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Un año del gobierno Duque

category venezuela / colombia | miscellaneous | opinión / análisis author Friday August 30, 2019 11:37author by ViaLibre - 1 of Anarkismo Editorial Groupauthor email grupolibertariovialibre at gmail dot com Report this post to the editors

En definitiva este gobierno débil pero a la ofensiva, se propone seguir avanzando sobre la vida y la dignidad de la clase trabajadora y los sectores sociales y populares, por lo que es vital seguir resistiendo desde la lucha y la organización popular.
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Un año del gobierno Duque

El gobierno de Iván Duque del Centro Democrático (CD) cumplió el 7 de agosto su primer año de mandato. El retorno del uribismo al poder presidencial, marcado por el discurso de la unidad nacional y la práctica de la violencia contra la oposición popular, ha supuesto un parcial cambio de las políticas estatales de seguridad y al tiempo, la continuidad de la agenda económica y social de las anteriores administraciones neoliberales.

El gobierno del novísimo uribismo, sostenido por la coalición derechista “Gran Alianza por Colombia”, principalmente uribista, secundariamente conservadora y minoritariamente cristiana, ha tenido pobres avances de su agenda legislativa por su posición de minoría relativa en el Congreso y la Justicia, así como malos resultados en el terreno económico donde Duque, ex asesor de la banca internacional, era supuestamente fuerte. Sin embargo, ha logrado reconstruir un cierto sentido de unidad de clase de la burguesía, expresado en el apoyo que le brindan los gremios patronales, las elites locales y la gran prensa, unidad inter burguesa que el propio uribismo había fracturado en el periodo de Santos.

Las principales apuestas del cuatrenio Duque, se han organizado en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, bajo los lemas de “Legalidad + Emprendimiento: Equidad” una suma falsa, que refuerza el discurso autoritario, pro empresarial y de igualdad formalista de los neo conservadores.

Paz

La intención del partido de gobierno de hacer trizas el acuerdo de paz con las FARC de forma progresiva, sigue avanzando aunque no a las velocidades deseadas por Duque. La ofensiva contra las débiles instituciones de justicia transicional creadas tras el Acuerdo del Teatro Colón, especialmente la Justicia Especial para la Paz (JEP), se mantiene, como lo muestran los continuos ataques realizados por parte del ex del fiscal y abogado de Odebrecht Néstor Humberto Martínez. Los acuerdos, parecen entrar en una encrucijada como lo muestra el mediático encarcelamiento de Jesús Santrich, en medio de un cuestionable proceso judicial manipulado por Estados Unidos, así como su posterior liberación y fuga.

En materia de otras negociaciones de paz, el gobierno congelo y luego rompió las conversaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que habían tenido cierto avance hacia el final del segundo gobierno Santos. El Estado, sin cesar su acción ofensiva contra el ELN y una tónica de sometimiento sin dialogo político, rompió el lento proceso de negociación, en medio de un aumento general de la confrontación militar entre el Estado y esta organización político militar que en último periodo ha buscado expandirse, trasladar la confrontación a las ciudades y demostrar su poder local.

El ministerio de Defensa a la cabeza del empresario Guillermo Botero, ha mantenido una tradicional política guerrerista, en medio de los escándalos por el ascenso de generales involucrados en crímenes de guerra, la fallida reactivación de la política de recompensas por bajas que llevo a los “falsos positivos” y los hondos escándalos de corrupción que atraviesan las fuerzas de seguridad. En paralelo se desarrolla una nueva ola de genocidio político contra los líderes y lideresas sociales principalmente rurales, que han adelantado en su mayoría, las fuerza neo paramilitares apoyadas por empresarios, terratenientes y elites locales, y los asesinatos llegan a 720 líderes asesinados desde 2016 hasta julio del presente año, según Indepaz.

Economía

El gobierno consiguió mantener al corrupto y estratégico Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla en su puesto, gracias al apoyo que recibió de los empresarios y los partidos independientes gobiernistas, que nos les importe el escándalo de los bonos para obras hídricas que el especulador bancario impulso como ministro del primer gobierno Uribe y cobro como accionista privado. Sin embargo el hacedor de la política económica gubernamental perdió la iniciativa y vio recortado el alcance de su reforma tributaria, y el proyecto de choque y ajuste económico inicial fue sustituido para una versión más suavizada.

En materia general, el país vive el aumento del desempleo hasta tasas de un 9.4% en el segundo trimestre del año, el crecimiento del déficit fiscal hasta el 4% del PIB, y el recorte de las expectativas del crecimiento cuyas proyecciones para el año se sitúan en menos de 3%.

Como de costumbre, para tapar momentáneamente el vacío fiscal, se prepara una nueva ola de privatizaciones de activos del Estado, con proyectos banderas como Ecopetrol, pero también diversos proyectos de servicios e infraestructuras regionales.

Cultura

El gobierno quiere darle un aspecto joven y jovial a su política cultural vetusta y reaccionaria, cuya agenda lideran sobre todo los políticos evangélicos, convertidos en la punta de lanza de la reacción cultural y social en América Latina, herederos paradójicos de lo peor del catolicismo ultramontano.

