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A parar el saqueo en Chile: re-nacionalizar el Cobre

category bolivia / peru / ecuador / chile | economía | opinión / análisis author Friday March 05, 2010 18:27author by José Antonio Gutiérrez D. Report this post to the editors

Solamente durante el gobierno de Michelle Bachelet, las empresas trasnacionales mineras se han echado al bolsillo U$70.000.000.000 mediante toda clase de engaños para no pagar impuestos y recién hace unos pocos años empezaron a pagar una forma de royalty completamente risible. Cuando revisamos estas cifras nos damos cuenta de quiénes son los verdaderos ladrones en Chile. [English] [Ελληνικά] [Français]
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A parar el saqueo en Chile

Tras el terremoto, Chile enfrenta una enorme y difícil tarea por delante. Se estima que la reconstrucción del país costará unos U$30.000.000.000 –una cifra enorme, ante la cual la presidenta Bachelet ha planteado la necesidad de pedir una línea de crédito al Banco Mundial. Antes de meternos en un nuevo ciclo infernal de endeudamiento con estas organizaciones financieras internacionales, con las cuales muy probablemente terminemos pagando diez veces más de los montos originales requeridos, gracias a sus tasas de interés usureros, es imprescindible plantearnos si existen capacidades nacionales para cubrir estos costos y evitar así la esclavitud financiera a la que podemos volver a caer. De no existir esta capacidad, es imprescindible estudiar las maneras para lograr que la mayor parte de los fondos para la reconstrucción salgan del mismo país y que se minimice lo más posible la dependencia de créditos y préstamos extranjeros.

Creo que es importante, en estos momentos de conmoción, prestar atención al rol que pueda jugar el Cobre en la reconstrucción de Chile. El mineral ya ha aportado un fondo de reserva de U$18.000.000.000 que podrá ser utilizado en las tareas de emergencia y reconstrucción.

Por eso me sumo con entusiasmo a la campaña contra el saqueo que es agitada todos los días por los medios de comunicación (de fomento de la histeria colectiva de las masas) y por los más encopetados miembros del “establishment” criollo: pero en vez de tanta gritadera por el saqueo de los supermercados y almacenes, creo que es realmente importante poner atención al saqueo sistemático, silencioso y multi-millonario que las grandes empresas de la minería realizan sobre la llamada “Viga Maestra” de la economía chilena, la minería cuprífera.

La participación en la producción nacional de cobre por parte de CODELCO es de apenas el 28% para el año 2007. Sin embargo, esta empresa ha aportado más de U$21.000.000.000 al fisco desde el 2005; el aporte de todas las transnacionales que controlan el grueso de la producción, sin embargo, no ha pasado de un magro U$5.000.000.000… ¿no es acaso este un grosero saqueo a vista y paciencia de todo el pueblo, con la complicidad del empresariado y la clase política?

Solamente durante el gobierno de Michelle Bachelet, las empresas trasnacionales mineras del Cobre se han echado al bolsillo U$70.000.000.000 mediante toda clase de engaños para no pagar impuestos y recién hace unos pocos años empezaron a pagar una forma de royalty completamente risible. Por décadas han robado al pueblo chileno su recurso principal, el cobre, sin ninguna vergüenza. Estos son los ladrones que más me preocupan y estos son los saqueadores que realmente se joden a todo el país*.

Pero no son los únicos que roban lo que pertenece a todo el pueblo. El ejército, que en estas horas posan de guardianes del bienestar común, llevan décadas robando a todo el país a través del impuesto del 10% de las ventas de Cobre que va a parar directamente a sus arcas. Este trato privilegiado debe terminarse a la brevedad y estos fondos deben entregarse a áreas que beneficien al pueblo.

Cuando revisamos estas cifras nos damos cuenta de quiénes son los verdaderos ladrones en Chile. Si paramos este saqueo, el país podrá contar con suficientes fondos para su reconstrucción sin necesidad de endeudarse con instituciones usureras que seguirán saqueando al pueblo chileno a través del endeudamiento.

Por eso las organizaciones populares tienen que presionar para que se logren dos medidas inaplazables que las clases dominantes en este país jamás realizarán, pues o bien se benefician de este saqueo o no tienen el valor ni el interés como para detenerlo:

1. Re-nacionalización del Cobre;
2. Término del 10% de las ventas del Cobre para las Fuerzas Armadas.

Por eso hacemos una invitación amplia a parar el saqueo desvergonzado en Chile. Es tarea del conjunto del pueblo.

