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Grecia: La versión europea de la doctrina del shock

category grecia / turquía / chipre | community struggles | opinión / análisis author Saturday August 27, 2011 16:34author by Kostas Svolis Report this post to the editors

En los albores de una nueva era indefinida

Este texto, publicado en www.anarkismo.net , ha sido escrito para cubrir las necesidades de información sobre la situación actual en Grecia.
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Grecia: La versión europea de la doctrina del shock

En los albores de una nueva era indefinida



Todas las medidas que ha experimentado el pueblo griego desde 2010 constituyen un mero prólogo, con respecto al tsunami de la quiebra social e indignación que le tienen preparado de plato fuerte el Capital y su gobierno preferido, el FMI y la Dirección de la Unión Europea.

La tasa oficial de desempleo ha superado el 16%, mientras que la tasa real es más de 20%. Con respecto a la juventud, la situación es dramática, con el desempleo alcanzando el 40%, mientras que hasta finales de 2011 se estima que el número de los desempleados superará el millón. Los ingresos de los trabajadores están constantemente disminuyendo y se estima que en los tres años entre 2010 y 2012 tendrán una reducción del 30%. Desde los recortes de salarios y pensiones en el sector público, hemos pasado a una reducción drástica de los salarios en el sector privado, con la abolición de los convenios colectivos, la eliminación de las horas extra y la aplicación de las relaciones de trabajo flexibles y precarias. En cuanto a los jóvenes menores de 25 años de edad, los patrones los pueden contratar con el 80% del salario mínimo. La nueva Ley de la Seguridad Social, por un lado reduce las pensiones, y por otro aumenta los años cotizados y los años de edad requeridos para adquirir el derecho a una pensión (40 años de trabajo, 65 años de edad como mínimo, para la pensión completa). Simultáneamente, los cambios en el sistema de Sanidad gravan a los jubilados y a los trabajadores con una mayor participación suya en el costo de los medicamentos y de la hospitalización. Y todo eso, sin hablar de los desempleados, los socialmente excluidos y los inmigrantes, quienes están prácticamente fuera de la red de protección del sistema social de la Sanidad pública.

Al mismo tiempo, las empresas pequeñas y medianas han recibido un duro golpe, especialmente los minoristas, habiendo aumentado el porcentaje de negocios cerrados en el centro de la capital, desde el 17% en agosto de 2010, al 23,4% actual. Durante los tres años de 2010 a 2013 van a cerrar 200.000 pequeños negocios y se van a perder más de 350.000 puestos de trabajo en ellos, contando también a los empleadores entre estos puestos. Mientras que Grecia sigue siendo el tercer país de la UE con respecto de la tasa de inflación más alta, la cual a principios del año llegaba a un 5% (si en la zona del euro durante el mismo período era 2,2%), con el precio de muchos artículos básicos (de primera necesidad) por las nubes y la recesión fijándose en un 3,9%. El aumento espectacular de los impuestos directos sobre los productos básicos de consumo popular, así como el aumento del impuesto sobre la renta y la pequeña propiedad, junto con el aumento de los intereses de los préstamos hipotecarios, reducen aún más los ingresos populares. Se ha impuesto otro impuesto de capitación a los profesionales, así como a los trabajadores precarios, quienes trabajan a destajo, con contrato de prestación de servicios. Por otro lado, los ingresos altos, el Capital local y las empresas multinacionales, siguen evadiendo descaradamente los impuestos y deben un montón de dinero a las Cajas de Seguridad. La reforma tributaria, realizada en el nombre de las “inversiones”, genera posibilidades de exenciones de impuestos para el Capital y constituye una verdadera invasión fiscal para los ingresos medios y bajos. Al mismo tiempo, los depósitos grandes de los griegos en bancos suizos ascienden a 600 mil millones de euros, ¡una cifra que puede cubrir dos veces de la deuda pública griega!

Con la aprobación del segundo memorándum y de la Ley de Implementación, el gobierno se está preparando para pasar a la segunda fase, que concierne a la gran venta masiva de la riqueza pública del país y la desintegración del Estado del bienestar, el cual, de todas formas, era casi inexistente.

