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Golpe de Estado en Honduras, algunas reflexiones.

category américa central / caribe | imperialismo / guerra | opinión / análisis author Friday July 16, 2010 09:34author by Esteban Ferreira Urrea - Revista Hombre y Sociedad Report this post to the editors

El siguiente escrito posee fragmentos de un primer documento de breve extensión, realizado para la revista Hombre y Sociedad publicada en invierno de 2009. El presente fue extendido y actualizado con nuevas reflexiones, con sucesos actuales y con nuevas perspectivas táctico-estratégicas sobre el conflicto.
Nuestra intención al presentar esta propuesta, es contribuir a generar visiones de los conflictos sociales desde la óptica de nuestro pensamiento, el cual tiene como horizonte la emancipación social, la socialización económica y de la práctica política. Además pretendemos sugerir, si es que se nos permite, posibilidades viables de construcción para los sectores en resistencia y para el pueblo hondureño. Pero por sobre todo, buscamos enviar fuerzas para la lucha y un mensaje solidario al Frente para la Resistencia de Honduras, espacio de convergencia de las distintas fuerzas sociales y corrientes político-ideológicas.
Honduras después de 55 días de resistencia.
Honduras después de 55 días de resistencia.


Algunas reflexiones sobre el golpe de Estado en Honduras para el pensamiento y la acción revolucionaria

I. Nota introductoria.

El siguiente escrito posee fragmentos de un primer documento de breve extensión, realizado para la revista Hombre y Sociedad publicada en invierno de 2009. El presente fue extendido y actualizado con nuevas reflexiones, con sucesos actuales y con nuevas perspectivas táctico-estratégicas sobre el conflicto.

Nuestra intención al presentar esta propuesta o este humilde grano de arena, es contribuir a generar visiones de los conflictos sociales desde la óptica de nuestro pensamiento, el cual tiene como horizonte la emancipación social, la socialización económica y de la práctica política. Además pretendemos sugerir, si es que nos permite, posibilidades viables de construcción para los sectores en resistencia y para el pueblo hondureño. Pero por sobre todo, buscamos enviar fuerzas para la lucha y un mensaje solidario al Frente para la Resistencia de Honduras, espacio de convergencia de las distintas fuerzas sociales y corrientes político-ideológicas.

Antes de continuar, nos atrevemos a mencionar que un vicio común de la izquierda es generar discusiones al interior del campo de intención revolucionaria, lo cual por supuesto, lo consideramos necesario para el crecimiento, la generación de claridades estratégicas, para enfrentar la lucha de clases y para la construcción de un espacio político y una práctica revolucionaria. Sin embargo, consideramos que son pocas las discusiones que se generan con argumentos que apunten a criticar a los sectores derechistas. En este sentido, queremos decir que nuestro mayor vicio es discutir con la derecha y demoler sus premisas lógicas y prácticas, ya que en momentos nos encontramos con buenos argumentos de su parte y no solo con la tradicional prepotencia que los caracteriza, por algo el actual modelo económico es dominante, no?

Sin embargo, al observar los hechos de Honduras, constatamos la evidencia de que necesariamente debemos cuestionarnos sobre las tácticas y estrategias que impulsa el movimiento popular y la clase obrera en momentos tan decisivos de la historia.

En este sentido, no debemos considerar a toda esta gama de discusiones como gimnasia revolucionaria, ni como discusiones estériles. Por el contrario, debemos lograr generar un filtro con capacidad crítica que nos ayude a rescatar de ellas lo mejor para encarar nuestra práctica cotidiana, ya que nos nutren como militantes y son un rico y fértil campo de enseñanza.

Siempre cuando los balances y discusiones apuntan a crear una capacidad de análisis desde una perspectiva de cambio social, de respuesta concreta a las contradicciones que se presentan al interior de la burguesía y de orientación con intención revolucionaria para las problemáticas que se presentan al interior de las instituciones burguesas -las cuales en muchos casos nos hacen perder de vista nuestro horizonte revolucionario, considerando que muchos compañeros y hermanos de clase, confían en la continuidad viable de sus salidas pactadas desde arriba y a espaldas de nuestra clase-, debemos considerarlos como un aporte indispensable.