José Antonio Gutiérrez D.
5 de Marzo, 2010


* Estos datos y muchos otros se encuentran en el sitio del Comité de Defensa del Cobre.

author by Ricardo Fuego - Comunistas por la Autoliberación Integralpublication date Sun Mar 07, 2010 11:36author email fuego.ricardo at gmail dot comauthor address author phone Report this post to the editors

Hola José.

Me han parecido muy buenos tus textos sobre Haití y sobre el reciente terremoto en Chile. Su denuncia de la responsabilidad de los Estados es certera y se atiene a los hechos, en vez de estar condicionada doctrinalmente. Hacen centro en la tarea más urgente: la solidaridad; mientras que otros grupos sólo se han limitado a "sentar posición"; es decir, aprovechar un acontecimiento de gran relevancia social no para lanzarse a la acción, sino para dar a conocer la propia opinión política en el mercado de opiniones políticas.

En este artículo tuyo, sin embargo, estoy en desacuerdo. Pero como se va a notar en lo que sigue, el desacuerdo no es por razones doctrinales, sino prácticas.

La demanda por la nacionalización de los recursos del suelo y de su explotación era una reivindicación progresiva en fases anteriores del desarrollo capitalista, cuando el capitalismo estaba todavía en expansión en el globo y el desarrollo capitalista de los países avanzados dependía estructuralmente del infradesarrollo capitalista de otros países. Por eso el monocultivo y el modelo agroexportador en nuestros países, por eso el mantenimiento del latifundio y de régimenes oligárquicos, pre-parlamentarios. El mismo trazado de las ferrocarriles y la separación entre "interior" y metrópolis portuaria es una señal evidente de cómo el capitalismo se hizo camino en nuestras naciones en su forma imperialista. En ese entonces la lucha anti-imperialista, democrática y por el "capitalismo nacional" era un objetivo progresivo para la clase obrera de los países coloniales y semicoloniales porque, al terminar con la expoliación de los recursos nacionales por la burguesía extranjera, y por lo tanto al reorientar la economía del mercado exterior al mercado interior, permitiría un desarrollo industrial del país que daría lugar a la creación de más y mejores puestos de trabajo y por lo tanto mejores condiciones de vida para la clase obrera.

Hoy éste ya no es el caso. La economía de cada país, incluso la de los países imperialistas, se encuentra entrelazada de tal modo a la economía mundial que el desarrollo capitalista autárquico orientado al mercado interior es estructuralmente imposible. La interpenetración de capitales y la concentración de la producción en empresas transnacionales ha hecho desaparecer a las "burguesías nacionales" de antaño. No es que tengamos burguesías locales "vendidas" al imperialismo, sino que la gran burguesía local de cada país es una filial de la burguesía mundial.

La demanda por la nacionalización del cobre, que es una demanda anti-imperialista, no va a encontrar aliados en sectores significativos de la burguesía, todo lo contrario. Entonces, no sólo creo que esta demanda es inadecuada a las presentes circunstancias históricas, sino que no tiene viabilidad práctica porque a) la clase obrera sola no se encuentra en condiciones de imponerla; b) tampoco tiene a quién imponerla, porque la estructura económica chilena no tiene un sector que la maneje.

Cuando se exige una reivindicación dentro del capitalismo no sólo hay que pensar en si es justa o no, sino en si es logísticamente posible que el capitalismo la lleve adelante. Para que el Estado chileno monopolice la producción y el comercio del cobre es necesaria una reestructuración completa de la economía local en base al modelo del capitalismo nacional, y esto es imposible de llevar a cabo en la fase histórica actual del capitalismo. Chávez ha podido nacionalizar el petróleo porque cuenta con un importante sector de la burguesía y del ejército, y aun así eso ni modifica esencialmente la estructura económica de Venezuela ni modifica el papel de Venezuela en la economía mundial como país exportador de petróleo para los países centrales.

Yo no sé si la nacionalización del cobre es un reclamo sentido por las masas trabajadoras chilenas.

Si la nacionalización del cobre sí es una demanda sentida por las masas trabajadoras chilenas, para mí lo que hay que hacer es explicar con toda sinceridad, aun si significa ir contra el pensamiento corriente y quedar momentáneamente aislado, su anacronismo histórico. Sin verdad no hay una cooperación sincera. Un amigo que no es capaz de ser sincero contigo acerca de tus cagadas por miedo a que te enojes con él no es un amigo interesado en tu bienestar.

