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Guy Aldred, escritos sobre Kôtoku Shûsui y selección epistolar

category asia oriental | historia del anarquismo | opinión / análisis author Friday December 25, 2015 18:51author by Guy Aldred - Traducción y notas por José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Escritos y selección epistolar del anarquista japonés Kôtoku Shûsui publicada en 1940 por Guy Aldred. Traducción, notas y algunos agregados por José Antonio Gutiérrez D.
Kôtoku y Suga Kanno
Kôtoku y Suga Kanno


Guy Aldred, escritos sobre Kôtoku Shûsui y selección epistolar

Los siguientes escritos sobre Kôtoku y algunas cartas que intercambió con un compañero anarquista de EEUU (que dan cuenta de su evolución ideológica y actividades), fueron respectivamente escritos y publicados por Guy Aldred (1886-1963), un anarquista británico que fue particularmente activo en el movimiento anarquista de Glasgow, Escocia. Su socialismo fue siempre ecuménico, tratando desde su posición libertaria, de apelar a los más diversos actores políticos sobre la base de posiciones compartidas, fueran en el antiparlamentarismo, en el movimiento anti-militarista o en el trabajo por los derechos reproductivos. En esa tarea, siempre siendo anarquista, tuvo simpatías con el comunismo consejista en un momento, en otras trabajó junto a laboristas independientes, y tras la muerte de Stalin, ablandó sus posiciones respecto de la URSS. Participó en la Liga Comunista en 1919, luego en la Federación Comunista anti-Parlamentaria desde 1921, y desde 1932 trabajó con el Foro Abierto de los Obreros, que luego se convertiría en el Movimiento Socialista Unido. En todas estas correrías, tuvo como compañera ideológica infatigable a la anarquista Ethel MacDonald. Editó al menos cinco periódicos anarquistas durante su vida.

Los siguientes extractos corresponden al capítulo sobre Kôtoku de su libro “Pioneros del Anti-Parlamentarismo” de 1940 (pp.77-85). Agradecemos a Paul Sharkey facilitarnos este material. Hemos complementado esa correspondencia con una selección levemente diferente de cartas y agregando párrafos no incluidos por Aldred, los cuales aparecieron en una antología de artículos de la publicación anarquista ‘Man!’ (“Man! An Anthology of Anarchist Ideas, Essays, Poetry and Commentaries –Edited by M. Graham”, Cienfuegos Press, 1974, pp.593-598).

José Antonio Gutiérrez D.
24 de Diciembre, 2015

*******


En Memoria de la Clase Obrera

Los obreros no pueden sino honrar a aquellos que dan testimonio, con su vida y con su manera de morir, del poder de la lucha obrera.

Los más grandes hombres de una nación son aquellos a los cuales ésta condena a muerte” –Ernest Renan.

Mártires, Tokio, 24 de Enero de 1911

Los compañeros que mencionaremos, fueron arrestados en el otoño de 1910, bajo el falaz cargo de complotar en contra de la familia imperial. Fueron juzgados y condenados por la Corte Secreta Especial en diciembre de 1910. El gobierno publicó varias declaraciones en contra de los acusados, pero les negó el derecho a publicar nada a su favor.

Denjiro Kôtoku. Periodista y escritor. 41 años.
Seinosuke Oishi. Médico. Estudió en los EEUU. 45 años.
Qudo Uchiyama. Sacerdote budista. 32 años.
Tadao Niimura. Pequeño campesino. 25 años.
Uichita Matsus. Terrateniente y periodista. 35 años.
Uichiro Niimi. Periodista. 32 años.
Suga Kanno. Periodista. Amante de Kôtoku. 31 años.
Umpei Morichika. Originalmente, un pequeño campesino. Ex funcionario de gobierno local. 31 años.
Rikisaku Furukawa. Horticultor. 30 años.
Takichi Miyashita. Comerciante. 42 años.
Kenshi Okumiyo. Un antiguo agitador revolucionario. 55 años.
Heishiro Naruishi. Estudiante de Leyes. 25 años.