En fin, el permanente ejercicio de la discusión al interior de los sectores revolucionarios y la “sana” réplica, apuntan por un lado, a fortalecer, nutrir y crear nuestra constante formación ideológica y, por otro, nos ayudan a pensar en lo fundamental que es para la clase buscar el camino táctico-estratégico que nos encamine a destruir los argumentos y prácticas perpetuas que ocupan los sectores dominantes.

II. La Contrainsurgencia Civil al servicio del imperio y la respuesta de un pueblo en llamas.


El 28 de Junio se cumple un año de régimen autoritario en Honduras, este se instaló luego de un repudiado Golpe de Estado que fue propinado, por parte de una fracción burguesa alineada en el Partido Liberal (PL) y en los otros referentes partidarios de derecha, la oligarquía conservadora, por militares en retiro que en la década de los años 80 estuvieron comprometidos con la violación de derechos humanos y por las fuerzas armadas, que dicho sea de paso, reciben una fuerte inyección monetaria y militar de parte del Estado yanqui. En suma, lo que se conoce como un golpe de Estado cívico-militar, el cual fue conducido principalmente por la autodenominada "Unión Cívica Democrática", compuesta, entre otros por: el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA) y la Asociación de Medios de Comunicación (AMC).

El Golpe de Estado significó un crudo y nuevo quiebre en la historia de Honduras, un país hundido en la pobreza y prácticamente en la absoluta dependencia y sumisión al imperialismo yanqui.

Con el pasar de los días, comenzaron a saltar a la luz una serie de declaraciones de las distintas figuras políticas de cada país (referentes populares, presidentes, parlamentarios, etc.), de los organismos internacionales (ONU, OEA, Grupo de Río, etc.) y por supuesto, se generó una amplía gama de discusiones sobre el golpe de Estado, sus posibilidades como recurso de fuerza de las elites; el consiguiente reordenamiento que necesitan generar los sectores sociales dominantes; las posibilidades de la clase trabajadora y de las consecuencias tanto internas, como a nivel internacional de cada una de las contradicciones. Un amplio mosaico que va desde las distintas organizaciones de intención revolucionaria y los grupos de izquierda más cercanos a humanizar el capital, hasta los sectores liberales y de la derecha fascista.

A su vez, ante el golpe autoritario, el pueblo de Honduras respondió enseguida con una amplia y fuerte movilización obrera y popular, la cual, entre julio y noviembre de 2009 registró a diario variadas manifestaciones y muestras de resistencia. Es así como l pueblo colocando el cuerpo y encarando con dignidad a los militares en las calles, exigió la renuncia del gobierno de facto y el regreso de Zeleya. Por su parte, los golpistas mandataron restituir el orden de su amada patria sumisa y moderar las pasiones de un pueblo enardecido a las patadas y, por su puesto, mediante las armas financiadas por su amo del norte. Es en este marco de violencia, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reportó más de 3 mil personas heridas y 5 muertos.

Con el pasar de los días y meses de resistencia, el método represivo fue tomando nuevas formas y límites. Luego de la farsa electoral del 29 de noviembre de 2009, la represión pasó a estar determinada por otros factores. Ya no importaba callar la voz del pueblo a niveles generales, había que focalizar el garrote en los actores más dinámicos del conflicto, como es característico de las dictaduras fascistas, era necesario ser selectivo y acallar a los agitadores sociales más visibles, es así como comienzan a desaparecer y exiliarse, tanto dirigentes sindicales como campesinos con un rol mucho más activo en las protestas populares

III. Breve caracterización del reformismo Zelaya.


Para nosotros el ingenuo gobierno de Zelaya (muy similar al de Allende en Chile durante 1970-1973), pasa por tres componentes, que se desplazan unos con otros hasta llegar a los días cercanos al Golpe Militar, cuando ya no es expresión de casi nada.

Por un lado, mirada desde lejos y al calor de la experiencia de los hechos posteriores al Golpe, se nos aparece como un vehículo a través del cual las masas populares se desarrollan paulatinamente de forma orgánica y política.

