Chatila y Sabra, a 27 años de la masacre.
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Saturday October 03, 2009 03:26
by Horacio Vergara Tello

Transferencia, expulsión y/o exterminio del pueblo palestino, tres elementos tácticos del programa colonial del Estado de Israel, sin embargo, lo que ocurrió entre los días 16 y 18 de septiembre de 1982 fue una brutal aniquilación, fue la consecuencia de un plan fríamente calculado por Menajem Beguin y Ariel Sharon, terroristas estatales, primer ministro y ministro de guerra en aquel momento respectivamente, es decir, ideólogos carniceros con inmunidad diplomática.

Chatila y Sabra, a 27 años de la masacre.
Septiembre, un mes agitado y oscuro en la historia social y política del mundo, por más que en el sur comenzamos a disfrutar el cambio del tiempo y días primaverales hermosos, la historia de sangre que ha sido derramada en este mes, es la imagen que ha teñido muchos momentos de nuestra memoria. Para algunos pueblos basta con echar una mirada atrás en la historia y se encuentran –parafraseando a Toynbee (1)- con el rostro más malvado y con la peor de las inclinaciones humanas, nos referimos a la masacre, es decir, el uso del poder del vecino (bastardo) más fuerte contra su vecino más débil.
Enumerar las variadas masacres que se han perpetrado en el mundo durante septiembre, nos llevaría a una larga lista de acontecimientos y de seres humanos que nos han dejado por la avaricia y el descontrol de unos pocos carniceros que ostentan y detentan el poder. Pero nosotros en esta ocasión queremos conmemorar a las niñas y niños, ancianas y ancianos, mujeres y hombres, tanto palestinos como libaneses que fueron masacrados hace 27 años atrás, cuando las fuerzas israelíes con un doble argumento se burlaron del mundo y justificaron sus objetivos.
Transferencia, expulsión y/o exterminio del pueblo palestino, tres elementos tácticos del programa colonial del Estado de Israel, sin embargo, lo que ocurrió entre los días 16 y 18 de septiembre de 1982 fue una brutal aniquilación, fue la consecuencia de un plan fríamente calculado por Menajem Beguin y Ariel Sharon, terroristas estatales, primer ministro y ministro de guerra en aquel momento respectivamente, es decir, ideólogos carniceros con inmunidad diplomática.
Los argumentos: a fines de mayo del 82, se acusó a la resistencia palestina de intentar acabar con la vida del embajador de Israel en Londres, Shlomo Argov, pero obviamente más tarde la policía de Londres (Scotland Yard), averiguó y declaró que la tentativa fue a manos de la organización disidente Abou Nidal. Mientras que la otra arista que esgrimió Sharon, apuntó a la sección de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) refugiada en el Líbano, acusándola de bombardear las tierras de Galilea, lo cual obviamente tendría su represalia desproporcionada: la operación llamada "Paz de Galilea”, la cual invadió el Líbano el 6 de junio de 1982 con 80.000 soldados, 1.200 tanques, 1.400 vehículos y 600 aviones.
Pero “como los árboles no dejan ver el bosque”, según nuestra visión, el mayor argumento y justificación fue el aprovechamiento del contexto mundial de bipolaridad geopolítica por parte de Israel, ya que la existencia y expansión del comunismo a manos de la OLP, fue el argumento para buscar el apoyo armamentista y moral de EE.UU (2), país que consideraba que las aspiraciones de autodeterminación de los palestinos debían ser dejadas de lado, ya que por más moderado que fuera el gobierno, sería un ente desestabilizador de la región debido a la “amenaza soviética” y la posible colaboración entre ambos. Por tanto, la primera justificación era “el legitimo acto de autodefensa” y de pasada acabar con la expansión del comunismo en el Mundo Árabe, ya que, Israel señaló a los medios de comunicación que en el Líbano se encontraban “2.000 terroristas árabes”.
En estrecha relación con los argumentos están los objetivos de la invasión, los cuales buscaban acabar con la OLP, es decir, eliminar a los fedaiyines, a las figuras emblemáticas de la OLP y por ende, acabar con la única figura política, fuertemente organizada en aquellos años, que reivindicaba la nación Palestina y buscaba el retorno de un pueblo transformado en vagabundo. Y de pasada, por supuesto dividir a la sociedad libanesa instalando un gobierno cristiano instrumental a los intereses de Israel. El tema es que afortunadamente fracasaron en ambos objetivos, ya que el fin geopolítico estratégico de anular a la organización nacionalista Palestina, orientado con la idea de falta de “espacio vital” del nazi Haushofer (asesor directo de Hitler), significaba dejar el camino libre para las exclusivas ambiciones expansionistas hacia los territorios de la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.
Sin embargo, es a partir de esta incursión bélica desmedida e inhumana que las relaciones entre las potencias con ambición imperial tuvieron un giro significativo, ya que EE.UU. reconoció en su aliado, una salida segura para el control de Cercano Oriente.
