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“En Forma De Despedida – Síntesis Sobre La Vida y La Obra De Edgar Rodrigues”

category brazil/guyana/suriname/fguiana | anarchist movement | opinion/analysis author Tuesday June 16, 2009 22:12author by Marcolino Jeremias Report this post to the editors

Edgar Rodrigues falleció en la noche de 14 de mayo de 2009 (jueves), en su residencia, en el barrio del Meier (Rio de Janeiro), debido una parada respiratoria. Deja esposa/mujer, hijos, nietos, una vasta obra anarquista para ser estudiada y un grande ejemplo para ser seguido.

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Antônio Francisco Correia, que utilizaba el pseudónimo de Edgar Rodrigues, nació en Angeiras, al norte de la ciudad de Matosinhos, distrito del Porto (Portugal), en el día 12 de marzo de 1921, hijo de Manuel Francisco Correia y Albina da Silva Santos.

Su padre era militante anarco-sindicalista y participaba del “Sindicato de las Cuatro Artes”, filiado a la Confederación General del Trabajo (C.G.T.) y a la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T.), envolvendo varios oficios de la albañilería de Matosinhos. Sus primos, Armindo da Silva Sarilho y Manuel Sarilho, también pertenecían al Sindicato.

En el final de 1933, ese Sindicato fue forzado a cerrar su sede oficial por causa de la represión de la dictadura militar comandada por Antônio Oliveira Salazar. Parte de su acervo cultural fue guardado en la casa de la familia de Manuel Francisco Correia, donde también pasó a realizarse reuniones nocturnas de su adminstración clandestinamente. Lo chico Antônio Francisco Correia, atrás de la puerta, escuchaba com mucha curiosidad todo lo que era conversado en las reuniones.

En 1936, la Policía de Vigilancia y Defensa del Estado (P.V.D.E., después P.I.D.E.) invadió de madrugada la moradía de Manuel Francisco Correia y lo prendió.

Antônio Francisco Correia fue muchas veces visitar su padre en el presidio de la policía política, durante las diez semanas que el estuvo preso, sin ningún proceso o juzgamiento. Cuando Manuel Francisco Correia fue suelto, fue punido una vez más al ser desempleado de su trabajo, lo que hubo la familia pasar por una situación económica mucho difícil.

Dos años después, Correia (como era llamado por los más prójimos) escribió su primero artículo para el diario “Primero de Enero” (Porto), pero no fue publicado por causa de la censura. En la misma época, ya había empezado a escribir las minutas que formaría su primero libro.

En lo día 1º de mayo de 1939, Antônio Francisco Correia y algunos amigos faltan al trabajo como forma de protesto (en eses años era prohibido manifestarse en el 1º de mayo) y reunense para reafirmar las origenes anarquistas de la data, que es um marco universal.

En 1º de marzo de 1940, filiase al Grupo Dramático Flor de la Mocedad (teatro amador), de Santa Cruz Bispo, município de Matosinhos, donde conoce Ondina dos Anjos da Costa Santos, que fue su compañera por toda la vida. También hizo parte de lo directorio del Grupo Dramático Alegres de Perafita, donde conoció el histórico militante anarquista José Marques da Costa.

En septiembre de 1946, lo anarquista Luis Joaquim Portela y más cinco presos políticos escapan de la Fortaleza de Peniche. Dos años después, Antônio Francisco Correia conoce personalmente Luis Portela[1] en la clandestinidad y ayuda el compañero a obtener documentación falsa, pero, debido una delación Luis Joaquim Portela es preso nuevamente.[2]

En lo día 19 de julio de 1951, Antônio Francisco Correia conoce personalmente el notorio escritor anticlerical Tomás da Fonseca y, en el día siguiente, para fugarse de la persecución política de la dictadura portuguesa, embarca para el Brasil.

Así que llegó al Rio de Janeiro, conoció los compañeros: Roberto das Neves, Manuel Perez, Giacomo Bottino, Ida Bottino, Germinal Bottino, Pascoal Gravina, José Romero, Ondina Romero, Angelina Soares, Diamantino Augusto, José Oiticica, João Peres Bouças, Carolina Peres, Ideal Peres, Afonso Vieira y otros...

A pedido de los dos últimos, entregó un texto de su autoria, sobre la dictadura en Portugal, que fue publicado en el periódico anarquista Acción Directa[3] y luego estaba participando del grupo editor del mismo. Enseguida, con la ayuda de compañeros como Enio Cardoso, Domingos Rojas y Benjamim Cano Ruiz (entre otros) pasó a publicar también textos en la prensa libertaria internacional y adoptó lo pseudónimo de Edgar Rodrigues.[4]

Entre los días 9 y 11 de febrero de 1953, participó de un encuentro anarquista brasileño, en la residencia de José Oiticica, donde conoció otros militantes ácratas que actuaban en São Paulo: Edgard Leuenroth, Adelino Tavares de Pinho, Lucca Gabriel, Osvaldo Salgueiro y otros... En ese período también conoció personalmente el escritor y periodista español Victor Garcia (Tomás-Germinal Gracia Ibars), lo poeta y escritor rumano Eugen Relgis y lo compañero paraguayo Ceríaco Duarte.

Publicó su primero libro “En La Inquisición Del Salazar” en mayo de 1957, por la Editora Germinal, de Roberto das Neves. Tornóse miembro de la Sociedad Naturista Amigos de Nuestra Chacra (S.N.A.N.C.)[5].

En 7 de marzo de 1958, por iniciativa del Grupo Libertario Fabio Luz[6], fue fundado el Centro de Estudios Profesor José Oiticica (C.E.P.J.O.), en homenaje al recién-fallecido José Oiticica (22-07-1882 – 30-06-1957), con el propósito de continuar la prolifera obra del valeroso compañero. Lo grupo que firmó la acta de fundación del C.E.P.J.O. era compuesta por: Edgar Rodrigues, Afonso Alves Vieira, Ideal Peres, Esther de Oliveira Redes, Seraphim Porto, Manuel dos Santos Ramos, Francisco de Magalhães Viotti, Germinal Bottino, Fernando Gonçalves da Silva, Pedro Gonçalves dos Santos, Roberto Barreto Pedroso das Neves, Enio Cardoso y Raul Vital (Atayde da Silva Dias).

Entre las actividades del C.E.P.J.O., constaba conferencias, cursos y lecturas comentadas sobre arte, política, historia, vegetarianismo, psicología, teatro, cinema, literatura, geografía, sociología y anarquismo. Las invitaciones para las actividades eran hechas en la prensa diaria. El Centro también promovió, en conjunto con otros grupos, comícios del movimiento estudiantil y una campaña por la liberación y asilo político de lo español anarquista José Comin Pardillos.

Otra iniciativa del C.E.P.J.O. fue la creación de la Editora Mundo Libre que publicó los siguientes libros anarquistas: “Lo Retrato De La Dictadura Portuguesa” de Edgar Rodrigues (1962), “La Doctrina Anarquista Al Alcance De Todos” de José Oiticica (2ª Edición – 1963), “Anarquismo – Ruta de Liberación Social” de Edgard Leuenroth (1963), “El Humanismo Libertario y La Ciencia Moderna” de Piotr Kropotkin (1964) y “Errones y Contradicciones Del Marxismo” de Varlan Tcherkesoff (1964).

El Centro de Estudios Profesor José Oiticica tuvo una actuación anarquista durante doce años (cinco de ellos bajo la represión de la dictadura militar brasileña, 1964-1985), hasta ser invadido, asaltado y cerrado por las fuerzas armadas[7] las prisiones empezaron en el día 8, y continuaron en los días 9, 10, 15 y 21 de octubre de 1969.

Entre los presos, acusados y denunciados estaban: Edgar Rodrigues, Pietro Michele Stefano Ferrua, Ideal Peres, Antonio Costa, Fernando Gonçalves da Silva, Manoel dos Santos Ramos, Paulo Fernandes da Silva, Roberto Barreto Pedroso das Neves, Eli Briareu de Oliveira, Mário Rogério Nogueira Pinto, Antonio Rui Nogueira Pinto, Maria Arminda Sol e Silva, Antonio da Silva Costa, Elisa da Silva Costa, Roberto da Silva Costa y Carlos Alberto da Silva. Fueron impronunciados: Michelangelo Privitera y Esther de Oliveira Redes.[8]

Militantes anarquistas anónimos (por la conyuntura política de la época) de São Paulo y de otras partes del Brasil contribuieron financieramente con los gastos judiciales, en una grande demostración de solidaridad libertaria. Lo proceso duró hasta 30 de noviembre de 1971.

En lo mismo período en que fue víctima de ese proceso militar, Edgar Rodrigues inició, en una actitud pionera, la publicación de libros rescatando la historia del movimiento anarquista en Brasil[9], y posteriormente, la historia del movimiento libertario portugués.[10]

Edgar Rodrigues escribió 62 libros (entre 1957-2007), publicados sobretodo en Brasil y en Portugal, pero, también en Italia, Venezuela y Inglatera (algunos en la tercera edición).

