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La Tierra Tiembla Bajo sus Pies

category internacional | economía | opinión / análisis author Thursday December 04, 2008 01:32author by Horacio Vergara Tello Report this post to the editors

Notas Sobre la Actual Crisis Económica

Nota.

"Hacer abstracción de los problemas del proletariado es desarmarlo"
H. Badaraco.

El siguiente documento fue preparado como material para la comprensión y discusión de la actual crisis del capitalismo mundial. Originalmente nació como material interno de circulación para los compañeros más cercanos, sin embargo, dado que es un pequeño aporte que contiene un lenguaje simple que nos ayuda a lograr comprender el actual ciclo que cumple el capital, decidí hacerlo público al conjunto de la militancia libertaria y a los compañeros de otras corrientes revolucionarias.

Pintada Muralista Luis Olea, Santiago. 2008.
Pintada Muralista Luis Olea, Santiago. 2008.


La tierra tiembla bajo sus pies



La conciencia humana en general es conservadora, ya que, el grueso de la humanidad teme al cambio y se inclina a lo instituido o simplemente, a lo que es más familiar. La costumbre y la rutina pesan mucho en las cabezas de las masas. Pero los acontecimientos de los momentos críticos de la historia, hacen que la conciencia se dispare. Ahora nos encaminamos lentamente a ese punto crítico.

Todo lo que sube debe bajar.


Durante estos últimos años la economía norteamericana ha logrado subir muy alto gracias a la especulación de capitales. Sin embargo este vertiginoso incremento que parecía desafiar la ley de gravedad, comienza a caer abruptamente. Lo que da pie para interpretar los hechos de una forma prudente, nos empuja a profundizar nuestra propuesta y da la posibilidad para que renazcan muchos brotes que nos llaman a decidir y definir claramente nuestras perspectivas de cambio social.

Nuestra intención a través de este escrito, no es generar aún más pánico del que han creado los banqueros yanquis y la opinión publica de los medios, sino que busca plantear ciertas interpretaciones de la crisis, ya que consideramos que estas son mucho más importantes que las descripciones y los diagnósticos. Aunque obviamente estos últimos son los que nos ayudan a esclarecer el camino para plantear la lucha revolucionaria y nuestras interpretaciones.

Entre santos, cumbias y lucro.


La crisis del sistema bancario de EE.UU. es la consecuencia de una gran estafa masiva que se ha venido tejiendo por los banqueros de Wall Street durante los últimos 20 años.

Gracias a las magias y bondades de el actual modelo de acumulación, el robo y el saqueo han sido los que caracterizan esta etapa del festín de las clases dominantes; es cierto, se han hecho muy ricos y han disfrutado la fiesta a pleno. Pero han hecho "perro muerto", ya que no pagaron lo morfado y han dejado una enorme deuda y capital ficticio en los registros de las instituciones financieras.

Imaginemos la siguiente situación: Un discreto y tímido burgués de finales del siglo XIX hace sus negocios cotidianos siempre al borde de la incertidumbre, ya que un día puede vivir en plena abundancia y al otro día, puede estar totalmente atormentado al sentirse indefenso y sin su capital acumulado. En cambio, un salvaje burgués del siglo XXI, que conoce la historia del capital vive la fiesta de forma intensa, es feliz, se embriaga con el mejor wiskhi, no se preocupa del mundo y cuando la fiesta se encuentra a pleno es cuando consigue enormes fortunas.

Este festín fue una da las más largas fases de acumulación ininterrumpida y su propia efervescencia fue lo que no dejo ver a los economistas liberales la real magnitud de lo que se estaba tejiendo y su irresponsabilidad es la que de ahora en adelante tendremos que pagar los trabajadores de todo el mundo y que hoy la empieza pagando el proletariado de EE.UU.