Todos decían ser socialistas. Algunos decían ser anarquistas. Otros sostenían, como Dietzgen, que el socialismo, comunismo y anarquismo son una sola idea o teoría social.

La madre de Kôtoku, de 70 años, viajó desde su provincia nativa en Kochi-Tosa, para ver a su único hijo durante el juicio. Poco antes de su término, se le permitió verse con él, en presencia de las autoridades. La anciana se dirigió estoicamente a su hijo, y lo emplazó a enfrentar la muerte como un Samurai, como un guerrero ancestral.

Él no respondió, y su madre volvió a su hogar, donde moriría dos días más tarde. Después de la última sesión en las cortes, Kôtoku recibió el telegrama donde se comunicaba la muerte de su madre.

El Chicago Amarillo

Denjiro Kôtoku había tenido un alto cargo en el comité editorial del periódico japonés Korozu Cho-ho (“las noticias de las mil mañanas”), en Tokio. Habiéndose familiarizado con el pensamiento socialista y anarquista, renunció a su puesto y fundó una revista mensual, Tatsu Kwa (“Hierro y Fuego”). Este periódico tenía un carácter Comunista Anárquico. Predicaba la guerra de clases, y fue, consecuentemente, suprimido.

Kôtoku se había ganado con ello el odio de las clases dominantes. El despotismo no olvidó que durante la guerra ruso-japonesa, Kôtoku expresó valientemente sus convicciones anti-militaristas en las columnas del Korozu Cho-ho. Fue testigo de la maduración de esas opiniones, las cuales adquirían formas cada vez más maduras, tomando proporciones más definidas en la revista revolucionaria que había fundado. Y le respondió como sabe hacerlo la autoridad, proclamando la conspiración en contra del despertar intelectual del proletariado japonés.

El Tatsu Kwa fue suprimido. Todas las publicaciones revolucionarias –y aún las seudorrevolucionarias- fueron suprimidas. No solamente las revistas Kropotkinistas, Marxistas y Bakuninistas, sino que además las Lasalleanas, sufrieron la misma suerte. Entre las que fueron suprimidas, están el Heimin Shimhin, Kunamato Hypron, Shin Siho y Wippon Heimin.

Kôtoku respondió a esta conspiración gubernamental en contra de la libertad de prensa entregándose de lleno a la tarea de traducir las obras de Marx, Tolstoy y Kropotkin, al japonés. En esta tarea fue eficazmente asistido por su amiga –con quien estaba unido por el amor libre, según se sabe- la Srta. Kanno. Todos estos trabajos fueron confiscados por las autoridades, quienes los destruyeron.

A la vez que suprimían al pensamiento anarquista y socialista clasista, el gobierno nombraba en cargos académicos en la Universidad Imperial y la de Wasada a hombres que sostenían y propagaban ideas “socialistas de Estado” evolucionistas –del tipo fabiano.

Kôtoku trató de contrarrestar esta desviación mediante la prédica de las ideas del comunismo revolucionario a los estudiantes chinos y japoneses residentes en la Universidad de Tokio. En esta tarea, fue muy bien asistido por la Srta. Ho Chin y el Sr. Lieu Sun Soh. La propaganda resultante de esta actividad ha sido desde entonces mantenida en las columnas de Chien Yee y de las Noticias Anarquistas Chinas.

Por esta labor, Kôtoku y Kano fueron exiliados. El gobierno que los llevó a tierras extranjeras era él mismo responsable del nacimiento de la propaganda revolucionaria al distribuir literatura revolucionaria entre los presos de guerra rusos. Kôtoku no hizo sino aumentar el radio de circulación de esta propaganda. Por este crímen capital fue encarcelado muchas veces, antes de tener que buscar asilo en San Francisco, donde fue con su compañera Kano. Allí, estos dos camaradas ayudaron a la organización de los trabajadores japoneses en los EEUU, y proclamaron a los trabajadores del mundo, el nacimiento de Partido Social Revolucionarios de Japoneses en EEUU. La base organizativa de este partido consistía en la solidaridad internacional de los trabajadores con el fin de asegurar la abolición directa y absoluta del estado social de competencia, en la cual el trabajo es intolerable, la vida miserable, la dignidad nacional imposible, y la justicia social inexistente.