¿Por qué? Porque la aplicación del programa de su gobierno presupone la existencia de la fuerza de la clase trabajadora en cuanto movimiento, a quien busca representar en una nueva perspectiva, la de la democracia participativa mediante una consulta ciudadana, de esta forma es como el gobierno tiene que entregar una serie de reformas y remedios para atraer amplios sectores a su proyecto.

A su vez, es expresión de las fuerzas que la componen y de los sectores que busca influir, respecto de los cuales define su política y a los que abre sus filas partidarias, entregándoles los cargos burocráticos de Gobierno. Un ejemplo de ello son los cambios que realizó en su gabinete.

Por último, es expresión de su Programa, que a grosso modo, coloca a una fracción de la burguesía y al capital extranjero alineado en el ALBA como sus aliados objetivos. Sin embargo, se desarrolla una situación equivoca, ya que los sectores que toman en sus manos el programa del gobierno, lo hacen sobre la base de una correlación de fuerzas que aún no les favorece y, que por su puesto, son medidas que iban en contra de la oligarquía, de la burguesía derechista conservadora (civil y militar) y de los liberales agrupados en el PL (1). Lo que genera una respuesta desde sus diversas fracciones según el estímulo o interés que los enfrenta.

Si bien es cierto que después del Golpe, Zelaya despertó una mayor cercanía inesperada en el pueblo (que al no contar con datos exactos de la cantidad de personas movilizadas exigiendo la restitución del presidente y un gobierno democrático, podemos observarla desde afuera de Honduras, en que los golpistas no hayan asesinado al presidente), no alcanzó a consolidar una base social de apoyo, antes de despuntar sus ambiciones.

Es acá donde nos podemos hacer una pregunta fundamental y de la cual podemos sacar experiencias concretas como pueblo organizado.

Primero, nos podemos preguntar por los errores de cálculo de los distintos sectores -nacionales e internacionales- que apoyaban a Zelaya, es decir ¿por qué estos sectores cercanos a Zelaya, al parecer fueron tan ingenuos subestimando al imperio y a los sectores dominantes, los cuales no permiten por nada cambios sustanciales en sus privilegios e intereses? De este error que podemos atribuir a una mala caracterización de las correlaciones de fuerzas, podemos darnos cuenta que es fácil sobredimensionar e idealizar a nuestra clase, es decir, su fuerza y su conciencia acumulada.

Además, sugerimos que la respuesta la podemos encontrar en la mentalidad burguesa de los dirigentes que llevaban las riendas de este proceso. Porque si bien es cierto que Zelaya fue muy consecuente con su camino trazado y con pretensiones democrático burguesas progresivas, su posición se devela al identificar que realmente nunca desde su aparato partidario se realizó un riguroso trabajo de base, sólo se buscó el apoyo del pueblo mediante un recurso institucional (referendum), con remedios en reformas y con prebendas políticas, y, desde ahí comenzar a gestar su política de cambios impulsada desde arriba, nunca se pretendió construir un poder desde las bases, sólo se les consideró un instrumento o una clientela para capitalizar y avanzar en sus reformas al estilo socialismo del siglo XXI.

Para nosotros, el acumular fuerza, significa pasar a una ofensiva estratégica, la cual se crea nutriendo la organización de los de abajo, con nuestra participación activa según los estados de animo y los niveles organizativos que experimenta la clase, ya que consideramos que es con ella con quien debemos estar codo a codo, para que de forma conjunta y dialéctica nos nutramos de este camino hacia la nueva sociedad.

Esto no quiere decir que pretendamos ser doctrinarios. Al contrario, pensamos que es el reflejo de la realidad de los sucesos hondureños, los cuales debemos considerar fundamentales para que en algún momento logremos un golpe conjunto desde los sectores que luchan.