Luego de la superación de las distintas crisis económicas que se han presentado en la historia del capital (principalmente la de 1929) y la experiencia acumulada por los núcleos capitalistas dirigentes de los bancos centrales, los ortodoxos neoliberales negaron el carácter cíclico del capital, con la caída de los "socialismos reales" fortalecieron su discurso hegemónico, creyeron poder manejar la indomable inflación, sostuvieron firmemente que era imposible una recesión mundial y ya con eso, les basto para no seguir entendiendo nada del abismo al que nos estaban conduciendo y sí lo supieron, que más da, ocultaron todos los documentos de balances bancarios y no les importo nada más que continuar su gran estafa.

Eso sí, al parecer olvidaron que una noche de fiesta termina cuando llega la luz del día, los globos se desinflan y abunda la miseria humana por todas partes. Esta miseria hoy se demuestra en la caída ideológica de un pensamiento (1) que ha logrado influir a buena parte de la humanidad, pero que hoy, debido a los sucesos, enfrenta una de sus peores crisis de credibilidad, ya que no puede seguir sosteniendo lealmente sus métodos y el discurso dogmático de que el Estado sólo debe intervenir con facultades limitadas en el mercado. Al contrario, hoy entre sus filas priman las contradicciones y le entregan plenas facultades al Estado para regular y de paso recomponer la ganancia, ya que como dice Katz: "Bajo el capitalismo los controles están articulados en torno a la rentabilidad y se refuerzan o debilitan en función del lucro". (Claudio Katz. "Lección Acelerada de Capitalismo")

Todo el pánico que abunda en los círculos de poder; la forma en que se ha encarado la ruina; la crisis económica y ambiental y las consecuencias sociales de ambas, dan para plantear dos cosas básicas que serán reciprocas: por un lado la posibilidad de un cambio sustancial de época que puede nacer a partir de la catástrofe que se viene generando y por otro lado, la urgencia de un reordenamiento de las potencias económicas mundiales.

Algunos elementos para contextualizar

Nuestra época es la del capitalismo monopolista. Día tras día vemos como ante nuestros ojos, grandes empresas o holding compran las acciones de otra más pequeña y así, es como el capital se concentra lentamente en pocas manos. Una característica que diferencia a nuestra época de las anteriores, es que en la actualidad el capitalismo se ha integrado a nivel mundial, logrando la conexión de todo el sistema de relaciones sociales de producción del capitalismo. Esto, sólo se hizo realidad durante los últimos años, pero el problema para los mismos beneficiados y amantes de la economía de mercado, es que se realizó en condiciones que multiplican los factores de crisis.

También a esta actual fase del desarrollo capitalista debemos sumar otros factores que debían ser el motor para superar los limites históricos propios del modo de producción de capital que había que superar después de la crisis del 29' (2). Límites históricos a los cuales Marx llamó limites inmanentes:

"La producción capitalista aspira constantemente a superar estos límites inmanentes a ella, pero solo puede superarlos recurriendo a medios que vuelven a levantar ante ella estos mismos límites todavía con mayor fuerza". (Carlos Marx, El capital. México, FCE, 1973, Vol. III, Pág. 248).

Esos medios para superar los límites inmanentes del capital, para esta etapa han sido recurrir, en primer lugar, a todo el proceso de liberalización de las finanzas, del comercio y de la inversión.

La libertad que se le entrego al capital financiero, a través de la creación de un espacio libre de restricciones para las operaciones del capital y creación de plusvalía, ha decantado en la hegemonía financiera. Si recordamos bien una de las lecciones básicas de la Critica a la Economía Política, donde Marx nos señala que "el ideal de la burguesía era hacer dinero del dinero, sin tener que pasar por el proceso doloroso de la producción", podemos encontrar la razón de ser y el origen del capital especulativo.

