociaciones lo que se busca es sacar pueblo a la calle, que ponga heridos y muertos para que otros negocien el descontento a cambio de migajas, cambios cosméticos, de un huequito en el banquete del poder. Negociar y negociar eternamente, para después alegar que no se cumple nada y repetir el ciclo. Acumular muertos e incumplimientos. La política del gatopardismo, o del rafaelpardismo en su versión colombiana: que todo cambie para que todo siga igual.

Ahora, precisamente es el momento de cruzar las líneas rojas, el momento de plantear la discusión de un modelo económico que destruye el medio ambiente; que asesina de hambre a los niños en la Guajira, en Meta, en el Chocó; que desplaza campesinos e indígenas; que deja en la calle a seres humanos que han trabajado toda su vida para que otros se enriquezcan; que arrebata todos los derechos a las personas; que empobrece al pueblo y encarece el costo de la vida. Es el momento de plantear la discusión de un Estado fundado en la violencia sistemática en contra de las comunidades empobrecidas y que criminaliza toda forma de protesta social. Este Estado, este modelo económico, y por supuesto, el ESMAD deben ser el tema principal de negociación ahora. Si no ahora, entonces ¿cuándo?

Pero parece que una vez más la dirección del movimiento popular no está en realidad interesada en luchar para vencer. No, están en realidad interesados en negociar otra derrota más. Y para ello, se apoyan en los “villanos invitados” que aparecen en la carta. En el “país político”, que habla un lenguaje totalmente extraño al “país nacional” que ha salido a marchar estos días por iniciativa propia y rabia honda. Al parecer no han entendido la profundidad del malestar popular. ¿Cuándo se romperá este ciclo? Ojalá el CNP rectifique. Y si no rectifica, ojalá que la máxima de Jorge Eliecer Gaitán de que el pueblo es superior a sus dirigentes se cumpla y que fuerce discusiones de fondo, a pesar de la sagrada alianza que está tratando de aplacarlos.

José Antonio Gutiérrez D.
2 de Diciembre, 2019.


[1] http://pacocol.org/index.php/noticias/nacional/10200-son-tres-las-condiciones-para-iniciar-dialogo-con-el-gobierno-colombiano

[2] https://noticias.caracoltv.com/politica/el-tema-del-esmad-no-estara-en-la-conversacion-nacional-advierte-gobierno

[3] https://www.bbc.com/mundo/movil/noticias/2012/10/121018_colombia_proceso_paz_ao.shtml

[4] https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/el-acuerdo-logro-su-finalidad-humberto-de-la-calle-articulo-892537

venezuela / colombia / miscellaneous / opinión / análisis Monday December 02, 2019 21:57 byViaLibre

A continuación, analizamos la semana de protesta nacional vivida en Colombia tras el paro del 21 de noviembre hasta el día 27 del mismo mes. Detallamos el desarrollo de las jornadas centrando nuestra visión en Bogotá y en el día a día del paro; evaluamos el significado de la irrupción espontánea del movimiento y reseñamos algunos elementos comunes de la protesta, al tiempo que, proponemos algunas líneas de acción para fortalecerla.

A continuación, analizamos la semana de protesta nacional vivida en Colombia tras el paro del 21 de noviembre hasta el día 27 del mismo mes. Detallamos el desarrollo de las jornadas centrando nuestra visión en Bogotá y en el día a día del paro; evaluamos el significado de la irrupción espontánea del movimiento y reseñamos algunos elementos comunes de la protesta, al tiempo que, proponemos algunas líneas de acción para fortalecerla.

Viernes 22 de noviembre: el toque de queda y la campaña del miedo

Desde el paro nacional del día anterior, inicia la huelga parcial de trabajadoras judiciales agrupadas en ASONAL y otros sindicatos. Hacia las 7 am se producen bloqueos en el Portal Américas de un centenar de jóvenes al que luego se suman más personas. Tras una hora de bloqueo pacífico, interviene el ESMAD y se generalizan los enfrentamientos con la policía, hechos que llaman a muchas jóvenes empobrecidas de la localidad a sumarse a la revuelta. Mientras se desarrollan estos choques, se producen, en horas de la tarde, saqueos sobre tiendas y locales comerciales en la zona de Patio Bonito.

Al tiempo, en el Portal Tunal se realizan también bloqueos que fueron reprimidos por la Policía. Las manifestantes se trasladan hacia el oriente al sector de Meissen, donde muchas espontáneas se suman a choques con las fuerza de seguridad que se prolongan durante toda la mañana. En horas de la tarde en Ciudad Bolívar se produce un saqueo al supermercado Ara.

Simultáneamente, se concentran jóvenes en la Plaza de Bolívar desde las 9 am y aunque inicialmente el número de policías supera el de manifestantes, este crece de forma rápida y dispersa. Sobre las 10 am y con unos 5.000 manifestantes en el lugar, una mínima tensión frente al Palacio de Justicia, precipita la represión del ESMAD, y la mayoría de manifestantes se dispersan por el centro de la ciudad. Mientras algunos manifestantes se alejan del centro, siguen llegando oleadas de gente a la plaza que sufre dos represiones más, hasta su virtual clausura por la Policía. En la tarde, el Comité Nacional de Paro convoca una reunión abierta, con pocas conclusiones, más allá de una reiteración a apoyar la movilización en curso, la condena habitual que hacen las direcciones burocráticas del anarquismo y la reiteración del pliego de reivindicaciones.

El acalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, emulando la advertencia gubernamental y la medida tomada en Cali el día anterior, impone el toque de queda desde las 8 pm en las localidades de Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar, extensiva también el municipio vecino de Soacha y un tiempo más tarde generaliza la medida al resto de la ciudad desde las 9 pm. En la noche, se realizan concentraciones masivas en Teusaquillo, Chapinero y Usaquén, lugar donde se presenta un plantón frente a un edificio de viviendas de lujo donde tiene una propiedad el presidente Iván Duque, desafiando el toque de queda, continúan las protestas al menos hasta las 11 de la noche. Por toda la ciudad se presentan cacerolazos desde ventanas, balcones, puertas y calles al menos durante una hora después del toque de queda.

En ese mismo periodo, se produce una ola de pánico ante supuestos saqueos a casas y sobre todo conjuntos residenciales de extracción media y popular, que el día anterior participaban de forma importante en los cacerolazos. El pánico se viraliza desde las 6:00 pm en Soacha y Bogotá, senadores del Partido Centro Democrático hablan de supuestas invasiones a conjuntos residenciales y las redes sociales se inundan de videos confusos de gente gritando y corriendo en los conjuntos. Se forman guardias vecinales contra supuestos saqueadores, armadas de palos, rocas, cuchillos, barras de metal y machetes, algunos en la localidad de Kennedy se identifican con camisas blancas y llaman a la intervención del Ejército y la Policía. Sin embargo, las invasiones no se producen y en horas de la madrugada la mayoría de vecinos retorna a sus casas.

Se presentan disparos y quema de objetos en las localidades de Santa Fe, Usaquén y Barrios Unidos, y es herido gravemente Martín Nieto que participaba en un recorrido de guardia por su barrio, en hechos aún por esclarecer.