Por vuelta de 1976, participó junto con la compañera Elvira Boni, de la película documental “El Sueño No Acabó” (sobre el teatro anarquista en Brasil), de Cláudio Khans, rodado algunas veces en la televisión y en eventos libertarios.

Colaboró con el periódico anarquista “El Enemigo Del Rey” mientras él existió (1977-1988) y también escribió más de 1760 artículos en la prensa de 15 países, entre ellos: Voluntad (Uruguay), Solidariedad Obrera (Francia), La Batalla (Portugal), El Libertario (Cuba), Tierra y Libertad (Méjico/España), El Sol (Cuesta Rica), C.N.T. (Francia), La Protesta (Argentina), Solidaridad Gastronómica (Cuba), L’Adunata Dei Refrattari (Estados Unidos), Ruta (Venezuela), Reconstruir (Argentina), Voz Anarquista (Portugal), El Libertario (Venezuela) y muchos otros.

Entre abril-mayo de 1986, participó del congreso por la reorganización de la Confederación Obrera Brasileña (C.O.B.), en la sede del Centro de Cultura Social de São Paulo, en la calle Rubino de Oliveira, número 85, Brás.

En 21 de agosto de 1986, fue un de los socios en la fundación del archivo Círculo Alfa de Estudios Históricos (C.A.E.H.), juntamente con: Nito Lemos Reis, Antonio Martinez, José Carlos Orsi Morel, Jaime Cubero, Francisco Cuberos, Felix Gil Herrera, Liberto Lemos Reis, Fernando Gonçalves da Silva y Ideal Peres.[11]

En ese archivo dejó buena parte de los materiales de estudio (libros, periódicos, fotografías, cartas, actas, memorias manuscritas y demás documentos, muchos copias únicas) que reunió durante toda una vida aplicada al rescate de la trayectoria de las actividades anarquistas en Brasil y en el mundo. Consiguió todo ese acervo visitando viejos compañeros anarquistas, convenciendo ellos a escribieren sus memorias, entrevistando ellos, teniendo correspondencia con ellos, comprando y adquirindo donativos de estos materiales con militantes históricos del movimiento (de nuevo en una iniciativa pionera para aquel entonces), como: Joaquim Fernandes, Manuel Lopes, Luís Saturnino, Manuel Perez, Ideal Peres, José Marques da Costa, José Francisco dos Passos, João Perdigão Gutierrez, Manuel Marques Bastos, Pedro Catallo, João Navarro, Adriano Botelho, Elias Iltchenco entre otros...[12]

No obstante, lo sufrido esfuerzo de Edgar Rodrigues para adquirir esos materiales y todos los riesgos que enfrentó durante la dictadura militar para preservar esos documentos, los miembros del Círculo Alfa de Estudios Históricos, en la persona de José Carlos Orsi Morel, trocó las cerraduras del inmóvil del archivo, localizado en la calle Gonçalves Dias, número 220, en el barrio del Brás (São Paulo), impedindo que Edgar Rodrigues tuviese acceso al archivo, para enseguida, en una maniobra obscura, expulsar ello de la asociación sin derecho a defensa (en una reunión sin la presencia de Edgar Rodrigues), demostrando una actitud completamente antagónica con los principios anarquistas y los conceptos básicos de la justicia.

En abril de 2002, Rute Coelho Zendron hizo “Un Estudio Sobre Edgar Rodrigues” por la universidad brasileña P.U.C., que viró una interesante película documental sobre la vida y la obra de Edgar Rodrigues[13].

Edgar Rodrigues falleció en la noche de 14 de mayo de 2009 (jueves), en su residencia, en el barrio del Meier (Rio de Janeiro), debido una parada respiratoria. Deja esposa/mujer, hijos, nietos, una vasta obra anarquista para ser estudiada y un grande ejemplo para ser seguido.

Marcolino Jeremias






[1] Ambos tenían trocado correspondencia entre 1932-1937, mientras Luis Joaquim Portela estaba preso.

[2] En 10 de septiembre de 1952.

[3] “Habla Un Obrero Português” fue el primero artículo publicado por Antônio Francisco Correia, el texto salió en el periódico Acción Directa (Rio de Janeiro), número 80, en mayo/junio de 1952.

[4] Antônio Francisco Correia también llegó a escribir usando pseudónimos como Varlin, Zola y otros...

[5] La Sociedad Naturista Amigos de Nuestra Chacra fue registrada en 9 de noviembre de 1939, y el grupo que inició su trabajo de construcción era compuesto por: Germinal Leuenroth, Nicola D’Albenzio, Virgilio Dall’Oca, Justino Salgueiro, Salvador Arrebola, Antônio Castro, João Rojo, Benedito Romano, José Oliva Castillo, Roque Branco, Antônio Valverde, Cecílio Dias Lopes y Lucca Gabriel. La Nuestra Chacra/Nuestro Sitio fue una iniciativa esencial para la reorganización del movimiento anarquista en Brasil, después del final de la dictadura de Getúlio Vargas (1930-1945), y fue escenário de importantes congresos y encuentros libertários entre 1948 hasta el final de los años sesenta.

[6] El Grupo Libertario Fabio Luz (después Grupo de Acción Libertaria) formado por militantes como: Edgar Rodrigues, Seraphim Porto, Enio Cardoso, Roberto das Neves y Afonso Vieira, existió entre la muerte de José Oiticica y la fundación del Centro de Estudios Profesor José Oiticica. Después de la fundación del Centro, lo grupo Libertario fue absorbido por el C.E.P.J.O.

[7] Los militares también invadieron moradías, escritorios profesionales, la Editora Germinal y robaron centenas de objetos.

[8] Edgar Rodrigues ayudó a esconder Esther de Oliveira Redes en un sitio en Jacarepaguá (Rio de Janeiro) y con una permuta de servicios “compró” lo impronunciamiento de ella y retiró muchos documentos del proceso que poderían comprometer otros compañeros y compañeras.

[9] Entre los libros clásicos de Edgar Rodrigues que rescatan la historia del movimiento anarquista en Brasil, estan: “Socialismo y Sindicalismo en Brasil” (1675-1913) de 1969, “Nacionalismo y Cultura Social” (1913-1922) de 1972, “Trabajo y Conflicto” (1900-1935) de 1977 y “Nuevos Rumbos – Pesquisa Social” (1922-1946) de 1978.

[10] Los principales libros de Edgar Rodrigues que rehacen la trayectoria de los anarquistas en Portugal, son: “El Despertar Obrero En Portugal” (1834-1911) de 1980, “Los Anarquistas y Los Sindicatos En Portugal” (1911-1922) de 1981, “La Resistencia Anarco-Sindicalista A La Dictadura” (1922-1939) de 1981 y “La Oposición Libertaria En Portugal” (1939-1974) de 1982.

[11] Esther de Oliveira Redes no firmó la acta de fundación del C.A.E.H., pero estuvo en las reuniones y contribuyó para la manutención del archivo hasta comunicar su desligamiento de lo mismo.

[12] Consiguió con Sônia Oiticica, por ejemplo, cartas de cuando su padre José Oiticica, estuvo recluso en el presidio de Ilha Rasa (Rio de Janeiro) entre 1924-1925.

[13] Otros estudios académicos sobre Edgar Rodrigues fueron hechos, entre ellos constan: la tesis “Edgar Rodrigues: I Tempi e Le Opere” de Marco Mazzeo, universidad de Nápoles/Italia (2005) y el trabajo de posdoctorado (monografía) “La Siembra De Ideas – Edgar Rodrigues, Una Vida Aplicada A La Memoria Anarquista”, de Anna Gicelle Garcia Alaniz, para la univerdidad de educación de la Unicamp (2008).

author by Anarcoagropublication date Thu Sep 03, 2009 08:38Report this post to the editors

Argumentos concisos aguardam o leitor no texto abaixo:

CARTA ABERTA Círculo Alfa de Estudos Históricos – Maio 2009

O Círculo Alfa de Estudos Históricos - também conhecido como Grupo Projeção – através desta se dirige aos grupos e indivíduos que possam se interessar, para se posicionar sobre uma série de boatos, notícias torcidas e informações parciais e equivocadas que vem sendo divulgadas e apregoadas de forma errônea, – não se sabendo se por ingenuidade desinformada ou má intenção - notícias estas referentes ao episódio do desligamento de um de seus sócios. Com isso em vista, expõe: O Círculo Alfa de Estudos Históricos (CAEH) é uma entidade jurídica, que foi regularmente constituída em 21 de Agosto de 1986; o grupo que o fundou, contudo, existia e agia bem antes disto, pois começou a reunir-se regularmente já em 1972, visando atividades e propaganda libertárias, nas difíceis condições políticas de então. A fundação do CAEH, portanto, não foi nem a primeira, nem a única, nem a última atividade deste grupo, que sempre trabalhou firmemente, na medida completa de suas modestas forças, pela reorganização e pelo desenvolvimento do movimento libertário no Brasil: não cabe aqui, é claro, historiar exaustivamente tais atividades, mas basta que lembremos de fatos como a divulgação e o apoio ao periódico “O Inimigo Do Rei” no Rio e em São Paulo, desde 1977, a intervenção libertária de seus membros nos movimentos sindicais, ambientais e comunitários da época, a organização de debates e conferências sobre temas libertários no Rio e em São Paulo, a colaboração em inúmeros trabalhos acadêmicos sobre a história do anarquismo no Brasil e, “last but not least” o processo de reorganização do Centro de Cultura Social de São Paulo, a partir de 1982, e o apoio a iniciativas similares que se difundiram pelo país inteiro a partir de então, para se ver que não se trata de retórica, nem de ilusões, nem de vaidades esfaimadas ou de pretensões pontificais, mas de simples e ricos fatos. Não se pode assim menosprezar o papel de primeira plana desempenhado por homens como Jaime Cubero, Ideal Peres, Antonio Martinez, dentre os mortos e de Francisco Cuberos felizmente dentre os vivos, na reorganização e no desenvolvimento do movimento anarquista brasileiro nos últimos trinta e cinco anos: pois bem, todos estes homens fizeram ou fazem parte do Grupo Projeção e todos eles foram ou são membros do CAEH.

Na sua ata de fundação consta como sendo 10 (dez) os sócios fundadores originais do CAEH. A sua primeira Comissão Administrativa era composta por Jaime Cubero (Secretário Geral), José Carlos Orsi Morel (Secretário de Atas) e Antonio Martinez (Tesoureiro).
O cidadão Antonio Francisco Correa, conhecido igualmente como Edgar Rodrigues (ER), foi um sócio fundador original.
Desde a sua fundação, segundo as determinações estatutárias e com a anuência total dos seus sócios, foram admitidos e promovidos à categoria de sócios fundadores mais três indivíduos, até a presente data1. O objetivo do CAEH é a preservação e a divulgação da memória do movimento anarquista brasileiro, considerada não como relíquia a ser venerada, nem como capital cultural a ser usufruído ou remunerado, mas sim como um instrumento de reflexão e de luta. O seu acervo é composto por livros, periódicos e documentos, oriundos de extensa e valiosa contribuição de militantes libertários, cujo precursor foi Edgar Leuenroth. Todos os sócios do CAEH contribuíram e contribuem para a aumento e conservação do acervo, existindo, por exemplo, o Fundo Jaime Cubero, Fundo José Carlos Orsi Morel, Fundo Liberto Lemos Reis, Fundo Ideal Peres, dentre outros: Jaime Cubero, por exemplo, contribuiu com mais de duas mil peças para o acervo, entre livros, opúsculos e documentação pessoal; Marcelo Guimarães da Silva Lima, atual sócio contribuinte, com mais de quinhentas. Muitos velhos e bons companheiros, como João Rojo, Eduardo Peralta, Carlo Aldighieri, Antonio Ruiz, entre muitos outros, mesmo não pertencendo ao Grupo Projeção e ao CAEH, a nós confiaram seus acervos particulares, ou realizaram doações e/ou contribuíram materialmente para a nossa iniciativa e mais recentemente, outros em condição semelhante, também contribuíram e tão grande confiança assim depositada, nós sempre a consideramos como uma alta herança a ser honrada pelo trabalho sério e coerente. A última grande contribuição pessoal ao acervo foi a doação do então sócio contribuinte Parmênides Cuberos Martinez, de livros e materiais adquiridos na Europa, em 2002, dentre os quais se pode citar os fac-símiles do “Journal Officiel” da Comuna de Paris, bem como alguns títulos importantes da mais recente edição francesa das obras completas de Proudhon e a mais recente tradução francesa das obras completas de Stirner.
1 Na ação jurídica promovida pelo cidadão Antonio Francisco Correa (ER) datada de 03 de Julho de 2008 contra a CAEH, o autor afirma, na pág. 3 que “...restarem apenas três sócios fundadores vivos, dentre eles o autor...”, e pág. 15 “...ressaltando-se ainda que duas pessoas que o assinaram (Paulo Henrique Netto de Alcântara e Cid Gabriel) não são sócios-fundadores...”. Ora, na entrevista à Letra Livre n° 46 pág 10 o referido cidadão declarou: “...Para se suprir os que se foram em datas diferentes, elevamos a fundadores Paulo Henrique e Cid Gabriel...”. O porquê da contradição só o autor de ambos as falas pode esclarecer.
Além disso, sempre foi política do CAEH a aquisição de títulos de interesse, publicados por editoras comerciais, nacionais ou estrangeiras, e todos os seus membros sempre se empenharam nisso ofertando ao fundo geral da entidade as peças que assim adquiriam, muitas vezes declinando do direito de verem sua doação pessoal devidamente registrada. O CAEH funciona regularmente até os dias de hoje, como assim atestam as suas atas internas. As suas últimas contribuições à divulgação da cultura e história libertária foram:

i. Completa digitalização de toda a coleção do periódico A PLEBE e cessão destes arquivos à UNICAMP, através do Arquivo Edgar Leuenroth (2008/2009)2;

ii. Cessão de material raro digitalizado (fotografias, manuscritos) de Edgar Leuenroth para a Profª Christina Lopreatto (Universidade Federal de Uberlândia) para fins de pesquisa e documentação histórica (2008);