Pero Kôtoku era más que un comunista revolucionario. Era además un ferviente amante de la libertad política en todo el mundo. Era enemigo de cualquier forma de despotismo. Cuando Jung-Keun An, el mártir coreano, mató al Príncipe Ito en Harbin, Kôtoku elogió su audaz conducta en un poema escrito en japonés. Este fue publicado por sus compañeros en San Francisco como postal, con una imagen de Jung-Keun An. El gobierno japonés no olvidó esto cuando él regresara al poco tiempo a su tierra natal, sólo para ser arrestado, juzgado en secreto y asesinado. Once de sus compañeros sufrieron la misma suerte.

El gobierno japonés justificó estos asesinatos de socialistas y anarquistas argumentando “sus conceptos, simplemente aberrantes, sobre relaciones sexuales, que llevan al hundimiento de la raza humana a la condición de animales”. Sin embargo, este mismo gobierno mantiene y se enorgullece de su sistema de prostitución universal. Apoya con su legislación y controla mediante los poderes conferidos a las autoridades municipales, a la “industria nativa” de una ciudad, existente a unas cuantas millas fuera de Tokio. Esta es una ciudad amurallada, conocida como Shin Yoshiwara o la ciudad de los burdeles. Consiste en varias millas de calles bien pavimentadas, sin tiendas, ni cafés, ni puestos de servicios, ni hoteles. Delante de las calles, solamente se ve cuarto tras cuarto, en los cuales se confina a muchachas tras rejas de madera gruesa, a través de las cuales observan a los peatones en la calle, todos los cuales son hombres. Hay 10.000 de ellas en esta ciudad, enjauladas como animales salvajes, y exhibidas para su venta. Ellas son las únicas habitantes, salvo los propietarios y sus sirvientes, que regulan el tráfico. Ellas son hijas de los pobres, de los productores.

Tal forma de prostitución no es peculiar al Japón. Es común en el capitalismo. Es tan necesaria para la existencia de la clase gobernante como lo es el crimen. Si, bajo el código moral apoyado por el gobierno japonés, una niña, en cualquier parte del Japón, es una posesión canjeable y puede ser vendida en Yoshiwara, por su padre, por un período mínimo de tres años, a un precio que puede variar entre los £4-10s. y £10, dependiendo de su presencia. A fin de re conquistar su libertad, ella debe ahorrar lo suficiente como para pagar esta suma, además de hacer una contribución aparte al propietario de la casa particular a la cual fue vendida. Todo esto, por supuesto, debe ser pagado a partir de sus sórdidas ganancias. Cuando ella ha comprado su libertad, se le permite regresar a su pueblo nativo y casarse.

La existencia de tal ciudad –con sus burdeles con licencia de las autoridades municipales, que imponen una inspección médica dos veces por semana a las muchachas- es suficiente respuesta a la mentirosa hipocresía de la clase gobernante del Japón.

Pero esto no es todo. Existen en el Japón unas diez mil fábricas y talleres que emplean a unas setecientas mil muchachas y mujeres, y a unos trecientos mil muchachos y hombres, como obreros. El diez por ciento de las obreras tienen menos de catorce años. Varias de estas muchachas son empleadas toda la noche, así como por el día, en las fábricas de algodón, y sus empleadores insisten en que ellas trabajen aún mientras comen. Como castigo, muchos empleadores y capataces, azotan a las muchachas, muchas veces desnudándolas para ese fin. También se les encierra en cuartos obscuros, y se les exige que trabajen con raciones menores. Se les aplican duras “multas” y, al término de su contrato, muchas veces abandonan la fábrica sin un centavo.

Barbaridades similares son características del trato a los obreros, y el trato a los mineros es indescriptible.