Sábado 23 de noviembre: Dilan Cruz es herido de gravedad por el ESMAD

Haciendo un balance del toque de queda, se realiza una rueda de prensa conjunta del presidente Duque, el alcalde Peñalosa y fuerzas de seguridad. La Policía Nacional habla de 600 llamadas a la línea de emergencias concentradas en Kennedy, Suba, Usaquén y Barrios Unidos, y afirma que no hay ningún registro de que se hayan producido los saqueos a viviendas. Peñalosa habla de una campaña de terror bien orquestada y organizada. Culpa, entre líneas, a la oposición de izquierda, cuando la evidencia disponible sugiere más bien una instrumentalización por parte de la derecha uribista con la que gobierna.

Se producen concentraciones de jóvenes en la Plaza de Bolívar que son dispersadas por la acción del ESMAD, las manifestantes se alejan del centro mientras siguen llegando oleadas de gente a la plaza, quienes son reprimidos en reiteradas ocasiones. Se presentan choques entre manifestantes y el ESMAD en la Avenida Jiménez y en la Avenida 19, donde un sector de manifestantes que se desplazaba hacia el oriente es atacado por la policía. En estas acciones es gravemente herido en la calle 19 con carrera 4, el joven Dilan Cruz de 18 años quien es llevado al Hospital San Ignacio ubicado en la carrera séptima con calle 45.

En la noche continúan los cacerolazos espontáneos en los barrios con corte parciales de calles, que ahora combinan ollas comunitarias y canelazos. Se producen manifestaciones nocturnas de jóvenes en el sur occidente de la ciudad. Se realizan llamados dispersos a organizar asambleas vecinales, pero varias de las convocatorias fracasan, en medio de los llamados a movilización inmediata de la mayoría de manifestantes.

Domingo 24 de noviembre: Indignación por el caso de Dilan

Familiares, amigas y compañeras de estudio del joven Dilan Cruz, organizan una movilización desde el Colegio Gustavo Restrepo del Ricaurte hasta el lugar donde fue herido. Desde las 9:00 am concurren unas 2.000 personas, lideradas por sus compañeras del colegio, vestidos con camisas blancas y carteles con la consigna #TodosSomosDilan. Tras la concentración se produce una marcha espontanea hacia el Hospital San Ignacio donde se improvisa otro altar, que luego lleva a mas improvisadas marchas por el centro.

Continúan las grandes concentraciones nocturnas y cacerolazos, aunque es notorio el cansancio y varios de los puntos habituales de la protesta están vacíos. Se presenta una tendencia hacia una mayor unificación de los puntos de concentración. Continúan los homenajes a Dilan en el Hospital y el centro de la ciudad.

Lunes 25 de noviembre: Movilización por el Día Internacional de la eliminación de las violencias contra las mujeres

El sindicato docente ADE llama a organizar cacerolazos de una hora en las jornadas de la mañana y la tarde en los colegios distritales, con un acatamiento discreto. En la Universidad Nacional, cerrada desde el 22, se realiza una gran asamblea estudiantil que declara el paro indefinido.

Se organizan dos marchas feministas en el Día Internacional de la eliminación de las violencias contra las mujeres, una en el sur occidente de la ciudad desde las 3 pm a la que convoca el encuentro Aquelarre, y otra mayoritaria en el centro de la ciudad desde las 5 pm convocada por la Coordinadora Feminista de Bogotá.

La marcha desde el Parque Nacional suma un bloque mayoritariamente de mujeres estudiantes de universidades privadas que se movilizan desde el centro de la ciudad. En total, en la marcha se reúnen unas 10 mil personas, sobre todo estudiantes de secundaria y universidad, aunque las columnas específicamente feministas son minoritarias. Se organiza así la jornada del 25 de noviembre más grande de la historia del país, aunque en esta oportunidad la marcha de organizaciones de mujeres y disidencias representa solo un sector de quienes se movilizan en la jornada. En este escenario, se producen una combinación de consignas de la protesta nacional y especificas del movimiento feminista con predominio de las primeras, lo que no excluye que muchas jóvenes resultan interpeladas por las consignas específicas por el aborto legal, la educación sexual, la lucha contra la violencia machista, entre varias. La movilización termina en la Plaza de la Hoja, con la Avenida 30 parcialmente bloqueada, y el despliegue de un gigantesco trapo con un símbolo de lucha feminista sobre uno de los edificios residenciales.

La concentración sobre la 30 continúa hasta altas horas de la noche, y estudiantes universitarias bloquean la Avenida 26 en inmediaciones de la Universidad Nacional. Se confirma la muerte del joven Dilan Cruz.

Martes 26 de noviembre: Reunión abierta del Comité Nacional de Paro

Se realiza un bloqueo parcial del Portal Suba que tras la amenaza de represión se convierte en una marcha barrial por el interior de la localidad. Continúan los homenajes a Dilan Cruz tanto en la 19 con 4ta como en el Hospital San Ignacio. Se convoca una nueva ola de asambleas populares, con resultados mixtos, con mejores desempeños en los barrios populares del sur. Al tiempo, se organiza una nueva reunión abierta del Comité Nacional de Paro de la que surge un llamado a ampliar la participación de diferentes sectores y coordinar posiciones frente al llamado diálogo nacional propuesto por el gobierno.

Algunas decenas de estudiantes de la Universidad Nacional bloquean la Avenida 26 durante todo el día con partidos de futbol y voleibol. En la tarde hace presencia el ESMAD para despejar las calles y las concentraciones siguen frente a la acera. En la noche, se presentan grandes confrontaciones entre las estudiantes y jóvenes espontaneas con el ESMAD sobre la entrada de la Calle 30 y la Avenida 26.

Miércoles 27 de noviembre: Segundo paro nacional

Se produce un llamado a un nuevo paro nacional, aunque esta vez sin ninguna huelga concreta. Algunas decenas de manifestantes realizan intentos de bloqueo de los portales del Sur, Américas y Suba, pero son reprimidos por la Policía y continúan las movilizaciones localizadas sobre todo en Suba que se moviliza durante varias horas y en la estación Banderas en Kennedy.

Los sindicatos realizan una movilización desde el Parque Nacional por la calle 10ma a la Plaza de Bolívar, con gran protagonismo de delegadas de ADE, trabajadoras y estudiantes del SENA y empleadas estatales. La movilización es discreta en términos de fuerza y logra reunir unas 5 mil personas. Se suman grupos juveniles espontáneos en diversos puntos. Ante la ausencia de un acto central, la concentración se disuelve parcialmente, aunque miles de jóvenes continúan llegando en horas de la tarde y permanecen hasta la noche.

Se realiza una movilización estudiantil desde la Universidad Nacional hacia el norte de la ciudad que inicialmente se acuerda finaliza en la calle 100. Se suman estudiantes de universidades públicas y privadas del centro de la ciudad, y luego se suman columnas de la Universidad Pedagógica y Distrital. La movilización que bloquea parcialmente la autopista continúa por horas y en la noche llega mermada al Portal Norte y la estación de la calle 183. Sobre las 10 de la noche, las manifestantes que continuaban bloqueando el portal, son duramente reprimidas por la Policía y se producen choques hasta las 12 de la noche. En la represión, cae de un puente el joven estudiante Cristian Camilo Caicedo.