IV. Las perpetuas leyes del Estado y el uso de sus recursos antes que se viole su razón de ser.


Esta ola represora hacia los sectores populares que componen las masas asalariadas y productoras de Honduras, fue generada para reorientar hacia los intereses de los sectores dominantes los “amenazados” fundamentos estructurales que han regido histórica y perpetuamente, mediante las balas y el terrorismo el poder del Estado, el cual entendemos como un instrumento de control, administración y manifestación de la fuerza política, cultural y económica de los sectores dominantes que detentan los distintos poderes, ya sea en Honduras o en cualquier parte del mundo donde exista como conjunto de instituciones que arrebatan nuestra fuerza organizativa y creadora (Estado y sus elementos, Iglesia, Fuerzas de control, etc.), perpetuando, de esta forma, el divorcio entre el ejercicio conciente de nuestra vida en sociedad y canalizando a su vez, el apoderamiento por parte de los ricos de nuestra producción enajenada.

La “crisis institucional” (como se le llama en el lenguaje de las aulas), ha traído de vuelta a la memoria de los pobladores de nuestra América el trauma de vivir, de forma concreta y explícita, bajo un Estado opresor de excepción permanente (2), ya que si bien es cierto, que es posible hablar (y se habla) de la imposibilidad contextual e histórica de que en nuestra región proliferen los regimenes autoritarios, la moral burguesa no tiene limites ni contención al momento de plantearse el tema del poder y de su dominación de clase.

A su vez, el Golpe es la clara manifestación de la fragilidad de la democracia en nuestra región, es la demostración de regimenes no consolidados e instituciones plásticas y flexibles, las cuales se desdoblan fácilmente según los intereses en juego.

En este sentido, y dicho de otra forma, Si bien es cierto que se pensaba en la imposibilidad de la metástasis autoritaria y fascista, esta igual está latente, acechándonos desde los aparatos del Pentágono.

Mencionamos esto porque el actual contexto de acumulación de capital, da para pensar que no tiene viabilidad ni económica ni política. Por ejemplo, desde el punto de vista de la legitimidad internacional, se piensa que la democracia representativa como régimen político, es instrumental a los fines de la dictadura de la burguesía, ya que es el aparato que genera el “ficticio espacio político de la libertad” y de la “soberanía imaginaria”. Se puede caracterizar como el “Estado político mas libre” y, por tanto, con el mayor espacio de legitimidad de acción y de uso de la fuerza. A su vez, se entiende como la única forma de configurar un sistema político que sublime (momentáneamente mientras nadie se salga del marco de privilegios pactado) los conflictos interburgueses, que ayude a generar la paz para el “consenso y el pacto social”; y para lograr la legitimidad mediante la delegación del poder de decisión, por parte de una clase obrera dividida y aletargada entre las opciones del espectáculo mediático que le presenta la “competitiva campaña electoral”.

Es el actual modo de vida que ha logrado imponerse, es el viraje ideológico con el que se maneja hoy a la sociedad, ese que se aleja de la confrontación, de las dictaduras y, por ende, de las distintas expresiones totalitarias. Todos elementos que daban para pensar en la imposibilidad de un régimen autoritario, casi tan pasado de rosca como el leninismo o el stalinismo ¿no?.
Es el horizonte utópico del liberalismo, el que representa la democracia, ya sea como tolerancia, como espacio para el dialogo y como resolución pacifica de los conflictos a lo que nos estábamos acostumbrando lentamente en nuestra región tan cargada de violencia, una careta que nos quería hacer pensar solo en el consenso social, como única vía para la tranquilidad y para la resolución de los conflictos, toda una mueca farsa, que sólo nos huele a neoliberalismo, ya que cuando observamos los resultados prácticos del conflicto, nos encontramos con que los principios económicos del liberalismo, son los únicos que guían a los sectores dominantes en Honduras.

Pero bueno, estos son los elementos característicos de los nuevos esquemas de dominación que Washington plantea para America Latina (3), es decir, que cuando la contrainsurgencia "cívica" alimentada por las embajadas del imperio, no logra la desestabilización de gobiernos que se escapen de su lógica, como se ha intentado previamente en Bolivia y Venezuela, la salida es un Golpe de Estado, para luego volver a los canales de dominación institucional mediante “elecciones democráticas” (4) y entregar el poder a un gobierno civil, que por supuesto, ha sido legal y legítimamente elegido por la sociedad.

