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La solución final en Palestina

category mashriq / arabia / iraq | imperialismo / guerra | opinión / análisis author Friday August 01, 2014 15:36author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Benjamín Netanyahu dijo que el ejército está dispuesto a legar hasta el final en esta operación. Oficialmente, el “final” significa acabar con los túneles mediante los cuales los prisioneros del ghetto de Gaza pueden obtener alimentos, medicinas y todas esas cosas que les están vedadas por el bloqueo medieval que sufren por parte de Israel, con el respaldo europeo, norteamericano y egipcio. Significa cortar las venas con las cuales Gaza aún puede palpitar, estable en su gravedad, y acelerar la muerte lenta de esta comunidad de cerca de dos millones de seres humanos por hambre, por enfermedad, por sed. Parece que Israel está tomándose muy en serio la aplicación de la “Solución Final” al “problema palestino”. [Italiano]
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La solución final en Palestina

Los animales de afuera miraron del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible discernir quién era quién.
(George Orwell, “La Granja de los Animales”)

En medio de semejante barbarie que una vez más nos toca presenciar en Gaza, no falta quien ha comparado al régimen de Israel con el Apartheid en Sudáfrica. La comparación, sin embargo, se queda corta. Ni siquiera el racismo estructural sudafricano alcanza el nivel de brutalidad tan sistemática que hoy deben soportar los palestinos. Algunos autores han comparado a Gaza con un ghetto, las prisiones a campo abierto en que los nazis confinaban a los judíos en Europa, y a su resistencia con la resistencia del Ghetto de Varsovia en 1943[1]. El escritor colombiano, Antonio Caballero, describe a Cisjordania “como un archipiélago de ghettos encerrados por muros levantados por Israel y carreteras custodiadas por retenes militares israelíes que sirven para comunicar las docenas de asentamientos de colonos judíos instalados en tierra palestina y, a la vez, para incomunicar las comunidades palestinas”[2]. El intelectual israelí Ilan Pappe también está de acuerdo en que la política israelí busca convertir las comunidades palestinas en ghettos físicamente separados[3]. La situación de los palestinos que viven y trabajan en Israel no es mucho mejor: cientos han sido detenidos desde que comenzó la ofensiva[4]; otros han sido víctimas de auténticos pogromos[5] montados por israelíes recalcitrantes en contra de la población árabe que disfruta, a golpes y escupitajos, las mieles de semejante “democracia”. En una moderna versión de la eugenesia, grupos israelíes como Lehava y Hemla se han formado para impedir que los judíos se mezclen con árabes y hasta reciben financiamiento del Estado para mantener las “razas” separadas[6]. Israel constantemente humilla, trata de despojar de dignidad a los palestinos y desbordarlos con su supuesta omnipotencia militar, para que crean que la resistencia es inútil. Pero la resistencia es el último bastión de la dignidad. La resistencia palestina, por todos los medios, armada y desarmada, es la que demuestra la humanidad que jamás los colonizadores sionistas lograrán arrebatar a ese pueblo bravo.

Un general israelí, Moshe Dayan, alguna vez dijo que “Israel debe ser como un perro rabioso, demasiado peligroso como para ser molestado”. Son verdaderamente como perros hidrofóbicos: un soldado israelí escribía en su cuenta de facebook “Hoy he matado a 13 niños palestinos” y luego lanzaba improperios en contra de los musulmanes[7]. ¡Esos son los valores que se inculcan en esa “democracia ejemplar”! –ejemplar según EEUU. Quienes se jactan, de manera cuestionable, de ser la “única democracia del Medio Oriente”, paradójicamente, han declarado la guerra al único gobierno democráticamente elegido en la región: el gobierno de Hamas en Palestina, hoy confinado a Gaza por la fuerza militar y el colaboracionismo del partido rival palestino, Fatah, puesto ilegalmente en el poder por Israel y EEUU. Mientras, civiles israelíes se agrupan en los montes cercanos para celebrar, con champaña y abrazos cada bomba que cae encima de Gaza[8]; otros van a las protestas contra la guerra a cantar que “ya no necesitan escuelas en Gaza porque no les dejaremos niños vivos”[9]. Desean la limpieza étnica, se les inculca que ellos son los “elegidos” y que nadie más puede pisar ese suelo que arrebataron a sangre y fuego en 1948. La bancarrota moral del Estado de Israel es que lo único que mantiene unido a ese pueblo es el odio.

Unos 1400 palestinos han muerto en esta ofensiva y más del 70% de ellos no son combatientes. Unos 300 son, de hecho, niños. Masacrados en medio del bombardeo, la metralla, las bombas “inteligentes” y las de racimo, así como esa temible y prohibida arma química, el fósforo blanco[10]. Un funcionario de Unicef describe el panorama dantesco: "Niños son asesinados, heridos, mutilados, quemados, además de estar totalmente horrorizados"[11]. Y la civilizada Europa, como si nada. Miles se manifiestan en las calles en solidaridad con Palestina y los gobernantes europeos, cruzados de brazos, asisten al genocidio sin inmutarse. Navi Pillay, alta comisionada de Derechos Humanos para la ONU ha expresado que los ataques contra viviendas, escuelas y hospitales, así como todas las violaciones contra el Derecho Internacional Humanitario de Israel, han sido totalmente deliberados. ¿Acaso no? El perro rabioso y peligroso del Medio Oriente tiene un amo que lo protege de quien sea. De no ser por la protección incondicional de EEUU y de la Unión Europea, Israel no sería capaz de hacer una décima parte de las atrocidades que realiza impunemente. EEUU, mientras tanto, sigue enviando municiones y cargas de mortero para alimentar esta masacre[12].