Ahora, en caso de que la nacionalización del cobre no sea una demanda sentida por las masas trabajadoras chilenas, su reivindicación me parece un acto totalmente regresivo, porque en vez de partir del movimiento real de l*s explotad*s y hacer propuestas para superar los obstáculos que tiene enfrente para su desarrollo como movimiento político de clase, presupone que la conciencia anti-imperialista es incondicionalmente una etapa previa de la conciencia anti-capitalista, y por lo tanto busca elaborar consignas que sean anti-imperialistas en su forma pero anti-capitalistas en los hechos. Lo mismo que hace el troskismo con sus "consignas de transición": agita consignas que formalmente no son anti-capitalistas, pero que son irrealizables dentro del capitalismo real, con la esperanza de que, cuando las masas luchen por ellas, se choquen la cabeza contra la pared y se terminen dando cuenta de que deben luchar contra el capitalismo.

Estoy convencido que el objetivo táctico actual de l*s revolucionari*s es contribuir a mejorar (o enfrentar el desmejoramiento) de las condiciones de vida de las masas trabajadoras dentro del capitalismo. Eso significa participar de las luchas actuales que la clase ya está dando formulando propuestas que, partiendo de la realidad del capitalismo actual y de la realidad de la actividad proletaria actual, busquen el avance de este movimiento real, la superación de sus obstáculos.

El objetivo estratégico de l*s revolucionari*s es la transformación del actual movimiento de l*s explotad*s en un movimiento político de clase y, finalmente, en un movimiento revolucionario (el grado de simultaneidad de lo primero con lo segundo dependerá del propio grado de decadencia del capitalismo).

Para la armonía táctica y estratégica es esencial partir de lo que es, y no de lo que podría ser o debería ser. La propuesta de nacionalizar el cobre, y por lo tanto de construir un movimiento de las masas trabajadoras por la nacionalización del cobre, sólo es avanzada sólo en un esquema abtraído de la realidad, pero deja de serlo ni bien nos situamos en el marco histórico actual (mundial y nacional).

Saludos.

author by Roi Ferreiro - Comunistas por la Autoliberación Integralpublication date Mon Mar 08, 2010 02:30author email igneoboletim at yahoo dot comauthor address author phone Report this post to the editors

Todo depende de cómo se entienda el asunto de la "re-nacionalización del cobre". Creo que Gutierrez lo plantea desde el prisma de una fuente de recursos que se destinarían a la mejora de las condiciones de la población en conjunto, y eso a mí no me parece inviable ni malo, EN PRINCIPIO.

La cosa es cómo se concreta eso: cómo y quién gestionaría el sector, si existe una base tecnológica, económica, organizativa y logística, etc.

A mí lo que me parece mal, y regresivo, es reivindicar la nacionalización sin plantear el problema de las relaciones de producción. ¿Se va a llamar a luchar por un objetivo que signifique solamente poner un sector económico en manos del Estado -"el capitalista general" que ahora está en manos privadas -"los capitalistas particulares"?

Es obvio, de todos modos, que económicamente la concentración de la propiedad, la gestión unificada y la no sujeción directa a criterios de mercado, es una cualidad que permiten las formas de propiedad nacionalizadas. Esto no significa que puedan operar al margen del mercado mundial, pero altera el modo. Entonces, no entiendo por qué Ricardo dice que en sí es un objetivo regresivo. Veamos, por definición para el capital las formas estatales representan un estadio anterior a la libre concurrencia, el papel del Estado como agente económico es preparar la libre concurrencia. En este sentido, la nacionalización es una fórmula regresiva cuando ya existe un desarrollo capitalista de libre mercado. Esto ya lo decían Marx y Engels y a pesar de ello defendieron las nacionalizaciones como medidas de transición en el Manifiesto Comunista.

Por la misma razón, no creo que sea políticamente pertinente el argumento de que las nacionalizaciones son regresivas desde el punto de vista del desarrollo internacional, ya que representarían un modelo de acumulación del capital a escala nacional que sería propio de un estadio histórico anterior.

