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Chile: El oasis del caos

category bolivia / peru / ecuador / chile | community struggles | portada author Wednesday November 20, 2019 22:28author by Trempülkalwe Report this post to the editors

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Tensión en el territorio chileno, las movilizaciones más masivas desde el retorno a la democracia, y tal vez de la historia desafían al supuesto oasis del neoliberalismo construidos en estos 46 años posterior al golpe de Estado, con una dictadura que derrocó el proyecto de la Unidad Popular y maduró un modelo económico neoliberal, sin duda un oasis para el empresariado transnacional. La crisis fundante que hace eco en cada demanda levantada por el pueblo chileno, es ese modelo construido en dictadura donde la extrema codicia de la clase dominante, que bajo el amparo de una constitución fundada para implementar “El saqueo de Chile”, no tuvo escrúpulos en robar absolutamente todo.

Ver también:

  • Solidaridad ya con el Pueblo Chileno, Contra el Ajustazo y la Represión de Piñera Varias organizaciones anarquistas

  • Chile: lições que vêm da rebelião popular contra a herança maldita de Pinochet Bruno Lima Rocha

  • Comunicado público FAO sobre el alzamiento popular en Chile de octubre 2019 Frente Anarquista Organizado


    El oasis del caos

    Tensión en el territorio chileno, las movilizaciones más masivas desde el retorno a la democracia, y tal vez de la historia desafían al supuesto oasis del neoliberalismo construidos en estos 46 años posterior al golpe de Estado, con una dictadura que derrocó el proyecto de la Unidad Popular y maduró un modelo económico neoliberal, sin duda un oasis para el empresariado transnacional. La crisis fundante que hace eco en cada demanda levantada por el pueblo chileno, es ese modelo construido en dictadura donde la extrema codicia de la clase dominante, que bajo el amparo de una constitución fundada para implementar “El saqueo de Chile”, no tuvo escrúpulos en robar absolutamente todo. El modelo perfecto, diseñado por el prodigioso grupo de estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile enviados a la Universidad de Chicago para conocer a fondo los postulados de Milton Friedman, los denominados “Chicago boys” diseñaron un modelo de economía liberal, una estrategia de construcción en el largo plazo que se sustentara por sí misma sin necesidad de un régimen dictatorial. Se promovió la ampliación de las iniciativas privadas en desmedro de lo público donde el Estado, cada vez más pequeño, se ocupara sólo de subsidiar a los sectores más empobrecidos, sin garantizar derechos sociales y humanos como el agua, la vivienda, la educación o la salud, hicieron de cada aspecto de la vida un bien transable en el mercado. Con sueldos millonarios ya fuera desde la gerencia de sus empresas o las instituciones de Estado, la burguesía parásita, con miembros de todos y cada uno de los partidos políticos se coludieron para hacer de cada necesidad un negocio, traspasando recursos públicos hacia sus propias empresas, trasgrediendo incluso los principios del libre mercado (integración vertical, colusión, lobby parlamentario, extorsión económica, etc).