Así se tramiten decretos presidenciales, proyectos legislativos, ponencias judiciales y campañas mediáticas para prohibir la dosis mínima y el consumo recreativo de drogas blandas en espacios públicos, frenar la ya restringida política para el uso medicinal de la marihuana, obstaculizar el aborto terapéutico en los muy limitados casos establecidos por la ley e incluso prohibir del todo este acto.

Al tiempo el gobierno Duque, que cuenta con el auto publicitado primer gabinete paritario entre hombres y mujeres en la historia del país y la primera vicepresidenta mujer en cabeza de la militarista Marta Lucia Ramírez, satisface los requisitos superficiales de la equidad de género exigidos por la comunidad internacional y la prensa liberal, al tiempo que hereda y fortalece el rancio proyecto patriarcal del uribismo, con su caudillo iluminado y despótico, su culto al militarismo y su afirmación de la fuerza bruta.

Política internacional

En materia internacional, el gobierno del Centro Democrático respondió al reclamo de la administración racista de Donald Trump en Estados Unidos, y recentro su política en la fracasada guerra contra las drogas, con especial énfasis en lucha contra la expansión de los cultivos de coca en el país. Este incluye la defensa cerrada, contra la evidencia científica y los mínimos éticos, de la aspersión aérea del glifosato y la erradicación forzada, que ha afectado la salud y la vida de miles de campesinos de las zonas más marginadas del país.

Boicoteando los organismos de integración latinoamericana que antes presidía de forma ceremonial como UNASUR o CELAC, el gobierno refuerza su participación en una OEA lentamente renovada bajo la egida de Estados Unidos y Canadá, al tiempo que continúa su más discreta actividad en la Alianza del Pacífico, la coalición de países pro mercado, significativamente golpeada por la crisis económica.

En este aspecto resulta clave la labor del gobierno en el Grupo de Lima y su participación en el sector duro pro norteamericano que promueve el llamado cerco diplomático contra el gobierno autoritario de Nicolás Maduro en Venezuela. Menos vociferante que el fascista Bolsonaro, menos hábil que los empresarios Macri o Piñera, el gobierno Duque sin embargo, mantiene a Colombia como el principal sostén de la ofensiva contra el proyecto chavista hoy en crisis, con la enorme ayuda de Estados Unidos y España.

Los movimientos populares

El enorme paro nacional universitario del octubre y noviembre del año pasado, el más importante movimiento desde 2011 fecha a la que también supero en muchos aspectos, fue un hecho decisivo de la coyuntura nacional y limita la capacidad de maniobra del gobierno en materia de educación superior. En el nuevo año se han destacado la inusual huelga multi estamentaria de la Universidad Autónoma y paro estudiantil de la Universidad Nacional sede Palmira. Sin embargo, la violencia policial y para policial contra la lucha universitaria, así como la temprana crisis interna de la UNEES y el excesivo reflujo de la movilización universitaria en la primera mitad del año, muestran la subsistencia de importante problemas estructurales.

Las jornadas de paro y movilización desarrolladas por el magisterio estatal en el primer cuatrimestre fueron importantes, aunque finalmente la movilización se saldó con la firma de un acuerdo poco convincente entre el Ministerio y la dirección de la FECODE. Más local aunque significativa resulta la victoriosa huelga del personal del Puerto de Buenaventura, que consiguió una convención colectiva que combate la tercerización laboral. Significativas también resultaron las acciones de agitación de los docentes universitarios de la Universidad Pedagógica, los paros de los contratistas petroleros de Independence Rilling, de salud de MEDIMAS y ESIMED, así como la actividad de los estatales, bancarios y petroleros de Ecopetrol.

Los paros cívicos nacionales convocados para el 28 de noviembre de 2018 y el 25 de abril de este año, supusieron sobre todo en el segundo caso, un conjunto importante de marchas obreras y paros sectoriales parciales en educación y justicia con la participación local de diversos sectores estudiantiles y populares. Sin embargo, la medida no tuvo la contundencia suficiente para debilitar al gobierno.

El campamento humanitario de los últimos días de abril y la gran movilización contra el asesinato de líderes y lideresas sociales del pasado 26 de julio, muestran la gran indignación que despierta entre importante franjas de la población la actual ola de genocidio político contra los lideres rurales. Sin embargo, aunque se arrancan al Estado políticas limitadas de protección, la campaña de asesinatos por parte de las fuerzas paramilitares continua y posiblemente arrecie en el actual periodo electoral.

Finalmente apuntamos que las grandes marchas del 8 de marzo y del día del orgullo muestran al crecimiento del movimiento de mujeres y disidencias. Al tiempo la Minga de Resistencia de los indígenas y comunidades rurales del Cauca del pasado mes de abril y en forma menos espectacular el paro de productores de panela, expresan una importante resistencia rural. Así mismo continúan las luchas ecologistas, como la movilización cívica contra la explotación minera en Santurbán y los movimientos de consultas populares contra los megaproyectos.

En definitiva este gobierno débil pero a la ofensiva, se propone seguir avanzando sobre la vida y la dignidad de la clase trabajadora y los sectores sociales y populares, por lo que es vital seguir resistiendo desde la lucha y la organización popular.

¡Arriba las que luchan!

Grupo Libertario Vía Libre

Bogotá, Colombia

Agosto 2019

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