Las consecuencias más trágicas vendrán con la disolución del sistema de Sanidad Pública. El objetivo es reducir los gastos por la Sanidad unos 75 millones de euros hasta finales de 2012 y otros 150 millones de 2015 a 2012. Por supuesto, este “ahorro” de dinero no se va a realizar ni con la lucha contra la sobrevaloración del material médico y de los medicamentos, ni con la eliminación de las comisiones y de las relaciones corruptas entre las direcciones de los hospitales y las compañías farmacéuticas, ni con la reducción de los sueldos altísimos de los varios managers de los hospitales, sino a costa de la salud del pueblo griego. Se realizará con la reducción del número de los hospitales públicos, de 137 que son hoy a sólo 83, de las camas en funcionamiento y disponibles, de 36.000 a 32.000, y con la cesión de 550 de estos hospitales a agencias de seguros privadas, teniendo como fin su explotación económica. Es inminente la fusión (agrupación) de las clínicas dentro de los hospitales que se vayan a mantener, lo que conduciría a un enorme descenso del nivel de los servicios que van a poder ofrecer estos hospitales. Se estima que durante los próximos años se realizarán 9.000 despidos de médicos y 26.000 despidos de enfermeros/as. Sobre todo serán desertificadas las provincias, desapareciendo sus servicios de sanidad. Y mientras el gobierno dispuso 80 millones de euros para la celebración de las fiestas de los Juegos Paralímpicos, al mismo tiempo eliminó una serie de escuelas de educación especial, conduciendo a la exclusión social a miles de personas con discapacidad, mientras que aumentó su participación (contribución) económica en el compra del equipamiento indispensable para cubrir sus necesidades.

También, cambios similares se están promoviendo en la Educación, con las fusiones (agrupaciones/unificaciones) de escuelas, que especialmente en las provincias darán lugar a la exclusión de los niños incluso de la enseñanza básica. Mientras que en la enseñanza superior se elimina la autonomía y la auto-administración de las Universidades, las cuales son llamadas a funcionar con criterios económicos del sector privado y bajo la supervisión de unos administradores (managers) irrelevantes a su contenido científico. El nivel de los estudios está bajando, y por medio de recortes en los derechos al alojamiento, a la alimentación y a los apuntes universitarios gratuitos, poco a poco se abre el camino a la imposición de matrículas.

Y mientras la Compañía Pública de Telecomunicaciones está ya prácticamente vendida por completo a los alemanes, se están preparando para vender todos los filetes de la riqueza pública, comenzando por la energía, el agua, la explotación de los yacimientos minerales, las playas, la tierra pública para explotación turística, y todo lo que uno pueda imaginar. Se ha rumoreado que se van a vender hasta los sitios arqueológicos. El gobierno, teniendo en sus manos la ley fast track[1] y el Fondo de Explotación de la Propiedad Privada del Estado SA, puede continuar su labor destructiva sin ser obstaculizada por la Constitución del país, por los procedimientos parlamentarios, por los estudios sobre los impactos ambientales o por cualquier otra cosa que pudiera obstaculizar la rentabilidad del Capital, la cual está encubierta tras el título embellecido de “inversiones”. Los inversores, nacionales y extranjeros, son los que han conducido el país a esta situación y ahora van a poder tener más beneficios y comprar baratísimo la riqueza pública, que les reportará grandes beneficios con el mínimo coste y riesgo.

Las consecuencias para la sociedad serán múltiples. No sólo se van a perder los ingresos del gobierno, lo que aumentará el déficit, no sólo van a ser más caras las facturas y empeorarán los servicios, los productos y los bienes públicos que se van a privatizar, sino, básicamente, la explotación estará realizándose con términos tan abusivos, así que el Capital se procure la mayor rentabilidad posible. Esto dará lugar a la sobreexplotación de los recursos, a la destrucción del medio ambiente, al aumento de la contaminación, minando la futura posibilidad de la sociedad de satisfacer sus necesidades a través de su relación con la naturaleza y el medio ambiente. En concreto, mencionamos que en Gran Bretaña, después de la privatización de las empresas de abastecimiento de agua, el presupuesto para la reparación de las redes se redujo más de 50%, conduciendo a un crecimiento dramático del número de fugas. El aumento de la tarifa aumentó un 36% en una década. Los beneficios de los inversores aumentaron un 14,7% en un período de ocho años. Dos millones de personas tenían cuentas atrasadas, se interrumpió el suministro de agua a más de 18.500 de hogares y se perdieron 50.000 puestos de trabajo.