Entre la década que va desde los años 80 a los 90, plenos años de liberalización y globalización financiera, es cuando se logra el mayor volumen de acumulación de capital ficticio (generalmente de Fondos de Inversión, Fondos de Pensiones, Fondos Financieros). A lo cual se sumo (desde mediados de los 90' hasta la actualidad), particularmente en los Estados Unidos, Gran Bretaña (actualmente el mayor parásito del monstruo capitalista yanqui) y los países con modelos neoliberales intensos, la creación sin precedentes de capitales ficticios a partir del crédito. Créditos que se comenzaron a entregar a: empresas, emprendimientos productivos, a los jefes de hogar, créditos de consumo y por sobre todo créditos hipotecarios. Todos con el fin de ampliar la demanda y generar mayor consumo

Marx al hablar del capital ficticio lo hace diciendo que es "la acumulación de títulos que son "sombra de inversiones" ya hechas pero que, como títulos de bonos y de acciones aparecen con el aspecto de capital a sus poseedores. No lo son para el sistema como un todo, para el proceso de acumulación, pero sí lo son para sus poseedores y, en condiciones normales de cierre de los procesos de valorización del capital, rinden a sus poseedores dividendos e intereses. Pero su carácter ficticio se revela en situaciones de crisis. Cuando sobrevienen crisis de sobreproducción, quiebra de empresas, etcétera, se advierte que ese capital no existía...". (Citado por: François Chesnais. Como la crisis del 29, o más... Un nuevo contexto mundial.)

Cuando Marx menciona que el capital ficticio solo es capital para sus poseedores, nos quiere dejar en claro que es la forma más extrema de especulación capitalista, ya que genera ganancia individual sin crear nada de riqueza social.

Mientras que el tercer elemento, el cual se identifica como uno de los más importantes para la ampliación de la acumulación capitalista, es la reincorporación e integración del mercado Chino y el de la U.R.S.S. (y sus colonias imperiales) al circuito mundial del libre mercado y del capital financiero.

Finalmente, cuando mencionamos que al momento de crear elementos de superación de los limites históricos propios del capital, existen también a su vez, los factores que posibilitan la crisis, nos referimos, por ejemplo, a que cuando el crédito se agota, o las tasas de interés suben demasiado no existe un campo apropiado para pedir créditos. Pero también aquellos que no pueden pagar entrarán en bancarrota (ya sea un vil empresario o un obrero endeudado hasta las patas). Como resultado crece el desempleo y esto, a su vez, reduce la demanda, provocando nuevas bancarrotas y nuevas deudas que no se pueden pagar, si estos factores persisten y no se entrega liquidez para superar el traspié, es posible que se entre en una recesión. Pero sí se entrega liquidez a los bancos, la crisis sólo se extenderá por un tiempo. Por lo tanto, en palabras simples o en buen chileno, podemos decir que todos los factores que impulsaron la economía y ayudan a que esta valla para adelante durante los primeros años, en un período de recesión se vuelven en su contra. Cada uno de los elementos que presentamos en este párrafo son temas que veremos lentamente más adelante.

El porqué de la crisis



Todos los trastornos que han sacudido desde los años 80 a las finanzas latinoamericanas, europeas, japonesas y asiáticas en general, fueron claras advertencias del huracán que se preparaba en los bancos del "American way of life". Pero como el apetito por siempre ganar más nunca se acaba, la crisis de sobre-acumulación finalmente ha llegado al centro del sistema y ha provocado un colapso bancario.

La actual crisis financiera comenzó a incubarse en junio del año 2007 con el desplome de los fondos de cobertura administrados por Bear Stearns (uno de los bancos de inversión, negocios de valores y corretaje de empresas con sede en Nueva York más grandes) y cobró fuerza con la nacionalización del Northern Rock británico (uno de los cinco bancos prestamistas de hipotecas más grandes del Reino Unido, también se ocupa de cuentas de ahorro, prestamos y seguros).

El desplome ha sido debido a una crisis de sobre-acumulación, asentada en valorizaciones ficticias y también, por en el indiscriminado movimiento especulativo y el endeudamiento masivo de los trabajadores. Es expresión del agotamiento de la sobreproducción que genera los bajos salarios y la gran competencia global de producción. Además todo lo anterior convive con la carestía cíclica de las materias primas (por ejemplo: energía como el petróleo y alimentos como el trigo).