    El ímpetu de las y los estudiantes secundarios, una vez más encendió la llama de la movilización, motivados por una nueva alza del pasaje del transporte público hicieron un llamado explícito a la evasión que en ocasiones anteriores no generó mayor adhesión, fue la gota que rebalsó el vaso, pero como bien anuncian las consignas en la calle la rabia y la frustración del pueblo no son por 30 pesos sino por más de 30 años de dictadura neoliberal. Posterior a la resistencia en tiempos de dictadura ha ocurrido un proceso de reame en el campo popular, desde las organizaciones estudiantiles que lograron mantener una mínima estructura y no fueron, afortunadamente, desmanteladas como la estructura sindical y barrial, se logró sembrar una semilla que hoy da frutos. Pensar que es una explosión aislada es desconocer nuestra historia reciente, tuvimos una seguidilla de protestas sectorizadas cada vez más convocantes (Estudiantiles, contra el sistema de previsión social, contra el modelo de salud, movimiento feminista, movimiento por el agua y el medio ambiente, etc.), donde las respuestas de los diferentes gobiernos sólo fue la profundización del modelo, como decimos en Chile “que cada quien se rasque con sus propias uñas”, es decir, que cada persona resuelva sus problemas individualmente, sin embargo el “sálvese quien pueda” no da para más, el chorreo económico no alcanza para vivir. Aumentaron la capacidad de endeudamiento individual para acceder a los servicios básicos, fortalecieron la flexibilidad laboral donde las extensas jornadas más el tiempo de transporte en las grandes ciudades se han convertido en un verdadero régimen de esclavitud moderna, donde una vez jubilados y jubiladas se reciben pensiones muy por debajo del salario mínimo. Con altos índices de enfermedades de salud mental y suicidios, que hasta ahora generaban curiosidad internacional, uno de los países más ricos del mundo con la población más infeliz del mundo, generaron precarización de la vida de la forma más cautivante: libre acceso al consumo. En un país donde los límites entre lo público y lo privado se difuminan para favorecer desde el Estado y las políticas públicas a los grandes empresarios, han privatizado todo bajo el amparo legal de una constitución cimentada en dictadura que permite, por ejemplo, ser el único país del mundo donde el agua está en manos de privados. Una nueva alza de la tarifa del transporte fue el gatillante para evidenciar una crisis estructural, donde las y los chilenos abren los ojos ante un modelo que enriquece a algunos pocos y mantiene una vida miserable para la mayoría.

    La calle grita “Hasta que valga la pena vivir”.

    En un escenario mundial caracterizado por la polarización de las posiciones políticas, la derecha en latinoamérica muestra su cara más dura en un contexto donde ostenta hegemonía desde gobiernos democráticamente elegidos. La antesala de las movilizaciones en Ecuador mostraron un pueblo, principalmente indígena, no dispuesto a aceptar directrices del Banco Mundial en la dirección de Chile.
    Al segundo día de protesta Piñera señala que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso” apuntando a algún tipo de organización responsable de los ataques incendiarios al metro y otros espacios público-privados entregando el mando al general de las fuerzas armadas, declarando Estado de Emergencia y posteriormente el toque de queda. Difícilmente un desacierto comunicacional, donde llamó la atención la desproporción de las medidas tomadas como también los niveles de represión que eran vistos sólo en territorio mapuche. Sin embargo, los montajes han sido evidentes, el saqueo y la quema de empresas privadas por parte de carabineros y militares con una clara intención de desatar el caos social, ¿Para qué?. Las redes sociales permiten prácticamente una transmisión en vivo de las cientas de convocatorias a manifestación en todo el territorio, así como también la brutalidad de las fuerzas policiales, con más de 200 casos de trauma ocular en tres semanas, record histórico sin registro comparable en alguna otra parte del mundo. La evidente manipulación de los medios de comunicación, ya no es tan problemática como solía ser, la burda tergiversación para justificar la violencia desmedida de las policías a través de la televisión o el levantamiento de hipótesis que, siguiendo las direcciones de la OEA, apuntan a la intervención de los gobiernos venezolano y cubano en el origen de las protestas es sintomática del alarmante dato que señala que un 90% de los medios de comunicación masivos están en manos de grandes grupos económicos. Sin embargo, la gente está en la calle y sabe que los medios mienten.

    Una asamblea constituyente como salida política ha sido levantada por diversos sectores de la izquierda chilena como una forma de canalizar el descontento social, algunos la ven como el medio para cambiar las bases del modelo neoliberal, sin embargo, surge la duda si un modelo implementado a través de una de las más sangrientas dictaduras será posible de ser transformado radicalmente a través de una vía democrática. Jaime Guzmán otro de los prodigios de la dictadura se encargó de diseñar un marco constitucional para “el milagro de Chile” como lo denominara el mismísimo Friedman, una constitución a la altura de los desafíos del neo-liberalismo y que amarra en cada párrafo el funcionamiento del modelo.