En otras palabras, al plantear la cuestión de la regresividad o progresividad en términos del desarrollo económico, Ricardo parece argumentar en los términos apropiados al desarrollo capitalista. No veo la conexión con los intereses proletarios. Para estos, las nacionalizaciones pueden ser progresivas o regresivas según el caso. Si sirven para una cierta redistribución social de la riqueza o un desarrollo más autocentrado de la economía nacional, es claro que eso beneficia al proletariado directa o indirectamente. Por lo tanto, tenemos que diferenciar entre lo que es regresivo o progresivo desde el punto de vista capitalista, y lo que es progresivo o regresivo desde el punto de vista proletario. Y a su vez ver cómo el tratamiento político e intelectual del asunto puede ser también progresivo o regresivo.

En mi opinión, pues, tiene lógica reclamar un desarrollo económico autocentrado especialmente cuando se trata de sectores nacionales estratégicos. Y para esto lo mejor es una política de nacionalización y no de subvención o colaboración con los capitales privados. Pero considero que tienen que plantearse formas de gestión de la producción y de distribución de los beneficios que se adecúen a los intereses proletarios, esto es, formas de propiedad pública en régimen de autogestión (internamente) y de servicio social (externamente). Lo que exige plantear que el asunto es el poder proletario y no "burguesía o Estado".

Por otra parte, es cierto que cualquier nacionalización implica afrontar repercusiones internacionales. Por ejemplo, en Venezuela lo que ha habido es en gran parte una renegociación de la explotación del petróleo con las empresas extranjeras y no una nacionalización productiva. Se han nacionalizado los recursos más que las estructuras productivas. Queda pendiente saber qué es lo que reivindica Gutierrez, si la nacionalización del cobre como recurso o la nacionalización de sus procesos de extracción, elaboración y distribución. Evidentemente, el alcance será muy distinto tanto económica como políticamente.

Y finalmente, volviendo a Marx y Engels, la idea es que luchar por formas de propiedad pública de los medios de producción sólo tiene un sentido revolucionario como medida transicional, esto es, vinculada al desarrollo del poder proletario. Si no, es sólo una reforma del capitalismo como en Venezuela. Y en esto tiene razón Ricardo: es chocante que se defiendan reivindicaciones capitalistas que la propia burguesía no apoya -si es que esto es así-. Aquí me parece que Gutierrez no enfoca bien el asunto, porque su prisma ideológico le inhibe de colocar como cuestión central el desarrollo del poder proletario.

Si la lucha sirve para desarrollar el poder proletario -en este caso, en la industria-, entonces lo que por su forma exterior son objetivos asumibles por el capitalismo -asumibles en abstracto-, por su contenido resultan ser subversivos, alterando significativamente las relaciones entre las clases (aunque tal alteración sea parcial, porque se restringe a la esfera económica, o porque aún allí está limitada a ciertas funciones).

Si el objetivo es sólo mejorar las condiciones de existencia actuales de la clase obrera, entonces Ricardo tiene toda la razón al deducir, del carácter reaccionario del capitalismo de Estado en general, el carácter regresivo de las políticas que vienen a defender una vuelta a él cuando ya no existe un apoyo por parte de la clase dominante. En tal caso, Ricardo tiene toda la razón, eso sería un fiasco y promovería una falsa conciencia entre la clase obrera. O si la clase dominante la acepta en su forma limitada de nacionalización del recurso minero, y esto no se encuadra además en un nuevo marco de gestión y regulación favorable al proletariado, este hecho puede convertir nuestra actividad de reclamo de la nacionalización en una acción recuperadora y mistificadora de los intereses proletarios, lo que sería más grave que el mero fiasco.

Por último, está la cuestión de una medida tal puede ser o no impuesta por la clase obrera. Ricardo dice que en esto tenemos que ser realistas, que ella sola no puede. Puede que no a corto plazo, pero yo no veo por qué no a medio o largo plazo. Está claro que, de lograrlo, un objetivo así no sería sostenible sin la aceptación de la clase dominante o sin una correlación de fuerzas favorable a la clase obrera. Pero esto nos lleva de nuevo al tema de las revindicaciones de transición. Si se asume como tal la nacionalización del cobre, entonces no veo el problema. Ora, esto exige no dar a entender a los trabajadores que tal reivindicación va a ser asumida por la clase dominante y que podrá mantenerse sin una lucha constante. Y esto se liga necesariamente, también, la exigencia del desarrollo del poder proletario en forma de un movimiento socio-político más general, como condición de que tal medida se lleve a cabo y luego se mantenga.

author by Ricardo Fuego - Comunistas por la Autoliberación Integralpublication date Mon Mar 08, 2010 05:20author email fuego.ricardo at gmail dot comauthor address author phone Report this post to the editors

"La cosa es cómo se concreta eso: cómo y quién gestionaría el sector, si existe una base tecnológica, económica, organizativa y logística, etc."