El método de la nueva táctica del imperio es jugar con las probabilidades, generando escenarios para ir midiendo la conciencia de las personas. Por ejemplo, el escenario electoral del 29 se presentó mediáticamente al pueblo como que en él se elegía: a favor de la violencia o del consenso, o se votaba por el futuro nacional o se privilegiaba un presente siniestro. Mediante esta vía y con esta lógica, pretenden que el sentido común ira acatando de forma incremental.

Es así como también podemos observar que el trabajo ideológico es fundamental dentro de los procesos sociales, ya que el efectuado por los sectores dominantes fue un componente importante para crear un escenario catastrófico y un “chivo expiatorio”, que se materializó como: un “títere chavista” que pretendía “traicionar a su patria por los intereses del comunismo internacional”.

Esta mala imagen de Zelaya fue la que sepultó la reivindicación (democrático-burguesa) fundamental del pueblo en un primer momento, es decir, el referendum (encuesta consultiva) participativo fue tratado como un camino para vender la patria a Chávez.

V. Un gobierno civil de reconciliación nacional.


El actual “gobierno de la reconciliación” de Porfirio Lobo es un gran arco moderado que pretendió dejar fuera a “los extremistas de izquierda” y acercar a los sectores de la “tradición conservadora”. Sin embrago, el alto nivel de abstencionismo (del 65 al 70%, no hay datos exactos, pero se sabe que fue el más alto en la historia nacional, ya que el promedio antes era del 25%, lo que implica que el 29 de noviembre, apenas votó un máximo del 30 al 35% del electorado) con el cual llegó al poder, es manifestación de su baja legitimidad.

Los golpistas tienen cero posibilidades de engañar al pueblo de Honduras, ya que durante los últimos meses se han elevado los niveles de conciencia, incluso podríamos decir que son superiores a cualquier momento anterior en la historia, inclusive más favorable que en los años de la huelga de 1954.

Hoy, rindiendo homenaje a los muertos en la resistencia al gobierno autoritario, podemos decir que la experiencia que ha vivido el pueblo con el Golpe de Estado, le ha ayudado a reconocer la inviabilidad de la democracia en los márgenes del capitalismo y a los sectores de intención revolucionaria les ha servido como un campo experimental de capacitación práctica. Esto nos lleva a plantear que las condiciones son mucho mas favorables para nutrirse con los principios del socialismo libertario y para comprender que ciertos elementos organizativos, como la asamblea popular (que muchas veces es considerada un elemento táctico o un camino para acercarse a algo), debe ser impulsada y comprendida como un elemento de la nueva sociedad libre, es decir un elemento completamente táctico-estratégico que le dará forma al nuevo espacio de relación social de libres e iguales.

El 1º de mayo fue una clara demostración de fuerza del pueblo, ya que salieron a las calles medio millón de personas en todo el país bajo las consignas de la resistencia popular, impulsadas por la Frente de Resistencia Popular, hoy FNRP. Además con la claridad de que los enemigos del pueblo son los empresarios, terratenientes y, por supuesto, el imperialismo.

La gran mayoría de hondureños y hondureñas tiene claro que Pepe Lobo (un cordero con piel lobo) es el garante del imperio, la continuación del régimen autoritario, es la continuidad del Golpe, del modelo neoliberal y una pieza clave para aplastar cualquier proceso de cambio social en América latina.

Como dijo Tomás Andino en una entrevista para la web Rebelión: en Honduras no se ha solucionado la ruptura con la democracia porque continúa el régimen golpista, incluso con las mismas caras. Por ejemplo, sigue vigente la misma Corte Suprema de Justicia, el mismo Ministerio Público, el mismo Tribunal Supremo Electoral, la misma Procuradora General, el mismo Tribunal Superior de Cuentas; por otro lado, sigue el 80% de los diputados(as) golpistas (impuestos en la farsa electoral de noviembre de 2009) y para rematar el nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Carlos Antonio Cuellar, electo por ese Congreso Nacional, fue uno de los seis comandantes de batallones acusado de participar directamente de sacar al Presidente Zelaya del país.