Recurramos nuevamente al viejo Marx: "Una crisis sólo se puede explicar como resultado de una desproporción en la producción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación. La sustitución del capital invertido en producción depende en gran medida del poder de consumo de las clases no productivas; mientras, el poder de consumo de los trabajadores está limitado, en parte por las leyes saláriales, en parte por el hecho de que son utilizados en la medida que son rentables para la clase capitalista. La razón última para todas las crisis reside en la pobreza y el consumo restringido de las masas frente al vigor de la producción capitalista en desarrollar las fuerzas productivas como si existiera sólo un poder de compra absoluto de la sociedad y éste fuera su límite". (El Capital, vol. 3).

La sobreproducción de la que hablamos se ha generado en la construcción de viviendas, cuestión que ha influido en el crecimiento general de la última década, ya que la Reserva Federal Norteamericana, al mantener una política bancaria de intereses bajos (base de la actual crisis), incentivó a que el pueblo comenzará a solicitar créditos blandos para viviendas, se disparó la demanda inmobiliaria, luego se suma el efecto del encarecimiento de los inmuebles por el alto costo de los materiales de construcción y esto condujo en el mediano plazo, a un exceso de viviendas en comparación con la demanda efectiva de los últimos tiempos. Además, como mencionábamos anteriormente, no debemos olvidar agregar que el debacle financiero es el resultado de un largo período de especulación desbocada, lo que ayudó a provocar la mayor burbuja económica de la historia.

Respecto a la irresponsabilidad capitalista de la Reserva Federal Norteamericana Woods señala: "El tipo de interés bajo estimula los beneficios de las empresas en el primer momento del ciclo y anima el crecimiento. Más tarde el tipo de interés alcanza su nivel medio en el momento álgido de prosperidad. Aumenta la demanda de crédito y por tanto los tipos de interés en el pico de un boom deberían subir, pero en el último boom no ha ocurrido así". (Alan Woods. "El Capitalismo Mundial en Crisis").

A nivel internacional la sobreproducción también ha afectado a otros productos de consumo básico, cosa que ya vemos en nuestros países, lo que repercutirá fuertemente a niveles sociales y por supuesto golpeara mucho más a los sectores empobrecidos. Esto se debe a la ventajas comparativas que posee cada mercado nacional y que le es garantizado por las distintas normas laborales impuestas por el Estado, las que impulsan la generación de mayor competitividad en el mercado internacional, ya que quien fabrica barato (bajos salarios, materias primas saqueadas a precio de huevo, etc) y tiene mayor productividad, tiene a su vez, mayor cantidad de venta de sus productos por los bajos costos que invierte al producir. Pero estos bajos costos de producción, así como mantienen en la miseria al trabajador asalariado, han llevado en un desborde de los almacenes, los cuales son el resultado del bajo poder de compra que perdura en las masas y a la inestabilidad del consumo inyectado con dosis de endeudamiento, que la flexibilidad laboral y que la creciente desocupación, han impuesto a los trabajadores.

La expansión de las tarjetas de crédito, los créditos de consumo y los créditos hipotecarios han convertido al trabajador norteamericano en un cliente ahogado en deudas, que hoy por hoy, no pueden pagar. Ejemplo de ello es la imposibilidad de pagar los créditos sub-prime (3), otorgados a quiénes carecían de ingresos mensuales o suficientes para adquirir viviendas del mercado inmobiliario.

Causas y efectos



Los banqueros y sus colegas políticos burgueses insisten en que la causa de la crisis es que el sistema financiero tenía muy poco capital, o en otras palabras, que había escasez de dinero y por tanto se debían inyectar fuertes dosis de dinero público mediante la llamada "inyección de liquidez" (4) para comprar los créditos de alto riesgo o simplemente nacionalizar las hipotecas tóxicas.