Continúan los homenajes a Dilan en el centro y el hospital, y se organizan concentraciones en la tarde con grupos musicales sin corte de vías en el parque de los Hippies. El Comité Nacional de Paro convoca a organizar asambleas barriales y realizar una pronta reunión de estas instancias de organización a nivel de localidad y la ciudad toda. Se realizan asambleas de organizaciones comunitarias en San Cristóbal y convocatorias divididas en Kennedy.

A nivel nacional, los indígenas nasa organizan dos bloqueos en la carretera Panamericana del norte del Cauca y en los que se producen choques con el ESMAD.

La irrupción espontánea del movimiento

El Paro Nacional del 21 de noviembre, con debilidades en términos huelguísticos y mayores fortalezas en materia de bloqueo de vías, tuvo una continuidad parcial en la convocatoria barrial del 22. Esta fue una jornada muy superior a los paros parciales de los últimos años, y se asemeja más a los paros cívicos nacionales del 14 de septiembre de 1977, el 21 de octubre de 1981 o el 20 de junio de 1985, el paro cívico regional del nororiente del 7 de junio de 1987 que se prolongó por una semana o el paro cívico del 1 de septiembre de 1999.

Desde el estallido del 21 de noviembre, se experimenta en el país y la ciudad una jornada espontánea de protesta nacional, que, aunque se identifica como paro, no es de hecho un movimiento de cese de labores productivas o de servicios. Sin embargo, si mantiene importantes elementos de movilización popular, y anormalidad en el tránsito y el funcionamiento de la economía. La protesta nacional centralmente organizada en los cacerolazos espontáneos con cortes de calles y, en menor medida, en los bloqueos de avenidas, es un elemento inédito y desconocido en la historia del país.

Por otro lado, y como balance parcial de la segunda jornada de paro convocada para el 27 de noviembre por el Comité Nacional de Paro y la CUT fue un fracaso relativo como huelga general, logrando solo una modesta movilización sindical por las principales capitales del país. Eso sí, de nuevo la jornada contó con importantes niveles de movilización vecinal, estudiantil y popular, combinando los elementos más fuertes del pasado 28 de noviembre del 2018 o el anterior 25 de abril de este año, con las nuevas dinámicas de la jornada de protesta nacional en curso.

Hoy es claro que ninguna fuerza política o social está dirigiendo la enorme protesta nacional y hay una predominante espontaneidad en esta movilización social. El contradictorio Comando Nacional de Paro de liderazgo sindical y, en menor medida, otras organizaciones sociales y políticas, han lanzado un pliego de exigencias y unas líneas generales de acción, que han tenido una acogida muy parcial por parte de los manifestantes.

La protesta nacional ha suscitado diversas consecuencias en el gobierno Duque. Por un lado, aunque continua su intención clara de impulsar su agenda de reformas neoliberales, la administración sigue negando la implementación de un paquetazo legislativo a la manera de Ecuador, y toma distancia del proyecto de reforma laboral radicado por el Centro Democrático en el senado para reducir de diferentes formas el salario mínimo. Por otro lado, anticipando y buscando prevenir la situación de Chile, el gobierno llamo un diálogo nacional con diferentes sectores y propuso una serie de reformas limitadas de alivio a la pobreza, negándose a discutir las decisiones económicas que justifican la protesta y la condición principal de las organizaciones del Comité Nacional de Paro.

Finalmente, ha aumentado la fractura de Duque con el ala más dura de su propio partido, representada por María Fernanda Cabal o José Obdulio Gaviria que claman por el Estado de excepción; ha fortalecido dentro del gobierno el peso del nuevo ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo, continuista y defensor de una línea de fortalecimiento de la represión y ha debilitado la contradictoria alianza de la coalición uribista-conservadora y los partidos independientes como Cambio Radical, Liberal y sectores de la U, que negocian con el gobierno cada votación legislativa.

Elementos comunes de la protesta

Los elementos claves de esta protesta nacional son varios. En primer lugar, el movimiento es tan vasto que es válido suponer que ha habido cacerolazos en la mayoría de los 998 barrios de la ciudad y al menos dos concentraciones en, al menos, cada una de las 117 Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) de la urbe. Se presenta un fenómeno de miles de jóvenes que deambulan durante el día y sobre todo en la tarde noche, vagamente coordinados por redes sociales, buscando participar de las concentraciones y cacerolazos. Sin embargo, también es claro que los elementos de organización popular son débiles, la mayoría de las convocatorias a asambleas abiertas para agrupar las fuerzas del movimiento a nivel local han fracasado y la mayoría de las manifestantes aún no son muy receptivas a los llamados de organización.

En la coyuntura se han formado grupos improvisados de agitadoras callejeras, muchas de las cuales se transportan en bicicleta, algunas en moto o patineta, que pitan o gritan consignas a favor del paro en diversas vías de la ciudad, sobre todo en la noche. No son correos humanos orgánicos que enlacen las fragmentadas protestas, pero en ocasiones mantienen un mínimo de agitación entre un lugar de la protesta y otro. También, grupos de conocidas y amigas se movilizan caminando por las calles principales caceroleando y agitando, sin mucho eco entre las transeúntes o vecinas, aunque comúnmente hay algún apoyo en al menos un apartamento de las torres de edificios o de un vehículo en cada parada de semáforo.

En las concentraciones se ha presentado un gran protagonismo de las artistas y receptividad hacia sus manifestaciones especialmente musicales y, en menor medida, de danza, telas o teatro. Se han presentado varias escenas de cientos y hasta miles de personas cantando, aplaudiendo y siguiendo el ritmo de bandas, batucadas y grupos improvisados. En la mayoría de las ocasiones las artistas han sustituido las consignas políticas, en algunos casos las han acompañan e incluso propuesto nuevos elementos de agitación como las diferentes versiones de la canción bella ciao.

Uno de los sellos de esta protesta es la relativa ausencia de símbolos políticos partidarios y la gran cantidad de banderas de Colombia, personas que portan las camisetas de la selección masculina de fútbol, se pintan los colores de la bandera estatal y entonan, a veces de forma reiterada, cantos solemnes e improvisados del himno nacional. Este nivel de patriotismo callejero era desconocido por el movimiento popular, aunque sí había elementos nacionalistas presentes en las manifestaciones sindicales y de forma más reciente las movilizaciones contra el asesinato de líderes sociales, estos eran escasos en las protestas barriales y casi nulos en las estudiantiles. Este patriotismo masivo, muestra la irrupción multitudinaria de personas no organizadas en estas jornadas.