Benjamín Netanyahu dijo que el ejército está dispuesto a llegar hasta el final en esta operación[13]. Oficialmente, el “final” significa acabar con los túneles mediante los cuales los prisioneros del ghetto de Gaza pueden obtener alimentos, medicinas y todas esas cosas que les están vedadas por el bloqueo medieval que sufren por parte de Israel, con el respaldo europeo, norteamericano y egipcio. Significa cortar las venas con las cuales Gaza aún puede palpitar, estable en su gravedad, y acelerar la muerte lenta de esta comunidad de cerca de dos millones de seres humanos por hambre, por enfermedad, por sed. Parece que Israel está tomándose muy en serio la aplicación de la “Solución Final” al “problema palestino”. La Parlamentaria del partido “Hogar Judío”, Ayelet Shaked llamaba abiertamente al genocidio y la limpieza étnica, al incitar a los soldados a asesinar a las madres palestinas para que no siguieran reproduciendo víboras[14]. En su método de opresión a los palestinos, Israel se asemeja cada día más a la bestia nazi-fascista. Como en la “Granja de los Animales”, al final, cuando miremos a la opresión sionista y a la opresión fascista, con la perspectiva histórica, resultará imposible distinguir la una de la otra.

José Antonio Gutiérrez D
31 de Agosto, 2014



[1] http://electronicintifada.net/content/gaza-ghetto-upris.../7919
[2] http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballer...029-3
[3] http://electronicintifada.net/content/israel-arrests-ac...13640
[4] http://electronicintifada.net/content/israel-arrests-ac...13640
[5] Turbas violentas anti-judías en la Europa del siglo XIX.
[6] http://electronicintifada.net/blogs/rania-khalek/mercil...nians
[7] https://uk.news.yahoo.com/gaza-strip-did-israel-defence...RZ30L
[8] http://www.nytimes.com/2014/07/15/world/middleeast/isra...?_r=0
[9] http://electronicintifada.net/blogs/rania-khalek/mercil...nians
[10] http://electronicintifada.net/content/attacks-hospitals...13649
[11] http://www.semana.com/mundo/articulo/inicia-cuarta-sema...294-3
[12] http://www.semana.com/mundo/articulo/ee-uu-envia-armas-...484-3
[13] https://es-us.noticias.yahoo.com/determinados-llegar-fi....html
[14] http://electronicintifada.net/blogs/rania-khalek/mercil...nians

author by Eduardo Galeano - El Correopublication date Wed Aug 06, 2014 16:35author address author phone Report this post to the editors

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.

Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos ? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza ? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad ? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos ? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe ? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros ? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).

Related Link: http://www.elcorreo.eu.org/Ya-poca-Palestina-queda-Paso-a-paso-Israel-la-esta-borrando-del-mapa-Eduardo-Galeano?lang=fr
author by Nestor Kohanpublication date Thu Aug 07, 2014 06:53author address author phone Report this post to the editors

Los hechos

Se sabe. Salió publicado en la tapa de Clarín y en varios canales de televisión. En Argentina hubo un acto pequeñísimo —algunos pocos cientos de personas que no llegaban al medio millar— en conmemoración del estado de Israel organizado por la embajada de ese país junto con el gobierno porteño de la derecha neoliberal clásica vinculada al empresario Mauricio Macri. Un pequeñísimo grupo de manifestantes —que no llegaba a dos decenas— intentaron disentir con el sionismo repartiendo volantes en el acto y se armó una trifulca. Represión policial. Los manifestantes críticos del sionismo golpeados y presos. Una brutal campaña mediática para ilegalizar a la izquierda piquetera. La acusación central: “antisemitismo”. Persecución, allanamientos, encarcelamientos, judicialización. Intento de eliminar planes sociales, cuestionamientos a todo el movimiento piquetero no oficialista.

Bajo presión de la embajada del estado de Israel y de la embajada de los Estados Unidos en Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner y los jueces allanan un local piquetero en la provincia de Buenos Aires, encarcelan a otros diez militantes además de los que ya estaban presos por el acto. Histeria mediática que acusa a toda la izquierda no institucional—principalmente de origen marxista— de... “antisemita”.

¿Quién escribe y quién opina?

Algunos antisemitas disimulan y esconden sus prejuicios con el ajetreado y manoseado “tengo un amigo judío”. Yo no tengo un amigo judío. Simplemente parte de mi familia fue torturada y masacrada por los genocidas nazis (genocidio que no tuvo nada de “holocausto”).

No fue “un castigo de Dios”, sino una empresa política bien mundana y terrenal, planeada y ejecutada en forma burocrática a partir de un proyecto de reordenamiento y contrarrevolución capitalista, de factura europeo occidental pero cuyas pretensiones imperialistas apuntaban a todo el planeta). Y si mi familia no hubiera sufrido ese genocidio en carne propia igual tendría derecho a opinar.

Nuestro vínculo con los presos

Conocemos a muchos de ellos y ellas. Con algunos hemos compartido militancia, formación política y estudio durante años y años, décadas. En barrios de la periferia de la provincia de Buenos aires, Argentina. También en escuelas de formación política del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. Igualmente en actividades conjuntas junto a los pueblos originarios e indígenas de Bolivia. Nos conocemos bien, principalmente con los compañeros del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR).

Ellos asistieron a nuestra Cátedra Che Guevara durante años. En la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, primero, en el Hotel Bauen, después.

Precisamente en el local que fue allanado por la policía, conocido en el barrio de Florencio Varela (uno de los más humildes de la provincia de Buenos Aires) como el cabildo de Castelli, con estos compañeros que hoy están en prisión acusados de “antisemitas” hemos desarrollado una escuela de formación política piquetera y barrial. Lo hicimos en forma totalmente gratuita, absolutamente voluntaria, sin cobrar jamás un solo peso.