Después de meses de destrucción y muerte de población civil en Beirut, se dio paso a una de las tragedias más horrendas de la historia, el ejército Israelí, tras encerrar a la población de los campos de refugiados palestinos bloqueándoles el libre transito, consintieron “la Guernica por vía terrestre”.
Las 36 horas de tortura y muerte que se realizaron en medio de un espectáculo “bárbaro” donde los cantos, los gemidos, la danza, la rabia, la ebriedad, las risas e insultos, fueron validados por la complicidad y organización del vecino bastardo. Para luego ser orquestados bajo una “pieza en silencio” por las potencias occidentales y por la ya tradicional hipocresía de los medios de comunicación que le hicieron y le siguen haciendo “vista gorda” a este “holocausto ignorado”.
Realmente -y esto está más que comprobado-, todos los actos de tortura y fusilamientos que fueron realizados en la Masacre de Chatila y Sabra, fueron hechos en honor al Sionismo mundial y bajo su permiso, ya que, cuando los Kataëb (2) entraron en los campos de refugiados e hicieron “el trabajo sucio” de deshacerse de la población palestina -que como mencionamos arriba, había sido acorralada cobardemente después de la invasión y desastre de Beirut-, ingresaron iluminados por bengalas y tras haber comido y bebido de la mano de quienes les daban el paso para su supuesta venganza (3).
Todo esto tuvo lugar de forma sigilosa (ya que aparentemente los soldados y oficiales del ejército de Israel no escucharon nada) y de esta misma forma es que fue silenciado tras el informe Kahan (4), un informe que intentó ser un ejemplo para las autocracias del Mundo Árabe de aquellos años, para las democracias reemergentes, para las existentes y para las que vendrían en años posteriores tras el desplome de los gobiernos autoritarios y la denominada tercera ola democrática del mundo.
El informe entregado luego de un diagnostico a partir de testimonios de los responsables e involucrados en los acontecimientos, concluyó que Israel tenía una responsabilidad indirecta en los desmedidos actos, lo que se traduce en un lavado de manos de la responsabilidad de los crímenes de guerra cometidos y la delegación de ellos en las fuerzas cristianas de la falange.
Pero la interrogante es: ¿por dónde entraron los asesinos, si se supone que el ejército de Israel había convertido los campos de refugiados en verdaderos ghettos y habían centinelas en cada entrada? Además, el relato de Jean Genet, el cual en este pasaje es un poco amarillista, como dirían los colombianos -los cuales también han experimentado años de genocidio-, nos grafica bastante bien la forma en la que vivían los refugiados, la barbarie y las contradicciones entre los sucesos y las declaraciones de los soldados a cargo de la operación:
… los campamentos palestinos Chatila y Sabra son kilómetros y kilómetros de callejuelas muy estrechas –porque aquí las callejuelas son tan magras, tan esqueléticas, a veces, que dos personas pueden avanzar sólo si uno camina de perfil-, colmadas de escombros, cascotes, ladrillos, harapos multicolores y sucios, y de noche, bajo las bengalas israelíes que iluminaban los campamentos (para iluminarles el camino a los perversos que mataron y torturaron sin oposición balanceada, N. del A.), quince o veinte tiradores, ni siquiera bien armados, no hubieran podido llevar a cabo esta carnicería. Los asesinos tuvieron que ser numerosos, y probablemente escuadras de torturadores que habrían cabezas, aserraban muslos, cortaban brazos, manos, y dedos, arrastraban con una cuerda a agonizantes que obstaculizaban el paso, hombres y mujeres aún con vida, porque la sangre manó mucho tiempo de los cuerpos, a tal punto que no pude saber quién, en el corredor de una casa, había dejado ese riacho de sangre seca, al fondo del corredor donde estaba el charco hasta el umbral en que se perdía en el polvo. ¿Era un palestino? ¿Una mujer?... (5)
Cuando la mala nueva se despacho por los noticieros del mundo, se decía, con claras intenciones de borrar la culpa de los invasores, que musulmanes y cristianos se mataron entre si, y en acto seguido Beguin declaraba en la Knesset: No judíos mataron en masa a no judíos ¿Qué tenemos que ver nosotros en eso? (6). Pero las paradojas terrenales y la certeza de Galeano al hablar de un mundo “Patas Arriba”, las encontramos no tan sólo en este conflicto histórico, si no que en muchos otros, no obstante, lo increíble es que a este tipo, Menajem Beguin, en 1978 (sólo unos cuantos años antes) le fue concedido el Premio Nobel de la Paz. En fin, las idas y vueltas de un mundo dominado por la burguesía y organizado por las potencias hegemónicas bajo un orden y una división del trabajo hechas a su medida.
Para los sobrevivientes de la masacre, la idea de paz, perdió sentido en sus vidas, de echo, luchar por la paz es inadmisible ante tanta agresión, en este sentido es que las respuestas, de cualquier índole o método son validas para dejar en claro que la lucha por la autodeterminación es legitima para un pueblo sometido a los más graves tormentos.