Se han registrado dos grandes fenómenos poblacionales en esta protesta. Por un lado, el indiscutible protagonismo de las jóvenes populares, estudiantes de secundaria, trabajadoras, desempleadas y estudiantes técnicos y tecnológicos, de los que Dilan Cruz es un poderoso símbolo. En un país con un movimiento estudiantil de secundaria y educación técnica tan débil, resulta sorprendente la abrumadora cantidad de adolescentes en las actividades y las referencias a los memes, la cultura digital y la rebelión frente a la familia. También, han sido las jóvenes precarizadas de los barrios populares, principalmente hombres, quienes han protagonizado los choques con la policía, muchas veces con presencia minoritaria o aún inexistente de jóvenes universitarias más politizadas. Sin embargo, esta rebelión juvenil diurna, ha sido acompañada por una ola más nocturna de participación en cacerolazos de niños y niñas, adultas y personas mayores, una diversidad amplia y conmovedora.

Hemos visto que a medida que anochece muchos de los puntos de concentración, se han convertido en espacios recreativos, donde grupos de jóvenes dispersas que cortan hasta altas horas de la noche una vía conversan con entonación eventual de consignas políticas. Desde el 22 y el 23 de noviembre, se hacen comunes formas de “parchar” en medio del cacerolazo con alto consumo de alcohol y marihuana, sobre todo en los grupos más espontáneos, aunque estas prácticas de consumo en las actividades políticas siempre han estado presentes, para bien o para mal, en las marchas estudiantiles. La idea del cacerolazo como fiesta es positiva, aunque el uso excesivo de sustancias psicoactivas puede generar conductas riesgosas, como lo muestra la imagen de grupos de manifestantes que a media noche son incapaces de caminar y son, por lo tanto, presas fáciles de la represión.

Nuestra propuesta

La actual jornada de protesta popular representa una gran explosión de indignación social. Cientos de miles de personas en Bogotá y el resto del país se han movilizado y contagiado de un clima de rebeldía política y solidaridad social, nunca visto por nuestra generación en este nivel de masividad, en un hecho que ha resultado conmovedor para propias y extrañas. Per se, esto es una gran ganancia para el movimiento popular que, sin embargo, es importante que consigamos acompañar con la conquista ante el gobierno y la burguesía de reivindicaciones sociales concretas e inmediatas, en miras a un camino de luchas de mediano plazo.

Ante la espontánea ola de patriotismo callejero, pensemos que siempre con empatía y comprensión, podemos ir problematizando y sustituyendo los símbolos de identidad nacionalista, por nuevas y más bonitas formas de identidad rebelde y de clase, fortaleciendo la presencia simbólica y política del internacionalismo, potenciando las reivindicaciones y propuestas libertarias, obreras y feministas.

Finalizada la gran jornada del 21 de noviembre con protagonismo sindical, la mayoría de las trabajadoras ocupadas han tenido una participación menor en la protesta, ya sea sufriendo las alteraciones de transporte y sumándose a las largas caminatas hacia los barrios obreros, ya sea apoyando en sus barrios las acciones nocturnas de cacerolazo y movilización. La tarea de organizar sindical y socialmente este sector social, principal afectado de la agenda de reforma salarial y pensional del gobierno Duque, sigue mostrando su urgencia hoy.

La juventud popular que esta semana se toma con energía y rabia las calles, afectada por el desempleo y el trabajo precario, la inseguridad en salud, prestaciones y pensión, la violencia machista y la represión policial, está viviendo un interesante proceso de irrupción colectiva y politización en la lucha. Sin embargo, a partir de ahora, es claro que debemos apuntar a construir un movimiento estudiantil con procesos gremiales activos en todos los colegios públicos e instituciones técnicas y tecnológicas, sindicalismo con vocación e interés en organizar a la juventud precarizada, movimientos barriales, educativos y sociales para construir alternativas de vida a las cortas perspectivas de futuro que le impone el capitalismo a la juventud obrera.

Los barrios populares de toda la ciudad han tenido un protagonismo extraordinario en este periodo. Es nuestra tarea fortalecer los procesos de organización barrial, y la combinación de reivindicaciones sociales a la clase empresarial y las autoridades locales y nacionales en materia de trabajo, educación o cultura con la extensión de los procesos de autogestión y auto organización territorial.

Las mujeres y disidencias sexuales han participado activamente en esta coyuntura extraordinaria, con niveles de visibilidad y movilización difíciles de encontrar en el pasado. Sin embargo, los nuevos y viejos sectores que han salido a la protesta siguen reproduciendo una cultura ranciamente patriarcal que es necesario empezar a modificar inmediatamente proponiendo nuevas consignas, formas de actuar y organizarse, impulsando actividades y fomentando el debate programático sobre el género, para continuar rompiendo en la práctica con la dominación masculina y heterosexual.

La semana de protesta ha mostrado los gérmenes de la anarquía, es decir de una forma de organización igualitaria y solidaridad sin dominación ni principio de autoridad, que invita y necesita de la participación de las personas en las grandes decisiones de su vida. Extender y fortalecer estos gérmenes implica sobre todo construir saltos organizativos, agrupando en asamblea de democracia directa y deliberante a los sectores que se han reunido en los cacerolazos y bloqueos, construyendo una nueva cultura de participación política, cotidiana y desde abajo.

Hoy más que nunca ¡Arriba las que luchan!

Grupo Libertario Vía Libre

29 de noviembre de 2019

Ελλάδα / Τουρκία / Κύπρος / Εργατικοί Αγώνες / Ανακοίνωση Τύπου Saturday November 30, 2019 11:54 byInternational Confederation of Labour

Η Διεθνής Συνομοσπονδία Εργασίας και οι κατά τόπους ενώσεις της προσυπογράφουν και υποστηρίζουν τη διαδήλωση που καλείται στην Αθήνα για τις 30 Νοεμβρίου 2019 από το ελληνικό μας τμήμα την ΕΣΕ μαζί με ένα ευρύ αριθμό πρωτοβάθμιων σωματείων.

Δήλωση Αλληλεγγύης της Διεθνούς Συνομοσπονδίας Εργασίας (ΔΣΕ) στην πορεία των πρωτοβάθμιων σωματείων 30 Νοέμβρη 2019

Η Διεθνής Συνομοσπονδία Εργασίας και οι κατά τόπους ενώσεις της προσυπογράφουν και υποστηρίζουν τη διαδήλωση που καλείται στην Αθήνα για τις 30 Νοεμβρίου 2019 από το ελληνικό μας τμήμα την ΕΣΕ μαζί με ένα ευρύ αριθμό πρωτοβάθμιων σωματείων. Για αυτό το λόγο προσυπογράφουμε το κάλεσμα που ακολουθεί:

Ως εργατικά σωματεία, στην προσπάθειά μας να δώσουμε μια δυναμική συνέχεια στους αγώνες μας για τα εργατικά συμφέροντα και δικαιώματα, για τις ανάγκες, τη ζωή και την αξιοπρέπειά μας, έχουμε επιλέξει το δρόμο της κοινής, οριζόντιας συντονισμένης και οργανωμένης από τα κάτω δράσης.