Con la gente de los barrios leíamos y estudiábamos a Antonio Gramsci y al Che Guevara. ¡Gravísimo! ¡Terrible! También discutíamos sobre historia argentina. Mirábamos con la gente de los barrios, amas de casa, obreros ocupados, obreros desocupados, muchachos y chicas humildes, de la clase trabajadora, películas. Por ejemplo vimos y discutimos “Los traidores” de Raymundo Gleyzer (¿Quiénes hoy encarcelan a estos compañeros se habrán sentido aludidos por esa película?). Incluso alguna vez con estos compañeros hicimos un taller de filosofía en los barrios donde, junto con trabajadores y trabajadoras, amas de casa y muchos jóvenes analizamos el capítulo séptimo del libro Cosmos del investigador, profesor y astrónomo de la NASA (institución norteamericana..., señor embajador de los Estados Unidos... Sí, norteamericana... ¡horror!), Carl Sagan: “El espinazo de la noche”. ¡Gravísimo! ¡Peligro! ¿Clases de filosofía en los barrios? ¿En medio de la calle de barro? ¿En medio de los chicos corriendo y con los perros ladrando alrededor? ¡Inconcebible! ¡Gravísimo! La filosofía es para los niños de la elite, no para la gente humilde y los trabajadores de los barrios. ¡Terroristas!¡Inadaptados! ¡Autoritarios! ¿Cómo se les ocurre socializar el saber? ¡Subversivos! ¡Deberíamos volver a hablar en latín y que la cultura sea para pocos! ¡Loquitos sueltos!

La demonización mediática es tremenda. Presentan a estos compañeros como si fueran oscuros y monstruosos “terroristas” de las películas más baratas de Hollywood. Los conocemos bien. Si no fuera trágico... nos daría risa. Es más, ya nos reiremos juntos cuando estos compañeros salgan de la cárcel...

¿El estado de Israel defiende al pueblo judío?

¿Los acusan de “antisemitas”? ¿Israel protege al pueblo judío? ¿La embajada de Israel y la embajada yanqui en Argentina son los «papás» del pueblo judío?

El estado de Israel habla hoy en nombre de las víctimas del genocidio nazi, de los sobrevivientes y de sus familias. Para legitimarse, se autopostula “protector” de los judíos y representante de los familiares y las víctimas del nazismo.

Pensemos un poco. Hagamos memoria.

Si Israel nos protegiera, no entiendo por qué el estado de Israel fue un aliado estrecho y fiel de Videla y Massera, dictadores simpatizantes de Adolf Hitler (como todas las Fuerzas Armadas argentinas, según lo demuestra el documental «Panteón militar» del historiador y periodista Osvaldo Bayer). El general Videla era un católico ultramontano, que preconizaba la guerra contrainsurgente como si fuera una guerra santa contra los ateos marxistas. Todos los manuales de la escuela secundaria de aquella época así lo prueban. El almirante Massera, a su vez, era integrante de la logia neonazi P2. ¿Por qué el estado de Israel tenía una alianza tan estrecha con esta dictadura militar?

En su época el Movimiento Judío por los Derechos Humanos (MJDH) había calculado que de los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en Argentina, aproximadamente entre 1.500 y 2.000 eran de origen judío. Una proporción bastante mayor (en realidad corresponde a 16 veces más) si se la compara con la relación cuantitativa de la comunidad judía con el conjunto de la población total de nuestro país. No fue casual.

Eso se explica al menos por dos razones. En primer lugar, por la activa militancia del judaísmo progresista y de izquierda en las organizaciones revolucionarias argentinas (incluyendo las político-militares PRT-ERP, FAR, Montoneros y otras similares). En segundo lugar, por el carácter brutalmente antisemita de los militares argentinos. Hay numerosísimos testimonios, por ejemplo en el Nunca más (un libro que no tiene posiciones de “ultraizquierda” precisamente... ya que el prólogo de Ernesto Sábato fortaleció la tristemente célebre “teoría de los dos demonios”) sobre el ensañamiento especial de los torturadores militares con los prisioneros y secuestrados de origen judío, las torturas “especiales”, las marchas nazis que les hacían escuchar en las cámaras de tortura, etc.,etc. El general Camps, jefe policial que se responsabilizó de la desaparición y asesinato de 5.000 prisioneros, era un confeso antisemita. Su odio a los judíos lo expresaba cada vez que podía. No era el único, sólo uno de los más conocidos y cínicos.

¿Qué hizo el estado de Israel para proteger no ya a los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en general, sino especialmente a los 1.500 ó 2.000 desaparecidos judíos?

Según reconoce Pinjas Avivi, el entonces cónsul de la embajada del estado de Israel en Argentina (entre 1978 y 1981), cuando acompaña al periodista Jacobo Timerman (uno de los pocos, quizás el único, que logró salvarse) al aeropuerto de Ezeiza le pide... no que denuncie a la dictadura y las tremendas torturas que sufrió... ¡sino todo lo contrario...! “Le pedí que no atacara al gobierno militar porque corría peligro nuestro trabajo” (Página 12, 8/9/2001). El funcionario israelí reconoce que este tipo de actitud respondía a que: “no queríamos dañar las relaciones diplomáticas entre Israel y la Argentina”. El mismo funcionario reconoce que “hubo detenidos que rechazaron nuestra ayuda. Ellos nos espetaron: «Ustedes son colonialistas, genocidas y conquistadores. No queremos vuestra ayuda. Ustedes son peores que los generales»” (http://www.hagshama.org.il [1/2/2000]). Iosi Sarid, uno de los diputados de Israel del Frente de Izquierda Meretz reveló que en los archivos de la cancillería israelí y en el ministerio de Defensa de Israel hay pruebas que niegan la versión acerca de la supuesta “ignorancia” del estado israelí respecto a las masivas desapariciones, secuestros y torturas de judíos en Argentina, “pruebas que se trataron entonces de ocultar para no molestar a las «buenas relaciones», y entre ellas la venta de armas” (18/11/2003, www.wzo.org.il).

La colaboración del estado de Israel —venta de armas, votos de la dictadura a favor de Israel en Naciones Unidas, etc.— con la dictadura militar, genocida y antisemita del general Videla no fue una excepción. Lo mismo hizo con otros regímenes fascistas o de extrema derecha como los de Augusto Pinochet (que usaba el uniforme nazi) en Chile, Anastasio Somoza en Nicaragua o el régimen neonazi del apartheid en Sudáfrica. Todos estrechos aliados, como Israel, de la cabeza madre de la serpiente extremista, el estado norteamericano: USA. ¿Una casualidad?