Así que a través de la minimización de la renta de la clase obrera y de los derechos laborales, la reducción de la pequeña propiedad y de los trabajadores autónomos, y el saqueo de la riqueza pública y la naturaleza, la sociedad griega se adquirirá las características que tienen algunas sociedades de la América del Sur. La polarización económica entre el exceso de riqueza por un lado y la miseria del pueblo por otro, conducirá a la ruptura del tejido social y al generalizado canibalismo social. El “milagro económico” de las dos décadas anteriores, que ha conducido a Grecia a la Unión Económica y Monetaria de la Unión Europea y al euro, se ha basado en gran medida al trabajo barato de cientos de miles de inmigrantes que trabajaban en condiciones deplorables, bajo un régimen ilegal y con bajos salarios y tenía como símbolo los Juegos Olímpicos de 2004, que además de la enorme deuda, nos han dejado muchos cadáveres de trabajadores inmigrantes (durante el período de la construcción de las obras olímpicas, los accidentes obreros mortales se estimaban en tres por semana).

Ahora que la crisis azota al país, los y las inmigrantes que hasta ahora llevaban sobre sus hombros la carga del desarrollo económico, haciendo los trabajos más duros y mal pagados (construcción, trabajadores de la tierra, trabajadores domésticos, trabajadores en barcos pesqueros, etc) se convierten en las primeras víctimas, no sólo del paro, sino también del canibalismo social. El Estado saca provecho de la retórica, así como de los ataques racistas, de bandas fascistas y de extrema derecha contra los inmigrantes, a fin de canalizar la indignación de la gente a una guerra generalizada de ” los de abajo”, entre sí, que tome la forma de guerra de todos contra todos, no sea que la frustración se convierta en una fuerza de derrocamiento de “los de arriba”.

Todo este escenario viene a ser completado por la transformación de Grecia en muro de contención de las corrientes migratorias hacia el resto de Europa, un papel impuesto por el Reglamento Dublín II. Miles de inmigrantes que tenían la intención de pasar a otros países de la UE, se quedan atrapados en Grecia, sin que exista la menor estructura de acogida y de integración suya en la sociedad, sin que existan perspectivas de que encuentren algún trabajo que garantice sus necesidades básicas. Todas estas personas se apilan en los ya marginales –a causa de su abandono por parte del Estado y su desertificación por la crisis- barrios de Atenas y de otras ciudades grandes, tratando de sobrevivir o creando campamentos improvisados fuera de los puertos de salida hacia Europa, Patras e Igumenitsa, con la esperanza de poder embarcar escondidos en las ruedas de algún camión, y optando por arriesgar sus vidas para superar la miseria y la pobreza.

Así se crea un ambiente sombrío, en el que la delincuencia, las drogas, la prostitución, las guerras entre las bandas y por supuesto los fenómenos cada vez más desarrollados del huevo de la serpiente, de la violencia fascista y de la represión policial, serán elementos de control biopolítico de los gobernantes sobre los componentes de la población, inmigrantes y nativos, que serán expulsados del tejido social a causa de la crisis. De hecho, se trata de una oportunidad de reconstrucción de la legitimidad del sistema político, que actualmente está en su nadir, con el pretexto de la demanda por seguridad. Puede que todo esto sobre la situación actual en Grecia parezca un poco exagerado, pero no se debería ubicar en el campo de la ciencia ficción, sobre todo porque se trata de formas de “gestión” que las hemos visto aplicarse en países como Méjico. Otra “gestión” de la crisis, de este tipo, podría ser la involucración de Grecia en “asuntos y aventuras de carácter nacional”, por ejemplo, con motivo de la explotación de los yacimientos petrolíferos del mar Egeo y del Mediterráneo Oriental, y la re-determinación de su política exterior hacia Israel. Es indicativa la postura que mantuvo el gobierno griego en la obstaculización de la flota ¨Free Gaza¨.