2 Note o leitor que, neste processo, ao que consta, não foi digitalizada nenhuma ratazana. O motivo desta nota de rodapé será esclarecido ao longo da carta.
Portanto é falaciosa a informação, insistentemente propalada, de que o CAEH que é uma entidade anacrônica ou esquizofrênica, que se nega a divulgar o seu acervo. A inversa, porém, é verdadeira: o CAEH se nega e se negará sempre a divulgar o seu acervo às pessoas que sejam esquizofrênicas, paranóides ou mitômanas, ou que visem apenas promoção ou lucro pessoal com documentos libertários. Ademais, sendo o CAEH, como o é, uma entidade autônoma, mantida única e exclusivamente pelo esforço de seus membros, funcionando regular e autogestionáriamente, por meio estatutos livremente elaborados e aceitos por seus membros, ele se vê no mais pleno direito de deliberar livre e soberanamente sobre os negócios concernentes à sua economia interna e de dar ou não dar parte a terceiros de suas deliberações ou de atender ou não atender solicitações de outrem, como bem lhe aprouver. Ressalte-se igualmente que, desde a sua fundação em 1986 até data recente, que poderia ser preliminarmente fixada em 2004/05, o CAEH não apenas coexistiu, mas igualmente colaborou e cooperou harmonicamente com várias instâncias e entidades do movimento libertário local e internacional e participou de muitos eventos patrocinados pelos libertários - brasileiros ou não - sem que nunca, no decorrer de quase duas décadas, se erguessem contra ele as quizílias infames que ultimamente se ergueram.
O leitor dotado de um mínimo de curiosidade científica, talvez pergunte porque. Historiemos, pois, alguns fatos que lançarão luz sobre estas questões. As querelas acima mencionadas, embora a elas não faltassem precedentes, rebentaram com mais vigor a partir da exclusão do cidadão Antônio Francisco Correia dos quadros do CAEH, tal como unanimemente decidida por Assembléia Geral da entidade, realizada em 19 de novembro de 2007. Quais seriam os motivos de tal deliberação? Em 2007, na revista Letra Livre n° 46, é publicada a segunda parte da entrevista com o cidadão Edgar Rodrigues. Neste mesmo ano, é publicado pela Editora Opúsculo Libertário (Guarujá-SP) o livro “Lembranças Incompletas” do mesmo Edgar Rodrigues. Na orelha do livro, um dos revisores, Sr. Marcolino Jeremias escreve que “...Em Lembranças Incompletas, o único compromisso de Edgar Rodrigues é com a verdade, nada mais que a verdade!!!!...” Analisemos tal afirmação. Neste mesmo ano de 2007, dois dos sócios recebem uma carta do Sr. Marcolino Jeremias, contendo em anexo uma procuração registrada em cartório por Antonio Francisco Correa (ER), outorgando ao Sr. Marcolino Jeremias poderes equivalentes aos de sócio fundador para representá-lo em todos os atos relativos ao CAEH. Registre-se que o Sr. Marcolino foi e é uma figura totalmente estranha ao CAEH e que, na mesma ocasião foi entregue uma carta-proposta de realização de uma Assembléia Geral Extraordinária da entidade, com pauta pré definida, carta esta assinada pelo próprio Sr. Jeremias. Tal atitude contrasta severamente não apenas com a letra dos estatutos livremente aceitos que nos regem, como também com o espírito de trabalho da entidade, tal como fixado por inúmeras atas e resoluções de assembléias e reuniões. Seria o mesmo que, por qualquer razão, um outro sócio do CAEH fosse a cartório e fizesse uma procuração, concedendo poderes semelhantes ao Sr. Erasmo Dias ou então ao Padre Marcelo Rossi. É isto libertário? É isto aceitável? Registre-se ainda que, em Ata de Assembléia da entidade Centro de Cultura Social de São Paulo (CCS-SP), datada de 08 de Março de 2008, item 6, assuntos gerais, lê-se: “...Marcolino colocou que se deve forçar a abertura do arquivo e a dissolução do Círculo Alfa de Estudos...”. Seriam de fato nobres as intenções deste senhor quanto ao CAEH, se algum vínculo com este tivesse.
Por atitudes como a acima descrita e por afirmações (detalhadas a seguir) contidas na entrevista, no livro e por outras situações o CAEH
decidiu convocar uma assembléia para a data de 19 de Novembro de 2007. Convocado regularmente, o cidadão Antonio Francisco Correa (ER) não compareceu. Nesta assembléia, baseados nos seus estatutos, os sócios deliberaram por unanimidade a sua exclusão do CAEH. A seguir são citados excertos da entrevista e do livro do cidadão Antonio Francisco Correa que ilustram a gravidade e baixeza de suas declarações: note-se que são colhidos em documentos publicados de facílimo acesso nos meios libertários brasileiros e ao público em geral. Como não só o CAEH foi homenageado, elencamos abaixo as suas afirmações sobre pessoas que também merecem todo o nosso respeito e solidariedade, bem como são igualmente respeitadas por de larga parcela do movimento libertário brasileiro. E desde já cabe a pergunta: será que todos estariam errados e só seria o cidadão Antonio Francisco Correa o único correto? Seria ele o único paladino, o único impoluto militante do anarquismo brasileiro e todos os outros vis aproveitadores? Denominar-se-á LL46 as afirmações extraídas da entrevista à revista Letra Livre número 46 de 2007 e LI os excertos extraídos do livro Lembranças Incompletas. Contra a CAEH e seus sócios:
“...Coleciono conhecimentos de poucos procedimentos desonestos entre anarquistas, sendo o mais gritante o caso do Círculo Alfa de Estudos Históricos: como este não soube de nenhum dos meios anarquistas!!!!...” (LI pág 532)3.
3 Quais seriam tais procedimentos, quem, como e quando o autor não diz. 4 Maiúsculas no original. 5 A alegação de não contribuição e apropriação cabe ao autor provar. 6 Mais uma vez, as provas não são dadas em apoio à alegação! Por quê?
“... Hoje, 2006-2007, os poucos sobreviventes, correm o risco iminente do acervo ser DEVORADO PELAS RATAZANAS e/ou do José Carlos Orsi Morel se tornar seu dono!!!...” (LI pág 499)4.
“... E pior, hoje (2006-2007), José Carlos Orsi Morel que não doou nada, tenta apoderar-se do acervo...” (LI 563, nota de rodapé 222)5.
“... E um certo trio passou a presidir as convocações: as reuniões só aconteciam por decisão de Ideal Peres, Jaime Cubero e José Carlos Orsi Morel...” (LI pág 500)6.
As suas alegações sobre Ideal Peres7, mereceriam um estudo especial, que faria as delícias do psicanalista, do talento analítico de um
7 Ideal Peres faleceu em Agosto de 1995. Não consta, salvo engano de nossa parte, em nenhum dos escritos publicados pelo cidadão Antonio Francisco Correa, anteriores a tal data, nenhuma referência crítica ao Ideal. Ao que tudo indica, parece que preferiu fazê-lo após a sua morte. 8 Maiúsculas no original. 9 Afirmação totalmente falsa: no Grupo Projeção, nenhum documento é descartado pela mera apreciação individual! Tais decisões nunca foram tomadas isoladamente e nunca por critérios unicamente pessoais...
Balzac, e de outros pintores de rincões obscuros da alma humana, mas que aqui não pode caber, citemos: “...Quanto ao anarquista Ideal Peres, penso que só queria intrigar...” (LI pág 460).
“...Ideal Peres tirava efetivamente férias do seu serviço (I.N.S.S) uma vez por ano, e ia gozá-las em diferentes estados do Brasil e até em Buenos Aires. Quando voltava das férias, na reunião seguinte, clandestina ou em NOSSO SÍTIO, informava sempre aos companheiros eventuais encontros. Isso não é o MESMO que se dizer que foi um viajante do anarquismo...” (LI pág 563)8. “...[pessoa] enigmática e com fortes alternâncias de comportamento...” (LI pág 564).
“...Ideal Peres passou a ir ao arquivo [CAEH] e, por sua conta e entendimento, sem ouvir opinião dos demais companheiros, começou a jogar no lixo escritos (que não eram seus, claro) e não lhe agradavam...” (LI pág 500)9. A seqüência de acusações direcionadas a esse militante em particular, pede um espaço maior para a resposta, se pesarmos a vilania com que essas afirmações foram lançadas sob o pretexto de registro histórico. Que nos sejam permitidos alguns comentários: a)- Ideal Peres em todas as suas viagens, pessoais ou não, buscava contatar militância anarquista onde quer que estivesse. Isso é militância, difícil de entender mais muito fácil de se invejar; b)- Parece-nos óbvio que aos anarquistas seja permitido gozar de suas férias anuais, conquistas penosas do movimento anarco-sindicalista e não um luxo supérfluo ou dádiva dos dominadores. Podem, ademais, usufruí-las como quiserem: em casa, em Belfort Roxo, em Paris, em Katmandu ou em Alfa-Centauri, se a tão longe conseguirem chegar. Podem igualmente gozá-las da maneira que quiserem, lendo, dormindo, fazendo sexo ou militância política;
c)- O que está em jogo aqui, é o como Ideal empregava as suas férias e seus ócios, porque sempre ganhou a vida como assalariado e – assim como
muitíssimos militantes anarquistas – não possuía cabedais que lhe permitissem viver única e exclusivamente para a militância; d)- Estas férias e ócios, Ideal os dedicava um pouco ao descanso e muito à militância política; o fato em si é indisputável e os exemplos dele seriam multidão; pincemos alguns: foi ele quem abriu inicialmente o contato com Ricardo Liper, em Salvador, visitando-o várias vezes; a partir destes contactos foi articulada uma importantíssima reunião, no Carnaval de 1977 em Nosso Sítio, amplamente representativa, na qual se deliberou transformar o “Inimigo do Rei” em um órgão de amplitude nacional; este foi o evento mais importante da história recente do anarquismo no Brasil, pois permitiu que se abrisse uma nova fase em seu desenvolvimento e lhe injetou muito sangue novo; não seria exagero afirmar que 70% do que hoje ocorre no Brasil, em termos de anarquismo, foi conseqüência direta ou indireta desta deliberação tomada em 1977 (são os fatos, e não as teorias apenas, que movem a história); Ricardo Liper, Tony Pacheco, Eduardo Nunes e outros companheiros estão por aí, bem vivos, para confirmar; foi Ideal também quem abriu contactos em Fortaleza, em João Pessoa, em Belém do Pará e em muitas outras cidades. Ideal, durante quase vinte anos, foi o principal elo de ligação entre os grupos de São Paulo e do Rio: vinha muito mais a S. Paulo do que nós íamos ao Rio – duas vezes ao mês, mais ou menos, ocasião que aproveitávamos para trabalhar a documentação do Projeção, estudar (foi ele, por exemplo, quem nos apresentou, em 1973, a obra de Pierre Clastres, antropólogo libertário), discutir política e trabalhar (carpir, plantar, construir cisternas, etc.) em Nosso Sítio. Além disso, quando a nossa ação de propaganda começou a frutificar, ele nunca se negou a participar de conferências e debates em São Paulo e, ao que saibamos, em nenhuma outra região do país; por ocasião da apresentação da peça teatral “Bella Ciao” (que retrata a vida de um operário anarquista) para militantes da Oposição Sindical Metalúrgica de São Paulo, por exemplo, ele foi o único debatedor que arrebatou o público que lotava o Teatro TAIB, falando não só de teoria, mas dando um depoimento emocionado das experiências que tivera, quando menino, acompanhando os pais aos eventos da Federação Operária de São Paulo. Qual seria o motivo dessas farpas venenosas? Talvez ele objetive assim - pela tática dos medíocres, ao tentar reduzir a envergadura de seus contemporâneos no Projeção - conferir maior destaque a sua própria contribuição. Mas com isso apenas revela um caráter incompatível com os ideais libertários que alega defender!
