Nueva Constitución Política; Sí, peor es nada
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opinion/analysis
Friday February 13, 2009 00:16
by Pablo A. Velásquez Mamani - qamaqe

Pareciera ayer, sin embargo, el referendo aprobatorio por la Nueva Constitución Política se llevó el 25 de enero dejando en claro varias cosas.
Todo un proceder de acontecimientos marcaron el auspicio para llegar a este punto. Desde los años noventa es de seguro una de las escenas que decidieron para proyectar todo, aunque es bien sabido por los que asumimos está tarea de liberación que la lucha empezó con la fundación del Estado Colonial Boliviano.
Si hacemos recuento regresivo en los últimos diez años, de seguro empezaremos por el primer artículo de la anterior Constitución, donde por primera vez se reconocía la otredad indígena, por aquella vez ya se hablaba con una visión bastante paternalista: lo pluricultural y multiétnico, en respuesta muy corta dada ante la demanda de una movilización de los indígenas de tierras bajas denominada, la marcha por la vida, que exigía sus reconocimiento de existencia por el Estado.
Con los siguientes hechos marcaran bien que el Estado Boliviano oprime a los pueblos indios, no permitiendo su liberación, simplemente concediéndoles algunas migajas para que no se levanten con fuerza incontrolable como se verá mas tarde(los imprevisibles acontecimientos de octubre, 2003), pero de a poco se logran consignas que van quedando obsoletas ante las demandas emergentes.
Luego acontecieron los bloqueos campesinos en el 2000 liderizados por la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos) bajo la dirección de Felipe Quispe( el Mallku) y el argumento más claro de las dos Bolivias; una de blancos que tienen el poder de decisión y la otra de indios subyugados y obligados a aceptar ese régimen, aunque se verá que este razonamiento provino del indianismo de los 70s y 80s. En sus puntos de exigencia estará también el de la realización de una Asamblea Constitucional con igualdad de condiciones en cuanto participación.
Mas o menos por la misma época, el MAS y los movimientos cocaleros entrarán con claridad al ámbito político, manejando un discurso bastante diferente al actual. La demanda por el cato de coca, mencionada varias veces por don Evo Morales.
Los días luctuosos de octubre negro en el 2003, de expulsión del Gobierno de Gonzalo Sanchez de Lozada y los saldos de muertos, terminaron coronando la demanda histórica. Poniendo en claro está vez, el problema fundamental de racialización de la sociedad, debido al racismo remozado aún vigente.
De estas luchas sociales quedaron dos demandas ineludibles para los siguientes gobiernos bolivianos, la realización de una Asamblea Constituyente, por la refundación de Bolivia, y la nacionalización de los Hidrocarburos.
En la afrentas electorales lograba después posesionarse el MAS(es decir, Evo Morales) como gobierno Nacional usando y aprovechando el discurso indígena.
Las expectativas eran bastante grandes, se trataba del primer indígena, en un país de amplia mayoría de naciones indias.
El 2006, luego de una elección de constituyentes bastante representantivos de la diversidad cultural, se instala la Asamblea Constituyente con una duración de un año para redactar una Nueva Constitución Política del Estado de Bolivia. Ésta apenas empezada a funcionar, las trabas eran inmediatas por parte de una oposición de ridícula cantidad de representación gracias a las concesiones del gobierno bastante tibio.
Las condiciones políticas se ponían polarizadas entre un Gobierno que se atribuía y cooptaba los sectores sociales y una ultraderecha que sacaba su fundamento en las autonomías racistas. Con esto se dejaba poco espacio a intermedios de opinión.
Pasado el año de funcionamiento de la Asamblea Constituyente, casi nada se había hecho, y entonces sucedió, todo el proyecto histórico de los pueblos indios se fue.
Asesores y consultores de las ONGs(Organizaciones no Gubernamentales) redactaron la Nueva Constitución Política entregándola a los constituyentes que debían aprobarla a razón de la militancia política con el MAS que se impuso.
Poco se pudo hacer para evitar tal infamia, de pronto se estaba en la campaña por la aprobación de Nuevo texto Constitucional. Y es que las dirigencia de los movimientos sociales han caído en manos de rastreros con el Gobierno, dejando pasar todo. Y los que hemos dado cuenta de todo esto, quedábamos en el dilema de negarnos a la Nueva Constitución y quedar tachados y apoyar indirectamente a la derecha racista que se posesionaba por el No.
Los argumentos fueron bastantes obtusos en ambos bandos, calificando de extremistas a los que reclamaban por el fraude del Gobierno siguiendo a toda costa el Sí, o por el otro lado, recurriendo por lo ridículo a dios como fundamento para votar por el No.
Quedaba otra opción acaso, se marchó a las urnas con estas visiones, los que querían el cambio de las cosas, pero mas que saber bien de sus demandas lo hacía en respuesta a la derecha y enajenados de sus propias demandas por un imaginario construido por el Gobierno; los que no querían el cambio y deseaban mantener ese Estado colonial del siglo pasado con desigualdades que les convenían e inocentes guiados por estos bellacos, algunos ilusos que pedían el voto nulo o blanco para poder morir de hambre en paz; y los que tuvimos junto a mucha gente que ir pensando; Nueva Constitución Política del Estado, si no responde a lo que se demandó, ni modo, sí…peor es nada.
Entonces, ahora que se saben de los resultados oficiales de la Corte Nacional Electoral con el conteo de un casi 60% por Sí y un 40% por el No, se pueden dilucidar varias cosas.
La derecha al enterarse del detalle de los comicios electorales se expresó muy cautelosa y presta al diálogo, claro es que con esta numeración su perspectiva nacional se esfumó quedando relegada a sus espacios regionales tan sólo quedando más enana a pesar de su poder económico.
El gobierno va perdiendo credibilidad y fuerza ante tanto desengaño. Cosas tan absurdas como legitimar y legalizar el latifundio a 5.000 hectáreas, dada como trampa en la votación en el referendo dirimitorio que llevo en la misma papeleta de aprobación por el Nuevo texto Constitucional, o la reciente conformación del Gabinete del Poder Ejecutivo de tuición del Presidente teniendo tan sólo tres indígenas del total de 20, y la omisión de las sugerencias de los sectores sociales. Con esto seguro en los próximos comicios electorales tendrán menos escaños en el parlamento.
El descontento llega a las masas dejando al gobierno algo que se evidenció este domingo 8 de febrero cuando la gente de El Alto no confluyo en gran cantidad como suele hacerlo a la promulgación de la Nueva Constitución por parte del Presidente Evo Morales. A evidencia tan clara no puede cerrarse los ojos, pues El Alto es la ciudad que apoya militante al gobierno. De consecuencia, los movimientos sociales van despertando de su letargo avanzando poco a poco en sus demandas.
Finalmente, que el proceso de cambio(pachakuti), no es reciente sino de mucha antes, pues nuevas perspectivas y proyectos van asumiéndose por nuevos actores sociales que queremos asumir el papel histórico para nuestra liberación por un mejor convivir. Es decir por el, suma qamaña.
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