Ese es el quid de la cuestión para mí.

Si esta base no existe y, además, no es posible de crear por la propia burguesía (porque ésta sería el único enfoque realista hoy, teniendo en cuenta lo lejanas que están las condiciones para el surgimiento de un poder proletario que logre imponer tamaña reforma estructural del capitalismo chileno), la reivindicación política de la nacionalización del cobre (no la nacionalización del cobre en sí) es una medida regresiva, porque es ahistórica, introduce ilusiones en una vuelta al capitalismo del Estado de bienestar, y le da protagonismo político a las ideologías nacionalistas burguesas y sus agentes políticos e intelectuales (que ni siquiera son interesantes como aliados tácticos para los intereses obreros).

author by José Antonio Gutiérrez D.publication date Tue Mar 09, 2010 20:27author address author phone Report this post to the editors

Estimados compas, me disculparán lo breve de cara a las extensas contribuciones que ustedes han hecho, las cuales sinceramente creo que aportan bastante al debate, pero el objetivo de este artículo era más bien humilde. Este artículo se pensó con un doble propósito: mostrar, por una parte, la hipocresía del gobierno (y de toda la clase a la cual representa) que por una parte pegan el grito en el cielo ante el "saqueo" de los supermercados pero hacen la vista gorda ante el saqueo cotidiano de un recurso natural de Chile que es responsable del grueso del ingreso nacional, saqueo permitido por las modificaciones legales introducidas durante la dictadura. Por otra parte, señalar que no es inevitable (como Bachelet quiere hacer creer) que deba endeudarse al país con una nueva línea de crédito ante el Banco Mundial (que se traducirá necesariamente en un traspaso de esta deuda al pueblo, ya que la burguesía no asumirá este costo), porque los recursos necesarios para las tareas de reconstrucción existen en el país -lo que no hay es la voluntad política de utilizarlos para no enfrentarse a los grandes capitales monopólicos (trasnacionales y nacionales) que tienen sus garras en el cobre.

De ahí para allá, todo es debatible. Personalmente, no creo que la re-nacionalización del cobre sea una medida imposible dentro del capitalismo (en el Chile del siglo XXI), ni que requiera de una re-estructuración completa de la estructura económica nacional (como sí lo requirió la nacionalización de 1971, la cual técnicamente sigue en pie, pero la cual se evade por una serie de triquiñuelasdesde 1974). En Chile existe una capacidad instalada capaz de llevar adelante la re-nacionalización de este sector absolutamente estratégico de la economía. Insisto, lo que falta es voluntad política de oponerse a los grandes capitales, cosa que no es mera casualidad, porque el bloque dominante representa precisamente este híbrido de gran burguesía nacional-imperialista que menciona Ricardo. Y los sectores no hegemónicos dentro de ese bloque, pues se llevan una buena tajada del botín y con ello se garantiza que el sistema haya funcionado por varias décadas sin mayores contratiempos.

La demanda no está planteada en términos ni de ilusiones de Estado de bienestar, ni mucho menos, de plantear una utopía de capitalismo autárquico. Simplemente se plantea desde la posibilidad de buscar una fuente de recursos que existe y que permitiría, por una parte, contar con recursos frescos para programas sociales y de reconstrucción, y por otra parte, evitar el nuevo ciclo infernal de endeudamiento con todo lo que esto implica (condicionalidad, ajustes estructurales, traspaso a los explotados de la deuda, etc.). El problema no radica en la capacidad productiva, logística, etc. nacional, sino que en la capacidad política de la clase obrera de imponer esta medida, pues no es esperable que la burguesía criolla (al menos en sus expresiones mayoritarias) apoye esta medida... y ahí radica el problema central para los revolucionarios que es cómo esta reforma, más necesaria que nunca y suficientemente sentida como para que este artículo se esté discutiendo en varios círculos, mucho más allá de los tradicionales espacios en que nos movemos, puede convertirse en un puntal para cambiar el balance de fuerzas en la lucha de clases a favor de la clase obrera. Al final eso es todo lo que cuenta y creo que ahí la contribución de Roi es central. Rescato sobretodo cuando dice:

"En mi opinión, pues, tiene lógica reclamar un desarrollo económico autocentrado especialmente cuando se trata de sectores nacionales estratégicos. Y para esto lo mejor es una política de nacionalización y no de subvención o colaboración con los capitales privados. Pero considero que tienen que plantearse formas de gestión de la producción y de distribución de los beneficios que se adecúen a los intereses proletarios, esto es, formas de propiedad pública en régimen de autogestión (internamente) y de servicio social (externamente). Lo que exige plantear que el asunto es el poder proletario y no "burguesía o Estado"".