¿El apoyo entusiasta a Somoza tenía que ver con “la defensa del judaísmo”? Comandos israelíes hoy combaten a la insurgencia marxista de las FARC-EP o asesoran a los narco-militares de Uribe en las selvas y montañas de Colombia... ¿para “defender a los judíos”? ¿Cuáles son los judíos que viven en las montañas o selvas de Colombia? ¡Queremos conocerlos para compartir algunas comidas o mirar juntos algunas películas de Woody Allen!

Cuando el famoso intelectual estadounidense Noam Chomsky (de origen judío, quien vivió varios años en Israel y se marchó sumamente decepcionado y amargado) afirma que las FARC-EP de Colombia no son terroristas y que, en cambio, la política oficial del estado de Israel es de extrema derecha, no sólo en Medio Oriente sino en todo el mundo... ¿será acaso un “terrorista antisemita”?

Lejos de la tradición humanista de Sigmund Freud, Albert Einstein y Karl Marx que supiera defender el entrañable escritor judío Isaac Deutscher, hoy Israel hace culto de la limpieza étnica y la discriminación, construye un muro de intolerancia (por el que nadie se “ofende” como ocurriera hipócritamente con el muro de Berlín...), legaliza la monstruosidad de la tortura (llamándola con el mismo eufemismo del que hacen gala los “demócratas” norteamericanos.. “interrogatorios fuertes”) y practica sobre los demás lo mismo que alguna vez sufrió en carne propia el pueblo judío. Como bien alertó en su época el pensador judío Martín Buber: “Deberemos enfrentar la realidad que Israel no es inocente ni redentora. Y que en toda su creación, y expansión, nosotros como judíos hemos causado lo que hemos sufrido históricamente: una población de refugiados en la diáspora”.

Como alguna vez escribió en su libro Ser judío el filósofo judío y marxista argentino León Rozitchner: “¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¡Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror? Se ve entonces que cuando el estado de Israel enviaba sus armas a los regímenes de América Latina y de África, ya allí era visible la nueva y estúpida coherencia de los que se identifican con su propios perseguidores. Los judíos latinoamericanos no lo olvidamos. No olvidemos tampoco Chatila y Sabra”.

¿Quién es el enemigo?

¿Nos permiten un consejo? A los muchachos del MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, humildemente, les sugerimos que si lo que buscan es adrenalina y venganza por los feroces asesinatos nazis del pasado contra el pueblo judío... pues bien... entonces... ¿por qué no planificar y prepararse para atacar en forma mortífera y demoledora a las grandes empresas europeas y estadounidense que se enriquecieron con el genocidio nazi? Como bien explica el formidable libro Negocios son negocios. Los empresarios que financiaron el ascenso de Hitler al poder del escritor judío Daniel Muchnik, el nazismo no fue una “anomalía”.

Los jerarcas políticos, militares e ideológicos del nazismo son conocidos: Hermann Göring, Joseph Goebbels, Ernst Röhm, Alfred Rosemberg, Ulrich F.J.von Ribbentrop, Heinrich Himmler, Rudolf Hess, Gottfried Feder, Josef Mengele, entre otros. Mucho menos lo son, en cambio, los empresarios beneficiarios-cómplices, socios de intereses, aliados o colaboracionistas del nazismo en Alemania.

La lista es larga y Muchnik la recorre minuciosamente. Entre otros incluye a las empresas Siemens (eléctrica), a BMW y Volkswagen (automotrices), a Fritz Thyssen (industrial siderúrgico que murió en 1951 en Buenos Aires), a Gustav Krupp (dueño del gigante del acero alemán), a Ernst Heinkel (desde 1938 “führer económico-militar”) y a Emil Kirdorf (empresario del carbón). Estos empresarios, recuerda amargamente Muchnik, aun habiendo utilizado mano de obra esclava de los prisioneros judíos, comunistas o gitanos salieron airosos de los juicios de Nuremberg... ¿Una mera casualidad?

¿Acaso hoy en día —vuelve a preguntarse Muchnik— no siguen operando con total impunidad empresas de origen nazi (derivadas de la IG Farben, que fabricaba el raticida de las cámaras de gas) como la Bayer, la Hoesch o la BASF, demandadas por sobrevivientes del genocidio nazi?

Muchnik aporta entonces una cantidad enorme de datos sobre la colaboración sistemática, los negocios o incluso la simpatía ideológica que mantuvieron con Hitler—aún durante la segunda guerra mundial— empresas como la General Motors (asociada con IG Farben), la General Electric, la Brown Boveri (filial de Westing House), el británico Unilever, la Shell, la United Steel, el Chase Manhattan Bank de Rockefeller, la Standard Oil, la TEXACO, la ITT (la del golpe de estado de 1973 en Chile), el National City Bank, el grupo editorial Bertelsman, dueño de RCA y accionista mayoritario de American On Line (el principal proveedor de Internet de EEUU) y la Ford. ¡Todos ellos se llenaron de dinero con el nazismo y hoy, en pleno siglo XXI, siguen abultando sus cuentas bancarias y sus acciones con total impunidad!.

Ahí tendrían que atacar y dirigir su violencia mortal, muchachos de MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, no a los refugiados palestinos, no a las escuelas palestinas, no a los hospitales palestinos, no a las familias palestinas... El enemigo tampoco son los piqueteros de Argentina, la insurgencia de Colombia, los negros de Sudáfrica. El enemigo son las grandes empresas que amasaron fortunas con el nazismo.

¿Se confundieron de enemigo, muchachos, o ustedes son amigos y cómplices de ese enemigo? Lean ese libro, “desinformados” muchachos del MOSSAD...

¿Los revolucionarios son “terroristas antisemitas”?

La literatura sionista, la gran prensa del poder (monopólico), la embajada de los Estados Unidos y la embajada de Israel han logrado construir un gran sofisma. Todo revolucionario es... “un terrorista”. Si cuestiona la política de estado de Israel o Estados Unidos es, además, un “terrorista antisemita”.

¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a uno de los principales fundadores de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) de la Argentina de los años ‘70, el militante de origen judío y comunista Marcos Osatinsky? Marcos Osatinsky no sólo era guevarista, promovía una opción político-militar, era aliado de Cuba y defendía la causa palestina. Estuvo prisionero por la dictadura militar en la cárcel de Rawson, se fugó en tiempos de la “masacre de Trelew”, pasó por el Chile de Salvador Allende y llegó a Cuba, donde además de hacer trabajo voluntario se fotografió con Mario Robi Santucho y otros revolucionarios antiimperialistas de aquella época. Este gran revolucionario de origen judío hoy está desaparecido. ¿Marcos era un “terrorista antisemita”?

¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación al joven obrero judío libertario Simón Radowitzky que a comienzos de siglo ajustició con un explosivo al feroz coronel de la policía Ramón Falcón, luego de que este último masacrara a obreros indefensos en un acto por el primero de mayo en una plaza porteña? Simón Radowitzky fue castigado con más de dos décadas de torturas, vejámenes y reclusión en las peores cárceles del sur argentino, tras cuya deportación a Montevideo marchó a combatir con las armas en la mano en los batallones internacionalistas en la guerra civil española. ¿Simón era un “terrorista antisemita”?

¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Teresa Israel, joven abogada de guerrilleros y militantes populares? Esta joven judía comunista abogada de presos políticos, una de las más audaces que incursionó en el tenebroso cuartel militar de Campo de mayo denunciando las torturas a los detenidos, se metía en los años ’70 en los cuarteles para intentar salvar la vida de los revolucionarios secuestrados y torturados por los militares argentinos (aliados del estado de Israel). Hoy está desaparecida. Muchos centros culturales y barriales llevan el nombre de Teresa, joven judía revolucionaria. ¿Teresa era una “terrorista antisemita”?

Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Raymundo Gleyzer, joven militante judío, primero comunista y luego combatiente del guevarista Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). En casa familiar de Raymundo se fundó el teatro IFT, uno de los baluartes culturales del judaísmo progresista argentino, hoy ubicado en el barrio de Once. Raymundo, brillante y apasionado, dirigió el grupo Cine de la Base y fue el gran cineasta de la insurgencia argentina, amiga de la causa palestina. ¿Raymundo era un “terrorista antisemita”?

La lista de ejemplos sigue y es incontable. No sólo de Argentina sino de toda América Latina y el mundo.

¿El joven dirigente uruguayo Jorge Zabalza, que comenzó militando en la agrupación judía Hashomer Hatzair, visitó Israel, vivió en un Kibbutz y luego al regresar se convirtió en uno de los comandantes y uno de los nueve rehenes históricos en Uruguay pertenecientes al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, organización amiga de la causa palestina? ¿El «tambero», como lo llaman en Uruguay, es un “terrorista antisemita”?

¿Y Mauricio Rozencof, igualmente judío, otro de los fundadores de Tupamaros en Uruguay? ¿Era un “terrorista antisemita”?

Y Enrique Oltusky, joven militante judío cubano, que se convirtió en estrecho colaborador del comandante Ernesto Che Guevara (Oltusky, junto con su amigo Orlando Borrego, fue el organizador de las Obras Completas del Che conocidas por el título El Che en la revolución cubana. Los tres, Oltusky, Borrego y Guevara, estudiaron juntos El Capital en Cuba). Como su jefe Guevara, Oltusky era amigo de la causa palestina. ¿Era Enrique un “terrorista antisemita”?

Y si nos vamos aún más para atrás... ¿El joven guerrillero socialista Mordejai Anielevich, que mientras los grandes popes del sionismo negociaban con los nazis, organizaba en el guetto de Varsovia el único camino para enfrentar a los fachos, es decir, la lucha armada... ¿Era un “terrorista antisemita”?

La criminalización macartista de los revolucionarios —especialmente de aquellos que tienen o asumen posiciones radicalizadas— y la falacia de homologarlos con el brutal y monstruoso antisemitismo de origen nazi no reviste el menor análisis histórico. Únicamente a condición de borrar, no sólo la heroica resistencia palestina sino incluso la propia historia de honor y valentía del judaísmo revolucionario y socialista —impulsor de la lucha armada— se puede aceptar la propaganda oficial del MOSSAD, el estado de Israel y la embajada de Estados Unidos.

¿La izquierda piquetera “antisemita”?

Todavía hoy sigue sin resolverse el atentado a la AMIA. Mientras la dirigencia oficial del sionismo se abrazaba con los políticos del sistema y aplaudía al presidente Carlos Saúl Menem, todo el mundo sabía que había una “pata local” en el atentado. Atentado que no se hizo en los barrios donde viven los judíos ricos, chetos y millonarios sino en el barrio de Once, uno de los más populares de la ciudad de Buenos Aires (precisamente el mismo barrio donde a principios del siglo XX tuvo lugar la “semana trágica”, cuando los hijos y los “niños bien” de los empresarios y las bandas parapoliciales salían a reprimir obreros insurrectos y a cazar “judíos-bolcheviques”, vejando mujeres y niños y asesinando a mansalva en nombre de “la patria”). En la “pata local”· del atentado a la AMIA, todo el mundo sospechaba que había puesto su garra sucia y corrupta la policía de la provincia de Buenos Aires, popularmente conocida como “la bonaerense”. También se sospechó que los militares carapintadas —ex instructores en contrainsurgencia en las escuelas yanquis del canal de Panamá— habían colaborado.

Pero a nadie, absolutamente a nadie, ni siquiera a los más delirantes o fantasiosos, se le ocurrió que el movimiento piquetero estuvo mezclado con el atentado a la AMIA.

¿Por qué entonces ese odio y esa histeria que ahora vemos en todos los monopolios de la incomunicación contra la izquierda piquetera?

Pedimos permiso para contar una anécdota. Resulta que hace unos años, una de las organizaciones de víctimas del atentado a la AMIA, los compañeros de APEMIA, organizaron un acto en la calle Corrientes y Pasteur, barrio de Once, Capital Federal de Argentina. Hubo bastante concurrencia. Cuando un trabajador morocho y muy humilde del Polo Obrero intentó subir al estrado a solidarizarse con las familias de las víctimas, algunos sionistas que estaban en el público comenzaron a insultarlo, abuchearlo e intentaron echarlo. Casi nos agarramos a golpes.