VI. Un poco de historia para develar la dominación imperial a través de su recurso táctico: los golpes de Estado.


Latino America es una región que históricamente se caracteriza por su violencia política, dentro de la cual el actor imperialista ha sido pieza fundamental de esta larga historia de desencuentros internos y externos de los países que conforman el territorio.

Un paréntesis antes de continuar. Si bien es cierto, que podríamos plantear como obvia la razón opresora y la represión de la oligarquía hondureña y del imperio, la cual de antemano aunque sea solapada no pasa desapercibida. No podemos pasar por alto en el balance el rol del imperialismo en los sucesos de Honduras y en el control de la zona a través de la militarización.

Por su puesto, Honduras no es la excepción a esta dolorosa regla que hemos tenido que enfrentar los pueblos, ya que es un país que tiene una larga e intensa historia de dominación desde Washington, basta con recordar los años en que el embajador de los Estados Unidos, John Dimitri Negroponte, denominado, por los sectores de izquierda, como el “virrey” de Centro America, efectuó una activa y clara participación (preparación, financiamiento
y penetración) en el desmantelamiento de gobiernos que se escapaban de la línea imperialista, apoyó decididamente a la creación de grupos paramilitares, parapoliciales y la contrainsurgencia en El Salvador, Nicaragua, y Guatemala.

Para Washington, el territorio de Honduras fue, en los años en que las compañías fruteras imponían sus intereses y sigue siendo hoy, en los años de las maquiladoras, una plataforma de agresión, control y dominación regional. Es Gregorio Selser quien analiza y denuncia en 1983, de forma documentada en su libro “Honduras, República alquilada”, la complicidad de los sectores dominantes en la intervención de los Halcones yanquis y su consecuente ocupación.

Lo que pretendemos decir, es que el acto golpista y su consecuente desenlace, resulta fundamental para entender la lógica imperialista en America Latina, es decir, el golpe de Estado podemos graficarlo como un movimiento de timón que pretende restablecer la senda trazada desde la contrainsurgencia a las guerrillas de los años 80. Es decir, un movimiento táctico que busca acabar con posibles gobiernos insumisos o con movimientos populares que se alejen de la línea política y de los intereses de Washington, ya que la ubicación geoestratégica de Honduras y las bases militares instaladas en el territorio para el control de Centro America y el Caribe, son elementos a considerar cuando se intenta revolver el gallinero del pensamiento único.

El plan es resguardar la región bajo una fuerte y amplia presencia militar, solo algunos ejemplos de ello, son: a) el Plan Maya-Jaguar, firmado en 1998 y actualizado cada año, entre EE.UU. y el gobierno de Guatemala, que permite la presencia efectiva de tropas que buscan contrarrestar el narcotráfico; b) el acuerdo firmado a fines de enero de 2010, entre Álvaro Uribe y Porfirio Lobo en materia de seguridad, el cual ha permitido el intercambio de experiencias y prácticas entre los distintos ejércitos, e aquí el decreto que fundamenta los supuestos de que los escuadrones de la muerte selectiva, han sido asesorados y comandados por cuadros militares colombianos e israelíes ; c) la Base Aérea en Palmerola (Honduras), que cuenta con una gran pista de aterrizaje de más de 2 mil 600 metros planos, con un total aproximado de 600 efectivos, 18 aviones de combate, y helicópteros de distintos modelos con tecnología de punta (UH-60 BlackHawk, para el transporte de tropas y CH-47 Chinook, que a diferencia del anterior, puede transportar cargas pesadas a una alta velocidad de 315 km/h). Esta base también fue centro de operaciones de la CIA y su ejercito paramilitar conocido como los “Contra”; d) la nueva Base Naval construida por Estados Unidos e inaugurada el 12 de abril de este año, en el departamento nororiental de Gracias a Dios (frontera con Nicaragua), con el “propósito de atacar el trafico de drogas”. Cabe mencionar que aquel departamento es considerado uno de los más pobres de Honduras y según Hugo Llorens, actual embajador estadounidense, se invirtieron dos millones de dólares en la construcción de aquella base táctica para el control marino de la zona; e) los mil 400 millones de dólares destinados por el Estado yanqui, para la nueva política de seguridad en Méjico y los países de Centro America y, por su puesto, no dejar de lado las nuevas y reimplementadas bases en Colombia, las cuales cumplen un papel fundamental para el guardián del mundo, tema que abordaremos en un futuro análisis.