Βασικοί σταθμοί της προσπάθειας αυτής υπήρξαν η διακλαδική και οργανωμένη από τα κάτω απεργία της 1ης Νοέμβρη 2018, καθώς και η εργατική διαδήλωση της 16ης Φλεβάρη 2019. Συμπληρωματικά, κατά το τελευταίο χρόνο, όπως βέβαια και κατά τις προηγούμενες περιόδους, ως σωματεία έχουμε προχωρήσει σε πολλές κοινές δράσεις κι έχουμε αλληλοενισχυθεί σε διάφορες μάχες που δίνουμε στους κλάδους και τους χώρους δουλειάς μας.

Μέσα από τις συσκέψεις των σωματείων μας κατά την προηγούμενη περίοδο (Άνοιξη – Καλοκαίρι 2019) είχε προκριθεί η επιλογή να προσανατολιστούμε σε μια νέα διακλαδική και οργανωμένη από τα κάτω απεργία στις αρχές της άνοιξης του 2020. Ως ημέρα για την απεργία αυτή έχουμε ορίσει ήδη από τον περασμένο Οκτώβρη την Πέμπτη 19 Μάρτη 2020.

Τα σωματεία μας κατά το τρέχον και το επόμενο διάστημα προχωρούν και σε νέες γενικές συνελεύσεις, ώστε μέσα από τις διαδικασίες βάσης μας να συνεχίσουμε τη συζήτηση για την απεργία, να αποφασίσουμε για την κήρυξή της και να την οργανώσουμε στους κλάδους και τους χώρους δουλειάς μας.

Βαδίζοντας προς την απεργία αυτή, ως σωματεία επιλέγουμε να προχωρήσουμε και σε μια σειρά νέων ανοιχτών συσκέψεων για το συνεχή συντονισμό μας, για την οργάνωση κοινών δράσεων, όπως εργατικές διαδηλώσεις και παρεμβάσεις με αφορμή και τα αντεργατικά μέτρα και τις επιθέσεις της κυβέρνησης και των εργοδοτών καθώς και σε διάφορες εκδηλώσεις.

Για την εργατική διαδήλωση στις 30 Νοέμβρη 2019:

Έχουμε ήδη (από τα μέσα Οκτώβρη) δρομολογήσει την οργάνωση μιας νέας εργατικής διαδήλωσης στο κέντρο της Αθήνας για το Σάββατο 30 Νοέμβρη 2019. Η αρχική συγκέντρωση θα είναι στις 12 το μεσημέρι στην Πλατεία Κοραή (όπως και η αντίστοιχη διαδήλωσή μας στις 16/2/19). Η συμμετοχή σε αυτήν καθώς και η συνδιοργάνωσή της είναι ανοιχτή σε όλα τα σωματεία (άσχετα με το αν έχουν ήδη αποφασίσει να προχωρήσουν σε απεργία στις 19/3/2020 ή με το αν προτίθενται να συζητήσουν σχετικά ή να λάβουν μια τέτοια απόφαση στη συνέχεια). Ήδη έχουν δηλώσει συμμετοχή στη διαδήλωση και το Πανελλήνιο Σωματείο Εκτάκτου Προσωπικού του Υπουργείου Πολιτισμού καθώς και το Συντονιστικό Αναπληρωτών Αδιόριστων Εκπαιδευτικών. Επίσης, και το Σωματείο Μισθωτών Τεχνικών με απόφαση της Γενικής του Συνέλευσης (26/11/19) συμμετέχει στην εργατική διαδήλωση στις 30/11/19, όπως και στην απεργία στις 19/3/20.

Επίσης, απευθύνουμε κάλεσμα και σε εργατικά σωματεία, εργατικές-κοινωνικές συλλογικότητες και συναδέλφους-συναδέλφισσες από διάφορες πόλεις της Ελλάδας να προχωρήσουν στην οργάνωση αντίστοιχων κινητοποιήσεων την ίδια μέρα (30/11/19). Ήδη για τη Θεσσαλονίκη, το Σωματείο βάσης εργαζομένων στον χώρο της ψυχικής υγείας & κοινωνικής πρόνοιας, το Σωματείο Σερβιτόρων-Μαγείρων & λοιπών εργαζομένων στον κλάδο του επισιτισμού Κ. Μακεδονίας και το Σωματείο Υπαλλήλων Βιβλίου-Χάρτου Θεσσαλονίκης οργανώνουν το Σάββατο 30 Νοέμβρη 2019 στις 12:00 στο μνημείο Λαμπράκη (Ερμού με Βενιζέλου) εργατική συγκέντρωση στον δρόμο για μια νέα διακλαδική και οργανωμένη από τα κάτω απεργία στις 19 Μάρτη 2020.

Στο πλαίσιο της οργάνωσης της διαδήλωσης αυτής απευθύναμε κάλεσμα και σε όλους τους συναδέλφους και όλες τις συναδέλφισσες από κάθε εργασιακό κλάδο και χώρο δουλειάς, τις συλλογικότητες εργαζομένων και ανέργων, τα συλλογικά εγχειρήματα αγώνα σε γειτονιές και όλες τις δυνάμεις του ταξικού-κοινωνικού κινήματος. Σε σχετική σύσκεψη με μεγάλη συμμετοχή που έγινε την Τρίτη 19/11/19 συζητήσαμε για το περιεχόμενο της διαδήλωσης (αλλά και της απεργίας στις 19/3/20), για τις κινήσεις που οργανώνουμε για την προπαγάνδισή της, καθώς και για τη δυνατότητα-επιλογή τους να συμμετέχουν στη διαδήλωση. Και είναι αρκετές οι συλλογικότητες που πρόκειται να συμμετέχουν στην εργατική διαδήλωση το Σάββατο 30/11/19 αλλά και που ήδη συνεισφέρουν ενεργά στην προπαγάνδισή της μέσα από αφισοκολλήσεις, εξορμήσεις και παρεμβάσεις σε χώρους εργασίας και γειτονιές.

Εν τω μεταξύ, κατά τις προηγούμενες συσκέψεις είχαμε συζητήσει για τις αγωνιστικές κινητοποιήσεις μας (παρεμβάσεις, διαδηλώσεις, απεργίες,…) ενάντια στις νέες αντεργατικές-αντικοινωνικές ρυθμίσεις της κυβέρνησης σε πλήρη συμπαιγνία με τους εκπροσώπους του κεφαλαίου (βλ. νέα επίθεση στις ΣΣΕ και τους μισθούς μας, περαιτέρω παρεμβάσεις του κράτους στη λειτουργία των σωματείων,…).

Μέσα από την όλη αυτή προσπάθεια επιχειρούμε:

Να βάλουμε μπροστά και πάλι με ένα δυναμικό τρόπο τις διεκδικήσεις μας. Τόσο τις διεκδικήσεις μας σε κάθε κλάδο και χώρο εργασίας, όσο και τις συνολικές διεκδικήσεις του εργατικού κινήματος. Αναφέρουμε ενδεικτικά -σε αυτή τη φάση- τον αγώνα για Συλλογικές Συμβάσεις Εργασίας και για αυξήσεις σε μισθούς και αμοιβές. Τη μάχη ενάντια σε κεφάλαιο και κράτος για την ευθύνη τους για τα λεγόμενα «εργατικά ατυχήματα». Την πάλη ενάντια στην εργοδοτική τρομοκρατία και ενάντια στην ποινικοποίηση και κατατρομοκράτηση των εργατικών αγώνων και της συνδικαλιστικής δράσης. Την εναντίωση στη μαύρη και υποδηλωμένη εργασία, στη μη καταβολή δεδουλευμένων, στη μη προστασία των εργαζόμενων μητέρων και στις σεξιστικές συμπεριφορές στους χώρους εργασίας. Την εναντίωση στην εργασιακή επισφάλεια και τις συμβάσεις ορισμένου χρόνου, καθώς και τη διεκδίκηση για μόνιμη και σταθερή εργασία.