Y es en ese punto donde la mera demanda de nacionalización es insuficiente. Claro ese es un debate necesario y que se da en la medida en que esta discusión despegue y permita plantear cuestiones más de fondo. No pretendo abarcar ni toda la complejidad de esta cuestión ni mucho menos entregar un programa acabado sobre el particular en este artículo -y ese debate no puede darse en ausencia de ciertos personajes centrales a este debate, como los mismos trabajadores del cobre.

Su único propósito fue plantear ciertos elementos al debate, particularmente en vista al tema de la reconstrucción, del endeudamiento y de qué rol pueden jugar los sectores populares en él. El hecho de que el debate haya comenzado y que se sumen compas de varias persuasiones a él, y que participen de él organizaciones sindicales de clase (algunas de las cuales han discutido este texto) me deja conforme de que por lo menos este breve documento ha servido para algo. Saludos.

author by Ricardo Fuegopublication date Wed Mar 10, 2010 04:31author address author phone Report this post to the editors

José:

Más allá de la aclaración que hiciste de la intención del artículo (que era una denuncia al saqueo de los recursos nacionales realizado desde la misma economía oficial), vos afirmás que la capacidad económica, técnica y logística de re-nacionalizar el cobre chileno existe, lo que falta es una fuerza política que la imponga.

Si bien la re-nacionalización del cobre es una medida capitalista, los intereses inmediatos y mediatos de la burguesía local y mundial son contrarios a ella. Por lo tanto, es una medida capitalista contra el capitalismo actual. Esto sólo deja como posibilidad que la fuerza política que imponga esta medida sea el mismo pueblo trabajador como sujeto autónomo. El pueblo trabajador chileno no podrá imponer esta medida sin una lucha de clases de intensidad revolucionaria, sin constituirse en un poder de clase que, como mínimo, pueda doblegar al poder burgués.

Por todo esto, mi objeción a la reivindicación a la re-nacionalización del cobre es que es un objetivo demasiado avanzado para el actual nivel de lucha reformista de las masas trabajadoras. Pero una vez las masas trabajadoras hayan superado este nivel y luchen de manera revolucionaria, la re-nacionalización del cobre se transformará un objetivo reaccionario, porque cuando el poder proletario cobre existencia la única demanda pertinente será la supresión revolucionaria del capitalismo, y no las nacionalizaciones. Una nacionalización impuesta por un poder proletario sólo tendría un carácter progresivo en tanto este poder proletario sea capaz de actuar contra el poder burgués pero sin ser capaz de actuar sin él.

Por ello considero que la demanda de la re-nacionalización del cobre es -hoy- regresiva, porque no contribuye, ni práctica ni teóricamente, a construir este movimiento autónomo de los explotados a partir de las condiciones actuales.

author by José Antonio Gutiérrez D.publication date Wed Mar 10, 2010 07:50author address author phone Report this post to the editors

Estimado Ricardo, en las condiciones actuales de Chile, donde se ha venido imponiendo el tema de la renacionalización del cobre, donde los trabajadores de sectores estratégicos de la economía (y particularmente del cobre) se han venido reactivando de manera clara y de cara a la gravedad de la actual tarea impuesta por la devastación del terremoto, creo que es factible ganar la re-nacionalización sin necesidad de "hacer la revolución". Que habrá lucha, pues claro, pero no creo que sea necesario llegar a la intensidad revolucionaria para imponerlo -y creo que importantes sectores de la burguesía que no benefician directamente de este saqueo, no estarán dispuestos a que se "derrame sangre" para defender al sector privado en el cobre. Un nivel importante de unidad entre distintos sectores (las luchas en Chile, después de la dictadura, han reproducido el patrón de "enclave" del modelo capitalista dependiente chilensis) en torno a esta demanda puede lograr esta demanda, de cara a la necesidad de recursos frescos para la reconstrucción.