¿Por qué ese odio de clase? ¿Al sionismo le interesa el pueblo judío o en realidad defiende sus propios intereses, incluso contra los propios judíos? Si de verdad le interesara el bienestar de los judíos NUNCA, repito, NUNCA hubiera apoyado una dictadura antisemita como la de Videla y Massera.

¿El sionismo nos protege?

Pido permiso para contar otra anécdota personal, esta de la adolescencia. Resulta que en la escuela secundaria militábamos en el centro de estudiantes. Algunos de nuestros amigos eran judíos, otros católicos y un compañero era de origen árabe, aunque de fe católica. Sin renegar de nuestro origen, nosotros éramos (y somos) ateos. Sin embargo, aprovechando el “día del perdón” (no nos ponían inasistencia), faltamos a clase, como gran parte de los adolescentes intentando escapar de la disciplina escolar. Junto con los de apellido judío también faltaron nuestros amigos de origen católico y el de origen árabe. ¿Qué se encontró la barra de amigos al día siguiente al regresar a clase? En cada uno de nuestros bancos de madera había pintada una inmensa cruz svástica (nazi) de color rojo con cada uno de nuestros nombres. La primera reacción, instintiva, fue irnos a los puños. Pero rápidamente, pensando políticamente, como militantes del centro de estudiantes hicimos una denuncia pública de este gravísimo hecho antisemita. Como dirigentes del centro de estudiantes recorrimos muchísimos diarios. Nadie publicó nada. El único periódico que publicó la denuncia fue Nueva Presencia, órgano periodístico que había sido en tiempos dictatoriales baluarte cultural de la resistencia popular. Dirigido por el periodista Herman Schiller (a Herman lo conocimos personalmente muchos años después militando con las madres de plaza de mayo), Nueva presencia le dio lugar en sus páginas a la colorida familia de la izquierda argentina, judía y no judía.

Inmediatamente después de la denuncia vinieron a la escuela dirigentes sionistas. No recuerdo ahora si eran de la OSA o de la DAIA. Pero era un dirigente entonces de peso y renombre. Vino a averiguar y a pedir explicaciones por el hecho antisemita. El rector de la escuela, facho disfrazado de liberal, jurista legitimador de los golpes de estado y columnista del diario de extrema derecha La Prensa, nos llamó a los estudiantes agredidos y también al agresor (quien vino junto con su padre) que había pintado las cruces nazis. En medio de la discusión, el rector le dice al dirigente sionista, señalándome con el brazo extendido: “Porque este estudiante es marxista y milita en el fascismo rojo”. Automáticamente al dirigente sionista se le cruzaron los ojos. Se olvidó al instante del joven neonazi, de las cruces svásticas, de la agresión antisemita y empezó a insultarme. Yo no entendía nada. ¿No venía a defendernos de los nazis? ¿Nosotros no éramos los atacados? ¡No! Para el dirigente sionista, que no era un muchacho ignorante sino un alto dirigente del sionismo argentino, era más peligroso un estudiante marxista judío que un nazi que pintaba svásticas... ¡¡¡Increíble!!! En aquella época yo era muy chico. No entendí nada. La situación me parecía un absurdo y absolutamente ridícula. De agredido y denunciante yo había terminado siendo acusado... ¡Nada menos que por otro judío! Años después lo comprendí muy bien...

¿Los palestinos nos odian?

¿Los palestinos nos odian? No es cierto. Gravísimo error confundir judaísmo con sionismo. Confusión que resulta falsa a todas luces, si se la esgrime en defensa del estado de Israel como si se lo hace en contra de Israel. La resistencia palestina —al menos en sus vertientes y organizaciones más lúcidas, las que provienen de un tronco antiimperialista laico y socialista— lucha contra la política de estado de Israel, no contra todos los judíos en general.

Si se me permite, quisiera contar una tercera anécdota para ilustrar este pensamiento.

Cuando se inauguró la Escuela Nacional «Florestan Fernandes», cerca de San Pablo, a iniciativa del Movimiento sin Tierra (MST) de Brasil, allí nos encontramos militantes de muchas partes del mundo, todos unidos por las mismas banderas y los mismos ideales, los más nobles que ha conocido la humanidad hasta el momento. Había, entre muchísima otra gente, judíos no israelíes. También había marxistas israelíes. Igualmente estaban presentes madres palestinas. Estas últimas vestidas con sus pañuelos y túnicas tradicionales. Todavía recuerdo con una emoción indescriptible el inmenso abrazo internacionalista y fraterno que estas madres nos dieron a todos y todas por igual, incluyendo a los judíos no israelíes y a los marxistas de Israel, sabiendo perfectamente quien era cada uno. No me lo contó nadie. No lo leí en ningún libro. No lo vi en ninguna película. Ese abrazo entrañable, afectuoso y fraternal de palestinas y judíos, palestinos y judías, simbolizó para nosotros un adelanto de cómo se podría vivir y convivir si este mundo cruel y mezquino, no lo gobernaran el imperialismo y las burguesías, con todo su abanico de primitivismo político, odio racial, opresión nacional y fanatismo religioso sino los pueblos organizados sobre un proyecto socialista de alcance mundial. No es un sueño delirante, es algo posible y al alcance de la mano, con la condición de sacarnos de encima a los dueños del poder burgués, del mercado, del capital y de la guerra fraticida.

Por todo esto, les pedimos a los señores defensores del sionismo que hagan toda la propaganda que quieran y se les antoje, pero...

¡Basta ya! ¡No la hagan en nuestro nombre!

¡No usen la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos torturados, perseguidos, y masacrados por el nazismo para fines mezquinos, egoístas e indefendibles!

¡Viva la causa de los hermanos y hermanas palestinas!

¡Viva el socialismo!

¡Libertad a todos los presos y presas políticas!