Digamos la verdad. Kôtoku y sus valientes compañeros fueron condenados a muerte porque se atrevieron a respirar una atmósfera moral más noble que la que podía tolerar el capitalismo japonés. Se atrevieron a llevar luz a la obscuridad intelectual del proletariado. Este fue su crimen. Dejemos al mundo obrero rendir tributo y humilde respeto a la memoria de estos intrépidos camaradas de lucha revolucionaria, a estos nobles pioneros de la libertad, a estos Cristos, Brunos y Apóstoles de la Revolución Social que viene, en el lejano Japón.


Fragmentos de la Correspondencia de Kôtoku

[Introducción de Guy Aldred -No creemos en atesorar cada palabra que escribe un hombre, aún cuando éste merezca y goce de gran reputación como pensador. Consecuentemente, no nos proponemos publicar todas las cartas enviadas por nuestros compañeros japoneses a Albert Johnson, el anarquista veterano de California. Los siguientes fragmentos son sencillamente un testimonio de la intelectualidad y de la honestidad de Kôtoku con la causa de la verdad, aún cuando se encontraba encarcelado y sobre él pendía el espectro de su ejecución.]

[Introducción de Man! –Uno de los recuerdos placenteros que conservamos de nuestros camaradas hechos mártires, ha sido su amistad con radicales europeos y norteamericanos, entre ellos con Leopold Fleishmann y Albert Johnson, el anarquista veterano de California. Gracias a Leopold Fleishmann, Denjiro Kôtoku, T. Sakai, Sen Katayama, Dr. Kato y otros, se familiarizaron bastante con las luchas sociales en los EEUU. También fue gracias al Sr. Fleishmann que Denjiro Kôtoku se conoció con nuestro viejo amigo Albert Johnson, contacto que rápidamente maduró en una amistad que continuó tras el retorno de Kôtoku al Japón. El resultado de este nexo íntimo hoy lo conocemos en una nutrida correspondencia. Estoy en deuda con Leonard D. Abbott, de la revista Current Literature por estas cartas invaluables.

Hemos reproducidos las cartas tal cual fueron escritas, pues cualquier intento de editarlas les restarían encanto y su simple grandiosidad. Uno puede claramente ver que Denjiro Kôtoku se había unido al ejército de la revolución social y que como pensador, luchador y organizador, se entregó sin reservas a la causa de la emancipación humana.

De gran valor es la carta en que Kôtoku comenta su evolución hacia el anarquismo y sus razones para ello. Evidentemente, las condiciones sociales y económicas que actúan como la levadura en Europa y en los Estados Unidos, operan con la misma fuerza en el Japón. Tanto como nosotros, los japoneses están enfrentados a idénticos problemas acuciantes que requieren de soluciones.

Denjiro Kôtoku era un intelectual comprometido con las cuestiones filosóficas profundas. Como Renan, Strauss, y Bruno Bauer, nuestro camarada se había dedicado durante su último encierro a un severo exámen del cristianismo. Qué extraña coincidencia que en los precisos momentos en que la obra del profesor Drew sobre Jesucristo causaba furor en Alemania, el pensador anarquista japonés, en una celda japonesa, con la muerte mirándolo al rostro, estaba desarrollando el mismo tema.]

Tokio, 25 de Noviembre, 1904:

Querido compañero,

Estoy muy feliz de anunciarle que esta imagen (de P. Kropotkin) fue reproducida de la que usted me envió, y fue publicada en las oficinas del Heimin Shimbun, un semanario socialista. He sido juzgado por cargos de traición por publicar un artículo, y sentenciado a cinco meses de cárcel. Cuando esta carta llegue a sus manos, ya estaré en la prisión de Sugano en Tokio

Fraternalmente,
D. Kôtoku


Tokio, 30 de Diciembre, 1904:

Sr. A. Johnson,

Al escribirle, le estoy sumamente agradecido, pues he recibido el discurso del Sr. Kropotkin, así como abundante y valiosa literatura que ud. me ha enviado.