Assim, cabe ainda explicar um pouco da dinâmica de funcionamento do nosso arquivo para demonstrar a veleidade de declarar que Ideal Peres descartava documentos apenas pelo seu ‘gosto pessoal’. O Grupo Projeção, bem antes da fundação do CAEH, já constituíra seus arquivos, alojados então em uma sala da Rua Ricardo Gonçalves no bairro do Brás em São Paulo: um conjunto então bastante heteróclito de materiais, organizado em bases algo dadaístas (havia, por exemplo, livros de eletrônica e uma coleção do Suplemento Agrícola do Estadão encadernada, ao passo que a coleção d´A Plebe não havia ainda merecido tal tratamento). Os motivos históricos destas ocorrências não podem ser aqui resumidos; o fato é que um trabalho imenso e rápido de organização se impunha! E tal foi a tarefa empreendida: Antônio Martinez aprendeu a encadernar, Jaime Cubero, utilizando sua farta experiência de arquivista, estabeleceu o “tesaurus” do arquivo, o sistema de cotas topográficas para a biblioteca, e propôs uma política de gestão para aquilo que, carinhosamente, denominávamos “O Baú do Velho” em homenagem a Edgar Leuenroth e que foi posteriormente abreviado para “o Baú”. As contribuições destes dois companheiros ainda permanecem vivas em nosso acervo, os outros faziam o “trabalho braçal” de montar pastas, restaurar e ensacar documentos e limpar livros.
A política proposta por Jaime Cubero contemplava, como linha de atuação do “Baú” a preservação prioritária do material especificamente anarquista e a conservação acessória de materiais de apoio. A razão disto era a gestão do espaço disponível. Jaime raciocinava, coerentemente, que não havia sentido, por exemplo, em se guardar a Crítica da Razão Pura, coleções completas de jornais da grande imprensa ou livros de geografia ou física, que poderiam ser facilmente acessados em bibliotecas públicas; exemplificando mais uma vez - Clastres teria prioridade, na biblioteca, sobre Malinowsky; recortes importantes e não coleções completas da imprensa burguesa; um livro de física com menções relevantes contra a bomba atômica sim, um livro de física que tratasse de medições de vazão em fluídos não. Um fragmento de carta, mesmo corroído, de um companheiro com identificação e data sim; um escrito sem indicações de autoria, responsabilidade ou data seria discutível, e assim por diante. A discussão e a implementação destes critérios custou-nos um bom tempo de reuniões, assembléias e trocas acaloradas de opinião, até que se chegasse a um consenso; uma vez estabelecidas as regras mínimas de trabalho, ficou acertada uma estratégia de abordagem da documentação, bem como se estabeleceu que nenhum documento seria descartado pela mera apreciação individual; quando trabalhávamos no baú, isoladamente ou em grupo, separávamos o que nos parecia dever ser descartado em um pastas
especiais e tal material só seria efetivamente descartado depois de examinado coletivamente uma segunda vez, obtendo maioria favorável ao descarte. Tais decisões nunca foram tomadas isoladamente e nunca por critérios unicamente pessoais. Pouco material, como a coleção do Suplemento Agrícola, foi de fato, descartado e o descarte concentrou-se mais sobre a biblioteca e os jornais (os critérios nos serviram muito mais como guia para o desenvolvimento do trabalho). Mesmo assim, tínhamos o hábito de oferecer os materiais descartados a companheiros que eventualmente se interessassem. Liberto Lemos Reis, comprou, assim, livros de sociologia que lhe interessavam e, com sua morte, parte deste material retornou á nossa posse. Mesmo assim, o “Baú” ainda é razoavelmente eclético: além de pastas sobre Anarco-sindicalismo, Bakunin ou Edgar Rodrigues, possuímos outras sobre a ANL, integralismo ou Luís Carlos Prestes; as obras completas de Malatesta convivem com manuais de história econômica, direito trabalhista e com as obras de Plínio Salgado. Antonio Francisco Correia, ao que saibamos, estava ao par desta decisão; sabia igualmente que além das instâncias deliberativas, havia reuniões de trabalho que se davam pela pauta acima descrita. Compareceu em todas, ou quase todas as assembléias e reuniões deliberativas, compareceu pouco nas reuniões de trabalho, certamente por ter coisas de maior vulto e importância por empreender, mas sabia de sua existência e era informado, como todos aliás, do que nelas ocorria, graças as assembléias que geralmente se realizavam nos feriados prolongados do ano. Os autógrafos de Ideal Peres em nossa posse são, infelizmente, escassos.
Não podemos nos furtar - neste capítulo especial das opiniões rodrigueanas sobre Ideal Peres - em deitar mais uma pérola ao cabedal: trata-se da entrevista concedida pelo cidadão já tantas vezes mencionado ao referido Sr. Marcolino Jeremias e publicada no livro “Três Depoimentos Libertários10” às páginas 13-95: denominaremos esta obra TDL no que se segue. A entrevista é grande e a estatística revelaria uma grande freqüência de referencias pejorativas a Ideal Peres e, em menor grau, a Jaime Cubero e a Liberto Lemos Reis. Como já amostramos anteriormente o
10 Rio de Janeiro, Robson Achiamé Editor, sem data de publicação ou impressão. Pode-se, contudo, inferir seguramente, pelos AGRADECIMENTOS (sic) constantes da página 05, nos quais se menciona a morte de Jaime Cubero, que foi impresso DEPOIS de 1998. Das informações contidas na página 16 podemos concluir que a entrevista foi realizada em duas partes, entre setembro de 1999 e fevereiro de 2002; pela menção da “idade atual” de Edgar Rodrigues na época da publicação do livro, que se encontra na mesma página 16, pode-se inferir seguramente, que o mesmo foi dado a lume DEPOIS de 21 de março de 2002. De qualquer forma isto nos coloca, minimamente, numa data que é quatro anos posterior ao falecimento de Ideal Peres.
estilo, a matéria e a coerência do autor, e como temos algum caminho ainda pela frente contentemo-nos por citar:
“... O endereço do meu local de trabalho foi dado por Ideal Peres durante o seu interrogatório. O tenente Lobo e o sargento Durval chegaram em uma kombi cheia de soldados e uma arrogância descomunal. Como não encontraram nada de subversivo, convenci-os ” que era uma boa pessoa...” E fizemos um acordo verbal, o oficial viria comigo no meu carro e o sargento “com sua tropa escoltando”... (TDL pg 59)11.
11 Como se sabe disto? As leituras dos autos do processo e dos depoimentos do Ideal nada nos dizem a respeito. Foi o Ideal quem, frouxamente, delatou o seu endereço? Não houve, porventura, outros interrogados? Não existe o serviço de informações militares? Não existem, porventura, espiões, X-9s, dedos-duros e alcagüetes? Tantas perguntas!... Aliás, digamo-lo “en passant”, a leitura dos autos deste processo é sumamente interessante e descortina importantes detalhes sobre a psicologia profunda de todos os envolvidos!
12 Ideal Peres foi preso durante o horário de serviço, em seu local de trabalho! Esther Redes, sua companheira, conseguiu fugir e foi, de fato, acolhida por Edgar Rodrigues, em um gesto de solidariedade impecável, que é da mais elementar justiça registrar e louvar. Mas o ponto a enfatizar aqui é outro. Todos conhecemos as tradições de cortesia e de lhaneza do aparato repressivo brasileiro, desde os tempos dos capitães-de-mato. Todos os que desfrutamos, mesmo que fosse por mera “detenção para averiguações”, da hospitalidade da polícia brasileira, estamos a par de seus procedimentos – eles te despojam de todos os pertences pessoais, como primeira providência. Se hoje isso é feito com um pouco mais de cuidado, entre 1968 e 1985 as cerimônias eram bem menores... Ademais, Ideal estava PRESO e não meramente detido, portanto não estava de posse de carteira, documento de identidade, chaves de casa e outros objetos pessoais deste tipo: este é o procedimento padrão da carceragem. As atividades do CEPJO (Centro de Estudos Prof. José Oiticica) que culminaram no processo foram delatadas, como o próprio autor o reconhece; algumas atividades públicas do movimento, no Rio, em 1968, foram espionadas pela polícia política. O endereço de qualquer dos membros poderia ser facilmente acessível na época por tais meios: o próprio mecanismo da prisão do Ideal o demonstra, caso isso seja necessário. Uma simples inspeção dos arquivos do DOPS em São Paulo, hoje disponíveis ao público, mostra o grande grau de informação que a polícia política tinha dos militantes de esquerda e dos anarquistas em particular: os dossiês de Pedro Catalo e Francisco Cubero, por exemplo, bem o mostram. Portanto, os soldados da Aeronáutica não tinham necessidade alguma de arrombar a porta da casa de Ideal: existem gazuas; uma “congesta” no porteiro, a chave retirada do depósito, o endereço no dossiê... e pronto. A polícia pode ser discreta