Un sistema político carente de legalización

Sin embargo, en estos momentos el sistema político parece estar muy débil para poder activar mecanismos de este tipo. Por el momento, parece haber agotado todas sus fuerzas en su esfuerzo por aplicar los tres pilares de la nivelación económica, mencionados anteriormente. En la última encuesta, que prácticamente valida todas las anteriores, es voto no esclarecido llega al 35%, pero aún haciendo la conversión, los porcentajes de los partidos principales oscilan entre el 27 y el 25%, sin dar posibilidad de formar un gobierno autónomo a ninguno de los dos partidos, estando la oposición conservadora a la cabeza, y el 49,6% de los encuestados aprobando las protestas públicas contra los diputados parlamentarios que votaron a favor del memorándum y están presentes en la vida política en Grecia. Por otro lado, la Izquierda no parece sacar provecho de una manera espectacular de las fuerzas centrífugas del cuerpo electoral, mientras que su fracaso parece ser estructural, por igual que la crisis del sistema político.

El gobierno de Papandreu, que estuvo a punto de dimitir ante la rabia del pueblo durante la huelga general y el bloqueo del parlamento el día 15 de junio, está estancado. No sólo por la independización de 5 de sus diputados desde el comienzo de su mandato, no sólo por su descenso en los sondeos. Lo más importante es que el gobierno rompe la relación de representación con su base social e incluso con el núcleo duro de ella, que está constituido por empleados del sector público, quienes garantizaban una mayoría para el partido del gobierno PASOK en las elecciones de los sindicatos, pero sin estar en condiciones de establecer nuevas alianzas con otros estratos sociales. El que el gobierno del PASOK este todavía en el Poder es debido únicamente a las fuertes presiones que recibe de sus jefes en el extranjero, así como al apoyo que recibe por parte del Capital griego que controla los medios de comunicación. A pesar de las fuerzas centrífugas en el partido del gobierno, no hemos visto todavía la formación de alternativas fiables en el espacio político de la socialdemocracia.

Las preguntas que se plantean son hasta cuándo podrá gobernar el PASOK asumiendo solo todo este costo político, si habrá PASOK y de qué forma y fuerza electoral después de las elecciones, cuandoquiera que ellas se celebren. Pero lo más esencial es qué procesos y dinámicas se desarrollarán en su base social, que se está apartando de la representación partidista, pero por ahora permanece en silencio e inactiva.

El partido conservador de la oposición, la Nueva Democracia, puede que haya votado en contra del memorándum, pero votó la mayoría de los artículos de la Ley de Implementación, tratando de satisfacer así, tanto a los sentimientos de sus votantes contra el memorándum, como la exigencia de los socios europeos de un consenso político a las medidas. Pero en vano, ¡ambos se han quedado descontentos! Dado que no puede dar su consentimiento a una convivencia gubernamental con el eterno rival, el PASOK, sin un costo político enorme, se ve obligado a pedir elecciones, deseando que no se consiga un gobierno unipartidista, cosa que de todos modos parece muy probable.

Las fuerzas políticas de los “dispuestos” que se extienden por toda la gama del sistema político, desde la extrema Derecha (LAOS) y la Derecha dura neoliberal (DISY) hasta la versión más reformista de la Izquierda (DI.AR.), constituyen las reservas del sistema político, en el caso muy probable de que el PASOK no pueda corresponder a las tareas que se le han asignado. La posibilidad de un gobierno de coalición o de unidad nacional es muy probable, independientemente de si surja de las elecciones o no. Los comodines son muchos (las encuestas muestran que 9 partidos van a tener escaños en el Parlamento), por lo que se multiplican las opciones alternativas. Por supuesto, un gobierno de este tipo, incluso en el nombre de la unidad nacional, va a pasar unas medidas mucho más duras y no dudará en hacer uso, aún más, de la fuerza brutal de los aparatos represivos.