Hoy, la posibilidad de un enfrentamiento seguramente no es viable para el imperialismo y la búsqueda de legitimidad internacional de su nuevo presidente con un pretendido “rostro humano”. Pero recuperar el dominio, anunciar que aún es dueño de su patio trasero y dar señales de que su aparato de inteligencia no duerme, es la tarea táctica de los verdaderos dueños de la política económica yanqui, ya que por un lado, su concentración de tropas y fuerzas en Oriente, ha contribuido en su búsqueda del control y abastecimiento energético. Además, sus relaciones de cooperación con el Zionismo contribuyen en sus ambiciones de sumisión total de la región. Pero la otra cara de esta política, ha sido el paulatino aparente abandono y el claro debilitamiento del control sobre America Latina (5). Ejemplo de ello, son las variadas instancias de integración de los países que antiguamente fueron de forma explicita el patio trasero (Mercosur, Cumbre de Río, Unasur, Alba, etc).

En este sentido, el balance es que no podemos subestimar a los sectores dominantes (oligarquía hondureña para el caso puntual), ni al aceitado aparato imperialista. Fue aquí donde el progresismo Zelaya y su apoyo Bolivariano estuvieron débiles, fue en las predicciones tácticas donde se descalcificaron sus pretensiones.

Una de las principales tareas de las franjas clasistas, es que debemos estar completamente alertas de nuestros procesos internos, debemos aprender a tomarles el pulso, para lograr encarar de la mejor forma momentos progresivos y conquistas sustanciales a nuestro favor.

Como dijimos, un nuevo frente bélico no es viable, ni tampoco necesario. Un “control frío” para restablecer el orden, basta para que varios gobiernos de la región se bajen de las iniciativas de independencia política y se quiebren los inmaduros intentos de integración.

VII. Las posibilidades que ha generado la crisis.


La masificación en la lucha del pueblo a través de la acción directa de masas presenta algunos aspectos interesantes a considerar y a evaluar:

• Uno de ellos es que lograron sobrepasar los órganos e instituciones represivas (ejército y leyes que generan momentos de “excepción en el Estado de derecho”).

• De la anterior se deriva, la insubordinación hacia las “autoridades de facto” y hacia los sectores dominantes.

• A esta ola de lucha social se integran, por primera vez, sectores obreros, populares y campesinos sin experiencia en la organización de masas en lucha, lo que en el mediano plazo no descarta la integración de los llamados sectores medios, una vez que estos evidencien todo tipo de costos.

• De lo anterior se deriva la pregunta por si ¿Existe la posibilidad de dar saltos cualitativos en el avance de los sectores clasistas?

• ¿Se puede pensar en la emergencia de nuevos referentes aglutinadores de los sectores organizados?

• ¿Cómo podemos los sectores populares manejar una política mediática y de difusión eficiente y eficaz, para acabar o contrarrestar los bloqueos de información fidedigna?

• ¿Como podemos caracterizar el actual avance del imperio en la región y el trabajo de sus aliados estratégicos?

Todos estos factores y preguntas generaran distintas consecuencias desde el punto de vista de la lucha de clases. Desde la perspectiva de nuestra clase, debemos tener en claro que la posible disputa programática y la batalla ideológica que se generara al interior del campo popular, será fundamental en el desarrollo de la “crisis” política. Es aquí donde consideramos que la tarea de los sectores populares organizados para el cambio social es fundamental en este sentido y se encuentra trazada desde el comienzo del conflicto: básicamente y de forma amplia, se debe intentar apuntar hacia la creación de un plan de lucha que encamine hacia el fortalecimiento autónomo de la clase trabajadora e independiente de la burguesía que siempre ha arrebatado nuestro poder creativo a través de la representación política o de la fuerza de las armas si es necesario. Por tanto, la capacidad de organización y de unidad bajo premisas de transformación sólo dependerán del rol que desempeñen los sectores con mayor conciencia política y de clase, estos son los que deben insistir en la importancia de construcción de base social conciente y activa, es decir, todo dependerá de la capacidad de intervención, de la orientación que transmitan los “mejores” hijos del pueblo, es decir, los más preparados y fogueados en la lucha contra el Estado y el Capital, aquellas y aquellos elementos dinámicos deben procurar por todos los medios que el proceso no se burocratice ni se estanque en discusiones eternas. Sin embargo, el camino que sigan los sectores populares en general dependerá en parte de los caminos y desafíos que se le presenten en el andar.