“... No tempo em que Esther esteve ”escondida” no sítio do meu amigo, eu ia vê-la diariamente, entre 20 e 24 horas. Levei-a, a seu pedido, na casa do dr. Décio Gama, na Rua Grajaú, um advogado meu amigo, para pedir-lhe que levasse roupa ao Ideal e soubesse como estava na detenção militar; fui duas vezes a pedido da Esther, em sua casa, apanhar pertences, e lá chegando encontrei tudo remexido e coisas espalhadas pelo chão. Sua casa havia sido revirada, sem arrebentar a porta: ou o Ideal deu as chaves ou foi lá com os militares.”... (TDL pg. 65/6 nota 16)12.
quando o quer e todos nós o sabemos que o “sarapatel”, longe de ser um desvario, é aconselhado, nos manuais de repressão, como técnica intimidatória: solta-se o buldogue quando se quer! Mas, por outro lado, há o precioso silogismo: um vilão só pode se portar com vilania; Ideal Peres é um vilão; logo, conclui-se que... De que valem alguns míseros fatos diante de um tal primor de raciocínio?
Sobre Renato Ramos (FARJ, Federação Anarquista do Rio de Janeiro): “...Chegaram a propor convidar Renato Ramos: discordei por não lhe ver maturidade, seriedade de princípios na época (e nem hoje!)...” (LI pág 502). “...A negativa de Renato – Libera revelou censura anarquista, indignidade e covardia!...” (LI pág 456). “...Se Renato Ramos-Libera-C.E.L.I.P, querem homenagear Ideal Peres, acho muito bom, que o façam! Mas sem exageros, fantasias e delírios de comando...” (LI pág 564). Sobre a profª Christina Lopreatto (Universidade Federal de Uberlândia): “...Para conseguir que eu pudesse oferecer ajuda, Christina escrevia as cartas à máquina e depois ampliava para que ficasse mais visível para mim. Mas depois que retirou de mim o que lhe podia dar, silenciou...” (LI pág 507). Sobre Moésio Rebouças, criador da ANA (Agência de Notícias Anarquista): “...E logo no n°39, Libera divulgou uma carta de Moésio punk, contestando-me em vez de falar do texto a ORIGEM DA F.A.I. (Federação Anarquista Ibérica). Saiu-se com aquela verborréia dos tempos em que andava pichando paredes de cabelo pintado e levantado com espinhos...” (LI pág 552). Sobre Alexandre Samis (FARJ, Federação Anarquista do Rio de Janeiro): “...Alexandre Samis preferiu dar credibilidade aos arquivos da polícia...Equívocos acontecem! Quem escreve é falível, mas confiar nos arquivos da polícia também é demais...” (LI pág 496, nota de rodapé 184). Sobre Marcelo Lima, colaborador do CAEH: “...E como suas convicções entranhadas não tinham voz, só ação, o “libertário esvoaçante” Marcelo Guimarães da Silva Lima (corroborado pelo dr. Ideal Peres achava que operários como estes do Centro de Cultura Social de São Paulo, não eram anarquistas...” (LI, pág 222).
“...Entre os informes chegou a notícia que Marcelo Guimarães abandonara o anarquismo...Para mim não foi surpresa: o jovem carregava uma empáfia que só iludia intelectuais...” (LI, pág 277).
Sobre Maurício Tragtenberg13, professor e grande colaborador do movimento anarquista brasileiro nas décadas de 80 e 90: “...tinha sido apresentado por conhecido trotskista (Maurício Tragtenberg)...” (LI pág 378). “...Na época em que Maurício Tragtenberg deu este depoimento, ainda era perigoso dar pistas de arquivos anarquistas. Ignoro os motivos porque o fez: ingenuidade não foi...” (LI pág 507, nota de rodapé 191). Assim como para Ideal Peres, os ‘aforismos’ sobre Mauricio Tragtenberg, merecem uma reflexão mais demorada pela extensão da ofensa contida em tão poucas palavras. Maurício Tragtenberg publicou, em 1967, pela Editora SENZALA, em São Paulo, um pequeno livro intitulado “Planificação: Desafio do Século XX”, recentemente reeditado pelo Prof. Evaldo Amaro Vieira, no quadro da publicação da obra completa de Maurício pela Editora da UNICAMP. Mas é desta primeira edição que queremos falar, com sua curiosa capa que nos mostra um globo terrestre comprimido entre as duas garras de uma morsa e um prefácio de Antônio Cândido. O texto, em si, é a republicação de um escrito anterior de Maurício, apresentado como Tese de Acesso que lhe permitiu, em 1958, cursar História na FFCL-USP - embora tivesse apenas o curso primário - por ter mostrado erudição e competência suficientes. É um livro bem conhecido dos anarquistas em São Paulo e, supomos, no Rio: há dois exemplares dele no “Baú”; Jaime Cubero, Liberto Reis e Eduardo Peralta, por exemplo, os tinham em suas bibliotecas pessoais e, mesmo hoje em dia, é encontrável em sebos. Um texto, enfim, bastante conhecido dos anarquistas de algumas décadas atrás e cuja leitura seria recomendável ainda hoje. Recomendamos, em especial, ao leitor as páginas 92 até 120, onde é feita uma análise da revolução russa e de suas conseqüências. Nos permitimos citar um fragmento contido nas páginas 93 e 94, que discutem o episódio de Kronstadt: “.... No entanto as proclamações e manifestos dos marinheiros assinalam o caráter popular e revolucionário da insurreição, conforme abaixo: ”Escuta Trotsky:
13 Falecido em Novembro de 1998.
“Em suas rádio-transmissões os comunistas cobriram de baixas injúrias os animadores da terceira revolução, que defendem o verdadeiro
poder dos Soviets contra a usurpação e o arbítrio dos Comissários, Nós nada escondemos à população de Cronstadt; ao contrário, sempre fizemos publicidade destes ataques caluniosos na nossa Izvestia. Nada tínhamos a temer. Os cidadãos sabiam como a revolução tinha estourado e por quem ela foi feita. Os operários e guardas vermelhos sabem que não existem na guarnição nem generais nem guardas brancos. Por conta própria, o Comitê Revolucionário Provisório enviou a Petrogrado um radiograma solicitando a libertação dos reféns detidos pelos comunistas – operários, marinheiros e suas famílias e a libertação de todos os detidos políticos. Um nosso segundo radiograma propunha vir a Cronstadt delegados neutros que, após terem averiguado ”in loco” o que acontecia, poderiam ter exposto a verdade aos trabalhadores de Petrogrado. Então, o que fizeram os comunistas? Ocultaram estas solicitações aos operários e aos soldados vermelhos. Algumas unidades de tropas do Field-Marechal Trotsky que passaram para o nosso lado nos enviaram jornais de Petrogrado. Em tais jornais, nem um aceno aos nossos radiogramas! Entretanto, num tempo não muito distante, estes ladrões acostumados a jogar com cartas marcadas, gritavam que não era preciso ter segredos para o povo, nem mesmo segredos diplomáticos. Ouve Trotsky: até o dia em que conseguires fugir ao julgamento do povo, poderás fuzilar a massa dos inocentes, mas é impossível fuzilar a verdade. A verdade acabará sendo conhecida. E então tu e teus cossacos hão de ser obrigados a dar contas destas infâmias.” Para Lênin, a insurreição não só era obra dos guardas brancos, como tendia a restabelecer a liberdade de comércio, o que significava na prática a restauração do capitalismo liberal na Rússia. Mas o fato é que esta insurreição tinha como bandeira a liberdade para os soviets, o que definia a rebelião de Cronstadt como uma aliança de marinheiros e camponeses contra a burocracia (grifo nosso). É o que se deduz do manifesto abaixo, lançado pelos marinheiros revolucionários e dirigido aos trabalhadores do mundo:....” Vejamos agora como o Edgar Rodrigues define o seu método de pesquisa:
“....Discordo da classificação de historiador. Nunca me disse nem me considero historiador no sentido acadêmico. Quem me tem dado esse título graciosamente e quem o tem contestado, são alguns intelectuais: os primeiros por gostar do que eu escrevo e os segundos por eu ter escrito
primeiro que eles o que gostariam de ter feito e não foram capazes de o fazer. Se eu tivesse que me dar um título seria o de “pesquisador instintivo”, que não mais sabendo o que fazer com tantos documentos históricos, comecei a convertê-los em livros, e não demorei a agradar a uns poucos e a incomodar a muitos, inclusive a anarquistas que nunca conseguiram por em letra de fôrma suas convicções...” (TDL pg. 23). “... Diria, concluindo, que meu trabalho começou, caminhou sem planos literários e nem projetos gráficos e ainda teve que pular obstáculos incríveis, saindo desta selva com bastantes arranhões...” (TDL pg. 25). “.... Os caminhos para as edições a partir de 1980 foram abertos pela minha persistência, seriedade e humildade que imprimi às tentativas na Argentina, na Venezuela, em Portugal, na Itália e no Brasil...” (TDL pg. 27). “...Já deixei claro que meus trabalhos não obedecem a nenhuma regra clássica. Comecei com rasgos de ingenuidade e continuo até hoje carregando boa fé e humildade (a mais bela herança que meus pais me deixaram!) e só tenho uma preocupação: servir a ideologia que “abracei” ainda adolescente...Eu sou um cidadão sem guias intelectuais e saberes acadêmicos burgueses que, ao longo dos séculos dividiram a sociedade em classes profissionais e sociais, formando hierarquias, “capelinhas de erudição” onde os doutores exibem – como se fossem seus inventos – o que lhe ensinaram e/ou aprenderam em livros impressos por trabalhadores...” (TDL pg 30). “.... Na apresentação de meu livro O Retrato da Ditadura Portuguesa, 1962, concluí dizendo: “As páginas que o leitor vai ler, não têm o bom saber e o brilho literário que lhes poderiam emprestar os mestres da gramática e das letras – que não raro perdem-se atrás do estilo, esquecendo a substância e os fatos ( grifo nosso) - tampouco se destina a agradar as correntes de esquerda e da direita. Sua missão é revelar a verdade numa linguagem ao alcance de todos”. Escrevi isto em 1962 e ainda penso assim (grifo nosso)...” (TDL pgs31-2). “...Já disse que não me considero historiador, quem me dá esse título em geral são aqueles que me querem contestar, embora reconheça que também tenho amigos, acadêmicos ou não, que acham meus escritos história.
Se por história os críticos entendem como o Marquês de Maricá que “ ninguém mente tanto nem mais que a história ” (grifo nosso) ou ainda como escreveu Oliver Coquard: “História é a imagem do poder, imagem que ela devia transmitir ao povo”, e acrescentava: “Os déspotas estão ligados a