El Partido Comunista (KKE) sigue fiel a la política del aislamiento y de la marginación, no sólo de los otros partidos políticos de la Izquierda, sino también de cualquier proceso del movimiento popular que se asocie con los procesos de las (manifestaciones de las) plazas. Su única estrategia se resume en el aumento de su porcentaje electoral. Aparte de su retórica revolucionaria, no deja de guiñar el ojo a la legitimidad burguesa, y a correspondencia, recibe las felicitaciones de los medios de comunicación, recibiendo el título de la Izquierda seria, responsable y fortificada. Pese a que en algunas huelgas (de los marineros, por ejemplo) endurece su actitud, no da a las luchas una perspectiva de continuidad. Como es el partido más antiguo en el firmamento político, se preocupa más por su reproducción que por el papel catalizador que podría desempeñar en un movimiento radical; rasgos característicos pues de toda burocracia.

El partido de la Coalición de Izquierdas (SYRIZA), puede que chapotee por las aguas turbias de las movilizaciones de las plazas en general y de la plaza de la Constitución (Síntagma) en concreto, pero sigue siendo preso no sólo de sus contradicciones y conflictos internos, sino más de una política que puede parecer parte del Movimiento, pero en realidad vemos que está buscando maneras de rescatar y no superar el sistema existente. Puede ser que reciba los ataques de los medios de comunicación, los cuales lo acusan de ser el partido político que está detrás de las protestas públicas de los ciudadanos y de la “violencia” ejercida a funcionarios del gobierno (desde hace unos meses los funcionarios del gobierno y los miembros del PASOK no pueden andar por las calles en público sin convertirse en receptores de las protestas de los ciudadanos), pero a la vez, lo único que propone en relación con la salida de la crisis, es un plan regulador para la operación del capital financiero, la renegociación de la deuda, unas medidas por el desarrollo del país, sin hacer ninguna propuesta radical por la redefinición social de la actividad productiva.

Sin embargo, por primera vez se registran en los sondeos la polarización social y política y el desafío heterogéneo del sistema político. En los sondeos el partido de extrema izquierda Antarsya tiene un 1,5-2% y el partido neo-nazi de Jrisí Avgí un 1-1,5%.

¿Hay algún rival?

No obstante, frente a este escenario de pesadilla aparecen el desafío y la desobediencia del pueblo, caóticos, confusos, ambiguos, contradictorios, pero aparecen. La pregunta es si va a constituir un rival.

Las ocho huelgas generales de 24 horas que se han realizado desde el momento en que el país ingresó en el Fondo Monetario Internacional, y una huelga de 48 horas, celebrada en junio, muestran la dinámica social, que no se basa, desde luego, en los sindicatos centrales desacreditados. Los sindicatos de los obreros y los funcionarios, GSEE y ADEDY respectivamente, tienen como núcleo principal los trabajadores en el amplio sector público, ya que la densidad sindical en el sector privado no supera el 10%. En realidad, ellos no pueden hacer nada más que convocar algunas huelgas generales bajo la creciente presión de la base obrera. Están totalmente apartados de los estratos de los trabajadores sindicalizados, y no pueden organizar ninguna lucha obrera digna de mencionarse. Incluso en ramas que se encontraron en el ojo de la tormenta de las privatizaciones y convocaron huelgas indefinidas (transporte urbano, electricidad, etc), los dirigentes sindicales trataron de bloquear las luchas y al final las condujeron a la degradación. Es indicativo el hecho que la última huelga de 48 horas fue convocada bajo la presión de las movilizaciones en la plaza de la Constitución (Síntagma) y para evitar el riesgo que estos sindicatos (GSEE y ADEDY) perdieran el mínimo del prestigio que se les ha quedado.