Tanto como por sus argumentos como por referencia, la obra del Sr. Ladd ‘Comentarios sobre los Hebreos’ me será de gran valor, porque siendo yo un ateo o agnóstico, siempre estoy dispuesto a luchar contra los dogmas de los cristianos y de todas las demás religiones.

Lamento no haber tenido oportunidad de leer el trabajo del fallecido Sr. Hearn, pero lo creo una persona de autoridad pues él vivió como un completo japonés por muchos años antes de su muerte.

Como ya le he informado, he sido juzgado por un gobierno bárbaro, por el cargo de incitar la alteración de la institución dinástica, y se me ha sentenciado a cinco meses de prisión, pero he apelado y mi segundo juicio ha sido pospuesto para el 6 de Enero.

Además, he sido sentenciado en veinteava instancia a una multa de 80 yen, por concepto de mi traducción y publicación del ‘Manifiesto Comunista’ de Marx. ¡Qué hermosura de gobierno hay en Japón! ¿No es igual al despotismo ruso?

Fraternalmente,

D. Kôtoku


Odawara, Japón, 10 de Agosto, 1905:

Sr. A. Johnson,

Querido compañero,

Recién he recibido su carta fechada el día 16 de Julio y la traduje oralmente para deleite de mi esposa, quien escuchó con gran atención y con la mayor gratitud por su amistad y amabilidad.

No pudimos evitar derramar lágrimas de dolor por la reciente pérdida del esposo de su hija menor, y también por agradecimiento cuando supimos que ud. tendría una cena de honor en su hogar para celebrar mi liberación.

El 6 de Agosto nos vinimos a la costa, a Odawara, una ciudad a unas cincuenta millas al suroeste de Tokio, para restablecer mi salud. Donde nos estamos quedando, es una casa de veraneo que pertenece al dr. Kato, quien es un socialista convencido y quien está gentilmente atendiendo mi salud.

Cinco meses de prisión no hicieron mella alguna a mi salud, pero me aleccionaron bastante sobre la cuestión social. He visto y estudiado muchos de los que llaman ‘criminales’ y me he convencido de que la institución gubernamental –cortes, leyes, prisiones- son las únicas responsables de ellos –de la pobreza y del crímen.

Entre los muchos libros que he leído en prisión, se encuentran ‘El Conflicto entre la Religión y la Ciencia” de Draper, ‘El Acertijo del Universo’ de Haeckel, ‘La Vida de Jesús’ de Renan, y algunos más. Aparte de ello, repetí la lectura de dos interesantes libros que usted me enviara –‘Mitología Hebrea y Cristiana’ del Sr. Ladd y ‘Campos, Fábricas y Talleres’ del Sr. Kropotkin. (Por cierto, el Sr. Ladd frecuentemente cita a Buda como un filósofo chino. Cierto es que la mayoría de la población china es hoy budista, pero Buda o Gautama no es chino. Él nació en la India. Él es Hindú. Varios siglos después de la muerte de Buda es que su religión llegó a China).

De hecho, yo fui [a la prisión de Sugano] siendo un socialista marxista, y salí convertido en un anarquista radical. Propagar el anarquismo en este país, sin embargo, significa la muerte o prisión de por vida, o por muchos años. Por consiguiente, este movimiento debe ser completamente secreto, y su progreso y éxito se verá en un período muy, pero muy, largo y dependerá de su capacidad de resistir.

Espero poder vivir pronto en los Estados Unidos y Europa por algunos años, para cumplir los siguientes propósitos:

1. Estudiar la escritura y oralidad de las lenguas extranjeras, que son instrumentos de la mayor importancia para el Movimiento Internacional de los Comunistas o Anarquistas. Solamente puedo leer la literatura inglesa, pero no puedo hablar esa lengua. Y como usted podrá ver, escribir en inglés se me hace muy difícil.
2. Visitar a los líderes de los revolucionarios extranjeros y aprender de sus movimientos.
3. Poder criticar libremente las posiciones de ‘Su Majestad’ y las instituciones políticas y económicas desde una tierra extranjera, donde la perniciosa mano de ‘Su Majestad’ no me alcance.