historiadores corrompidos, prontos a celebrar suas grandezas com o objetivo principal de deformar a realidade” (grifo nosso), estou fora. Entendo a história como um compêndio de investigações testadas nas fontes, de verdades provadas cientificamente. (grifo nosso) E como os meus livros enfocam e registram acontecimentos libertários, verdades sociais, culturais e humanas, certamente têm muito de história. (grifo nosso)...” (TDL pg 32-3). Quais são, pois, os elementos deste método instintivo ou dialética rústica? (Ideal Peres a denominava, informalmente, “dialética do tamanco”, mas queremos aqui registrar a nossa mais formal oposição a tal definição). Mentiríamos se disséssemos que estaria baseado em investigações objetivas e precisas de fatos, comprováveis cientificamente e em amplidão mental e ausência de guias? Equivocar-nos-íamos se disséssemos que exigiria do pesquisador seriedade, humildade, boa-fé e persistência, que lhe vedaria a mentira e o auto-encômio? Faltaríamos com a verdade, se disséssemos que seu objeto é compendiar os fatos assim apreendidos na sua substância, sem tentar agradar a ninguém, numa linguagem clara e acessível a todos? Seríamos falsos se disséssemos que seu objetivo último seria servir à causa anarquista, sem deformar a realidade e mantendo a objetividade? Parece-nos que não, pois as afirmações acima apenas parafraseiam o que o nosso pesquisador instintivo nos diz. Deixemos de lado, pelo momento, a questão de se tal método seria acessível aos homens ou se seria apanágio de anjos, e dediquemo-nos a tentar aplicá-lo à afirmação de ser Maurício Tragtenberg, na década de 1980, um trotskista. Frisemos liminarmente que Edgar Rodrigues já se serviu dos bons ofícios de ao menos um trotskista notório (o Prof. Moniz Bandeira, trotskista mas bom historiador, autor, entre outros trabalhos, da monumental Presença dos Estados Unidos no Brasil) para editar dois de seus livros: Socialismo e Sindicalismo no Brasil e Nacionalismo e Cultura Social, publicados ambos, como o próprio autor nos relata nas memórias acima citadas, pela Editora Laemmert do Rio de Janeiro em 1969 e 1972 respectivamente, editora da qual Moniz Bandeira era, na época, uma espécie de diretor.
Todos sabemos que o massacre de Kronstadt e a repressão à Makhnovitchina (não antes de ter-se aproveitado da força dos camponeses anarquistas da Ucrânia na luta contra os brancos) foi sempre o furo na couraça de Trotsky quando este, mais tarde, se opôs a Stalin: Emma Goldmann já nos dizia “Trotsky protesta demais!”; Voline, Alexander Berkmann, Piotr Arshinov, o próprio Makhno, nos deixaram retratos vivos destes episódios; mais recentemente os trabalhos de Paul Arvitch
iluminaram as tristes façanhas trotskistas de maneira serena e objetiva; mas todos sabemos também que os social-revolucionários de esquerda, os mencheviques e os comunistas de conselhos divulgaram estes fatos no Ocidente europeu. Trotsky sempre negou que se tratasse de um massacre a opositores de esquerda; sempre propagou a lenda vil de que se tratava de bandidos a soldo da reação, e não de trabalhadores tentando construir uma sociedade sem amos nem patrões. Ainda hoje, a versão oficial do trotskismo (IV Internacional) sobre os fatos é a do banditismo, em que pese o imenso volume de fatos que mostram exatamente o contrário. Se voltarmos a 1957, 1967, 1977 o cenário era ainda PIOR: tanto trotskistas como comunistas eram unânimes na defesa da URSS, embora uns a considerassem um “Estado operário degenerado” (seja lá que diabo isso for) e outros julgassem que lá já se terminava a etapa de construção do socialismo e que agora se poderia passar para a construção do comunismo. Solicitamos ao leitor que releia a citação que fizemos de Mauricio Tragtenberg; informamos a ele que desde a fundação da USP, até a sua aposentadoria em 1970, pontificava na FFCL Lívio Teixeira, este sim trotskista notório, mas bom professor de filosofia; pedimos ao leitor que atente ao destaque que apusemos ao texto do Maurício, muito próximo, por exemplo, das conclusões de Voline sobre o mesmo tema. E perguntamos: seria crível que um homem que cita e endossa, em 1958, um manifesto que aponta Leon Trotsky como ladrão e assassino em uma faculdade aonde pontificam trotskistas, fosse trotskista? E se este mesmo homem republica o mesmo texto em 1967, sem lhe alterar uma vírgula, teria se tornado trotskista no entremeio? E se este mesmo homem, dez ou quinze anos mais tarde, usasse de seu peso e influência acadêmicos, para promover a publicação de textos fundamentais do anarco-sindicalismo ou de crítica aos bolcheviques na Revolução Russa, como fez Maurício com os livros de Diego Abad de Santillan e de Voline, seria ele cripto-trotskista? E se ele, alguns anos depois, fosse editor de uma série intitulada “Biblioteca Anarquista”, de uma grande editora comercial gaúcha, que se dedicasse a publicar mais de vinte textos clássicos ou histórias do anarquismo, incluindo Proudhon, Bakunin, Kropotkin e Malatesta; se se dedicasse pessoalmente, a divulgar a obra de Ferrer, a educação libertária e a autogestão pedagógica, este homem seria o que, pelos métodos da dialética rústica: agente provocador ou infiltrado da IV Internacional?
Cumpriu a dialética rústica o seu papel neste caso concreto? Foi ela às fontes? Não ou não as considerou, pois quem apregoa aos quatro ventos escarafunchar as mais remotas aldeolas em busca de qualquer vestígio anarquista, não pode ignorar um livro que, ensebado pela leitura e fungado, fazia parte da estante de um obscuro sapateiro anarquista chamado
Eduardo Peralta. Foi sério e de boa-fé? Foi, não digamos humilde, mas simplesmente modesto ou comedido em suas afirmações? Manteve ele a realidade intacta ou deformou-a através do uso orwelliano da linguagem? Segue Antônio Francisco Correia em suas polêmicas os postulados éticos e metodológicos preconizados por Edgar Rodrigues em suas teorias, ou na prática a teoria é outra? Seria ele um “pesquisador rústico” ou um “historiador à moda do Marquês de Maricá?” Colocamos estas indagações à argúcia do leitor. Num ponto, contudo, Edgar Rodrigues está coberto de razão, é quando ele afirma que seu método de trabalho “não obedece a nenhuma regra clássica”. Sim, não obedece às comezinhas e aborrecidas leis da lógica aristotélica, nem às convenções habituais do que sejam ou não sejam fatos e, quando conveniente, sequer ás regras auto-impostas da ‘dialética rústica’. Se nos demoramos no último ponto é porque cremos que ele demonstra e explicita a “lógica interna” de todas as outras afirmações que analisamos: o que vimos até o momento em toda esta tortuosa peregrinação foi a pura ‘dialética rústica’ em ação. Chegou o momento da sublime e última revelação. Como o leitor deve saber, toda dialética tem o seu mistério fundamental, a chave que explica o seu funcionamento e estrutura, a regra fundamental, o invariante de base. O princípio não escrito da dialética rústica é um só, muito claro, muito preciso e operacional, que explica de “per-se” todo o funcionamento do sistema: existem duas categorias fundamentais de seres humanos, os “amigos” e os “outros”; amigos são aqueles que concordam comigo e que fazem o que eu quero, ao menos conjunturalmente, os outros são os que assim não procedem. Em segundo lugar há o chamado “Princípio de Getúlio Vargas”: para os “amigos”, tudo, para os “outros” a força da lei. Destes dois pólos, basicamente, derivam as suas conclusões. Que o leitor nos permita apenas um “caveat” final – a dialética rústica é, na verdade, uma hiper-dialética e nela as fronteiras entre “amigos” e “outros” são extremamente mutáveis, mais mutáveis que as do jogo chinês de Go. Cremos ter fundamentado os motivos que nos levaram à exclusão do cidadão Antônio Francisco Correia do Círculo Alfa de Estudos Históricos. Queremos ressaltar que foi uma decisão grave, mas imperiosa e que foi tomada por homens maduros, alguns no limiar ou além do portal da velhice: não foi um arroubo de moleques, nem uma intriga de rufiões.
As repercussões foram muitas, mas curiosamente, nenhuma delas emanada diretamente do cidadão em questão. O CAEH foi objeto, até o momento, de duas ações na justiça burguesa por parte de Antonio Francisco Correia, mas ambas correndo em seu nome, através do seu procurador que é
o Sr. Marcolino Jeremias. Uma delas já felizmente transitada em julgado e extinta, a outra ainda corre em demanda. A Internet e outros meios eletrônicos foram fontes de vários comentários vis e infamantes, sem nome, nem rosto, de caráter sinceramente excremencial: responder a tais vilezas ou delas ocupar-se significa encardir-se profundamente e, portanto, a tais provocações não foram dadas respostas. Uma acusação sem fonte nítida (a vileza é sempre covarde) nos imputa de ROUBO de posses de Antônio Francisco Correia. Cremos que a exposição acima, escrita com a serenidade possível no momento, esclarece suficientemente a situação. Contudo, para maior clareza, resumimo-nos: a)- O patrimônio atual do CAEH foi formado ao longo de trinta e sete anos de existência, pelo esforço pessoal de todos os seus membros e por colaborações oriundas de simpatizantes de seus trabalhos; b)- Embora nunca houvesse, até o presente, necessidade de contabilização minuciosa da contribuição proveniente de cada um, isso não significa ausência total de registro e a parte depositada pelo cidadão Antônio Francisco Correia não se destaca, em absoluto da proveniente de outros doadores; c)- O cidadão Antônio Francisco Correia continua, ao que saibamos, na integridade da posse do seu acervo documental pessoal e de sua biblioteca e o CAEH não contraiu com ele espécie alguma de dívida; d)- O CAEH, em que pesem as intrigas e mal-entendidos, continua acreditando firmemente na sua linha de conduta tradicional e se dispõe, como sempre, a colaborar e apoiar a organização e o desenvolvimento do movimento anarquista do Brasil, em bases federativas e autogestionárias, respeitando os princípios de autonomia e de auto-organização que são basilares em qualquer projeto anarquista. Sem mais, o Círculo de Alfa de Estudos Históricos pede a divulgação desta carta, para que os fatos sejam desnudados e a verdade restabelecida. Saúde e anarquia para todos.