Pero como todas las demandas, no creo que esta deba ser vista de manera dogmática o rígida. No creo en la re-nacionalización como una etapa ineludible, ni mucho menos creo que deba perseguirse a cualquier costo. Si tienes razón, y para imponer la re-nacionalización, se llega a niveles de lucha revolucionaria (paradoja inherente en muchos procesos latinoamericanos, que la lucha por reformas se lleva mediante métodos revolucionarios), confío en que nuestros compas, que el movimiento y que un sector importante de la clase trabajadora, sabrá re-evaluar la situación y ajustarse a las circunstancias. Los programas y los objetivos que el pueblo se impone son sujetos a modificarse mediante las lecciones de la propia experiencia.

Por eso creo que esta medida tiene un rol progresivo que jugar: porque es una demanda que tiene la capacidad de unificar a amplios sectores populares, porque tiene la capacidad de movilizar y porque es conquistable por la clase obrera organizada con apoyo en otros sectores populares. Y aún cuando esta lucha no fuera realizable sin alcanzar ese nivel de intensidad revolucionaria que mantienes, nos permitiría avanzar en la constitución, precisamente, de ese movimiento autónomo, y desde ahí plantear objetivos superiores que se acomoden a la realidad del momento. Como sea, creo que es una demanda que tiene el potencial de cambiar la correlación de fuerza en la lucha de clases.

author by Roi Ferreiro - CAIpublication date Wed Mar 10, 2010 23:36author email igneoboletim at yahoo dot comauthor address author phone Report this post to the editors

Tengo que reiterar mi argumento de que es necesario, cuando hablamos de medidas progresivas o regresivas, especificar en qué sentido. ¿Es regresivo luchar por una nacionalización porque eso no contribuye a construir el movimiento autónomo de l@s explotad@s, como dice Ricardo? Yo vuelvo a insistir en que depende de cómo concretamente se formule el objetivo y cómo se disponga a luchar por él. En función de eso tal objetivo será progresivo o regresivo para el desarrollo del movimiento obrero, e inclusive será progresivo o regresivo socialmente, porque el hecho de que un sector se nacionalice no tiene per se ninguna consecuencia sobre sus criterios de administración, desarrollo y ulterior distribución de los excedentes productivos o económicos que pueda generar. Es decir, en este caso esto último tiene que determinarse por ley y es tanto o más importante que la nacionalización en sí misma, y por otra parte, para que eso sea posible tiene que haber la correspondiente comprensión por parte de la clase trabajadora.

También discrepo en la idea de que una forma de nacionalización favorable a la clase trabajadora y con un desarrollo del poder obrero tenga que implicar una lucha de intensidad revolucionaria por el hecho de que la gran burguesía se oponga. Habría que valorar hasta qué punto esta oposición es consistente como fuerza social. Si sólo una élite capitalista asociada con el capital extranjero tiene un interés directo en la privatización del sector, mientras que el grueso de la oposición tiene una base más contingente (respetar acuerdos internacionales, defender un modelo de acumulación global básicamente "neoliberal", son sectores subordinados a la mencionada élite por razones de negocio o conveniencia económica pero también podrían acoplarse a otro modelo o buscarse otro sector, etc.), si esto es así la resistencia no es tan grande y además un sector estratégico nacional siempre puede ser beneficioso para el capitalismo en términos globales.

Tengo cierta impresión de que en América Latina existe la tónica de que ciertas medidas estatistas contra el capital privado son consideradas como algo tremendo y hasta revolucionario, mientras que en Europa no suele haber esa percepción porque está más asentada la idea de que el Estado está para defender los intereses generales del capitalismo. En la práctica, todo esto puede condicionar mucho este tipo de debate por ahí. La ideología neoliberal ha dejado mucha pegada con su contraposición entre libre mercado y regulación estatal, pero el capitalismo no está limitado por eso. Más bien, tiende a combinarlas siempre de maneras variables.

También sería conveniente tener en cuenta, siguiendo lo que he expuesto, en qué medida puede perjudicar o beneficiar, por un lado a corto plazo, por otro lado a largo plazo, al capitalismo chileno una medida de nacionalización así. Con el reciente terremoto, esta variable se añade y puede hacer que la medida incluso encuentre apoyos en sectores de la pequeña-mediana burguesía o en sectores que usan como insumo el cobre y que pueden sacar de la nacionalización precios más bajos o contratos especiales privilegiados de manera más fácil que ahora.