Por otro lado, en los últimos años ha sido creada una serie de sindicatos de base combativos, principalmente por luchadores de la Izquierda extra-parlamentaria y el movimiento anarquista. Estos sindicatos responden principalmente a los fragmentos más precarios del sector privado, tales como mensajería y repartidores, camareros, trabajadores en centros de llamadas, trabajadores en librerías, profesores en escuelas de clases de apoyo privadas, empleados técnicos, etc. Estos sindicatos tienen como características la acción directa y combativa, la estructura no jerárquica y una fuerte politicalización, a diferencia de los sindicatos burocráticos partidistas. Son unos sindicatos bastante pequeños, se podría decir que son modelos de sindicatos, pero su acción ha tenido unos éxitos muy importantes. Luchan contra los despidos, por la firma de convenios colectivos ramales, por la conquista de derechos individuales secundarios, como las prestaciones de subsidios a trabajadores de varias especialidades, etc. Su poder estriba en las movilizaciones contra la patronal, en las que el arma principal, además de la huelga, es el boicot. Consiguen movilizar a un gran parte de luchadores solidarios procedentes del movimiento anti-capitalista. La izquierda extra-parlamentaria tiene unas fuerzas notables en los sectores de los maestros, los médicos hospitalarios, en los municipios, en el ministerio de Cultura etc. Sin embargo, en la situación actual su acción encuentra graves obstáculos: por un lado tienen que confrontarse a la abolición de las negociaciones sobre los convenios colectivos, aprobada por el gobierno, y por otro a una gran ola de despidos, que en combinación con las altas tasas de desempleo, hace que sus luchas por la recontratación de los despedidos sean muy difíciles.

No se podrían omitir una serie de luchas sociales, las cuales van adquiriendo una índole cada vez más radical. Unos ejemplos ilustrativos son la lucha de los 300 trabajadores inmigrantes por la cuestión de los permisos de residencia y de los habitantes de Keratea contra la construcción de un vertedero de basura en el área de su municipio. Se trata de luchas que se forman desde abajo y muchas veces adquieren un carácter de enfrentamiento y se caracterizan por un fuerte deseo de desafiar la autoridad central y sus decisiones.

La existencia de organizaciones de la extrema Izquierda, así como del amplio movimiento anticapitalista con unas características anti-autoritarias, autónomas y anarquistas muy marcadas, constituye sin duda un polo de atracción de esta radicalidad social, más allá de los enormes problemas y contradicciones que hay. El problema predominante es el del sectarismo de la extrema Izquierda y el hecho de que para los anarquistas el enfrentamiento con las fuerzas de represión ha acabado siendo un fetiche. Si el diciembre de 2008 fue una revuelta juvenil, en la que el movimiento anarquista y anti-capitalista puso su sello, ahora es el momento de que este movimiento vaya más allá de sí mismo y de su propia “normalidad”, comenzando en primer lugar por la expansión de su propia referencia social, fuera de los límites de la juventud. Sin duda, se darán muchas ocasiones para este salto durante el próximo período, desde los procesos que se han iniciado en la plaza de Síntagma, hasta las luchas locales y fragmentarias y las resistencias a la privatización de los bienes públicos.

La contribución del movimiento anticapitalista, no sólo a las luchas sociales y obreras del período que viene, sino también a las formas y estructuras de solidaridad y reproducción social, así que la sociedad pueda mantenerse en pie en un entorno de quiebra social, será crucial tanto para la propia sociedad, como para la existencia política del movimiento anticapitalista. Desde la defensa y la ampliación del carácter social de los bienes y los recursos públicos, que el gobierno quiere vender, hasta la reconstitución de fragmentos del sector productivo para satisfacer las necesidades sociales fuera de los criterios del mercado: estas son algunas cuestiones que hay que plantearse bajo una perspectiva diferente que combine las respuestas directas con la perspectiva estratégica. De hecho, estamos muy atrás, las estructuras de solidaridad social son embrionarias y experimentales, funcionando dentro de colectividades políticas, mientras que los esfuerzos hechos por colectivos productivos son inexistentes.

Las cuestiones están abiertas ante nosotros, pero sea como sea, la sombra del futuro se ha caído sobre nosotros…


(1) Vía rápida, o sea venta rápida sin obstáculos y acelerando los trámites de venta.

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