    El reciente golpe de Estado en Bolivia confirman los estrechos márgenes de la democracia que rápidamente desaparece cuando se levantan las fuerzas armadas. El poder de las armas sigue siendo un tema central para la implementación de cualquier proyecto de sociedad, cuando la élite ve verdaderamente amenazado su régimen no duda un instante en ocupar la guerra como estrategia central. Cabe preguntarse si existe un agotamiento de los Estado-Nación para los fines extractivistas que requiera efectivamente un nuevo ordenamiento global donde el monopolio sea absoluto, sin piedras de tope como lo son en este momento los gobiernos progresistas de la región. Frente a esta polarización, ¿Qué podemos esperar si triunfara el Frente Amplio en las próximas elecciones presidenciales en Chile? El escenario es sumamente complejo y requiere de un análisis profundo para poder responder adecuadamente a la coyuntura y pensar caminos desde la izquierda revolucionaria.

    Banderas Mapuche cómo símbolo de la movilización, otra vida es posible.

    Lo que se siente en las calles es la indignación de la gente frente a más de 40 años de abuso, el enriquecimiento absoluto del 1% a costa de la precariedad del 99%, el desazón de vivirlo diariamente, la impotencia de morir esperando atención de salud, una pensión miserable que no alcanza para vivir generando una alarmante tasa de suicidios en la población de adultos mayores, es el alto precio del neoliberalismo. Hoy se suma la rabia frente a la militarización de las ciudades, las violaciones a los derechos humanos, los asesinatos, las violaciones múltiples a niños y niñas, las torturas.

    En el marco de la movilización se están desarrollando múltiples asambleas barriales, cabildos, encuentros, que exigen una nueva constitución para Chile, con la convicción de que un nuevo pacto social saciará la sed de justicia y equidad. Pero intentando desenmarañar el enredo de la historia que se construye a pulso ¿Qué es lo que busca ese pueblo chileno que está en las calles?¿Qué es lo que estamos dispuestas a defender con la vida si fuera necesario? O también tristemente podemos plantear ¿Por qué murieron esas 42 personas asesinadas por el Estado chileno? Cuál es el proyecto de sociedad, la forma de vida que nos impulsa a defender, cuál es el territorio (que incluye mucho más que un pedazo de tierra) por el que estamos dispuestas a luchar. A la hora de responder estas preguntas, las respuestas no son muy claras y algunos sectores siguen creyendo que todo esto se trata de dinero o del control del Estado patriarcal.

    Una salida transformadora radical no es posibles dentro de los márgenes de los Estado-Nación, esto nos obliga como revolucionarias y revolucionarios a tejer redes internacionalistas y pensar en conjunto el devenir del planeta que ha sido devastado por el capitalismo, la unidad de los pueblos en lucha para generar nuevas formas de vínculos por fuera de la lógica imperialista, un trabajo conjunto desde el respeto mutuo y profundo aprendizaje, que es capaz de armonizar nuestro paso por la tierra con la existencia de otros seres, ser parte de la vida y no de la destrucción, ahí el feminismo tiene mucho que decir. Los pueblos tradicionales indígenas, como el pueblo Mapuche en el sur de Chile y Argentina, que mantienen su conocimiento ancestral conservan formas de organización que promueven el desarrollo de las comunidades, donde la autoridad está otorgada por la sabiduría, por el dominio de un conocimiento o saber, el respeto a la dualidad, la soberanía alimentaria, la protección de pu ngen mapu (los espíritus de la tierra), es decir, control territorial para el Küme Mongen (Buen vivir). Esta lucha de más de 500 años por la sobrevivencia a la colonización es también una interpelación desde nuestras raíces, ¿estamos dispuestos/as a dejar atrás el viejo mundo patriarcal, capitalista, racista, realmente con todo lo que eso implica?

    Desde las entrañas del capitalismo,
    Pu lamngen, un saludo afectuoso de solidaridad y organización, el internacionalismo nunca fue tan imprescindible como en estos tiempos.
    Marichiweu!

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