Si mi salud lo permite y si puedo juntar suficiente dinero, el cual tendré que reunir gracias a familiares y amigos, empezaré mis viajes el próximo invierno o en primavera.

Pese a estar en Odawara, volveremos a Tokio el mes entrante.

Fraternalmente,

Denjiro Kôtoku

Pd. Mi esposa estaba encantada con todas las fotos que ud. le envió en su carta.


Tokio, 5 de Septiembre, 1905:

Querido compañero,

Le agradezco mucho su regalo del libro de Kelso ‘Análisis del Gobierno’ que recibí anoche. Leí con celeridad el prólogo del autor. Creo que es un valioso libro y pienso embarcarme a los EEUU el próximo Noviembre. Disculpe que escriba apurado.

Fraternalmente,

D. Kôtoku

Pd. He leído el artículo del Sr. Ladd, ‘Japón, Guía del Mundo’ en el número de Julio de la revista Searchlight.


Tokio, 11 de Octubre, 1905:

Nuestro semanario se encuentra aún suspendido y nuestra oficina se ha visto forzada a disolverse debido al bárbaro juicio y las dificultades financieras.

Estoy ahora decidido a organizar a los obreros japoneses en los EEUU. No existe otra manera de lograr la libertad de expresión y prensa sin escaparse del territorio bajo estado de sitio y viajar a un país un poco más civilizado.


Misma fecha:

He decidido tomar el N.Y.K. con rumbo a Seattle y San Francisco, junto a mi sobrino, el 14 de Noviembre.

San Francisco, 29 de Mayo, 1906, 5 p.m.:

Llegué hoy (por la tarde)… Me quedaré en Oakland hasta el 1º de Junio. Ese día tendremos una reunión para la organización del Partido Social Revolucionario Japonés en la sede socialista de Oakland.

(La estadía de Kôtoku en los EEUU duró tan sólo unos cuantos meses. Organizó a los obreros japoneses en la costa oeste y retornó a su tierra natal para seguir con sus labores de propaganda)

Japón, 18 de Diciembre, 1906:

Mi querido y viejo amigo y camarada –el invierno ha llegado, las hojas se han caido. Sin embargo, el clima no está para nada malo. El cielo está azul y sol calienta. Estoy muy feliz en mi pueblo natal.

Mi esposa acudió esta mañana a la corte a una audiencia del compañero Osugi. El compañero Osugi es un joven estudiante anarquista y un gran amigo personal… ahora está siendo juzgado por el cargo de ‘violencia en la ley de prensa’. Tradujo un artículo titulado ‘a los conscriptos’, de un periódico anarquista francés, y lo publicó en Hikari, un periódico socialista japonés. Este acto anti-militarista fue juzgado por los funcionarios públicos. Estoy ansioso por conocer los resultados del juicio. Pienso que es probable que sufra de una sentencia de varios meses de prisión y que les confisquen la máquina de imprenta. ¡Qué buenos son la ley y el gobierno!

El hecho más cómico de los resultados de la reciente guerra, es la conciliación (o más bien, la fraternización) de la cristiandad con el budismo y con el shintoismo. La historia de la cristiandad era en el Japón, hasta ahora, una historia de persecuciones horribles. Los diplomáticos japoneses, sin embargo, ansiaban sinceramente silenciar los rumores que se expandían en Europa durante la guerra de que el Japón era un ‘peligro amarillo’ o que Japón era un país ‘pagano’, y comenzaron subrepticiamente a usar máscaras de civilizados occidentalizantes, y ávidamente le dieron la bienvenida y su prootección, y la utilizaron como un medio para introducir al Japón a las potencias Europeas y los EEUU, como si fuera un país cristiano y civilizado. Por otra parte, los sacerdotes cristianos, aprovechándose de la debilidad del gobierno, obtuvieron bastante ayuda económica del Estado, y bajo su protección están propagando vigorosamente el Evangelio del Patriotismo. De esta manera, la cristiandad japonesa, que antes de la guerra había sido una religión de los pobres, ¡cambió literalmente en dos años para convertirse en una gran religión burguesa y en una máquina al servicio del Estado y del militarismo!