En este sentido, es que en primer lugar vemos a los sectores de la clase trabajadora que buscarán ampliar la lucha y desbaratar los objetivos de los sectores dominantes, sí se logra masificar esta lucha, se logrará endurecer y tensionar al máximo la situación política interna, entrando en contradicción con el actual gobierno, el cual deberá recurrir a los históricos métodos de su clase para reinstaurar la normalidad democrática y su dominación de clase.

Mientras que por otro lado, es posible identificar a los sectores del pueblo que buscaran el ancho camino del medio y a toda costa intentarán apagar el incendio que puede generar este conflicto, lo que se traduce en frenar la lucha callejera mediante las conquistas sociales (reformas y remedios) bajadas y obtenidas desde el Estado antes del conflicto, lo que significa en palabras simples, apostar a la institucionalidad burguesa de las reformas cosméticas del Estado y, por ende, buscarán el conformismo de las masas trabajadoras en la reinstauración democrática.

Nuestro llamado es a impulsar e intensificar la lucha de las actitudes y franjas clasistas de los de abajo, las cuales hoy crecen lentamente sus niveles de conciencia a través del trabajo de base, y del mismo terror estatal, ya que al observar los hechos se constata un avance en los grados de conciencia política y de clase, el pueblo se encuentra mucho más unido, se vislumbra a la organización como la herramienta de transformación y como un principio necesario para hacer frente a la actual represión selectiva.

En la actualidad es necesario seguir organizado y buscando el mejor camino a transitar, sólo de esta forma podremos seguir proyectado la posibilidad de la ampliación en el proceso de lucha, ya que es acá donde la humanidad experimenta de forma práctica la vida, pone en tensión su existencia en el mundo y, por supuesto, lo que queremos que esta vida y el mundo sean.

Esteban Ferreira Urrea.
27 de Junio de 2010.

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NOTAS.

(1) Ver el análisis de Guido Eguigure en la Web Rebelión de junio
2009, en el cual realiza una cronología de esta oposición burguesa interna que defiende poderosos intereses y de la que Zelaya se alejo desde el comienzo de su gestión para acercarse a otros sectores.

(2) Es importante considerar como componente de varios de los golpes de Estado en América Latina (sobre todo los realizados en los años 70), el miedo que inspiraban los sectores populares organizados hacia la elite opositora. Pero también varios de estos procesos nacieron “mal paridos”, desde el punto de vista de la autonomía y de la construcción de poder popular, ya que, parafraseando a Moulian, cuando analiza el caso chileno: varios presidentes lograron y aún siguen logrando “esa capacidad de despertar adhesiones que superan el cálculo racional y crean adhesiones cercanas a la entrega total”. MOULIAN, Tomas. Campo Cultural y Partidos Políticos en la Década del Sesenta. En: La Forja de Ilusiones. P. 262.

(3) Ver: El guión de Washington: el golpe se repite, ahora Honduras. Eva Golinger. en Web: Rebelión

(4) Desde nuestra posición política de negación y combate contra el Estado y el capitalismo, reconocemos a cualquier forma de representación gubernamental o de mediación parlamentaria (separación del ejercicio directo) como servidumbre, esclavitud, obediencia y opresión, ya que son los instrumentos de conquista de los sectores dominantes y por tanto se interponen entre la humanidad y su libertad.

(5) En Oriente cuenta con el gendarme israelí para su posible incursión sobre Irán, en Latinoamérica con antiguas bases y señoríos que lentamente esta recuperando.

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