23 de mayo de 2009

A la memoria de Simón Radowitzky y Raymundo Gleyzer

author by Joel Beininpublication date Thu Aug 07, 2014 16:25author address author phone Report this post to the editors

El 30 de junio, Ayelet Shakek, presidente de la facción de extrema derecha de la Knesset, el Partido ha-Bayit ha-Yehudi (Hogar Judío), y miembro clave del gobierno de coalición dirigido por el Primer Ministro Netanyahu, publicó en su página de Facebook un artículo inédito escrito por el fallecido Uri Elitzur. Elitzur, un periodista defensor de los colonos y los asentamientos y ex jefe de gabinete de Netanyahu, escribió:
“Detrás de cada terrorista hay docenas de hombres y mujeres sin los cuales no podría implicarse en actos de terrorismo… Todos ellos son combatientes enemigos y su sangre caerá sobre todas sus cabezas. Actualmente, esto incluye también a las madres de los mártires, que les envían al infierno con flores y besos, por lo que deberán seguir el destino de sus hijos. Nada sería más justo. Hay que acabar con ellas, así como con el entorno físico donde crecen las serpientes. De otro modo, pequeñas nuevas serpientes continuarán creciendo allí.”

El escrito de Shaked apareció el día en que se descubrieron los cuerpos de los tres colonos adolescentes secuestrados, Fraenkel, Gilad Shaar y Eyal Yifrad. Y ha recibido desde entonces más de 5.200 “Me gusta”.

Durante más de dos semanas, Netanyahu y los medios de comunicación llevaron al país a un estado de histeria total, acusando a Hamas de ser responsable del secuestro de los adolescentes aunque sin proporcionar prueba alguna en que apoyar esa afirmación, fomentando las esperanzas de que iban a encontrarles vivos aunque el gobierno sabía que era muy probable que los chicos hubieran sido asesinados a los pocos minutos de su secuestro. Sus muertes proporcionaron un pretexto para nuevas expresiones violentas, más agresivas que nunca, del racismo israelí antiárabe.

La brutalidad de Mordechai Kedar, profesor de literatura árabe en la Universidad de Bar Ilan, fue incluso más original que el propósito meramente genocida de Shaked y Elitzur. “Lo único que puede disuadir a terroristas como los que secuestraron a los muchachos y les asesinaron”, dijo, “es saber que su hermana o su madre van a ser violadas”. Como “experto” inmerso en la esfera de una universidad, la atroz sugerencia de Kedar se basaba en su “conocimiento” de la cultura árabe. “Suena muy mal, pero así es el Oriente Medio”, explicó, apresurándose a añadir: “No estoy hablando de lo que deberíamos o no deberíamos hacer. Estoy hablando de realidades”.

El racismo se ha convertido en un componente legítimo, por tanto integral, de la cultura pública israelí, haciendo que afirmaciones como esa parezcan “normales”. La devaluación pública de la vida árabe posibilita que una sociedad, que se considera a sí misma como “iluminada” y “democrática”, envíe reiteradamente a su ejército a masacrar a la en gran medida indefensa población de la Franja de Gaza; 1,8 millones de personas, en su mayoría descendientes de los refugiados que llegaron durante la guerra árabe-israelí de 1948, y que en mayor o menor grado están viviendo en una cárcel desde 1994.

Por otra parte, cualquier gesto conciliador es despreciado. Sólo dos días después del escrito de Shaked en Facebook, judíos ortodoxos secuestraron a Muhammad Abu Jdeir, de 17 años, de la barriada Shuafat de Jerusalén Este, y le quemaron vivo en el Bosque de Jerusalén. Amir Peretz (Hatnua) fue el único ministro del gobierno que visitó a la afligida familia. A causa de este gesto, recibió docenas de correos en su página de Facebook amenazando de muerte tanto a él como a su familia. Mientras tanto, grupos de vándalos destruían los memoriales levantados en recuerdo a Abu Jdeir en el lugar de su inmolación.

La comunidad internacional ve habitualmente las manifestaciones del violento racismo israelí sólo cuando se producen ataques contra la Franja de Gaza, Cisjordania o el Líbano. Pero la creciente y emponzoñada cultura pública antiárabe y antimusulmana de Israel va preparando el terreno de la opinión pública interna mucho antes de cualquier operación militar, inmunizando así al ejército de la mayoría de las críticas por sus “excesos”. Además, el sentimiento antidemocrático y racista israelí se dirige cada vez más contra los ciudadanos palestinos de Israel, que representan el 20% de la población.

El Ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, del Partido Yisrael Beytenu (Israel es Nuestro Hogar) consiguió su reputación política a partir del eslogan “No hay lealtad, no hay ciudadanía”, que exigía que los israelíes palestinos juraran fidelidad al Estado de Israel como condición para conservar su ciudadanía. Desde 2004, Lieberman ha defendido también que se “transfiera” a los israelíes palestinos que residen en la región del Triángulo a un futuro estado palestino, anexionando a Israel la mayoría de los asentamientos de Cisjordania. En noviembre de 2011, Haaretz publicó una lista parcial de diez proyectos de ley en varias fases de legislación sobre “lealtad de la ciudadanía”, diseñados para “determinar ciertos derechos ciudadanos dependiendo de la ‘lealtad’ al Estado”.

Mientras Lieberman y otros miembros de la Knesset buscan canales legales para socavar legalmente la ciudadanía de los israelíes palestinos, sus derechos civiles corren ya serios peligros. En 2010, dieciocho rabinos locales advirtieron que la ciudad galilea de Safed se enfrentaba a una “absorción árabe” e instruyó a los residentes judíos para que informaran y boicotearan a los judíos que vendieran o alquilaran viviendas a los árabes. Además de fomentar viviendas segregados, el jefe rabino de Safed, Shmuel Eliyahu, trató de prohibir que estudiantes árabes asistieran a la escuela profesional de Safed (alrededor de 1.300 israelíes palestinos están matriculados allí, algunos de los cuales viven en Safed). La declaración rabínica incitó conductas violentas de los judíos religiosos que gritaban “Muerte a los árabes”, lo que hizo que el columnista de Haaretz Gideon Levy calificara Safed como la “ciudad más racista” de Israel. En Karmiel y Nazaret de Arriba, ciudades establecidas como parte de la campaña de Israel para “judaizar la Galilea”, las autoridades electas han llevado a cabo campañas similares.