Να συνδέσουμε τις αντιστάσεις μας στους κλάδους και τους χώρους δουλειάς μας και να ισχυροποιήσουμε τη θέση όλων μας απέναντι στους εργοδότες μας και τους κυβερνώντες (όποιοι και να είναι αυτοί κάθε περίοδο), απέναντι συνολικά στον κοινό ταξικό εχθρό.

Να καταδείξουμε και πάλι προς κάθε κατεύθυνση πως ο κόσμος της εργασίας μπορεί βασιζόμενος στις δικές του δυνάμεις να οργανώνει από τα κάτω και να πραγματοποιεί αποτελεσματικά τους αγώνες του.

Καλούμε κάθε εργατικό σωματείο του ιδιωτικού και δημόσιου τομέα όλης της ελληνικής επικράτειας που ενδιαφέρεται να κινηθεί σε μια τέτοια κατεύθυνση -είτε συνολικά, είτε και μερικώς- να γίνει κομμάτι της προσπάθειας αυτής, να συμμετέχει στις επόμενες σχετικές συσκέψεις (ή -ιδίως για κάποιο σωματείο της επαρχίας- να έρθει σε επικοινωνία μαζί μας), όπως άλλωστε και στη διακλαδική απεργία και στις υπόλοιπες κοινές δράσεις (όπως την προσεχή εργατική διαδήλωση στις 30/11/19).

Βέβαια, για κάθε σωματείο είναι ανοιχτό το να κινηθεί σε μια τέτοια κατεύθυνση είτε συνυπογράφοντας τις όποιες κοινές ανακοινώσεις-αφίσες που προκύπτουν, είτε και με δική του σχετική ανακοίνωση και δράση στην οποία θα μπορεί να προβάλλει και τα όποια ιδιαίτερα ζητήματα της εργασιακής πραγματικότητας των μελών του. Άλλωστε, ιδίως η διακλαδική απεργία βασίζεται στην όλη απεργιακή προσπάθεια που θα γίνει σε κάθε κλάδο και κάθε εργασιακό χώρο από το κάθε σωματείο του κλάδου-χώρου αυτού. Σε κάθε περίπτωση το κάθε σωματείο μπορεί να κινηθεί με τους δικούς του ρυθμούς και με όποιο τρόπο κρίνει αυτό πιο πρόσφορο. Ενδεικτικά για τα σωματεία του δημοσίου τομέα σημειώνουμε ότι, όπως το είχαμε συζητήσει-εκφράσει και μπροστά στην πρώτη διακλαδική απεργία (1/11/18), θα μπορούσε με πρωτοβουλία σωματείων του τομέα αυτού να γίνει και μια παράλληλη διαδικασία συντονισμού.

Τέλος, διευκρινίζουμε ότι οι συσκέψεις σωματείων που πραγματοποιούμε είναι ανοιχτές και σε συνάδέλφους-συναδέλφισσες από σωματεία που μπορεί να μην έχουν -ως τη στιγμή των συσκέψεων- κάποια συλλογική απόφαση συμμετοχής. Ωστόσο, η όποια κίνηση συνδιαμορφώνεται κάθε φορά (μέσα από τις συσκέψεις αυτές) αποτελεί προϊόν συνδιαμόρφωσης των τοποθετήσεων των σωματείων με σχετική συλλογική απόφαση.

Η ανακοίνωση αυτή (που αποτελεί επικαιροποιημένη εκδοχή μιας σχετικής ανακοίνωσης που δημοσιοποιήθηκε αρχικά τον Ιούλη του 2019 και επικαιροποιείται μετά από κάθε σύσκεψη) συνυπογράφεται από τα ακόλουθα σωματεία:

– Σύλλογος Εργαζόμενων στα Φροντιστήρια Καθηγητών (ΣΕΦΚ)
– Σύλλογος Μεταφραστών Επιμελητών Διορθωτών (ΣΜΕΔ)
– Σύλλογος Υπαλλήλων Βιβλίου – Χάρτου – Ψηφιακών Μέσων Αττικής (ΣΥΒΧΨΑ)
– Σωματείο Βάσης Εργαζομένων στις Μη Κυβερνητικές Οργανώσεις (ΣΒΕΜΚΟ)
– Σωματείο Εργαζόμενων στα Public
– Σωματείο Εργαζομένων στη ΜΚΟ Άρσις
– Σωματείο Εργαζομένων στη Nokia Ελλάδος
– Σωματείο Εργαζόμενων στην εταιρεία Πλαίσιο Νομού Αττικής
– Σωματείο Σερβιτόρων Μαγείρων και λοιπών εργαζομένων στον κλάδο του επισιτισμού (ΣΣΜ)

Τέλος, σημειώνεται ότι στο πλαίσιο της όλης διεργασίας συντονισμού μας συμμετέχουν με συλλογική απόφαση και τα ακόλουθα σωματεία:

Από Θεσσαλονίκη:
– Σωματείο Βάσης Εργαζομένων στον χώρο της ψυχικής υγείας και κοινωνικής πρόνοιας (ΣΒΕΨΥΚΟΙ)
– Σωματείο Σερβιτόρων Μαγείρων και λοιπών εργαζομένων του κλάδου του επισιτισμού Κεντρικής Μακεδονίας
– Σωματείο Υπαλλήλων Βιβλίου – Χάρτου Νομού Θεσσαλονίκης

Από Ιωάννινα:
– Σωματείο Βάσης Εργαζόμενων Διανομέων Ιωαννίνων (ΣΒΕΔΙ)

Σάββατο 30 Νοέμβρη 2019: Εργατική διαδήλωση στο κέντρο της Αθήνας | Αρχική συγκέντρωση: 12μ., Πλ. Κοραή

Δευτέρα 9 Δεκέμβρη 2019, 7.30μμ: Επόμενη ανοιχτή σύσκεψη σωματείων

Πέμπτη 19 Μάρτη 2020: Νέα διακλαδική και οργανωμένη από τα κάτω απεργία

venezuela / colombia / community struggles / opinion / analysis Saturday November 30, 2019 06:05 byJosé Antonio Gutiérrez D.

Colombia’s national civic strike is paving the way for a rural-urban coalition of protesters and movements that together can take on President Duque’s right-wing government.


Colombia on strike: “This government has to fall”

A specter is haunting Latin America — the specter of class struggle. From Haiti, Ecuador and Peru to Chile — until one month ago an oasis of neoliberal governance — people are taking to the streets in protest. Their anger is directed not only against their governments, but even more so against a system that causes unspeakable hardship for most while creating obscene profits for a few. People have had it with the rampant inequality and with barely being able to survive in countries that, according to all economic indicators, are seemingly doing fine.