author by Manuel de Sousapublication date Wed Mar 03, 2010 14:43Report this post to the editors

Algumas questões a propósito do último livro de Edgar Rodrigues

Nos seus últimos anos Edgar Rodrigues viveu um período conturbado de actividades que incluíram a publicação de um livro desastroso, «Lembranças Incompletas» editado por Marcolino Jeremias na sua editora Opúsculo Libertário . Nesta obra, ao invés de fazer uma avaliação da sua longa vida, limitou-se basicamente a ajustar contas e a atacar diversos companheiros anarquistas, mas o que é pior ainda, a mentira, a calúnia, a provocação e a delação fazem com que o autor desça a um nível que até hoje não se tinha visto nos meios libertários de língua portuguesa. Esse comportamento é semelhante ao que vimos, ou sabemos, que foi prática dos Partidos Comunistas e organizações similares, onde se usavam todos os meios para destruir ex-camaradas, inclusivamente a mentira, a provocação e a delação. No entanto, mesmo aí, raramente isso acontecia por motivos pessoais, tão fúteis e risíveis quanto os que motivaram o autor das tais memórias incompletas.
Este livro só pode ser explicável pela amargura da velhice, ou pela falta de lucidez que acompanha tantas vezes de forma trágica os últimos anos de um ser humano, mas nada o desculpa, pois ninguém está acima de princípios básicos e de uma ética que tem que nortear a nossa conduta, independentemente da idade e do passado. Nas ditas memórias, reafirmo, além da manipulação de factos e mentiras há também provocação e delação que é fácil de reconhecer a qualquer leitor até menos atento. Ao optar pela publicação destas pretensas «memórias» e apresentar certas versões manipuladas de acontecimentos como fatos e o seu rancor como se fosse produto de meras divergências pessoais, daquelas comuns, onde as pessoas diferem de opinião ou sobre a interpretação de factos corriqueiros das relações interpessoais Edgar Rodrigues perdeu a dignidade e seriedade que muitos de nós acreditvamos ter. Nas relações pessoais, mais ainda nas relações entre libertários, há o que pode ser dito e o que não pode ser dito, há que distinguir o nosso campo do do inimigo; quando não se reconhecem esses limites ou se está no campo da perda de lucidez ou na provocatória denúncia irresponsável. Para os outros, comunistas e esquerdistas, somos pródigos em críticas e adjectivos indignados quando estes usaram esses mesmos meios, já no que se refere aos nossos ditos companheiros aceitamos tudo de forma tão ligeira como se houvesse duas medidas no que se refere a ética e princípios.
Podemos até entender as mágoas da velhice do autor, ou pelo menos desculpá-las, o que não se pode tolerar é que essa mágoa se transforme num rancor viridinoso e cego, que desconhece os limites e que pode ultrapassar princípios e ética impunemente, mantendo o autor, simultaneamente, até ao fim, uma postura de campeão e exemplo de ética nos nossos meios com direito a desclassificar tudo e todos. Quanto a mim sempre tive uma relação de respeito e cordialidade, até de colaboração, ao longo de vários anos, com Edgar Rodrigues, participando activamente, como é sabido, na homenagem que lhe foi feita quando esteve em Lisboa em 2002. Tirando alguns naturais pequenos episódios de divergência ou conflito, nunca criei alguma situação que pudesse levar a tal descalabro apesar disso fui, como muitos outros companheiros, visado especialmente pela sua fúria descontrolada. Mas nessas ditas memórias, tal como em algumas outras obras, Edgar Rodrigues dispara em várias, melhor dizendo, em quase todas as direcções contra outros companheiros activos e sérios de São Paulo e do Rio de Janeiro, além de destilar veneno sobre velhos militantes como Roberto das Neves, Emídio Santana, Jaime Cuberos e, principalmente, Ideal Peres, por quem nutriu um ódio de estimação. Mas não bastasse isso, decidiu ainda o autor no final da vida, para culminar, recorrer aos tribunais do Estado contra o seu ex-grupo «Arquivo Alfa - Projecção» como se fosse possível a um anarquista usar tal meio para resolver o seu conflito com outros companheiros, mesmo que tivesse razão nos seus argumentos. Edgar Rodrigues, infelizmente para quem o conheceu e respeitou, retirou-se de cena destruindo o cenário e deixando o caos na plateia… A confusão e o aprofundar de divergências nos meios libertários brasileiros são as principais consequências dessas suas acções que deixarão marcas por vários anos. Independente da sua actividade de denúncia da ditadura portuguesa nos anos 60 e do que se pense do trabalho persistente do autor no que se refere a reunir documentação e às pesquisas que fez sobre história do movimento operário e do anarquismo em Portugal e no Brasil – e eu pessoalmente sempre reconheci mérito a esse seu trabalho –, não se pode esquecer os seus últimos e lamentáveis anos de vida pois os princípios que nos movem valem para todos, jovens ou velhos. A morte não melhora nem piora ninguém, mas na avaliação objectiva que devemos fazer da vida de uma pessoa ou de um companheiro, não podemos esquecer, e menos ainda omitir intencionalmente, aqueles que foram os seus erros e comportamentos desastrosos, principalmente quando atingiram tal grau de gravidade como foi o caso presente. A técnica estalinista de retocar os retratos ou incensar os chefes como se tratasse de santos não pode ter lugar nos meios libertários.

Manuel de Sousa

 
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