"La escasez de dinero no es la causa de la crisis, al contrario, la crisis es la que provoca su escasez", menciona Woods, en su articulo anteriormente citado. Sin embargo, los economistas liberales, con su pensamiento de burgués banquero ladrón, pretenden engañarnos haciéndonos confundir la causa con el efecto. Ya lo veníamos planteando hace algunos párrafos: cuando la economía ingresa en una espiral crítica, el crédito simplemente se agota pero la gente sigue exigiendo dinero material. Ahora, como este dinero no existe, su escasez toma la otra cara y se convierte a su vez en causa, ya que reduce la demanda y crea una espiral descendente en el consumo.

En la senda de la búsqueda constante de rentabilidad, para intentar salir ilesos de una crisis, los capitalistas están obligados a recurrir a medidas extraordinarias que tienen bajo la manga, estos movimientos los hacen con la intención de lograr retener una parte del mercado perdido. De esta forma es que recurren a la venta con descuento, al dumping (introducción de un producto en el mercado de otro país a un precio inferior a su valor en el país de origen) y otras medidas para ganar a sus competidores. El tema es que con estos métodos "desleales", lo único que logran es agravar la crisis, ya que ayudan a fomentar una tendencia deflacionaria continua.

Duros efectos de la crisis, serán el temido fantasma de la cesantía y la constante alza de precios. La desocupación tendrá una tendencia de aumento constante, llegando a crear en Argentina un ejercito de reserva de casi el 25% y en Chile también llegará a los dos dígitos del total de la masa trabajadora, mientras que la espiral inflacionaria mantendrá su alza. En esta coyuntura, que se presenta favorable para la lucha, pero que nos encuentra con una clase trabajadora desorientada, no existe ningún tipo de contrapeso unificado ni que se encuentre capacitado para hacer frente a la crisis. Mientras que las clases dominantes en muchos países ya han pactado una unidad metálica para encarar la problemática social, por ejemplo en Chile, la Concertación gobernante ha capitalizado cerca de 500 millones de dólares al Banco Estado, para robustecer a los grandes, medianos y pequeños patrones; a su vez, con el objetivo de mitigar de alguna manera el inaplazable aumento de la desocupación en los próximos meses, el Banco Estado incrementó en mil millones de dólares los créditos para las PYMES, las cuales poseen el 80 % de la fuerza de trabajo disponible, y cuyo salario promedio por trabajador no supera los 390 dólares, lo que deja en claro a quien favorecerán más los montos estatales.

Como golpea esta intervención del Estado al bolsillo del proletariado



Cuando los que estamos atentos a las novedades de las noticias que nos muestran como el imperio se cae a pedazos, escuchamos que la solución seria entregar una dosis de "provisión de liquidez" o "inyectar liquidez" al mercado financiero, nos quedamos con un sabor amargo y de impotencia.

El problema es que el Estado no posee liquidez alguna y la única forma de conseguir el dinero es atacando el bolsillo de los contribuyentes para lograr hacer nuevamente caja y recuperar el activo fiscal, es decir, atacando los bolsillos del pueblo trabajador al momento de ir a comprar un kilo de pan o un kilo de arroz.

Cuando es tema nacional el alza de los impuestos, la clase trabajadora grita a coro: que le suban los impuestos a los que más ganan!!. Pero como vivimos en un mundo que los favorece, esto no ocurre y los que terminamos pagando las vacaciones del banquero y del político burgués, somos la clase obrera. Pero todos también sabemos que los impuestos reducen la demanda, algo que ya está cayendo en el mercado de EE.UU. demanda, que en caso de persistir en su recorte, aumentará el tan temido desempleo para nuestras familias.

El consumo en base a créditos que alimenta a la economía de EE.UU. ha quedado fuertemente golpeado, lo que hace madurar en su interior una crisis social de proporciones en los próximos meses. Los deudores hipotecarios desesperados tienen que abandonar sus casas ya que no se encuentran organizados para evitar los remates de sus viviendas. Mientras que el trabajador que tiene algún vehículo, se encuentra cada vez más irritado por el aumento constante del precio de la gasolina y para sellar los golpes a la clase desposeída, se visualiza la temida desocupación en un país que posee un Estado desprovisto de políticas de protección social significativa.