En fin, miremos al caso venezolano. La burguesía chavista no ha salido de la nada, yo creo que en gran parte se ha formado en base al ascenso del chavismo y así ha acentuado el carácter burgués de su política, desplazando de su programa real los elementos populistas y pequeñoburgueses.

Creo que si se tienen en cuenta tantas y tan complejas variables, que a su vez se verán modificadas en caso de iniciarse un movimiento de lucha, al incidir este en el desarrollo de la subjetividad proletaria y en la correlación de fuerzas entre las clases, si se tienen en cuenta, pues, queda como la cuestión fundamental y central el modo en que se formula y lucha por la nacionalización, y que esto determinará si la propuesta resulta regresiva o progresiva para el desarrollo del movimiento proletario por un lado, y para el bienestar social por el otro.

Por último: Ricardo plantea que la nacionalización sólo tiene sentido en un contexto intermedio entre el nivel de lucha por reformas y el nivel de la revolución. Yo creo que tenemos que diferenciar entre medidas de transición y situaciones de transición. Una medida es transicional a la revolución desde el punto de vista político o desde el punto de vista histórico, no necesariamente desde ambos. Lo es políticamente porque altera la correlación de fuerzas entre las clases y cambia la composición política del proletariado en el sentido de una mayor radicalidad. Lo es históricamente si sirve de puente o acelerador de un proceso revolucionario, pero eso depende ya de la situación global. Por supuesto, hay un nexo entre ambas cosas, pero como cualquier lucha parcial, incluso si fuera revolucionaria no podría producir una revolución global, y no por ello la lucha sería regresiva o reaccionaria -incluso es inutil o destructiva porque al final fracasa.

En este último sentido, obviamente no es lo mismo nacionalizar un sector estratégico, que como reza el título es estratégico en términos estructurales y por lo tanto también para el capital -y la nacionalización no anula ese carácter y función en la economía como un todo-, que querer nacionalizar un sector industrial o de servicios ordinario y de gran tamaño, porque obviamente esto no puede justificarse por las necesidades generales y sólo puede plantearse hoy desde un prisma de clase anticapitalista. De modo que esta cuestión marca, me parece, una gran diferencia en cuanto a la significación de la nacionalización del cobre en términos de conflicto de clases.

author by Ricardo Fuegopublication date Thu Mar 11, 2010 00:43author address author phone Report this post to the editors

Todo mi argumento está basado en que pienso que la oposición burguesa a la re-nacionalización será demasiado fuerte como para doblegarla sin una lucha de clases revolucionaria (o casi). Si esto no es así, entonces retiro mi objeción a la propuesta. Pero por ahora explico las razones por las cuales la mantengo.

No sólo la élite capitalista local se opondría, también encontraría solidaridad en varias secciones de la burguesía mundial. En Europa no tienen las mismas embajadas norteamericanas que acá, por decirlo de alguna manera.

Es cierto que el capitalismo mundial, económicamente, no se ve alterado por una nacionalización (en el sentido de privatización a estatización). Lo importante es que las corporaciones que dependen del cobre chileno (y del petróleo venezolano) lo sigan recibiendo. No es la propiedad del capital lo que importa sino su acumulación.

Pero en América Latina tenemos una historia de gobiernos que nacionalizaron o intentaron nacionalizar sectores estratégicos de la economía y fueron combatidos mediante operaciones secretas, golpes de Estado, e incluso invasiones (especialmente en Centroamérica).

Quizás la memoria del tutelaje imperial de Estados Unidos sobre Latinoamérica sea demasiado fresca y las cosas han cambiado (aunque con el proyecto de las nuevas bases en Colombia lo dudo). Pero toda la historia política de nuestra región me lleva a pensar que una reforma del capitalismo en un sentido nacionalista requiere de un movimiento popular con la mayoría de la gran burguesía y las fuerzas armadas en su contra, y con asistencia/dirección imperialista. ¡Si no veamos la revolución boliviana del 52!

Venezuela es lo que es hoy debido a una lucha de clases encarnizada, aun si no ha tomado la forma de proletariado vs burguesía y sigue bajo la forma pueblo vs oligarquía. Sí, hoy existe una burguesía chavista, pero no fue ésta la que determinó el ascenso de Chavez ni la que protagonizó el contragolpe del 13 de abrirl de 2002, sino las masas populares. Sin lucha de clases radicalizada y formas de poder obrero estas medidas no se logran ni se mantienen.

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Neste 8 de Março, levantamos mais uma vez a nossa voz e os nossos punhos pela vida das mulheres!
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