Los integrantes de la Knesset que son israelíes palestinos sufren habitualmente los abusos verbales de sus “colegas” judíos. Por ejemplo, Hanin Zoabi (Alianza Democrática Nacional), que participó en la Flotilla de la Libertad de 2010 a la Franja de Gaza que fue atacada por comandos israelíes, que mataron a nueve turcos (uno de los cuales tenía también la ciudadanía estadounidense), ha sido especialmente vilipendiada. En la pelea verbal por el asesinato de los tres adolescentes, el Ministro de Exteriores Lieberman la llamó “ errorista”. Para no ser menos, Miri Regev (Likud) dijo que Zoabi debería ser “expulsada a Gaza y despojada de su inmunidad [Knesset]. Otros miembros de la Knesset –de partidos en teoría “liberales”- se sumaron a tal petición. [Actualización: el pasado 29 de julio, Hanin Zoabi fue suspendida de la Knesset].

La violencia contra los árabes en el “Gran Jerusalén” y sus alrededores, anexionados por Israel, es especialmente intensa. Gran parte de esa violencia es obra de los judíos ortodoxos. La Liga de Defensa Judía, prohibida en Israel en 1994 y definida por el FBI como organización terrorista en 2001, y varios grupos similares atacan y acosan regularmente a los árabes. El día del funeral de los tres adolescentes secuestrados, unos doscientos israelíes arrasaron las calles de Jerusalén gritando “Muerte a los árabes”. La tarde anterior, fanáticos seguidores del club de futbol Betar de Jerusalén, conocidos como La Familia, se manifestaron gritando “Muerte a los árabes”. El mismo grito se escucha frecuentemente en los partidos del equipo, que está asociado al Likud y no contrata jugadores árabes. Marchas del odio, palizas y disparos a los árabes y la destrucción de sus propiedades, habituales desde hace tiempo en Cisjordania, se han convertido en sucesos regulares en el mismo Israel durante el último mes.

Los proyectos de ley sobre ciudadanía-lealtad, la designación de Safed como “la ciudad más racista”, los ataques lanzados contra los funcionarios electos palestinos y la violencia de las turbas contra los árabes se produjo todo ello antes de Israel lanzara el 8 de julio la Operación Marco Protector. La operación –denominada en Israel de forma más agresiva como “Abismo Rotundo” en hebreo- constituye el tercer asalto de Israel contra la Franja de Gaza desde 2008. Hasta ayer, 29 de julio, el número de víctimas palestinas en esa operación había superado las 1.200 [más de 1.800 el 6 de agosto], la mayoría de ellas civiles. También han muerto 32 soldados [63 en fecha 6 de agosto] y tres civiles israelíes. Los responsables de la seguridad israelí llaman sardónicamente a estas operaciones “segando la hierba” porque los observadores bien informados saben que no pueden desarraigar a Hamas y que es capaz de reconstruir su capacidad militar. No hay estrategia a largo plazo, excepto, como Gideon Levy, señaló, matar palestinos. El teniente general (en la reserva) Oren Shachor elaboró: “Si matamos a sus familias, eso les aterrará”.

¿Qué es lo que podría disuadir a Israel?

author by Rubén Darío Arroyo Osoriopublication date Fri Aug 08, 2014 15:56author address author phone Report this post to the editors

Al examinar el exterminio israelí contra el pueblo palestino, las cifras constatan que los crímenes, los heridos, los bombardeos, las mutilaciones, las detenciones ilegales, las torturas, los hostigamientos, los ataques a las escuelas, los asaltos a los hogares, los maltratos físicos y psicológicos contra los niños por parte de soldados y civiles israelíes representan el mayor abuso del DIH y de cualquier norma que intente regular la guerra.

En la franja de Gaza como en los asentamientos de Cisjordania se incrementan estos abusos y “los niños son siempre las víctimas de esta violencia persistente y sin restricciones” (Rafit casis-DCI Palestine). La situación se agrava puesto que Israel aprobó construir 1.500 asentamientos más para judíos que se suman a los ya existentes desde 1.967, cuando Israel ocupó Cisjordania. Sus soldados, policías y las empresas de seguridad privada protegen a los colonos judíos, no a la población civil palestina, menos a los niños, que constantemente son agredidos por los colonos y detenidos por las fuerzas israelíes de manera ilegal y violenta. Se estima que más de 2.100 ataques de los colonos contra los palestinos se han producido desde el 2006, de ellos 399 ocurrieron en el 2013.

Las cifras muestran más horrores: “DCI-Palestine cuenta más de ocho mil niños asesinados desde el 2000 y desde el 2008 ha habido por lo menos 170 niños detenidos en un momento dado”. En esta parte del mundo los niños menores de 10 años han vivido tres guerras y, al preguntarle un periodista a la niña Yasmine al Attar, menor de 10 años: ¿qué quieres ser de grande?, respondió: “No sé si viviré”. Al insistir el periodista, ella se emocionó y dijo: “Quiero ser doctora…O seré periodista… Sólo quiero hacer algo que ayude a la gente y ayude a informar al mundo sobre lo que ocurre”.

EEUU, Francia, Inglaterra, la UE y otros aliados de Israel callan o hacen declaraciones de doble moral y siguen apoyando al invasor. El bebé milagro que había sobrevivido después del asesinato de su madre embarazada, murió porque el hospital donde era tratado sufrió un ataque sionista y la incubadora que guardaba su vida colapsó.

Los niños palestinos son blancos militares y cientos de civiles israelitas festejan por Facebook el accidente de un bus donde mueren varios de ellos, miren esta ignominia: “Relájate, este es un bus con niños palestinos… reza por estos muertos y heridos graves… grandes noticias para empezar el fin de semana…Gracias a Dios son palestinos. Espero que todos los días haya buses como este que se choca… ¡Grandioso, menos terroristas!”. ¿Hasta cuándo el genocidio contra los niños palestinos?

 

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