El Estado Norteamericano niega el dinero para los hospitales y escuelas públicas, no existen pensiones dignas para los ancianos. Pero hay mucho dinero para los grandes bancos y ricos. Para ellos el gobierno gestiona la seguridad social, ya que el nuevo paquete de primeras medidas de rescate financiero, equivale a que se usurpara del bolsillo de cada "contribuyente" cerca de 9.400 dólares, los cuales se depositarán en las cuentas bancarias de las mismas tímidas personas que provocaron el colapso financiero.

En consecuencia, es posible sostener que el gobierno de Estados Unidos, alentado por los banqueros, ha implementado medidas contradictorias frente al trastorno económico. Ya que dentro del paquete de medidas para salvar al mercado de sí mismo, ha predominado la estatización (700.000 millones para salvar a los ricos) y se ha alentado la fusión de algunos bancos, generando de esta forma una mayor concentración de la riqueza y por ende, los que sobrevivan a la catástrofe económica asumirán el comando de todo el sistema financiero norteamericano.

El problema, es que comprar créditos de alto riesgo o nacionalizar las hipotecas tóxicas tendrá un costo altísimo en el mediano o largo plazo, ya que, no resuelve la insolvencia de los deudores. Esto lo veremos en el correr de los días o quizás de los próximos años, ya que, la marcha de la crisis no es lineal (convivirá con momentos de estabilidad relativa que se alternaran con manifestaciones más visibles de crisis) y nos mostrará cuanto tiempo se puede sostener como único método de política económica crear más y más liquidez. Nosotros lo vemos como un respiro temporal antes de nuevas y más profundas caídas, porque el sistema capitalista es indomable por naturaleza y no se puede regular ni planificar, sólo hace enriquecer aún más a los ricos.

Esta contradicción inevitablemente está creándose y provocando lentos cambios en la conciencia de millones de trabajadores de EE.UU. y si esta logra madurar, aportará a importantes consecuencias que se están gestando en el resto del mundo.

China... la calma que precede a la tormenta.

Se ha barajado, por parte de los que buscan calcificar el actual modelo de acumulación, una serie de posibilidades para contrarrestar la desaceleración mundial. Pero como es de esperar ninguna es viable al largo plazo.

Dentro de estas, se habla que podrían servir de islote ante el hundimiento, tanto el inmenso mercado Chino como el de la India. Sin embargo, el crecimiento constante de ambas economías dependen mucho de sus exportaciones a EE.UU y al resto del mundo y como la globalización de la crisis ya se esta gestando, el paraíso del mundo capitalista también se suma a este efecto dominó.

Todos conocemos o han escuchado hablar de las amplias capacidades de producción que ha logrado el país oriental, todo un empuje económico, que en el mediano plazo, chocara contra el dique de la sobreacumulación de lo producido, las góndolas desbordaran y la producción masiva que posee la industria se tornará insostenible. En efecto, como menciona Woods: "Después de cinco años de rápido crecimiento, la economía china muestra incluso ahora claramente una desaceleración. (...) Una tasa de crecimiento inferior al ocho por ciento tendría grandes implicaciones para China y la economía global". (Alan Woods. El capitalismo mundial en Crisis).

La desaceleración en el crecimiento ya es visible en el mercado inmobiliario, el cual sí mantiene su tendencia a la baja, repercutirá fuertemente en el sector bancario. Mientras que las implicancias de las que habla la anterior cita, las veremos en los países periféricos dependientes y exportadores de materias primas, Chile como exportador de cobre (los precios del metal han caído un 23 por ciento en los dos últimos meses) al el mercado chino (su mayor comprador), sufrirá graves consecuencias, lo que descalcificará mucho más su economía primario exportadora, empujará aún más la debilidad del equilibrio precario que vive el patrón neoliberal de acumulación y quedará en mayor evidencia lo insostenible que es darle legitimidad política a su continuidad.