Las preparaciones para nuestro diario socialista están casi listas. Espero que tenga éxito. El Partido Socialista Japonés consiste en diversos elementos, como usted ha de saber. Socialdemócratas, social revolucionarios, y aún socialistas cristianos. Por ello, el diario será bastante raro.

La mayoría de nuestros camaradas se inclinan hacia las tácticas parlamentarias, en lugar del sindicalismo o del anarquismo. Pero esto no se debe a una convicción íntima, sino que a su ignorancia del anarquismo comunista. Es por ello que nuestra labor más importante en estos momentos, es la traducción y publicación de literatura anarquista y librepensadora. Haré por mi parte todo cuanto pueda, y utilizaré a nuestro periódico como un órgano de propaganda libertaria.

En China se extiende la rebelión y la insurrección. Las condiciones sociales y políticas de China son idénticas a las de Rusia en el siglo pasado. Pienso que China, en los próximos diez años, será una tierra de grandes rebeliones y terrorismo. Un grupo de estudiantes chinos en Tokio, se está convirtiendo en el centro del movimiento revolucionario chino.

Sinceramente,

D. Kôtoku


Yugawara, Sagami, 3 de Mayo, 1907:

He estado muy ocupado durante los últimos meses, debido a las persecuciones del gobierno. Ahora que se ha suprimido a nuestro periódico y que muchos de nuestros compañeros están en prisión, no tengo trabajo, ni oficio, entonces tengo suficiente ocio como para escribir. Estoy solo, en un hospedaje en Yugawara, un balneario famoso, a un día de Tokio. He venido para recuperarme de salud y me encuentro ahora traduciendo un folleto de Arnold Roller, ‘La Huelga General Social’

Mi libro, en el cual se encuentran mis escritos sorbe el anti-militarismo, comunismo y otros pensamientos radicales, ha sido censurado y muchas copias han sido requisadas por el gobierno, pero el astuto editor vendió en secreto 1.500 copias antes de que la policía llegara…

Voy a traducir la obra de Kropotkin.


Tokio, 28 de Mayo, 1907:

El caso del ‘Heimin Shimbun’ se selló. El editor y el director fueron sentenciados a prisión debido a la publicación de mi discurso.

Sin embargo yo, quien dio el discurso, no fui condenado. Es algo muy afortunado, pero extraño.

Tras la supresión del periódico, ya no tenemos un órgano. Algunos camaradas quieren iniciar un semanario, pero ellos están orientados hacia el parlamentarismo, así que no podemos esperar mucho de él.

Mi madre ha llegado de nuestro pueblo natal, y se ha quedado a vivir con nosotros. Tiene sesenta y seis años.


Japón, 6 de Diciembre, 1907:

El movimiento socialista japonés, al final, se ha dividido en dos partidos –socialdemócratas y anarquistas comunistas, el cual producirá muchos partidarios de la acción directa, anti-militaristas, partidarios de la huelga general e incluso, terroristas.

Japón, 3 de Febrero, 1908:

Le alarmará enterarse de que los compañeros Sakai, Osugi y otros cuatro, fueron arrestados al atardecer del (Viernes) 17 de Enero en Tokio. Yo hubiera sido arrestado también de haber estado con ellos.