These protests pose a formidable challenge to the decade of neo-conservative and neoliberal dominance in the region. The governments of Jair Bolsonaro in Brazil, the de facto president and putschist Jeanine Añez in Bolivia, Lenin Moreno in Ecuador, Sebastián Piñera in Chile and Iván Duque in Colombia are all part of this new technocratic and neoliberal far-right that flirts with the dictatorial penchants of the old far-right.

Racism, misogyny, homophobia, religious fundamentalism, class supremacy, a foaming-at-mouth anti-socialist rhetoric and a venal attitude towards res publica are traits they have in common. They are part of a club that exchanges advisers in an aggressive crusade against “populism” and squarely subordinated to the dictates of the USA presidency. Incapable of original ideas, they repeat the same blabber day and night; property, patriarchal family, religion, fatherland and other mumbo-jumbo.

IVÁN DUQUE, INCOMPETENT-IN-CHIEF

There are signs, however, that the tables are turning. Across the region, there is a surge in anti-neoliberal protests cornering these authoritarian puppets. Even though the far-right in Bolivia and Venezuela maintains its offensive capacity, emboldened by their patrons in Europe and the US, it has certainly lost the momentum.

Now it is the Colombian government’s turn to face the anger of the people. Authoritarian, repressive, venal, and most of all, incompetent, President Iván Duque has managed in just one year to become one of the most — if not the most — unpopular presidents in Colombian history, rejected by 70 percent of the population. It is an incredible feat in a country whose history is awash with presidents who have had set the unpopularity bar pretty high.

Duque was elected in early 2018 as the heir to former president Alvaro Uribe —another nasty far-right figure surrounded by scandal. His campaign relied on fear: of Venezuela, of the marginalized, and of the left. He gathered the support of the most conservative and reactionary elements of a society intoxicated with anti-Venezuela and anti-socialist propaganda.

Once in power, he has been a quarrelsome bully who attacks Venezuela (the same week of the frustrated aid-convoy’s shenanigans in February, the Colombian government denied humanitarian aid to Afro-Colombians suffering from floods in the impoverished Chocó region). He unilaterally terminated the peace negotiations with the ELN, the second largest guerrilla group in Colombia, and he has systematically undermined the peace agreement with the former FARC-EP guerrillas.

He is reigniting armed conflict through military operations against insurgents with disastrous humanitarian consequences — murdered children and economic incentives for soldiers to kill as many guerrillas as possible; these decisions led to the resignation of his Minister of Defense. On top of that, he has come back to the old policy of criminalization of the cocaleros (coca leaf farmers) in spite of the — unfulfilled — promises of alternatives to illicit crops in the 2016 peace agreement.

All of this is happening in the midst of high unemployment rates, the skyrocketing cost of living, and murders of social leaders, members of opposition parties and demobilized guerrillas. After just one year, Duque’s record is nothing short of appalling, and naturally, the people have had enough.

21N: FURY AND REPRESSION

A national civic strike (paro cívico) was called for November 21 to protest against some of Duque’s policies, such as proposed labor reforms that would reduce the already-unsustainable minimum income and privatize the pension system. A civic strike is a form of protest in a country where most of the population does not have formal employment and therefore cannot engage in collective action at the workplace. Everyone comes out to the streets to protest in any way they can: workers go on strike, students do not attend classes, people in marginalized communities block the roads, etc.

The Comité Nacional de Paro (National Committee for the Civic Strike), an umbrella organization of Indigenous, agrarian, civic and labor organizations, made the call in October to protest corruption, the cost of living, and the revenue reform; with broad public support, they called for the defense of the right to social protest, an end to repression and militarization and action against unemployment, which borders on 11 percent without accounting for sub-employment and the informal economy that together make up for over 50 percent of the labor force.

Remarkably, most of the left-wing parties in Colombia, including the FARC party, have taken a lukewarm stance towards the strike. Probably being too busy with the past elections in October, they have failed to grasp the significance of this (post-electoral) movement brewing on the streets.

Before the strike even started, the authorities arrested and raided organizers’ homes. Oblivious of the depths of popular anger and indignation, Duque accused boogeymen of organizing the protest, from “international anarchists” to the São Paulo Forum. A demobilized FARC-EP guerrilla explained to ROAR,

People are really fed up of it all; students and workers can’t stand this any longer, but the government can’t say anymore, look, it’s the guerrillas, the narco-terrorists infiltrating these protests. They are afraid, so they are making up new boogeymen to repress, discredit and dismiss the protesters.


The government closed the borders, militarized the big towns, and threatened the organizers. They even banned a document published by a student collective that gave tips on preventing abuses by the ESMAD, the Colombian riot police.

Soon after, the president clumsily acknowledged that protesters may have a point or two. But this was too little, too late: by then, his cocktail of repressive measures and arrogance had already incensed much of the population. Duque then blatantly lied, denying he ever planned a pension system reform or a reduction of the minimum wage.

At this stage, however, the die was cast. Despite the terror tactics used by the government and the atmosphere of fear it created, hundreds of thousands, if not millions, from across the country came out to protest, not just for specific demands, but even more so because they are fed up with the neoliberal capitalist system and Colombia’s ruling cliques profiting from it.

Unlike protests in the previous decade, which were mainly dominated by rural unrest and agitation, the civic national strike was a predominantly urban phenomenon, albeit with the participation of several agrarian organizations.

As expected, repression came swiftly. The joint action of the ESMAD and the military left three dead in Cauca Valley on November 21, plus hundreds arrested and injured across the country. Confrontations in the city of Cali were particularly fierce. In response, neighborhoods of La Macarena and Candelaria in Bogotá started spontaneous cacerolazos (pot-banging protests), which spread all over the city and to the rest of the country.

The next day, demonstrations and blockades continued, and the ESMAD clashed with protestors in the working-class quarters of the main towns. Pro-government activists started a social network campaign to cause panic, claiming that vandals were attacking private houses to discourage people from joining the protests and painting those who did join as vigilantes.

The government’s response was a full militarization of the capital — tanks and about 4,000 soldiers patrolled the streets of Bogotá, declaring a curfew from 9pm to 6am on Friday night.

People disobeyed the curfew en masse and came out at night for more cacerolazos and to dance in the streets. But the repression continued, particularly in working-class quarters. However, Gilberto Martínez, member of the executive board of the CUT Colombia (Central Unitaria de Trabajadores, the country’s largest trade union), explained to ROAR, “People are no longer afraid, so people face and respond to aggression, people faced the ESMAD, they came together on the streets.

ESCALATING RURAL PROTESTS

Inasmuch as there is a tendency to — rightly — view the recent events in Colombia in the context of the global struggles against the cost of living, corruption and neoliberal austerity of the last decade, these struggles are also part of an internal cycle of protest in Colombia that started in 2008.