Una nueva etapa histórica se abrirá paso a través de esta crisis



Todos registran la presencia de un acontecimiento que podría inaugurar procesos de cambio. Se ha hablado del fin de una época, del fin de un modelo ideológico (ver entrevista a Stiglitz: "La crisis de Wall Street es para el mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo") y del fin de un ciclo de acumulación del capital (Chesnais: "El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera", en Herramienta Nº 37, marzo 2008).

La comparación de la actual crisis en curso con la caída del muro de Berlín, es un síntoma de esta dimensión histórica que esta en juego, en esta línea es que nosotros pensamos que discutir la importancia de la ruina exclusivamente en términos económicos, nos impide absorber lo que está en juego entre las fuerzas en pugna, por tanto, debemos tener claro que la debacle económica se zanjará en el plano político.

Así como las clases gobernantes de cada país buscan desesperadamente salidas para salir ilesos y lograr blindar su programa de festín y saqueo, a nivel de orden mundial la crisis también repercutirá en quienes o quien detentara el poder hegemónico. En este sentido, es posible distinguir que la debacle se combinará con la necesidad, de una reorganización total de sus relaciones de fuerzas. Por lo tanto, nos enfrentamos a un suceso de carácter mundial significativo y que está lleno de potenciales de transformación.

Ahora. Es cierto que el desplome financiero ha despuntado una serie de posibilidades que podrían servir de acumulación de fuerza y experiencias para enfrentar las contingencias que deberemos combatir en el próximo período, sin embargo, eso sólo será posible si es que los sectores clasistas logramos sintetizar e impulsar un proyecto que materialice tanto las demandas económicas y políticas, a través de un programa de lucha revolucionario que sea abrazado por el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo, para que de esta forma se pueda imponer a las clases dominantes en los momentos críticos, y, para difundir con energía cuando el capitalismo exhibe su rostro más duro, ya que, la vida enseña y en situaciones como ésta, los trabajadores aprendemos más en pocos días que en toda una vida.

La crisis aún no ha terminado, apenas acaba de comenzar, a transformarla en crisis revolucionaria



Las contradicciones intrínsecas del capitalismo irrumpen periódicamente y no podrán eliminarse, ni con reajustes, ni con planes de salvataje, ni con entregarle un rostro más humano al capital. La lucha de clases estará siempre presente mientras subsista un régimen gobernado por la supremacía del beneficio. Nuestra tarea como sujetos con pensamiento de intención revolucionaria es preparar el camino y colaborar para el desarrollo político y clasista de los asalariados, hoy la crisis nos encuentra sin ninguna alternativa clasista que le haga frente, que convoque de forma masiva a los explotados y que haga carne nuestras demandas más urgentes.

Dejando de lado la autocomplacencia, debemos reconocer que ninguna organización ni corriente revolucionaria se encuentra a la altura de las circunstancias.

A partir de la actual crisis del capitalismo financiero, la clase trabajadora sufrirá los más duros golpes de los últimos 50 años, es en esta severa y rigurosa etapa donde tendremos que saber desenvolvernos con toda nuestra capacidad creativa, es este escenario el que nos exige y nos pone a prueba como sujetos de intención revolucionaria y como clase. Estar a la altura de los acontecimientos es intensificar nuestra inserción para intentar capitalizar hacia las filas del proyecto socialista libertario a los amplios sectores desorganizados de la clase, debemos entregar mayores niveles de politización en los espacios sociales organizados donde sea posible para que estos no sean cooptados ni instrumentalizados por los elementos pro gobierno y nocivos para el cambio social, así como debemos fortalecer nuestras organizaciones para que cada militante sea un elemento dinámico, tanto a nivel político como social.

Hoy el desafío es elaborar las herramientas que nos ayuden a potenciar lo más aguerrido y decidido de la clase trabajadora en contra de la sociedad de clases.