El verano pasado organizamos un grupo llamado ‘Kingo-Kwai’ (que significa Asociación del Viernes) y nos reuníamos todos los días viernes. La policía comenzó a interferir al poco tiempo, y nuestras reuniones frecuentemente eran disueltas sin dar ninguna explicación. Al atardecer del 17 de Enero, la reunión fue disuelta y todos los asistentes fueron dispersados. Pero cuando la policía forzó a salir a varios compañeros que permanecieron para otra conferencia, protestaron y luego hubo un altercado. Las luces se cortaron. Entonces lucharon en el salón, a obscuras. Entonces, el camarada Sakai se paró en el techo de la casa, desde donde arengó de manera brillante al pueblo en la calle y atacó severamente a la violencia policial. La policía jaló a la fuerza a Sakai, y otros compañeros, entonces, tomaron su lugar. Al final, seis compañeros fueron sacados por la fuerza por una treintena de policías y llevados a la estación policial. En vano, la muchedumbre luchó para evitar su arresto.

Fueron procesados sumariamente por el delito de violencia según el ‘decreto de paz’ y ahora mismo están enfrentando su juicio.


Japón, 7 de Julio, 1908:

Le alarmará enterarse de que ha habido arrestos masivos de anarquistas en Tokio.

Por llevar en la ciudad unas dos o tres banderas rojas escritas con las palabras ‘Anarquía’ o ‘Comunismo Anárquico’, una quincena o veintena de nuestros compañeros entraron en conflicto con unos sesenta policías que intentaron arrebatarles las banderas. Tras una ardua lucha, catorce camaradas fueron arrestados y encarcelados. Entre ellos se encuentra el compañero Sakai, y cuatro muchachas. Ahora sufren de un trato francamente bárbaro, según se comenta, y cualquier entrevista o comunicación con ellos está prohibida, por lo cual no podemos saber qué condiciones sufren. Esperamos el día que tengan que comparecer en las cortes.


Tokio, 19 de Agosto, 1908:

Volví a Tokio nuevamente para prepararme para la publicación de nuestro nuevo órgano. Estoy bastante recuperado de salud. El camarada Sakai y otros trece hombres y mujeres se encuentran en prisión.

Japón, 11 de Abril, 1910 (La última carta de Kôtoku a Albert Johnson):

Me vi obligado, por la persecución políticay las dificultades financieras, a venir a Yugawara, Sagami, a unas setenta y cinco millas de Tokio. Durante el tiempo que estuve en Tokio, la policía me seguía a donde fuera que iba. Todos mis asuntos y movimientos eran interferidos de una manera tan ilegal y cobarde por ellos, que me vi incapacitado de ganarme la vida.

He llegado acá hace unas tres semanas. Estoy escribiendo un libro en el que trato de demostrar que Cristo jamás existió, que fue un mito; que el origen de la cristiandad se encuentra en la mitología pagana, y que la mayor parte de la Biblia es una falsificación. Por estas conclusiones, estoy en deuda con los libros del Sr. Ladd y de A. Besant que usted me envió.

He recibido muchos periódicos con detalles de la gran huelga, y una copia del ‘Firebrand’*. Le agradezco mucho por ellos. Creo que el ‘Firebrand’ es una excelente publicación.

La Srta. Kanno está conmigo.


(Suga Kanno, amiga de Kôtoku tras la separación por razones políticas de su esposa, Chiyo. La Sra. Kôtoku no aceptaba las ideas anarquistas de Denjiro Kôtoku. Ella siguió siendo una socialista parlamentaria. Suga Kanno sufrió junto a él su martirologio, el 24 de Enero de 1911. Desde la prisión escribió a un amigo norteamericano de San Francisco: “He vivido por la libertad y moriré por ella, pues la libertad es mi vida”. Ella era hija de un parlamentario japonés y sufrió el exilio por sus principios).

**********

*Nota del Traductor -Firebrand (el Instigador), semanario anarquista comunista norteamericano, editado entre 1895-1897. Al parecer, Kôtoku recibió una copia antigua de esta publicación. Debido a que era una publicación fundamentalmente teórica, el paso de más de una década no debe haber afectado mayormente el interés del contenido.

Guy Aldred hacia 1910
Guy Aldred hacia 1910

Portada original de los "Pioneros del Anti-Parlamentarismo" (1940)
Portada original de los "Pioneros del Anti-Parlamentarismo" (1940)

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