El pueblo palestino hoy se encuentra más que solo, por ejemplo: la gente que habita en Gaza se encuentra bloqueada, tanto por tierra como por mar, lo que se traduce en que no pueden recibir ayuda de ningún tipo, ni comida ni materiales para reconstruir sus casas. Sólo algunos grupos de activistas han logrado cruzar la rabiosa vigilancia marítima y han entregado apoyo moral a los sobrevivientes que aún resisten en la Franja de Gaza. E ahí el sentido más hondo de nuestras palabras, es el llamado a nuestras conciencias y acciones, a nuestras posibilidades concretas como personas que repudiamos el sufrimiento humano bajo cualquier perspectiva y que luchamos por la total liberación humana.
Llamamos a reivindicar en cualquier parte del mundo el legítimo derecho del pueblo palestino a responder ante las agresiones bélicas y sicológicas de un “niño que experimenta con constantes juguetes nuevos y que se aprovecha de estar siendo mimado por su padre”.
Hoy no le tememos al chantaje torpe de ser tildados de antisemitas, al contrario, respetamos a un pueblo que ha sabido luchar, así como también respetamos a los que se dicen de confesión judía o de cualquier otra religión. Pero así como somos anticapitalistas, también somos antisionistas, luchamos por la destrucción del Estado y creemos firmemente en que el Estado genocida de Israel algún día caerá por su propio peso. A lo mejor estas últimas palabras no colaboran demasiado en “la causa palestina”, e incluso pueden ser siembra para cosechar un mayor odio de parte del sionismo, pero no podemos permanecer más en silencio, ya que este es cómplice, ni tampoco podemos seguir guardándonos el dolor, a tirar to’o pa’ fuera y gritar con toda la fuerza: palestina libre, carajo!!!
Horacio Vergara Tello.
Primavera 2009.
(1) Sobre el genocidio, entendido como el asesinato sistemático y el paralelismo entre lo que hoy vive el pueblo palestino a manos de su vecino y lo que vivieron los europeos judíos con su exterminador nazi, ver: Arnold J. Toynbee. Estudios de la Historia. Emece Eds. B. Aires, 1951. Tomo IX. Primera parte. Págs. 257/8.
(2) Incluso varios relatos publicados en la década del 70 en inglés poseen bastante información sobre la política antisoviética de Kissinger, asesor de Seguridad Nacional del presidente Nixon. Debemos destacar que diversos de los elementos o premisas fundamentales de la política estratégica del “país del norte”, creados en aquellos años por Kissinger, son los cimientos de la actual relación con el conflicto de oriente medio, por ejemplo uno de ellos es la creciente ayuda militar entregada. Ver: Nadav Safran. Israel: The embattled ally. Cambridge. M.A. Belknap Press. 1978. Págs. 450-456; William Quandt. Decade of decisions: American policy Howard the Arab-Israeli conflicts, 1967-1976. Berkeley. University of California Press. 1977. Págs. 105-127; Marvin Kalb y Bernard Kalb. Kissinger. New York Dell, 1974. Págs. 226-241.
(3) Partido títere de los intereses del Estado de Israel, es el principal partido de la derecha cristiana (ojo, cristiana no musulmana) maronita en el Líbano, fue fundado por Pierre Gemayel en 1936. También se le conoce como los falangistas.
(4) Todo esto es graficado en el film: “Vals con Bashir”, del director Ari Folman. La escena que da el titulo a la película demuestra -según nuestra visión- la psique de una persona cooptada por el sionismo, o, que incluso probablemente está de forma inconciente a su servicio. Este pasaje de la película es cuando un soldado israelí dispara de forma vehemente a imágenes del rostro de Bashir Gemayel (hijo del fundador del partido falangista), primer ministro del Líbano y que fue asesinado días posteriores a su elección por el Servicio de Inteligencia del Estado de Israel y, que estos, quisieron hacer pasar como un acto del terrorismo palestino, e ahí las causas de la venganza.
(5) Informe elaborado en 1983 por una comisión de jueces israelíes y encomendado por el gobierno de Israel para investigar los sucesos, responsables y elementos que tuvieran relación con las masacres de refugiados palestinos y civiles libaneses en los campamentos Sabra y Chatila. Los fragmentos más destacados del informe se pueden encontrar en: Palestina el holocausto ignorado. Compilación de Saad Chedid. Ed. Canaán. Buenos Aires, 2004. Págs. 105-159.Y el texto íntegro del Informe esta publicado en: La semana Publicaciones, Ltda., Jerusalén, 1983 [CSCA].
(6) Cuatro horas en Chatila. Jean Genet. El texto describe el horror de la masacre con hermosos pasajes literarios, con bellos gestos de los actores con los que el autor comparte y en general posee una belleza que conmueve incluso a los de pecho más frío. Disponible en: www.nodo50.org/csca/palestina/genet/jean-genet.pdf
(7) Intervención del primer ministro israelí de aquel entonces, con fecha el 22 de septiembre de 1982, en la Knesset (parlamento), Jerusalén.