Creemos que es necesario superar una lógica que es propia del reformismo y de las lógicas autoritarias, las cuales desconfían del poder de la clase, castrando su poder creativo, desmovilizándola o movilizándola como ganado por un bolsón de comida o por demandas democrático burguesas, y que no sin buenas intenciones la dejan indefensa e impotente.

Alejados de todo oportunismo oculto en la justificación táctica, sostenemos que hay sólo dos formas de construir poder popular: una es entendiendo que no es sino la misma clase trabajadora la que forja su propio poder, y la otra, es la que bajo una política jacobina de jefes, cree que la revolución puede ser decretada de una forma meramente formal por un grupusculo que arrebato el poder mediante la violencia. Según nuestra visión, el único proceso revolucionario es el que lleva la masa organizada autónomamente y en contradicción directa con el Estado. Por lo que nuestra vara para medir los procesos revolucionarios no la de si había o no "dirección revolucionaria", sino que el identificar sí había o no real poder autónomo de clase, que socave y supere como movimiento real las condiciones existentes, la sociedad de clases (5).

Sabemos que en la cima del poder prevalece el miedo a las consecuencias sociales y políticas de la crisis, los representantes y beneficiados del capitalismo (banqueros, políticos, empresarios, religiosos y las distintas castas que velan por la paz social) día a tras día, sienten como la tierra tiembla bajo sus pies cada vez mas fuerte.

A darle un buen sacudón para que la tortilla se vuelva!!!

Horacio Vergara Tello.
Octubre de 2008



(1) Las elecciones presidenciales en EE.UU. demuestran que el neoliberalismo, representado por el gobierno republicano de Bush, se encuentra debilitado como modelo económico y como pensamiento ideológico. El gran desafío para el archipiélago de organizaciones de la izquierda de intención revolucionaria, es el de ser hábiles para lograr anticipar y orientar ese previsible desengaño de las masas trabajadoras y de impulsar la lucha independiente, para hacer entender que nuestra tarea como clase no consiste en buscar la táctica para "mover a Obama hacia la izquierda", sino en intensificar y nutrir la acción directa de masas con posicionamientos políticos que encaren las bases del modelo de acumulación, buscar la unificación de las luchas a través de un programa que sintetice las ansias postergadas de los explotados. Todo un camino para fortalecer una perspectiva estratégica, una perspectiva que genere los embriones del poder popular para la sociedad socialista y libertaria.

(2) El verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital, ya que es el medio por el cual se genera ganancia y a su vez el fin que persigue, es el punto de partida y la meta es la acumulación de más capital.

(3) Los denominados "créditos de alto riesgo" en EE.UU.

(4) Lo que no es raro, es que la mayoría de las clases dominantes coinciden en este análisis, he ahí el ejemplo de la reciente propuesta hecha por la señora K en la Argentina, de nacionalización de los fondos jubilatorios que manejan las AFJP. La medida busca acabar con el sistema de capitalización (muy similar al sistema de pensiones en Chile, AFP), el cual fue una política de saqueo creada por el paquete de medidas del denominado Plan Cavallo. Si bien es cierto que un sistema de pensiones en manos del Estado, hoy esta más seguro que uno entregado a la suerte del capital (he ahí el ejemplo de los Fondos de Pensiones de los trabajadores chilenos que ya perdieron cerca de 9 años de cotizaciones), nada asegura que una nacionalización que ponga en manos del Estado los fondos, es una medida que los ponga al servicio de los intereses de la sociedad, ni que se respeten las conquistas y derechos de los pensionados. Nuestro argumento con respecto a las causas de la crisis no tiene mucho que ver con esto último, pero sí con los reajustes y medidas aplicados por las distintas "burguesías nacionales" para hacer frente a la crisis internacional.

(5) No estamos hablando de dejar de lado la planificación táctica del trabajo político, sino que, al contrario, tratamos de definir los fundamentos que darán fuerza y peso real a la táctica.

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