That year, sugar-cane cutters in southwestern Colombia went on a three-month strike, followed by mass mobilization of Indigenous communities known as minga (“collective effort” in various Indigenous languages). Since then, protests and popular mobilizations have been on the rise, particularly in rural regions. Urban protest has been limited to the huge student demonstrations of 2011 and the heroic-but-isolated struggles of various trade unions that are often attacked by hit men and death squads, accounting for Colombia’s status as world leader in the murder of trade unionists.

Led by agrarian unions and Indigenous communities, rural Colombia experienced a period of popular mass mobilization opposing the militarization of the countryside, confronting — unsuccessfully —various free trade agreements with the US and the EU, and, most importantly, opposing the implementation of megaprojects in the agricultural and mining sectors.

It was this resistance, best exemplified in the struggles of the Tolima communities against gold-mining giant Anglo Gold Ashanti, which connected peasants with urban masses through the environmental movement.

Escalating rural protest, coupled with increasingly effective insurgent attacks against the military, particularly by the FARC-EP, provided the backdrop for the launch of the peace negotiations between this rebel movement and the Colombian government in late 2012. Alas, its transformative potential was squandered by isolating the population from the negotiations that took place in Cuba, by not insisting on broader popular participation, and by limiting its scope to issues that were in the Constitution anyway, such as the government insisting that the economic model was not to be touched and the FARC-EP negotiating team accepting this.

Ultimately, the government’s reluctance to implement any substantial change, combined with a guerrilla movement which by and large saw mass participation in the dialogues as a threat to their “ownership” of the process, resulted in a restricted, non-transformative, peace agreement in 2016.

In 2013, a series of rural protests — started by coffee farmers in March and followed by mobilizations of cocaleros in the border region with Venezuela in June — led to a mass agrarian strike against the free trade agreement with the USA signed the previous year. This rural protest brought millions out to the streets and gathered unprecedented support in urban centers. After some 25 people died and many hundreds were arrested and injured, the government agreed to negotiate with the agrarian unions separately by economic activity and region.

Thus, the collective power that had been built up over the course of a month of protests was successfully fragmented and contained. The traditional left and their movements, possibly alarmed at the independence of the movement, opted to turn away from sustained protest, discrediting direct action as “undermining” the Santos government and, therefore, the peace process. Instead, they focused on a futile electoral strategy, which rendered the poorest of results the following year. They did not understand that the anger in the streets is seldom channeled through the ballot box.

To a degree, the peace process — which had been described as an attempt at “pacification” by left-wing critics — plus the electoralist strategy of the left curbed the 2008-2013 tendency to the escalation of social protest. But this was to be only temporary.

WHAT NOW? LEARNING THE LESSONS OF A LONG HISTORY OF STRUGGLE


The current protests are the biggest since September 1977, when a civic strike against the high costs of living, militarization and repression, and depressed salaries was violently repressed by the state. The 1978 Security Statute significantly empowered the military and authorized martial courts for the opposition. Afterwards, para-state mechanisms of repressions — i.e., death squads — proliferated, and the hideous practice of forced disappearance commenced.

One sector of the left thought that an urban insurrection would merge imminently with the rural guerrilla movement — an interpretation that, although it proved to be wrong, was not completely baseless in light of the events in Nicaragua. Guerrilla cells multiplied as the Security Statute and the wholesale repression following the 1977 civic strike moved many left-wing militants to join armed struggle as they saw the space for democratic political opposition shrinking.

It is a well-known pattern in Colombia that popular mobilization leads to state repression, and repression leads to a growth in number and size of guerrilla movements. Urban centers remained, however, by and large, a difficult nut to crack for guerrillas. The traditional left-wing regarded the events as an opportunity to gather votes and as a sign of the people moving towards the left. However, they too would be disappointed after their poor electoral performance in 1978.

Where to now? As the number of guerrillas who reject the 2016 FARC-EP agreement with the government continues to grow, it is clear that under the current conditions, and given the government’s unwillingness to fulfill its duties as outlined in the peace agreement, there is a very real threat of renewed armed struggle in the countryside.

However, the urban centers have a completely different dynamic and the insurrectionary logic is not likely to bring about the changes expected by the vast majority of the population. Likewise, people in Colombia do not necessarily express their anger and frustration through the ballot box. Therefore, the conclusions from 1977 of both the insurrectionary left and of the traditional left are not applicable to the present.

Although it would be extremely unwise to dismiss the power of the far-right, of uribismo, it is clear that whatever legitimacy it had has been nullified in the eyes of most people. But, if a progressive alternative does not fill this vacuum, the doors will be opened for an authoritarian solution to the crisis of hegemony just as it happened in 1977–78. In this respect, Martínez of the CUT stated that,

We are trying to keep up with permanent actions […] this 21st was a magnificent display of fighting spirit. There were cacerolazos all across the country […] So repression will likely get worse, because we have a far-right government. But people are not taking it anymore, but without a clear direction people don’t know where to go, what’s going to happen and we need to be prepared.


Given the past experience, it would also be unwise to rely on the ballot box for an appropriate response to this crisis. The fighting spirit of the people needs to be organized independently, around their most immediate demands: committees for pensioners, for the youth, for women, for the myriad of demands. They need to be organized to exercise pressure and engage in direct action — what was fought out on the streets needs to be won on the streets. They also need to act as one, and no particular sector should engage separately in negotiations as happened in 2014; unity is key.

The labor movement needs to be strong and lead by example. Vis-à-vis the scale of the moral crisis of the political establishment, there is a need for the people to constitute power from below. Talking to ROAR, an activist from the working-class quarters of Cali remarked that,

Things are heating up. People now believe that this can actually change. But we need to be firm and demand that Duque resigns at once. We do not have nothing to negotiate with him. Why should we? He never keeps his promises, he will only use negotiations as a diversion, so people sign up agreement they will never fulfill. This government has to fall.


This warning becomes relevant now that the government is calling for a national dialogue, in all likelihood to wear down the movement. Agrarian activist from Putumayo explained, “We have always held that this is a mafia state, but then whenever we are called to sit down with them for a coffee, we run to their presence and thus we legitimate it. We need to be more coherent than that.

Martínez, of the CUT, also emphasized,

On Tuesday, [November] 26, the Executive Committee of the civic strike will reach a decision on the proposal. The government is talking of a national agreement with the demagogues, not really with the people’s organizations. We don’t need any more promises. They know our demands: social welfare, labor rights. Dialogue, for the government, is a way to end up imposing their own views, we should not be naive about this.


The latest Colombian crisis is far from resolved. The challenge for the popular sectors consist of keeping the momentum, turning anger into organization, slogans into concrete proposals to be fought and won on the streets and to remain united and avoid fragmentation.

At the same time, pointless negotiations designed as strategies of attrition need to be avoided, and the same goes for provocations that try to put segments of the people against one another. A wave of agrarian unrest is in the making for next year, when it will hopefully merge with this new generation of urban rebels who learned their lessons the hard way. Then, the chance to give a mortal blow to the far-right will be at hand. If Colombia’s oligarchy really thinks this is just a passing mood to be smashed through deception and repression, they have another thing coming.

José Antonio Gutiérrez D.
26 November, 2019

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